| Fernando
Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales
Objetivos
-
Conocer las diferencias anatómicas y fisiológicas
del tórax de los niños con respecto a los
adultos.
- Aprender a reconocer clínicamente y a tratar
aquellas entidades traumáticas que ponen en peligro
inminente la vida del paciente.
-
Reconocer y tratar en forma adecuada las lesiones traumáticas
menores.
-
Aprender a reconocer en la radiografía del tórax
las lesiones más frecuentes por medio del método
ABCDE.
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El
trauma torácico constituye entre el 5 y el 14% de las admisiones
a los centros de trauma pediátrico. Cuando se presenta en
forma aislada tiene una mortalidad de 5% pero cuando se asocia a
trauma craneoencefálico o abdominal esta puede ser de hasta
25%; cuando se presentan en forma simultánea los tres tipos
de trauma, la mortalidad puede aumentar hasta alcanzar un 40%. El
trauma torácico puede clasificarse como cerrado y penetrante,
y el primero representa el 90% de los casos; sin embargo, en adolescentes
es más frecuente el trauma penetrante. El trauma torácico
penetrante aislado tiene una mortalidad similar a la del trauma
contuso, pero a diferencia de este en donde la mortalidad es ocasionada
por el trauma asociado, en el trauma penetrante la mortalidad se
debe a la herida torácica en sí.
Los
lactantes son más propensos a trauma contuso producto de
accidentes automovilísticos y siempre debe descartarse maltrato
en situaciones donde el mecanismo de la lesión no esté
claro. En los niños en edad escolar el trauma torácico
está relacionado con actividades recreativas y deportivas.
Los adolescentes tienen mecanismos de lesión que involucra
alta energía como producto de accidentes de vehículos
automotores, deportes, violencia o intentos de suicidio; en este
grupo de edad es importante tener en cuenta la influencia del alcohol
y de las drogas como factores asociados al trauma. Entre el 60 y
80% de los traumas torácicos en niños menores son
de origen contuso y la mitad de ellos resultan por colisiones con
vehículos.
La
gran flexibilidad de la caja torácica de los niños
permite que las costillas sean comprimidas con facilidad en el eje
antero posterior sin que ocurran fracturas costales, pero esta misma
característica facilita la aparición de contusión
pulmonar. De la misma manera, las lesiones de la columna torácica
son menos frecuentes en la infancia puesto que los huesos no están
completamente osificados y los ligamentos son más flexibles.
La
tráquea es estrecha, corta y compresible y su punto más
estrecho se encuentra a nivel del cartílago cricoides; así
pues, cambios mínimos en el diámetro de las vías
aéreas, la presencia de cuerpos extraños y el trauma
pueden ocasionar compromiso respiratorio severo. Por otra parte,
los niños tienen una capacidad residual funcional y un mayor
consumo de oxígeno lo que facilita la aparición de
hipoxemia; y sólo entre los 8 y 10 años de vida estos
valores se equiparan a los del adulto. Como consecuencia, el manejo
de la vía aérea ante la presencia de trauma torácico
requiere de una adecuada preoxigenación, intubación
expedita y adecuar la ventilación minuto de acuerdo con la
edad, el peso y la rata metabólica.
La
función cardiaca en niños permite compensar la hipovolemia
hasta cierto grado. El gasto cardíaco está determinado
por la frecuencia y la precarga. Mientras que los adultos manifiestan
hipotensión con pérdidas de la volemia entre 15 y
20%, los niños pueden permanecer compensados con pérdidas
hasta de un 40%. La contusión cardíaca puede ocasionar
disfunción miocárdica y arritmias. Los vasos sanguíneos
son más elásticos en los niños y, por este
motivo, la lesión de la aorta y de los grandes vasos es muy
rara.
Las
lesiones traumáticas del tórax pueden clasificarse
de acuerdo al segmento anatómico afectado: vías aéreas
superiores e inferiores, la pared torácica, el parénquima
pulmonar en sí, la cavidad pleural, las estructuras cardiovasculares,
el esófago y el diafragma.
Las
lesiones del tórax en los niños pueden ser clasificadas
con fines didácticos en aquellas que deben ser reconocidas
durante la evaluación primaria y las que deben ser sospechadas,
diagnosticadas y tratadas en forma activa durante la evaluación
secundaria o terciaria. Durante la evaluación primaria aquellas
lesiones que ponen en riesgo la vida en forma inminente deben ser
diagnosticadas y tratadas con criterios clínicos. Estas son:
Una
vez hecha la evaluación primaria y la reanimación
de las entidades críticas ya descritas, durante la evaluación
secundaria deben buscarse en forma activa una serie de lesiones
que si bien, no comprometen en forma inmediata la vida del paciente,
si no se diagnostican producirán morbilidad y mortalidad.
Éstas son:
La
radiografía del tórax en el trauma pediátrico.
La
radiografía del tórax es el único examen radiológico
que se considera rutinario en el paciente politraumatizado. El paciente
debe ser trasladado al servicio de radiología sólo
cuando hayan sido terminadas las fases de evaluación primaria
y de reanimación.
La
interpretación de la radiografía del tórax
durante la evaluación secundaria puede seguir también
la dinámica del ABCDEs de la siguiente manera:
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A:
Vías aéreas (Airways) |
• Verifique que la tráquea esté permeable
y central
• Observe la posición del tubo endotraqueal
• ¿ Existen cuerpos extraños ?
• Verifique la posición de las sondas y de los
catéteres |
|
B:
Respiración (Breathing) |
•
Observe la presencia de neumotórax o hemotórax
• Busque segmentos inestables en la pared costal
• Descarte la presencia de fracturas costales aisladas
• Observe los campos pulmonares. ¿ Existe contusión
pulmonar ? |
|
C:
Circulación (Circulation) |
• Observe el tamaño del corazón y los contornos
del mediastino
• Verifique la silueta del arco aórtico
• Observe los hilios pulmonares y la trama vascular pulmonar |
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D:
Diafragma (Diaphragm) |
•
Observe el contorno, posición y forma de los diafragmas
• Mire debajo de cada diafragma |
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E:
Entorno (Edges) |
•
Revise los recesos costofrénicos y la pleura
• Observe con detenimiento la presencia de neumotórax
y hemotórax sutiles |
|
S:
Tejidos blandos y sistema esquelético (Soft tissues
and Skeleton) |
•
Busque signos de enfisema subcutáneo
• Revise las clavículas y busque con cuidado fracturas
costales
• Observe las líneas paraespinales y la columna
torácica |
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El
papel de la tomografía axial computada (T.A.C.) en la evaluación
del trauma torácico.
La
tomografía mejora la detección y cuantificación
de las lesiones del parénquima, del mediastino, de la cavidad
pleural y de la pared torácica. Sin embargo, no está
indicada su realización en la fase inicial de evaluación
y de reanimación puesto que las lesiones críticas
deben ser detectadas mediante el examen clínico y el paciente
no debe ser trasladado al servicio de radiología si no se
ha estabilizado y no se ha terminado la evaluación y la reanimación
iniciales.
La
tomografía tiene limitaciones importantes con respecto a
su especificidad en la detección de lesiones del esófago,
de la tráquea y del árbol traqueobronquial. La tomografía
es muy poco sensible en el diagnóstico de las lesiones cardiacas.
La tomografía contrastada es útil en la confirmación
diagnóstica de una lesión del arco aórtico.
Lecturas recomendadas.
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