Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Trauma pediátrico.
Trauma del abdomen.


Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

Objetivos

 

El trauma es la principal causa de muerte en niños entre las edades de uno a 18 años, según cifras norteamericanas anualmente mueren alrededor de 20 mil niños como resultado de las lesiones, (1,2) más de 120 mil permanecen inválidos y el costo anual se estima en 154 millones de dólares.
El 90% de las lesiones en niños se deben a trauma cerrado secundario a accidentes de transito.(3)
Las lesiones por air bag ocurren cada año con más frecuencia entre los niños menores de 12 años de edad. La mayoría de las lesiones son el resultado de la proximidad del niño al despliegue de la bolsa de aire y la velocidad de la misma (>240 km/h), ocasionando lesiones por abrasión y fricción en cara, cuello, pecho, brazos en su cara interna, y muslos superiores. Las lesiones en cuello pueden ocasionar lesiones de la medula espinal y fracturas en la base del cráneo sin anormalidades radiológicas.
El lugar más seguro para los niños está en la mitad del asiento de la parte de atrás, o en un asiento de seguridad en ese punto. (4)

Aspectos anatómicos del abdomen en los niños.


En los niños debemos tener en cuenta que, el abdomen empieza al nivel de los pezones. La reja toraccica es flexible y pequeña, no proporcionan protección adecuada al hígado, bazo, y riñones, haciendo estos órganos vulnerables a las lesiones. La pelvis es pequeña, haciendo la vejiga un órgano intra-abdominal susceptible a la lesión.
Los órganos sólidos también son proporcionalmente más grandes y estan expuestos debajo del reborde costal. Los órganos sólidos de los niños son menos protegidos, debido a su menor desarrollo de sus músculos abdominales. Las anomalías congénitas, como un riñón herradura, también aumentan el riesgo de lesionarse significativamente.
El área de superficie corporal mayor sobre el volumen resulta en un mayor riesgo de hipotermia.

Evaluación del niño con sospecha de lesión intra-abdominal cerrada.


La evaluación del niño lesionado debe seguir el ABC de resucitación de trauma; el primer paso consiste en valorar la permeabilidad de la vía aérea y la calidad de la respiración, una vez la vía aérea ha sido asegurada la calidad de la circulación es evaluada. A un niño politraumatizado debe colocarse dos catéteres intravenosos grandes, si el acceso intravenoso es difícil la inserción de un catéter intraóseo debe ser necesaria sobretodo en menores de 6 años.
El volumen sanguíneo en un niño es aproximadamente 80ml/kilo. Las guías del colegio Americano de cirujanos recomiendan un bolo inicial de 20 ml/kilo de lactato ringer tibio que puede ser repetido una vez (5), si el niño permanece hemodinámica mente inestable luego de 40ml/kilo de lactato ringer la administración de sangre debe ser fuertemente considerada y una minuciosa evaluación del origen del sangrado.
Después de la completa revisión primaria, se realiza una minuciosa revisión secundaria. Los hallazgos físicos sugestivos de lesión intraabdominal incluyen abrasiones y contusiones en la pares abdominal (marcas del cinturón), distensión y sensibilidad abdominal. La distensión abdominal puede ser un signo de hemoperitoneo pero también puede ser un signo de aerofagia significativa, colocar una sonda nasogastrica u orogastrica puede reducir el riego de aspiración. El examen rectal así como el examen de pelvis son importantes dentro del examen abdominal.

Evaluación diagnóstica.


En pacientes hemodimanicamente inestables con un abdomen distendido esta indicado la cirugía de forma inmediata luego de una adecuada revisión primaria y secundaria.
En pacientes críticamente menos enfermos la evaluación diagnóstica mas profunda en busca de lesiones intraabdominales está indicada.
En pacientes con sospecha de lesión intraabdominal secundaria a trauma cerrado debe ser sometido a evaluación radiográfica de columna cervical, tórax y de pelvis. Aunque estos estudios son inespecíficos para verificar una lesión intraabdominal, ellos pueden revelar otras lesiones importantes. La radiografía del tórax puede demostrar distensión gástrica masiva, la posición del tubo naso gástrico y aire intraperitoneal.
Aunque las fracturas pélvicas son hemodinámica mente significativas son menos comunes en pacientes pediátricos que en.los adultos, la disrupción del anillo pélvico sugiere una lesión de alto impacto. (6) Durante el periodo de resucitación temprana el niño debe tener una hemoglobina inicial como línea de base.
La presencia de > 50 eritrocitos por campo de alto poder en el parcial de orina tiene sensibilidad del 100% y una especificidad del 64% para la detección de lesión intraabdominal (7).
En algunos estudios la elevación del aspartato amino transferasa > 400 ui/l o de alanino amino transferasa > 250 ui/, son altamente predictoras de lesión hepática (8y9).
Nadler (10y 11) reporta que niveles de amilasa sérica > 200ui/l y los niveles de lipasa >1800 ui/l fueron marcadores clínicos para posible disrupción pancreática mayor.
Desde mediados de 1980, la tomografía computada de abdomen ha sido el estandar de cuidado para la evaluación de la cavidad peritoneal y el retroperitoneo en el niño hemodinámica mente estable (12). Para obtener la máxima información con respecto a perfusión de órganos, presencia de líquido libre intraperitoneal y las características del intestino se recomienda contraste intravenoso y oral (13,14).
Lesiones del bazo, hígado, riñones, páncreas, adrenales y retroperitoneo son claramente delimitadas por la tomografía, y la información con respecto a las lesiones de éstos órganos es vital en el éxito del manejo no quirúrgico, (15,16) la lesión del intestino es más difícil de demostrar en una tomografía, la extravasación del medio de contraste oral o aire libre intraperitoneal es diagnóstica, otros hallazgos que sugieren lesión intestinal incluyen: líquido libre en la pelvis sin lesión de órgano sólido y engrosamiento de la pared intestinal. (17 y 18)
Líquido libre solamente sin embargo no es patognomónico para lesión intestinal y no es necesariamente mandatorio de intervención quirúrgica.
Identificar la lesión intestinal requiere una combinación de fuerte sospecha clínica, examen físico repetitivo y una atenta interpretación de los resultados de la tomografía.
La utilidad de la ecografía abdominal enfocada para trauma (FAST) es menos clara en niños que en los adultos, hay un número significativo de niños con lesiones intraabdominales sin ningún líquido libre en cavidad además es pobre en identificar la lesión específica de órganos y no se recomienda como un reemplazo de la tomografía. (19 y 20)
El lavado peritoneal diagnóstico es una técnica que involucra la inserción de un catéter bajo visión directa dentro de la cavidad peritoneal. Considerándose positiva la aspiración de sangre .En caso negativo se infunde 10ml/k de solución salina a través del catéter; Se considera positivo más de 10000 eritrocitos/ ml, > 500 leucocitos/ ml, aspiración de material vegetal. Inconvenientes: es un método invasivo que interfiere con el estudio tomografico mas adelante.

Lesiones específicas de órganos.


Bazo.
El bazo es el órgano intraabdominal mas frecuentemente lesionado, es el resultado del trauma contuso directo en el cuadrante superior izquierdo, el paciente puede referir dolor en el hombro izquierdo (signo de Kehr) secundario a irritación diafragmática por la sangre liberada en una ruptura esplénica.
Los hallazgos que sugieran lesión esplénica al examen físico son las abrasiones en cuadrante superior izquierdo, sensibilidad y distensión abdominal,
Debido a la elasticidad de la pared toraccica, las fracturas de costillas son raras en los niños con trauma esplénico. Hallazgos como taquicardia marcada, pulso débil, percusión capilar disminuida o palidez marcada sugieren perdida de sangre o hemorragia incipiente o shock hipovolemico.
Los niños con inestabilidad hemodinámica a pesar de la reanimación agresiva luego de un trauma cerrado de abdomen deben ser llevados a exploración quirúrgica. En el tiempo operatorio intentar preservar el bazo. La esplenorrafia y esplenectomia parcial son dos técnicas para controlar el sangrado y preservar el parénquima esplénico. En caso de estallido esplénico la esplenectomia puede ser requerida.
Pacientes estables con sospecha de lesión visceral debe realizarse un estudio tomográfico con contraste oral y venoso. La tomografía cuantifica de manera eficaz el grado de lesión de 1 a 5.
El manejo no quirúrgico de las lesiones esplénicas sin transfusiones sanguíneas ha llegado a ser el estándar de cuidado en los centros de trauma y es eficaz en 90 a 95 % de los casos. (21 22 23)
10 a 23 % de los pacientes con manejo no operatorio requirieron transfusiones y tienen una tasa global de éxito del 95 %.(24,25,). La mayoría de niños con lesiones esplénicas aisladas rara vez requieren transfusiones. (26,27)
La meta final del manejo no operativo del trauma cerrado en la población pediátrica es la preservación de la función inmune del bazo y evitar la sepsis fulminante pos esplenectomia que tiene una incidencia del 0.23- 0.42 por año y una mortalidad del 38 al 69% (28,29).
El riesgo de ruptura esplenica tardía posterior a un trauma cerrado de abdomen es muy bajo, aun en casos de presentación o estudio tardíos. No se recomienda el seguimiento radiográfico exhaustivo de los pacientes con lesiones esplénicas.(30)

Hígado.


El hígado es el segundo órgano intraabdominal más comúnmente lesionado, el lóbulo derecho es levemente lesionado más frecuentemente que el izquierdo, probablemente por su tamaño (31).
Los niños con lesiones significativas de hígado suelen quejarse de dolor abdominal o en hombro derecho (signo de kehr) . La mayoría exhiben sensibilidad abdominal, las transaminasas elevadas son altamente sugestivas de lesión hepática (8 y 9 ).
El principal método diagnóstico en niños hemodinámicamente estables es la tomografía
Mostrándonos la severidad de la lesión (grado), cantidad de líquido libre y lesiones asociadas.
De forma interesante el grado tomografico de la lesión por sí solo no es predictor del desenlace. El resultado después de la lesión hepática se correlaciona más fuertemente con el índice de severidad de la lesión y lesiones asociadas.
El manejo operativo de las lesiones hepática está basado en el concepto del damage control (32). Pacientes con laceraciones hepáticas mayores, hemorragia significativa, coagulopatia e hipotermia requieren resucitación y control del sangrado con tratamiento operativo no definitivo (33). Por consiguiente el empaquetamiento, el cierre temporal abdominal y el procedimiento de segunda mirada se prefieren sobre la resección hepática mayor. Únicamente cuando el niño ha sido estabilizado y la coagulopatía e hipotermia han sido corregidos el niños es llevado a sala de operaciones para reexploración y remoción del empaquetamiento, como complicaciones está el sangrado tardío, absceso intraabdominales, bilioma, obstrucción biliar y hemobilia (25).
Como en el caso del trauma esplénico entre 85 y 90% de lesione hepáticas pueden ser manejadas de forma no operatoria (25). Las indicaciones para el manejo no operatorio son las mismas para las lesiones esplénicas, un gran número de niños con lesiones hepáticas podrían requerir trasfusiones sanguíneas.
En los niños con lesiones hepáticas aisladas se restringe los deportes de contacto y la actividad física vigorosa por un periodo mayor de dos semanas.

Intestino delgado.


El intestino delgado es mucho menos frecuentemente lesionado que el hígado y el bazo.
Un mecanismo frecuente de lesión en intestino delgado es la lesión por el cinturón de seguridad. El mecanismo de ésta lesión involucra desaceleración rápida resultando en flexión del cuerpo superior alrededor del cinturón y la compresión de lo intestinos contra la columna. El incremento súbito en la presión intra-abdominal puede resultar en estallido o perforación del intestino.
Los niños clásicamente se presentan con equimosis transversa abdominal, dolor abdominal y dolor de espalda (34 35).
La tomografía de abdomen no es confiable para el diagnóstico de lesione
s intestinales, sin embargo el hallazgo de líquido libre intraperitoneal en ausencia de lesión de órgano sólido en un paciente con marcas del cinturón y sensibilidad abdominal es fuertemente sugestivo de una lesión intestinal. (36).
El examen físico seriado permanece como el estándar para diagnóstico de lesiones intestinales en niños con marcas en el cinturón de seguridad. (37,38).
El manejo operativo generalmente involucra resección con anastomosis primaria

Lesiones pancreáticas y duodenales.


Son relativamente infrecuentes en niños, suceden en menos del 5 % de los casos. El mecanismo clásico es el trauma directo en mesogastrio con el manubrio de la bicicleta, este tipo de lesión puede seccionar el páncreas(39). El diagnostico de lesión pancreática puede ser difícil. Elevaciones de amilasa por encima de 200 y lipasas mayores de 1800 ui/l se correlacionan con lesiones pancreáticas mayores. (10,11)
La tomografía con contraste intravenoso y oral es útil para definir la anatomía y demostrar lesiones en el páncreas. La sensibilidad en el diagnostico de lesiones pancreáticas esta entre el 60 y 70 %. (40,41)
Líquido en el saco menor es un indicador útil de lesión pancreática. (40) contusiones pancreáticas sin lesiones ductales pueden manejarse con suspensión de la vía oral y NPT con una baja prevalencia de formación de pseudo quiste.
La CPRE puede requerirse en caso de lesiones ductales susceptibles de drenaje por este medio.(41)
La pancreatectomia distal con preservación del bazo esta asociada a tasas de complicaciones bajas y estancias hospitalarias cortas que con el manejo no quirúrgico. El tratamiento de las lesiones de cabeza de páncreas y ductales mayores son controversiales.
Los seudo quistes pancreáticos son las complicaciones tardías mas frecuentes, los pequeños tienden a reabsorberse en un tiempo de 4 a 6 semanas, los grandes que persisten por encima de este tiempo requieren drenaje interno.(42)
Las lesiones duodenales se presentan de 2 formas como perforación o hematoma. Similar a otras lesiones intestinales puede ser difícil diagnosticarlas, la elevación de la transaminasas, amilasas y lipasas sugieren lesión intraabdominal, la tomografía es diagnostica en solo 60 % de los casos de perforación duodenal.(43)
Lesiones menores se manejan con cierre primario, lesiones mas complejas que involucran segmentos grandes de la pared duodenal pueden requerir una exclusión pilórica y una gastroyeyunostomia.
La mortalidad de las lesiones duodenales en especial con diagnostico tardío (>24 h) son elevadas.(44)

Lesiones de la pelvis.

Las fracturas de pelvis en niños es el resultado de accidentes de transito severos. Los niños con fracturas pélvicas son pacientes politraumatizados con lesiones severas y múltiples, tienen como característica que no son comprometen la hemodinamia como en los adultos y la prevalencia de lesiones del tracto genitourinario asociadas es baja. (45,46,47)

Riñón.


El riñón es el órgano retroperitoneal mas frecuentemente lesionado, es un órgano grande en relación con el tamaño del abdomen, buena parte se localiza por debajo del reborde costal que lo expone a las lesiones, además presenta menos grasa peri renal y menor espesor de la masa muscular.
La presencia de daño renal con lesiones mínimas sugiere presencia de anomalías congénitas tales como hipoplasia renal, hidronefrosis, ectopia renal, riñon en herradura, doble sistema pielocaliceal y tumor de Wilms.
La hematuria no se co-relaciona con el grado de lesión, el mejor estudio para valorar el grado de lesión es la tomografía computarizada, permite delinear claramente las lesiones parenquimatosas, detectar la extravasación urinaria, definir el tamaño y extensión de los hematomas retroperitoneal y descartar otras lesiones.
En general el manejo del trauma renal es conservador, las indicaciones para exploración quirúrgica son la avulsion del pediculo renal con inestabilidad hemodinámica y el hallazgo intraoperatorio de un hematoma expansivo, pulsátil o no contenido. Como indicaciones relativas esta el desbridamiento temprano de áreas extensas no viables, debido a la alta morbilidad (80%) del manejo expectante ante lesiones significativas y desvitalizadas.

 

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