Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Radiología quirúrgica del tórax. Microanatomía pulmonar. II.


Eloy López Marure, M.D.
Radiólogo Pediatra


Para la comprensión adecuada de las enfermedades del alvéolo y del intersticio, es adecuado reconocer el lobulillo pulmonar secundario como una de las unidades básicas de la estructura y de la función pulmonar. Se considera que varias docenas de alvéolos forman un acino pulmonar y, varios acinos, darán origen a un lobulillo pulmonar. Estos lobulillos configurarán subsegmentos, segmentos y lóbulos pulmonares.

En años recientes la morfología de las vías aéreas, desde la tráquea hasta aproximadamente 300 millones de alvéolos, ha sido un campo amplio de investigación. Las varias subdivisiones del árbol tráqueo bronquial son el resultado de un patrón de ramificación que es generalmente dicotómico. Los bronquios se dividen en bronquíolos y son distinguidos de éstos porque aquellos contienen cartílago en sus paredes.

Se considera que la vía aérea conductora de aire más pequeña es el bronquíolo terminal. De tal forma que el recambio gaseoso será distal al bronquíolo terminal y se producirá a nivel del bronquíolo respiratorio puesto que los cojinetes alveolares están adosados a su pared, y en forma más distal se efectuará a nivel de los conductos alveolares, de los sacos alveolares y de los alvéolos.

Los alvéolos no actúan como estructuras aisladas sino que se comunican unos con otros a través de los poros de Kohn, los cuales son delgadas comunicaciones con diámetros de 5 a 15 micras; también están conectados por los llamados canales de Lambert los cuales son otro mecanismo de flujo aéreo colateral y comunican bronquíolos distales preterminales con el alvéolo. Estos al conectarse con el alvéolo están obviando el paso de aire a través de bronquíolo respiratorio proximal y puntos alveolares.

El lobulillo pulmonar es una formación poliédrica y tiene aproximadamente de 1.0 a 2.5 centímetros sobre cada uno de sus lados. Son diferenciados uno del otro por septos interlobulillares. De este mismo septo parten infinidad de repliegues de tejido conectivo que se extienden hacia el centro del mismo lobulillo formando el intersticio alveolar y actuando como soporte de las vías aéreas y de las estructuras vasculares. El septo interlobulillar también se dirige en forma periférica hacia la pleura y se extiende hacia el hilio pulmonar, revistiendo los bronquios mayores, arterias y venas pulmonares. Se comprenderá que todos estos pliegues y revestimientos constituyen lo que es el intersticio pulmonar. El lobulillo pulmonar se supone debe estar constituido por una cantidad variable de lobulillos primarios pulmonares. Es una unidad de estructura pulmonar la cual está provista de 3 a 5 bronquíolos terminales y una ramificación en la cual los bronquíolos terminales se empiezan a separar uno del otro a intervalos de 1 milímetro; mientras esta misma división bronquial ocurre cada centímetro en segmentos bronquiales más proximales.

Los septos interlobulillares son numerosos sobre las caras apical, anterior y lateral del lóbulo superior, así como las márgenes laterales y anteriores del lóbulo medio y de la língula y sobre las caras apical y anterior de las superficies costo diafragmáticas de los lóbulos inferiores. No es desconcertante, entonces, que esta sea la localización más frecuente de las líneas de Kerley tipo A y B. Los septos interlobulillares que lo rodean no siempre constituyen un tejido conectivo intacto y se supone que existen defectos dentro de este mismo septo que permiten la comunicación directa de un lobulillo pulmonar con otro. Es importante recordar que el bronquíolo terminal al entrar al lobulillo pulmonar se divide en bronquíolo respiratorio y después en ductos alveolares los cuales van hacia los sacos alveolares y hacia el alvéolo.

La arteria pulmonar es distribuida hacia la porción central del lobulillo y termina en un cojinete capilar pulmonar el cual es distribuido a través del intersticio alveolar. El flujo sanguíneo del capilar pulmonar drena a través de las vénulas, hacia las venas pulmonares que corren centralmente a través del septo interlobulillar.

Los linfáticos pulmonares corren en el compartimiento intersticial del pulmón; los nervios que van al pulmón también transcurren dentro de este mismo compartimiento de tejido conectivo.

Resumiendo, los componentes anatómicos del lobulillo pulmonar secundario se dividen en estructuras lobulillares centrales que son las vías aéreas terminales, la arteria pulmonar y el cojinete capilar y la malla capilar bronquial. Las estructuras septales son las venas pulmonares, los linfáticos, el estroma de tejido conectivo y los nervios. El número de lobulillos pulmonares primarios que forman un lobulillo secundario es variable y se supone que es en un número aproximado de 30 a 50. El lobulillo primario pulmonar se define como una unidad que consiste de un punto alveolar, atrio, sacos alveolares y alvéolos, junto con sus vasos sanguíneos nervios y vasos linfáticos acompañantes; no así el acino pulmonar, el cual se distingue como aquella estructura determinada por la presencia de un bronquíolo terminal y todas las estructuras pulmonares distales a él. Un lobulillo pulmonar secundario estaría compuesto de 3 a 5 acinos.

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Fernando Fierro Ávila
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