Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Radiología quirúrgica del tórax. Procedimientos diagnósticos en las enfermedades del tórax. IV.


Oscar Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales

Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

Los métodos de diagnóstico por imagen, incluyen desde la radiología convencional y la tomografía lineal hasta los estudios contrastados y, más adelante, la Tomografía axial computarizada (T.A.C.) y la resonancia nuclear magnética (R.N.M.). Son recursos que permiten acercarse a un diagnóstico pero, con buena frecuencia, serán necesarios métodos de mayor invasividad que deben ser bien conocidos por aquellos médicos que interpretan las imágenes del tórax para tener claridad de los probables caminos a seguir en la evaluación del paciente con patología torácica. Es esta la razón de dedicarle unas líneas a éstos recursos diagnósticos, enseñando de manera puntual su naturaleza, métodos e indicaciones.

Broncoscopia.

Es un método que no solamente permite la visualización directa de la laringe, la traquea y los bronquios principales, lobares y segmentarios sino, también, la toma de muestras para estudios bacteriológicos y citológicos (lavado bronquial, lavado broncoalveolar y cepillado bronquial) y la obtención de tejidos para estudio histológico (biopsias bronquiales y biopsias pulmonares transbronquiales). La broncoscopia también está indicada en el tratamiento de los cuerpos extraños de las vías aéreas y en el manejo de atelectasias lobares o segmentarias atribuibles a secreciones impactadas en las vías aéreas.

De acuerdo al equipo utilizado existen dos modalidades: la broncoscopia rígida y la fribrobroncoscopia. Para la broncoscopia rígida han permanecido dos indicaciones primordiales: la hemoptisis severa o masiva, pues en presencia de sangrado abundante la aspiración a través del canal de instrumentación de los equipos flexibles resulta insuficiente, y la extracción de cuerpos extraños en las vías aéreas. Sin embargo, en los niños tenemos especial preferencia por el examen con instrumentos rígidos por la posibilidad de mantener la ventilación y la oxigenación durante el procedimiento, recurso que ha sido llamado broncoscopia de ventilación.

Indicaciones. En general está indicado el estudio endoscópico de la vía aérea cuando existe sospecha de lesión orgánica como por ejemplo tumores tanto benignos como malignos, granulomas, estenosis, o cuando es necesaria la toma de muestras, en particular en pacientes que son incapaces de producir por expectoración una muestra adecuada para estudio como los niños y los ancianos. Serían las principales indicaciones:

1. Tos crónica persistente de origen indeterminado. Podría ser la única manifestación de neoplasia en el adulto o de cuerpo extraño en el niño. Una vez descartadas las causas más frecuentes de tos crónica como son aquellas originadas en los senos paranasales, el asma, la bronquitis crónica, el reflujo gastroesofágico y, actualmente, el uso de drogas que producen tos tales como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (E.C.A. inhibidores).

2. Hemoptisis. Es uno de los indicadores más importantes de enfermedad pulmonar. Sus principales causas son las neoplasias, las bronquiectasias y la tuberculosis pulmonar. En general, todo paciente que presente expectoración de sangre deberá ser sometido a un estudio endoscópico laringo-tráqueo-bronquial.

3. Obstrucción bronquial. Se sospecha en presencia de atelectasias o enfisema localizado vistos en la radiografía o por el hallazgo de sibilancias focales. La obstrucción suele ser causada por neoplasias, cuerpos extraños, estenosis intrínsecas o por compresión extrínseca y, más raramente, por anomalías vasculares (anillos vasculares).
4. Radiografía anormal del tórax. Cuando la radiografía muestra lesiones indeterminadas bien sean localizadas o difusas, aun en pacientes asintomáticos.

5. Biopsia pulmonar transbronquial. (ver Biopsia pulmonar).

6. Broncoscopia terapéutica: Cuerpo extraño, atelectasia por secreciones impactadas, fístula bronquial (aplicación tópica de cáusticos), dilatación de estenosis traqueales y bronquiales, resección de lesiones bronquiales benignas tales como pólipos o papilomas.

7. Trauma del tórax. Para diagnóstico de lesiones traqueo-bronquiales.

La fibrobroncoscopia guiada por estudio fluoroscópico del tórax es de mucha ayuda en la biopsia de lesiones periféricas o en la toma de muestras en el caso de lesiones segmentarias donde es necesario localizar una masa o una consolidación segmentaria.

Broncografía.

La broncografía es un método radiológico que permite, mediante la inyección de medios de contraste a los bronquios, delinearlos en forma precisa, estudiando cada uno de los segmentos y subsegmentos bronquiales.

Sus principales indicaciones son la sospecha de bronquiectasias, las estenosis de los bronquios y la broncografía dinámica en el diagnóstico de las disquinecias del árbol tráqueo-bronquial.

El examen se efectúa con anestesia local, bajo control radiológico, implantando una sonda de punta radiopaca (sonda de Metrás) e inyectando medios de contraste iodados oleosos (Hytrast® o Dyonosil®) u otros medios de contraste hidrosolubles en base de metilcelulosa tal como ha sido reportado por Coppiano y cols. Fue un método muy utilizado en el diagnóstico de bronquiectasias pero ha sido sustituido por la T.A.C. Su indicación en la actualidad es casi nula.

Biopsia pulmonar.

Es el estudio de elección en las enfermedades difusas del pulmón y en aquellas masas periféricas a las cuales no ha sido posible acceder por vía endoscópica. Hay 3 posibilidades para realizar una biopsia pulmonar:

1. Biopsia pulmonar percutánea. Está indicada en la biopsia de nódulos o masas pulmonares para establecer su benignidad o malignidad y en el estudio bacteriológico de las infecciones pulmonares cuando no es posible obtener las muestras por otros métodos. Está contraindicada en el estudio de las lesiones pulmonares infiltrativas difusas y en presencia de hipertensión pulmonar pues la morbilidad por neumotórax o por hemorragia es alta. La punción debe practicarse bajo control fluoroscópico, ecográfico o, de preferencia tomográfico. Se pueden utilizar 2 tipos de agujas:

• Agujas de corte (Tru-cut, otras). Originan un poco más de morbilidad por hemorragia y neumotórax. Están indicadas en lesiones periféricas que tocan la pared del tórax o que la comprometen y en las cuales no hay que atravesar parénquima pulmonar sano para alcanzarlas. Obtienen una buena cantidad de tejido.

• Biopsia aspirativa con aguja fina (BACAF) (Aguja de Shiva). Debe utilizarse en la biopsia de aquellas lesiones de localización central y en las cuales es necesario atravesar parénquima pulmonar funcional para alcanzarlas. Originan menos morbilidad, pero al obtener cantidades muy limitadas de tejido hacen necesario un patólogo entrenado en el estudio de este tipo de muestras. La aguja puede pasar a través de parénquima pulmonar sano y aún a través de estructuras vasculares sin producir problemas. Debe realizarse bajo control fluoroscópico o tomográfico. Es en realidad un estudio citológico.

2. Biopsia pulmonar transbronquial. Es una biopsia del parénquima pulmonar obtenida a través del broncoscopio. Pueden originarse algunas complicaciones como neumotórax y hemorragia. Es el primer procedimiento que debe llevarse a cabo en el diagnóstico de las enfermedades difusas del pulmón pero es un método útil también en el diagnóstico de infiltrados localizados. No es necesario el control fluoroscópico en la enfermedad generalizada, pero sí es recomendable en las lesiones focales. Deben tomarse por lo menos cuatro muestras para aumentar la positividad. Tiene buenas tasas de rendimiento diagnóstico en sarcoidosis, histiocitosis X, neumonía eosinofílica, linfagioleimiomatosis, infecciones pulmonares, proteinosis alveolar, carcinomatosis, enfermedades por agentes inorgánicos, enfermedades pulmonares por quimioterápicos, síndromes hemorrágicos pulmonares, alveolitis alérgicas extrínsecas, compromiso pulmonar del SIDA. Está contraindicada en presencia de hipertensión arterial pulmonar, de hipoxemia severa, de síndromes hemorrágicos no controlados y de ventilación mecánica.

3. Biopsia pulmonar por toractomía mínima. Es el método de elección para el diagnóstico de las enfermedades difusas o localizadas del pulmón cuando no ha sido posible llegar a una conclusión después de practicar otros métodos adecuados (estudios de esputo, broncoscopia, cepillado bronquial, biopsia transbronquial o percutánea). Aquellos pacientes con infiltrados rápidamente progresivos y con deterioro acelerado de su función respiratoria, sin certeza diagnóstica, no deben privarse de este método y, su grave estado, más que una contraindicación, es un indicativo de la necesidad de la toma de muestras por toracotomía.

Biopsia pleural con aguja.

Se puede decir que la indicación principal de la biopsia pleural con aguja es el diagnóstico etiológico del derrame pleural con características de exudado. Las agujas más utilizadas son la de Cope y la de Abraham. Las complicaciones más frecuentes son: neumotórax por técnica inadecuada que permite la entrada de aire desde el exterior o por punción pulmonar, la cual es rara si la biopsia se hace en presencia de derrame pleural, pero frecuente si se practica en “pleura seca”, lo cual no es recomendable. Se ha descrito el hemotórax y no debe realizarse en pacientes anticoagulados o con problemas graves de su hemostasia. Es posible, como complicación inusual pero potencialmente grave, la punción transdiafragmática del hígado o del bazo.

Toracentesis.

Es la punción del espacio pleural para la obtención de líquido para estudio. Se ingresa a la cavidad por el borde superior de la costilla inferior del espacio intercostal escogido que para los derrames libres suele ser el 5° o 6° espacio en una de las líneas axilares. Se toman muestras para estudios citoquímico, bacteriológico -gérmenes, bacilo tuberculoso, hongos- y, citológico, si está indicado. Otros estudios se pueden ordenar como Adenosindeaminasa (A.D.A.) en caso de sospecha de tuberculosis de la pleura, anticuerpos antinucleares, antiDNA y otros estudios específicos para enfermedades por autoinmuinidad, colesterol, trigliceridos y amilasa. Los exudados tendrán una relación de proteínas de líquido pleural a proteínas plasmáticas por encima de 0.5, una relación de deshidrogenasa láctica pleural a deshidrogenasa láctica plasmática mayor de 0.6 o un contenido de deshidrogenasa láctica pleural por encima de 200 U/L.

Lavado broncoalveolar.

El lavado bronco-alveolar es la recolección de muestras del árbol respiratorio distal a través de la instilación de solución salina y su posterior recuperación utilizando un fibrobroncoscopio acuñado en un bronquio segmentario. El estudio de los componentes del material del lavado broncoalveolar es útil en las enfermedades infecciosas y en las enfermedades intersticiales para: 1. Establecer el diagnóstico. 2. Decidir la iniciación del tratamiento. 3. Monitorizar la efectividad de una droga en el tratamiento de una enfermedad específica. Se ha recomendado el estudio de macrófagos cargados de lípidos en el diagnóstico de reflujo gastroesofágico con aspiración de material a los pulmones.

A la muestra se le realiza un recuento total de células y un recuento diferencial de macrófagos, linfocitos, neutrófilos, eosinófilos, células plasmáticas y de otras células como epiteliales escamosas y células ciliadas que suelen ser escasas. Coloraciones especiales deben hacerse para hierro férrico, hongos, bacilos ácido alcohol resistentes, Pneumocistis carinii y P.A.P. Donde es posible se realizarán estudios de microscopía electrónica y de inmunofluorescencia e inmunohistoquímica. El lavado tiene valor diagnóstico sobre todo en las enfermedades intersticiales pulmonares, pero la interpretación de los hallazgos requiere una sospecha clínica y solicitar las coloraciones e investigaciones especiales de acuerdo a cada caso. La biopsia transbronquial, aunque con un riesgo un poco mayor, debe considerarse como un procedimiento complementario que no debe ser substituido por el lavado. Los recuentos altos de linfocitos (60% - 80%) son hallazgo frecuente de las alveolitis alérgicas extrínsecas, los recuentos moderados de linfocitos (40% - 60%) son frecuentes en las fases iniciales de la sarcoidosis y, el exceso de neutrófilos, es hallazgo de la fibrosis pulmonar idiopática, de las enfermedades del tejido conectivo y de enfermedades ocupacionales como la asbestosis. El hallazgo de células típicas en la histiocitosis X pulmonar primaria permite el diagnóstico certero sin necesidad de recurrir a otros métodos diagnósticos. La búsqueda de Pneumocistis carinii por lavado broncoalveolar es un método de alto rendimiento y está muy bien indicado en el estudio de los infiltrados pulmonares en pacientes con SIDA.

Aspirado subcarinal.

Los ganglios localizados en la región subcarinal son frecuentemente afectados por el carcinoma broncogénico, su compromiso debe considerarse como estadío N2. Otros exámenes que localizan estos ganglios como la tomografía axial computarizada, pueden demostrar su crecimiento, pero es claro que no diferencian si el compromiso es benigno o maligno, aunque las lesiones que superan los 1,5 centímetros de diámetro deben interpretarse como malignas. Si se logra comprobar que existen siembras del carcinoma broncogénico al sistema linfático subcarinal mediante el aspirado se ha avanzado de manera importante en la clasificación por estados del carcinoma, muchas veces evitando métodos más invasivos como las mediastinoscopias, de mayor riesgo o de costo superior. El procedimiento se realiza bajo anestesia local bien con fibrobroncoscopio o con broncoscopio rígido. Se efectúa por aquella vertiente de la carina opuesta al lado donde se sospecha la presencia del tumor y a un centímetro por debajo de su borde libre. Se introduce la aguja diseñada para el procedimiento y se perfora la pared bronquial en sentido completamente axial aspirando el material del espacio subcarinal. No sólo es posible la biopsia subcarinal, otras biopsias aspirativas de lesiones localizadas alrededor del árbol traqueo bronquial se pueden realizar guiadas por otros métodos imagenológicos (T.A.C., ecografía endobronquial).

Mediastinoscopias – Mediastinostomías.

La aparición de métodos no invasivos, como la T.A.C., produjo un descenso por el interés de la mediastinoscopia. Sin embargo, es un método muy útil para la demostración histológica de la verdadera malignidad de las adenopatías en el hilio o el mediastino o para el diagnóstico de las enfermedades neoplásicas primarias de este espacio. Otra razón para cierto desuso en el método ha sido el cambio en la visión quirúrgica del carcinoma broncogénico. Cuando los pacientes con compromiso ganglionar N2 se descartaban para cirugía, la sola mediastinoscopia evitaba toracotomías mayores que se consideraban innecesarias. Actualmente este grupo de pacientes están dentro del grupo quirúrgico, eliminando de la cirugía aquellos pacientes con compromiso ganglionar N3 (adenopatías mediastinales contralaterales).

Es un procedimiento diagnóstico que busca la toma de muestras de tejido, principalmente ganglionar, del mediastino. Su indicación prevalente es el diagnóstico de las adenopatías N2 y N3 de carcinoma broncogénico, diagnosticadas por T.A.C. o por radiografía convencional. También es útil en el diagnóstico de las masas propias del mediastino y en el diagnóstico de enfermedades inflamatorias que afectan los ganglios mediastinales como la tuberculosis, o la sarcoidosis, u otras enfermedades neoplásicas como el linfoma. Si se requiere simultáneamente biopsia de mediastino y de pulmón la mediastinostomía anterior es el método de elección.

En general para las lesiones paratraqueales e hiliares derechas se utiliza la mediastinoscopia por vía cervical (mediastinoscopia supraesternal) y para las lesiones izquierdas la mediastinostomía izquierda (Chamberlain) pues sus estructuras son inalcanzables por vía del hueco supraesternal debido al obstáculo del arco aórtico. La mediastinoscopia supraesternal puede hacerse por delante de los grandes vasos (prevascular) con la cual se alcanza el mediastino anterior o por detrás de ellos (retrovascular) para explorar el área paratraqueal (el mediastino medio), como ya se ha dicho. Las neoplasias derechas se beneficiarán del estudio derecho pero las neoplasias izquierdas, basales o de la zona gris a menudo necesitarán la evaluación por mediastinoscopia de los 2 lados (véase drenaje linfático de los pulmones).

Cuando está indicada la toma de parénquima pulmonar, en entidades que se pueden estudiar por mediastinoscopia (sarcoidosis, por ejemplo), debe abrirse la pleura durante el procedimiento y tomar las muestras pulmonares. Aún es posible drenar el aire pleural mediante insuflación con presión positiva dada por el anestesiólogo y cerrar la pleura sin dejar sonda al tórax, aunque debe preferirse el avenamiento pleural.

Toracoscopia.

Sus principales indicaciones son: 1. El estudio del derrame pleural con la toma de biopsias de pleura de modo dirigido, pues las biopsias con aguja son al azar. 2. La evaluación del neumotórax espontáneo tanto para el diagnóstico de las lesiones que lo han originado como para el tratamiento de las bullas por cirugía toracoscópica. 3. La práctica de biopsias pulmonares y 4. En el trauma de tórax para evaluar, en especial, el compromiso del diafragma y 5. Para el tratamiento del hemotórax coagulado.

Actualmente la video toracoscopia permite procedimientos quirúrgicos cada vez mayores, lobectomías y neumonectomías. Se hace a través de pequeños puertos de video y puertos de instrumentación.

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Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
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