Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Radiología quirúrgica del tórax. Radiología del neumotórax. XI.


Oscar Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales

Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales




El neumotórax se produce cuando se acumula aire en el espacio pleural. El aire puede provenir del exterior, del pulmón, de las vías aéreas o del esófago. El neumotórax puede ser espontáneo, es decir, que aparece sin que medie una causa externa, puede tener origen traumático tanto en trauma cerrado como en trauma penetrante o puede ser iatrogénico como los que aparecen en el curso de cateterismos de la vena subclavia, en biopsias transbronquiales o en biopsias percutáneas o por barotrauma cuando se aplica presión positiva en las vías aéreas.

El neumotórax espontáneo en general se divide en: 1. Neumotórax espontáneo primario cuando no hay una enfermedad pulmonar evidente y se atribuye a pequeñas bullas apicales con un parénquima pulmonar por lo demás normal y, 2. Neumotórax espontáneo secundario cuando existen enfermedades pulmonares asociadas tales como enfisema bulloso, neumatocele por estafilococo, absceso pulmonar o intersticiopatía, que originan el neumotórax.

Para hacer el diagnóstico radiológico del neumotórax es necesaria la identificación de una línea que corresponda a la pleura visceral, en presencia de aire en la cavidad pleural manifestada por ausencia de flujo vascular pulmonar. El aumento de densidad del pulmón parcialmente colapsado por el neumotórax es signo inconstante debido a que la pérdida de la ventilación se asocia a una disminución de la perfusión y a que el aire por delante y detrás del pulmón contribuye a su radiolucidez. Sólo hay aumento de la radiopacidad en los neumotórax avanzados.

Es posible mejorar la sensibilidad de las radiografías en el diagnóstico de neumotórax tomando placas con espiración máxima o con una radiografía en decúbito lateral con rayo horizontal sobre el lado sano. Es bueno recomendar que ante la sospecha de neumotórax se ordenen placas en inspiración y en espiración, pues en la radiografía en espiración la cámara de neumotórax aumenta haciéndose más fácil de visualizar, debido a que en el vértice las líneas de neumotórax quedan oscurecidas por la confluencia de la clavícula y de la primera costilla. Lo más usual es que la cámara de neumotórax se encuentre en el vértice del hemitórax pues las radiografías se toman en la posición erecta. No obstante pueden presentarse neumotórax tabicados como sucede en los pacientes con adherencias pleurales, lo cual es frecuente en el postoperatorio del tórax.

Imagen 1. Neumotórax derecho. El lóbulo superior colapsado presenta lesión radiopaca con broncograma aéreo. Este hallazgo con frecuencia no significa nada y no deben arriesgarse diagnósticos de lesiones parenquimatosas en los pulmones colapsados por neumotórax, que con frecuencia se ven más opacos por la confluencia del flujo vascular pulmonar, aunque otras veces la vasoconstricción hipóxica hace desaparecer este hallazgo.

Imagen 2. Imagen hiperlúcida, con ausencia completa de flujo vascular pulmonar y línea pleural visceral claramente visible en el hemitórax izquierdo. Estos son los hallazgos característicos de un neumotórax. Neumotórax espontáneo primario.

Imagen 3. Imagen hiperlúcida sin flujo vascular pulmonar con línea pleural visceral visible en el vértice izquierdo. Neumotórax espontáneo primario.

Imagen 4. Neumotórax izquierdo. Hay infiltrados alveolares en parches con presencia de lesiones hiperlúcidas redondeadas en el pulmón derecho. Neumotórax espontáneo secundario a neumonía por estafilococo.

Imagen 5. Infiltrado acinar difuso del pulmón derecho. Neumotórax izquierdo con engrosamiento pleural.

Imagen 6. Neumotórax bilateral. Neumonía por estafilococo.

En ocasiones es posible identificar las bullas apicales, si tienen algún tamaño, causa común del neumotórax espontáneo en presencia de colapso pulmonar por neumotórax. Si hay adherencias entre la pleura parietal y la visceral en la región de las bullas, la posibilidad de reexpansión por drenaje con sonda es más remota.

Imagen 7. Empiema tuberculoso mixto izquierdo. Nótese la presencia de una adherencia pleural, que impidió el colapso completo del pulmón. El empiema tuberculoso mixto implica que, además de la infección por bacilo tuberculoso, coexiste una fístula broncopleural que origina infección pleural por múltiples gérmenes tanto aerobios como anerobios.

Se denomina hidroneumotórax (Imagen 8) al nivel líquido intrapleural. El componente líquido puede estar constituido por líquido pleural transudativo, pus, sangre o linfa y entonces, se hablará de pioneumotórax o hemoneumotórax, de acuerdo con la naturaleza del líquido.

Imagen 8. Neumotórax derecho. Presencia de un nivel hidroaéreo, lo que hace que deba clasificarse como hidroneumotórax. Coexisten lesiones parenquimatosas muy evidentes en el pulmón izquierdo. Neumotórax espontáneo secundario. Empiema tuberculoso mixto.

Se denomina neumotórax a tensión aquel que se acompaña de severos marcadores de ganancia de volumen y que llega a constituirse en urgencia pues perturba la función pulmonar y el retorno venoso en forma grave. Es debido al ingreso de aire a la cavidad pleural que se acompaña de un mecanismo valvular acoplado con las fases de la respiración, lo cual permite un atrapamiento progresivo de aire. Este diagnóstico debe ser más clínico que radiológico y sus sospecha debe descartar el ordenar una radiografía antes de proveer un drenaje a la cavidad pleural. Se denominará neumotórax hipertensivo (Imagen 9) aquel que muestra signos de ganancia de volumen, independientemente de si se acompaña o no de repercusión clínica sobre la función cardiopulmonar.

Imagen 9. Neumotórax derecho. El corazón está desplazado hacia la izquierda, el hemidiafragma derecho se encuentra más bajo que el hemidiafragma izquierdo. Neumotórax hipertensivo, lo que significa que el aire está ocupando un volumen superior al del pulmón colapsado y, por tanto, está alterando la función del pulmón contralateral y, además, perturbando el retorno venoso. La expresión neumotórax a tensión suele significar un caso extremo que obliga a un drenaje torácico muy urgente.

Establecer el porcentaje de pulmón colapsado para tener una idea acerca de la necesidad de instalar un drenaje de la cavidad pleural, no es un cálculo sencillo como parecería a primera vista. La cámara de neumotórax no se relaciona linealmente con el porcentaje del neumotórax y el encontrar una línea pleural visceral a unos pocos centímetros de la reja costal no debe inducir a pensar que el porcentaje de colapso es pequeño. Una buena forma de aproximarse al porcentaje de colapso es dividir el campo pulmonar en 2 mitades, superior e inferior. Deben tomarse 3 medidas (en centímetros): del vértice pulmonar al vértice de la pared torácica (línea A), de la línea pleural visceral a la pared del tórax en dos posiciones: la primera en la parte media de la mitad superior (línea B) y la segunda en la parte media de la mitad inferior del hemitórax (línea C). El promedio de estas medidas, o sea, A + B + C dividido entre 3, dará un valor que debe correlacionarse en un nomograma con el porcentaje de colapso pulmonar pero que, para efectos prácticos, un poco lejos de la exactitud, corresponde al porcentaje de colapso, especialmente para las cifras mayores a 3,5. Es decir si la cifra obtenida es 3,5, el porcentaje de colapso será aproximadamente del 35%.

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