Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Radiología quirúrgica del tórax. Radiología de las neumonías. XXII.


Eloy López Marure, M.D.
Radiólogo Pediatra


Las infecciones de vías respiratorias bajas son una de las causas más frecuentes de morbi-mortalidad en los países latinoamericanos. Debemos enfatizar que el estudio radiológico no es concluyente del tipo de neumonía, a pesar de que se han hecho gran cantidad de descripciones que pretenden un diagnóstico preciso de tipo etiológico basado en el estudio de las imágenes radiológicas.

Existen dos aspectos que se deben señalar en relación a las neumonías: el comportamiento de estas es diferente en los adultos y en los niños. Esto está condicionado a que en éstos últimos, existe mayor distensibilidad de las vías aéreas y con esto una mayor susceptibilidad a los cambios de presión intratorácica; hay una reducción en el diámetro de las vías aéreas y, también, una disminución de las vías colaterales aéreas periféricas. Coincide, además, una mayor secreción de las glándulas mucosas. Todo esto conduce a una mayor predisposición a combinar componentes neumónicos con pequeños segmentos de atelectasia. Otro aspecto es el de discriminar cuándo una neumonía es viral o es bacteriana. Este hecho la mayoría de las veces es frustrante, y se podría considerar a grandes rasgos que la neumonía bacteriana lobulillar o alveolar, mientras que las neumonías virales tienden a la distribución de tipo intersticial parahiliar. Y en forma adicional, son contradictorios los informes respecto a la asociación de una neumonía viral la cual en forma adicional se hace bacteriana. Aún más, la morfología de las neumonías en una radiografía de tórax no caracteriza una enfermedad al grado que un agente específico etiológico pueda ser señalado.

Neumonía lobar.

Representa un proceso inflamatorio localizado esencialmente al espacio aéreo terminal. Está caracterizado por exudado alveolar con pocos cambios en los bronquios o tejidos intersticiales.

Los organismos que producen neumonía lobar condicionan una reacción inicial con salida del líquido dentro del alvéolo y con rápida difusión de este hacia los tejidos pulmonares adyacentes a través de las vías aéreas terminales y de los poros de Kohn. Esto es seguido en forma inmediata por rápida multiplicación de microorganismos, y presencia de leucocitos polimorfonucleares. Si recordamos que los sacos alveolares constituyen a su vez lobulillos pulmonares, la enfermedad de estas cavidades aéreas por presencia de líquido mostrará en el estudio radiográfico características importantes. Se observarán imágenes densas, moteadas o algodonosas, de márgenes pobremente limitadas. Cuando existe tendencia a la confluencia de este tipo de lesiones, se constituyen las lesiones de tipo subsegmentario, segmentario y eventualmente lobar e incluso enfermedad de todo un pulmón. Este tipo de consolidación lobulillar, repercute sobre la imagen de las estructuras vecinas. Si sabemos que los vasos sanguíneos tienen la misma densidad que la de este tipo de consolidaciones, el dibujo de estos mismos se perderá al combinarse su densidad con la lesión neumónica. Este hallazgo es particularmente importante en la detección de la consolidación del lóbulo inferior izquierdo por detrás del corazón. Otro hecho de importancia es que los bronquios de menor calibre no son observados en los estudios radiográficos debido a que sus paredes son muy finas, y no existe contraste entre la densidad del aire intrabronquial y el aire de los alvéolos circundantes periféricos. No obstante, cuando el aire alveolar es reemplazado por exudado, esta radiodensidad permite contrastar columnas aéreas bronquiales las cuales se observan como bandas oscuras lineales que contrastan con un infiltrado neumónico de fondo, permitiendo contemplar lo que se denomina como broncograma aéreo.

Imagen 1. Radiopacidad del lóbulo superior derecho con broncograma aéreo. Neumonía lobar.

De igual forma, si un complejo denso neumónico se pone en contacto con estructuras radiopacas como el corazón y el diafragma, estas se obliterarán y se sumarán a la densidad de dicha lesión. Por ejemplo, la obliteración o pérdida de nitidez del borde cardíaco derecho es ocasionada por la enfermedad del lóbulo medio; y la obliteración del borde cardiaco izquierdo, por el compromiso del segmento lingular. Si los bordes cardíacos se muestran nítidos a través de una zona pulmonar consolidada, la enfermedad debe hallarse en los lóbulos inferiores.

Durante el proceso de resolución se pierde la imagen homogénea de la consolidación, y al absorberse el exudado se contrasta contra pequeñas porciones aireadas. Esto le da un aspecto de moteado irregular, impreciso. La resolución se lleva a cabo durante un tiempo variable en el cual puede generalmente transcurrir de una hasta cuatro semanas para la total limpieza del pulmón. En una fase intermedia y tardía de la resolución de la consolidación se pueden observar bandas lineales en relación a atelectasias, así como adherencias pleurales.

Neumonía en parches – Neumonía lobulillar-.

Es una enfermedad que ocurre principalmente en los bronquíolos terminales y bronquíolos respiratorios, y en la cual varios focos de interacción se desarrollan simultáneamente. Esto es destrucción y ulceración de las paredes bronquiales. Es así como la enfermedad se extiende al parénquima pulmonar adyacente, produciendo agregados inflamatorios en los espacios aéreos los cuales a su vez se comunican de alvéolo a alvéolo por medio de los poros de Kohn, implicando progresivamente con ello la enfermedad del lobulillo pulmonar secundario. Sabemos que de seguirse desarrollando este tipo de lesión se constituirán enfermedades subsegmentarias o segmentarias, pero, en forma general, la imagen radiográfica será la de imágenes acinares en parches (“cotonosas” o algodonosas diseminadas). La bronconeumonía lobulillar consiste en la consolidación de colecciones de lóbulos pulmonares con o sin cambios de inflamación bronquial. Como estos cambios bronquiales no existen, la coincidencia de infiltración intersticial o atelectasia que se sucede ocasionalmente en la bronconeumonía lobular, es infrecuente.

Neumonía intersticial.

Este tipo de bronconeumonía afecta los tejidos peribronquiales y perivasculares, así como los tabiques interlobulillares e interalveolares. La bronconeumonía intersticial pura es rara sin que coincida con consolidación lobulillar. Sin embargo, lo frecuente es que el componente intersticial predomine sobre la consolidación. El espectro de las neumonías intersticiales es muy extenso y problemático en su estudio, sin embargo, la mayoría de las veces su etiología es de índole viral. Este tipo de neumonías se inicia con destrucción de las células epiteliales ciliadas y de las células glandulares mucosas de los bronquios. Las paredes bronquiales y bronquiolares experimentan edema e infiltración con células mononucleares y esta acumulación de líquido se extiende de los tejidos peribronquiales hacia los septos interlobares del pulmón. El cuadro histopatológico en este momento es el de una neumonía viral intersticial. En algunos casos la reacción inflamatoria focal se caracteriza por infiltración de polimorfonucleares necrosis en las vías aéreas terminales y sacos alveolares. La imagen radiológica de este tipo de neumonías se caracteriza por sombras pulmonares finas en forma de líneas o pequeños nódulos. A menudo coinciden estos dos signos. En la mayoría de los casos estas bandas lineales están circunscritas a los lóbulos inferiores pero también se pueden visualizar hacia los lóbulos superiores. En la mayoría de los casos ambos pulmones están afectados en forma difusa.

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