Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 
 

Trauma del tórax.
Herida penetrante cardiaca y taponamiento cardiaco.


Las lesiones penetrantes del corazón al igual que las heridas penetrantes de grandes vasos del tórax deben ser sospechadas en todo paciente con una herida en la región precordial, la cual está delimitada por un rombo comprendido entre el espacio supraesternal, las dos tetillas y el epigastrio.

Las heridas cardiacas ocasionan un taponamiento cardiaco cuando la sangre se acumula en la cavidad pericárdica; puesto que el pericardio no es elástico, el aumento de la presión ocasionado por la sangre alcanza rápidamente la presión de las cámaras cardiacas. Las presiones de las cámaras cardiacas derechas se equilibran y se imposibilita finalmente el llenado del corazón.

La tríada de Beck consiste en el aumento de la presión venosa central, la disminución de la presión diferencial del pulso y el velamiento de los ruidos cardiacos. Los dos primeros componentes se manifiestan desde el punto de vista clínico por ingurgitación yugular y la presencia de un pulso taquicárdico y débil. La pericardiocentesis es diagnóstica y sirve como medida de manejo temporal mientras el paciente es llevado al quirófano. Una pericardiocentesis negativa no descarta la herida cardiaca ni el taponamiento pericárdico. Si la sospecha de taponamiento es alta el paciente debe ser llevado a una toracotomía de urgencia. En casos dudosos la ecografía de urgencia, la ecocardiografía trasesofágica o la ventana pericárdica pueden resolver el dilema diagnóstico.

Herida cardiaca por un trozo de vidrio. Cuerpo extraño radiopaco (vidrio). Ensanchamiento de la silueta cardiaca.

Bala intracardiaca.

Perdigón en el músculo cardiaco.
Proyectil intrapericárdico.

Ejemplos de rafia cardiaca.

 
 
Fernando Fierro Ávila
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Rafael García Gutiérrez
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