Todos
los pasos se deben realizar en forma simultánea. No olvide
los conceptos de liderazgo y de equipo de trabajo.
No olvide adoptar las precauciones universales de protección
personal.
Una vez se establece contacto con el paciente, la primera pregunta
para realizar a un paciente traumatizado es: ¿
Qué le pasó ?
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|
Establecer
contacto con el paciente. ¿ Qué le pasó
?
Una
respuesta adecuada indica que el paciente presenta indemnes
la
vía aérea, la respiración y el
estado neurológico.
En el paciente pediátrico esta pregunta es útil
a partir de la edad escolar
En
el lactante es muy importante la "primera impresión"
basada en la actitud del niño |
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Lactante
sano, interactúa con el entorno
|
El
lactante enfermo pierde el tono muscular normal, no interactúa
con el entorno |
Recuerde
aplicar siempre el ABCDE del trauma sin omitir ninguno de los
pasos.
A: Vía aérea (Airway) y Control de la Columna
Cervical
|
Realizo el M.E.S.
Miro:
los movimientos respiratorios
Escucho:
la respiración a nivel de la nariz
Siento:
el flujo de aire en mi mejilla
|
El primer paso en la evaluación del traumatizado es examinar
la vía aérea para determinar su permeabilidad. En
los niños existe desproporción entre el tamaño
del cráneo y de la parte media de la cara y por lo tanto
una predisposición a que el occipucio produzca flexión
pasiva de la columna cervical, lo cual lleva a que la región
faríngea posterior se obstruya con facilidad. Para disminuir
esta flexion se aconseja colocar una almohadilla en la espalda
de los niños desde los hombros hasta el cóccix.
Por lo tanto la vía aérea en el niño se protege
cuando la parte media de la cara se coloca en una posición
antero-superior (posición de olfateo). En el niño
con alteración de la conciencia la lengua tiene tendencia
a perder su tono y obstruye con facilidad la vía aérea.
La laringe del niño es más pequeña y cefálica
que la del adulto y es más difícil de visualizar
durante la intubación. La tráquea es más
corta.
En
el niño que respira espontáneamente la vía
aérea puede ser asegurada mediante las maniobras de elevación
del mentón o levantamiento mandibular. Siempre deben revisarse
la boca y orofaringe en búsqueda de secreciones y cuerpos
extraños, los cuales deben ser removidos. Las maniobras
destinadas a permeabilizar la vía aérea siempre
deben ser realizadas con protección de la columna cervical
(evitar hiperextender, hiperflexionar y rotar la columna cervical).
|
Todo paciente traumatizado debe recibir oxígeno suplementario
con máscara con reservorio a un flujo de 10 a 12
L/mto.
|
Si
el paciente se encuentra inconciente puede ser necesario utilizar
métodos mecánicos para mantener la vía aérea
permeable.
|
Cánula orofaríngea: no se debe utilizar
en el paciente conciente. La maniobra de introducir la
cánula al revés con rotación de 180°
esta contraindicada en los niños, siempre se debe
emplear un bajalenguas.
Cánula
nasofaríngea: no debe ser utilizada en niños
|

La
ventilación con presión positiva con dispositivo
con reservorio (ambú) es una excelente alternativa si la
vía aérea superior está permeable.
Suponga
siempre que, en todo paciente politraumatizado, existe una fractura
de la columna cervical, especialmente en aquellos con traumatismo
cerrado por arriba de las clavículas. El sólo examen
neurológico no excluye lesión de columna cervical.
Solicitar radiografía lateral de la columna cervical, o
en proyección de “nadador” una vez el paciente
sea reanimado en forma adecuada y se encuentre en condiciones
estables.
Todas
las maniobras sobre la vía aérea deben realizarse
manteniendo la protección cervical. Siempre una persona
debe encargarse de mantener la alineación de la columna
cervical
En
los niños es más frecuente la presencia de lesión
de columna cervical sin manifestación radiológica
(SCIWORA)
En
servicios pediátricos de urgencias deben existir collares
cervicales de todos los tamaños. La colocación del
collar cervical debe realizarse entre dos personas. Una de ellas
se encarga de inmovilizar la cabeza. El cuello cervical NO INMOVILIZA
solamente limita los movimientos de rotación, flexión
y extensión, por lo tanto SIEMPRE se debe mantener la inmovilización
manual hasta que se halla inmovilizado en su totalidad la columna
(empaquetamiento)
|
Omisiones
diagnósticas graves durante la atención de
la A
Cuerpos extraños en la vía aérea
Fracturas maxilofaciales y mandibulares
Rupturas de laringe y tráquea
Lesión de columna cervical |
B: Respiración (Breathing) y Ventilación
La
permeabilidad de la vía aérea no asegura una ventilación
correcta.
Si
es necesario se debe establecer una vía aérea definitiva,
ya sea por intubación orotraqueal o cricotiroidotomía.
Intubación orotraqueal
Es la maniobra más efectiva para ventilar al niño
con problemas de la vía aérea. Para seleccionar
el tamaño del tubo más adecuado se utilizan como
referencia el diámetro de la narina del niño o del
dedo meñique. Antes de intubar un niño debe realizarse
oxigenación previa con máscara con bolsa y válvula
(ambú). La intubación nasotraqueal no se utiliza
en niños.
Cricotiroidotomía quirúrgica
Esta
maniobra en la medida de lo posible debe ser realizada por un
cirujano y está indicada cuando no es obtener control de
la vía aérea superior mediante máscara con
bolsa y válvula o mediante intubación endotraqueal.
En los niños se prefiere realizarla con aguja (# 16 a #
18). Es una medida temporal que permite la oxigenación
adecuada por un período de 30 a 45 minutos. La maniobra
consiste en colocar el catéter a través de la membrana
cricotiroidea.
Los niños deben ventilarse a un promedio de 20 respiraciones
por minuto, mientras que los lactantes requieren 40 ventilaciones
por minuto. El volumen corriente debe ser de 7 a 10 mL/kg.
Antes
de establecer una vía aérea mecánica, el
paciente debe ser oxigenado con anterioridad; esto es de particular
importancia en los niños puesto que en presencia de hipoxia,
las maniobras de .
Administrar
oxígeno a volumen y concentraciones adecuadas.
Esto
no puede lograrse usando catéteres nasales o máscaras
de oxígeno faciales simples. Todo paciente politraumatizado
debe recibir oxígeno suplementario con máscara con
reservorio.
Las
condiciones traumáticas que más frecuentemente afectan
la ventilación y ponen en peligro la vida son:
Neumotórax
a tensión
Neumotórax abierto
Tórax
inestable con contusión pulmonar
Hemotórax
masivo
C:
Circulación y control de la hemorragia
Tres
elementos de observación proporcionan la información
clave acerca de la presencia de hipovolemia en segundos:
Estado
de conciencia
Color de la piel
Evaluación de los pulsos
Estado
de conciencia
La presencia de agresividad en un paciente politraumatizado siempre
es un signo de hipoperfusión cerebral hasta que no se demuestre
lo contrario. Los grados mayores de hipovolemia ocasionan cambios
en el nivel de conciencia o coma.
Color de la piel
Una
cara cenicienta y la palidez acentuada de las extremidades son
signos de hipovolemia grave. El llenado capilar en niños
debe ser inferior a 2 segundos.
Pulso
En
el paciente politraumatizado mayores de un año de edad
se deben valorar los pulsos centrales (femoral y carotídeo).
No valore pulsos periféricos en los niños. Los niños
menores de un año se debe palpar el pulso braquial, puesto
que es difícil la palpación del pulso carotídeo.
La
hemorragia externa exanguinante debe ser identificada y controlada
durante la evaluación primaria. Las pérdidas externas
se controlan mediante compresión y elevación de
la extremidad. Nunca debe realizarse pinzamiento a ciegas de estructuras
vasculares como método para controlar la hemorragia.
Todo niño traumatizado con hipotensión o perfusión
inadecuada de órganos o sistemas debe ser evaluado por
un cirujano lo más pronto posible.
La
respuesta inicial a la hipovolemia en el niño, es la taquicardia
(también se presenta por dolor, ansiedad o temor).
La
presencia de hipotensión en el niño representa el
estado de shock descompensado, que indica pérdida sanguínea
severa y reanimación inadecuada.
Respuesta
sistémica a la pérdida sanguínea en el paciente
pediátrico
| |
Temprana
Pérdida < 25% del volumen sanguíneo |
Pre
hipotensiva
Pérdida de 25% del volumen sanguíneo
|
Hipotensiva
Pérdida del 40% del volumen sanguíneo |
| Corazón |
Pulso
débil, filiforme, taquicardia |
Hipotensión
ortostática, taquicardia |
Hipotensión
franca Taquicardia o bradicardia |
| SNC |
Letárgico,
irritable, confuso y agresivo |
Cambios
en el nivel de conciencia, respuesta disminuída al
dolor |
Comatoso |
| Piel |
Húmeda,
fresca |
Cianótico,
llenado capilar retardado, extremidades frías |
Pálida,
fría |
| Riñones
|
Gasto
urinario disminuido; densidad específica aumentada |
Aumento
en el nitrógeno ureíco sanguíneo |
Anuria |
La
presión arterial sistólica en el niño debe
ser de 80 más el doble de la edad en años y la presión
diastólica debe ser dos tercios de la presión sistólica.
Se considera hipotension en niños cuando la presión
sistólica es menor del 10%de su valor normal para la edad.
El
volumen sanguíneo de un niño es de 80 mL/Kg y para
que ocurra shock hipovolémico se requiere una pérdida
del mayor del 25% de la volemia.
El
taponamiento cardíaco debe
ser detectado y tratado de forma inmediata en esta etapa.
|
Omisiones
diagnósticas graves durante la atención de
la C |
|
Hipovolemia
debida a:
Lesiones
intratorácicas y abdominales
Fracturas de pelvis y fémur
Lesiones penetrantes con compromiso arterial y venoso
Hemorragias externas de cualquier origen |
D: Déficit neurológico
Durante
la fase de valoración primaria, la valoración neurológica
debe establecer el nivel de conciencia y el tamaño y la
reacción pupilar del paciente. Esta valoración se
debe realizar después de lograr una buena oxigenación,
ventilación y perfusión del paciente.
La
nemotecnia AVDI permite establecer en forma simple el estado de
conciencia.
A:
Alerta
V: Responde a estímulos Verbales
D: Responde a estímulos Dolorosos
I: Inconsciente
La
escala de coma de Glasgow (niños
menores y mayores) debe
utilizarse en forma preferencial durante la valoración
secundaria.
El
compromiso del estado de conciencia puede indicar disminución
de la oxigenación y/o de la perfusión cerebral por
hipovolemia.
Si se descartan hipoxia o hipovolemia siempre debe considerarse
que la alteración del estado de conciencia se debe a un
trauma craneoencefálico
Además
del AVDI se debe realizar un mini examen neurológico con
respuesta pupilar a la luz., este nos valora una lesión
ocupando espacio intracraneana.
Si durante el examen neurológico de la evaluación
primaria se encuentran signos de lateralización o signos
de hipertensión endocraneana, debe llamarse de urgencia
al neurocirujano.
E:
Exposición (desvestir completamente al paciente)
Este
punto jamás debe ser omitido en la atención del
paciente politraumatizado. Nunca olvide movilizar en bloque al
paciente manteniendo en todo momento la protección de la
columna cervical, para examinar la porción posterior del
cráneo, la espalda, los glúteos, el ano, los genitales
y el área perineal.
Durante
esta fase el líder del equipo de atención realiza
un examen rápido pero completo de todo el cuerpo. Inicia
una inspección y palpación completa del cráneo
sin olvidar la porción posterior (buscar laceraciones ocultas
o fracturas deprimidas), inspección y palpación
del macizo facial, palpación del cuello y palpación
e inspección de la tráquea (buscar signos de lateralización
y crepitación del cuello); palpación de la clavículas;
inspección, y palpación con compresión lateral
y anteroposterior del tórax (buscando fracturas e inestabilidad);
inspección, palpación y auscultación abdominal
(las excoriaciones en los niños pueden indicar lesión
oculta de órganos sólidos); inspección y
palpación de la pelvis con maniobras de compresión
lateral y antero posterior buscando inestabilidad; inspección
de genitales, periné, ano y pliegues interglúteos
(heridas ocultas a este nivel; tacto rectal (recuerde limpiar
la sangre del guante antes para no tener confusiones); inspección
y palpación de todas las extremidades buscando deformidad,
dolor o crepitación. Nunca olvide en el momento de revisar
la espalda del paciente, realizar palpación completa de
toda la columna.
En
los niños controle en forma permanente la temperatura,
y se debe evitar a toda costa la hipotermia.
Lecturas
recomendadas.
