Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Radiología quirúrgica del tórax. Radiología de la pared del tórax. IX.


Oscar Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales

Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales



Suele el observador de las radiografías del tórax prestar atención a las estructuras intratorácicas, dejando un tanto olvidadas las estructuras de la pared del tórax. El examen cuidadoso de la pared del tórax es de gran interés e identifica a los médicos bien entrenados en radiología del tórax, pues se reconocen por hacer un examen completo del estudio. Se deben evaluar aquellos cuerpos extraños como los marcapasos, los implantes de silicona, los catéteres, los restos de proyectiles de arma de fuego y las suturas de alambre. Las malformaciones condroesternales (pectus excavatum y carinatum), se pueden evaluar por radiografías del tórax.
Imagen 1. Marcapaso.

Imagen 2. Estas lesiones con aspecto tumoral de tipo extrapleural y de sorprendente simetría, corresponden a implantes mamarios de silicona.

La presencia de aire en los tejidos blandos del tórax, el enfisema subcutáneo (Imagen 3), suele demostrar escape de aire desde el pulmón hacia la pared del tórax. Con frecuencia se extiende hacia el cuello. Es muy frecuente encontrarlo en los pacientes con neumotórax de origen traumático o en las heridas penetrantes del tórax, aún sin neumotórax, cuando las pleuras adheridas evitan la producción de un neumotórax pero permiten el escape masivo de aire hacia los tejidos blandos. La presencia de aire en los tejidos blandos del cuello sin presencia de aire en los tejidos blandos del tórax, es un marcador de neumomediastino con extensión al cuello o podría ser secundario a la perforación del esófago cervical. El enfisema subcutáneo es, también, hallazgo bastante constante después del drenaje de aire de la cavidad pleural y, en especial, cuando se utilizan técnicas poco adecuadas que permiten la salida del aire intrapleural hacia la pared del tórax.

Imagen 3. Enfisema subcutáneo.

La falta de algunos tejidos blandos del tórax origina un aspecto hiperlúcido unilateral en la radiografía del tórax. Las causas más frecuentes de este hallazgo son la ausencia de la mama por resección quirúrgica, bastante frecuente, o la ausencia de la mama que se asocia a agenesia del músculo pectoral mayor y a agenesia de algunas costillas - Síndrome de Poland-. Esta consideración debe ser siempre hecha cuando se estudia un síndrome de pulmón hiperlúcido unilateral (Imagen 4).

Imagen 4. “Pulmón hiperlúcido” unilateral derecho debido a un síndrome de Poland, con agenesia del músculo pectoral mayor.

La presencia de tumores de los tejidos blandos, si su tamaño es suficiente, pueden ser determinada en la radiografía simple del tórax.

Puede decirse que uno de los hallazgos anormales más frecuente en las estructuras óseas del tórax es la presencia de costillas supernumerarias cervicales. Aunque también se encuentran costillas supernumerarias lumbares, estas no tienen significado clínico, mientras que las cervicales pueden ser causantes de síndrome compresivo neurovascular del cuello.

Menos frecuente ahora que hace unos años, se encontrará ausencia de algunos arcos costales como resultado de su extirpación quirúrgica (Imagen 5). Se buscaba que al quitarle el soporte óseo a los tejidos blandos de la pared del tórax estos se deprimieran sobre el parénquima pulmonar colapsando las lesiones tuberculosas o resolvieran los espacios pleurales residuales. Aunque esta cirugía se practica actualmente con baja frecuencia, todavía asisten a las consultas pacientes a quienes se ha practicado esta operación llamada toracoplastia (Imagen 6).

Imagen 5. Ausencia quirúrgica de costilla izquierda.

Imagen 6. Ausencia de los arcos costales superiores derechos, originada en una resección quirúrgica -toracoplastia- con la intención de colapsar lesiones tuberculosas del vértice derecho.

Imágenes 7, 8 y 9. Ausencia de los arcos costales superiores derechos. Tumor de Pancoast.


Las lesiones osteolíticas de las costillas pueden originarse en lesiones infecciosas como las osteomielitis (Imagen 10), en extensión a las costillas de tumores intratorácicos (Imagen 11), en lesiones metastásicas de tumores extratorácicas, en tumores primarios de la pared del tórax (Imagen 12) o en metástasis de tumores intratorácicos (Imagen 13).

Imagen 10. Osteomielitis de la cuarta costilla.

Imagen 11. Extensión a las costillas de un tumor intratorácico.

Imagen 12. Tumor primario de costilla.

Imagen 13. Masa hiliar derecha con signos de atelectasia del lóbulo superior. Hay lesión osteolítica de la octava costilla izquierda. Metástasis costal de carcinoma broncogénico.

Algunos principios generales deben recordarse en lesiones tumorales primarias de la pared del tórax:

1. La inmensa mayoría de los tumores del esternón son malignos.
2. Las lesiones de más de 6 centímetros de diámetro o que fracturan la cortical de la costilla son casi siempre malignas.
3. Las lesiones de crecimiento rápido son sospechosas de malignidad.
4. Las lesiones que duelen deben dejar duda sobre su naturaleza benigna.
5. Las lesiones tumorales de la pared del tórax que aparecen en las edades extremas de la vida deben estudiarse con prisa por ser, con frecuencia, de origen neoplásico maligno.
6. Todo condroma debe considerarse como condrosarcoma.
Imágenes 14 y 15. Lesión de aspecto tumoral extrapleural que se proyecta sobre la parte media de la reja costal derecha. Hay fracturas patológicas de los arcos costales posteriores VII y VIII. La radiografía de cráneo mostró lesiones osteolíticas en sacabocados. Mieloma múltiple.

Imágenes 16 y 17. Lesión de aspecto tumoral de bordes muy nítidos que destruye la parte posterior de la novena costilla izquierda. En la radiografía lateral la lesión presenta los signos típicos de las lesiones extrapleurales. Tumor maligno primario de la costilla.


En la evaluación de la pared del tórax no debe pasarse por alto el estudio de la columna vertebral que se evalúa muy bien en la radiografía lateral. Lo más usual es la observación de osteofitos o de fracturas vertebrales por compresión (vértebras en cuña), pero las lesiones vertebrales originadas en patología benigna como el mal de Pott (Imagen 18) o en lesiones malignas como el mieloma múltiple o las lesiones metastásicas no dejan de ser hallazgos comunes.

Imagen 18. Radiografía PA de columna. Se proyecta una lesión simétrica pero cuyos bordes a ambos lados tienen las características de la lesión extrapleural. Se trata, entonces, de una lesión mediastinal. Hay destrucción de las algunas vértebras que coincide con la opacidad. La imagen adquiere en general la forma de huso. Mal de Pott. La imagen en huso se origina en el llamado absceso gravitacional.

Aquellas lesiones que originándose en las estructuras intratorácicas se extienden y lesionan la pared del tórax deben ser tenidas en cuenta al momento de evaluar una lesión de las estructuras óseas del tórax. La más frecuente es el tumor de Pancoast o los carcinomas broncogénicos que invaden la pared del tórax.

Imagen 19. Opacidad del vértice derecho. Es evidente la destrucción de las costillas II, III, IV, V y de los cuerpos vertebrales a este mismo nivel. Tumor de Pancoast. Cuando este tumor afecta las costillas es considerado como T3 y se recomienda su manejo quirúrgico, si afecta las vértebras será T4 y no es tributario de manejo por cirugía.

Imagen 20. Imagen de aspecto tumoral, de bordes bien definidos, de la cual es posible ver sólo la mitad de su borde con nitidez, los ángulos que forma con la pared del tórax no son claros. Tumor de la pleura. Mesotelioma benigno de la pleura -Fibroma pleural benigno-.

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Fernando Fierro Ávila
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