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| Oscar
Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales
Fernando
Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales
El
mediastino es un espacio localizado entre las dos cavidades pleurales
y que contiene el corazón, los grandes vasos, la tráquea,
el esófago, los nervios vagos, las cadenas simpáticas,
el timo, gran cantidad de ganglios y el conducto torácico.
Como se puede ver, el mediastino contiene todas las estructuras
importantes del tórax con excepción de los pulmones.
Desde un punto de vista clínico resulta útil dividir
el mediastino en tres áreas mayores, delimitadas por estructuras
reales y por líneas imaginarias:
1.
Mediastino antero-superior. Limitado hacia adelante por
la cara posterior del esternón, hacia atrás
y hacia arriba por la cara anterior de las vértebras
dorsales superiores y hacia atrás y abajo por una
línea que sigue el borde cardíaco anterior
y se continúa hacia arriba y hacia atrás hasta
llegar a la cara anterior de las vértebras dorsales.
2. Mediastino posterior. Limitado hacia adelante por una
línea que sigue la cara anterior de las vértebras
y se sitúa a un centímetro por delante de
ellas incluyendo el ligamento longitudinal anterior, hacia
atrás por los arcos costales y hacia abajo por el
diafragma.
3. Mediastino medio. Limitado hacia abajo por el diafragma
y localizado entre el límite anterior del mediastino
posterior y el límite posterior del mediastino anterior.
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Esta
clasificación dista de otras más anatómicas
y carece de cualquier fundamento embriológico pero es práctica
para el enfoque clínico de las lesiones congénitas
y tumorales que afectan las estructuras mediastínicas. Cuando
se trata del estudio de tumores y quistes del mediastino, su localización
topográfica en el mediastino antero-superior, medio o posterior,
facilita mucho una evaluación diagnóstica.
El
mediastino es para la radiología convencional una área
de difícil evaluación y su estudio debe complementarse
con tomografía axial computarizada.
El estrecho torácico es la parte que une la raíz del
cuello con el mediastino. Es un plano paralelo a la primera costilla.
Es más alto en la parte posterior, donde está señalado
por la interfase del pulmón aireado contra los tejidos blandos,
en el sitio en el que el pulmón se curva a nivel de la cabeza
de la primera costilla y la apófisis transversa de la primera
vértebra torácica. Hacia adelante está demarcado
por la interfase que origina el pulmón aireado contra los
tejidos blandos por delante de las venas braquiocefálicas
y por detrás del manubrio del esternón. Cuando los
dos pulmones entran en aposición en la parte anterior del
estrecho torácico forman una imagen triangular denominada
triángulo mediastínico anterior, que se continúa
hacia abajo por una línea dirigida hacia el corazón
y que en su porción más inferior se curva hacia la
izquierda. Las masas de la parte posterior del estrecho torácico,
alejan el pulmón de la primera costilla. Las masas anteriores
amplían y desvían hacia abajo el triángulo
mediastínico anterior. El signo cérvico-torácico
(Imágenes 1, 2 y 3), es de gran importancia en distinguir
si una lesión tumoral se encuentra en el mediastino anterior
o en el mediastino posterior utilizando una radiografía PA
de tórax y no una radiografía lateral, que parecería
lo indicado. La parte superior de las radiografías laterales
del tórax es difícil de evaluar. Las masas que conservan
su nitidez por encima de las clavículas son de localización
posterior y las que pierden sus contornos por encima de ellas son
de localización anterior.
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Imagen
1. Signo cérvico-torácico. Diferencia en una
proyección PA si un tumor mediastinal está localizado
en el mediastino anterior, medio o posterior. La lesión
número 1 es un tumor localizado en el mediastino anterior
porque alcanzar el nivel de la clavícula pierde por
completo su nitidez. El tumor número 2 sobrepasa la
clavícula, mantiene su nitidez y por lo tanto está
localizado en el mediastino posterior. |
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Imagen
2. Tumor del mediastino anterior. No sobrepasa la clavícula. |
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Imagen
3. Tumor del mediastino posterior. |
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El
estrecho torácico contiene estructuras de interés
radiológico como la tráquea, el esófago, los
troncos braquiocefálicos venosos, las ramas del arco aórtico,
el timo y la grasa mediastinal. Las pequeñas masas del estrecho
torácico pueden aparecer sólo como pequeñas
desviaciones de la tráquea o del esófago. Las lesiones
más frecuentes en el estrecho torácico son los bocios
y las dilataciones de las arterias localizadas a este nivel, pero
hay que recordar que otras patologías como la extensión
mediastínica de las lesiones del cuello pueden presentar
manifestaciones radiológicas a nivel mediastinal. La tráquea
de los niños suele ser redundante y puede mostrar notables
desviaciones con la flexión del cuello lo que induce a pensar
en masas. Cuando el niño extiende la cabeza, la tráquea
debe tomar su posición normal con ligera desviación
hacia la derecha en su parte inferior originada en la presión
del arco aórtico. Otra causa de desviación traqueal
son los anillos vasculares, especialmente el doble arco aórtico
y el arco aórtico derecho con arteria subclavia izquierda
aberrante.
Las
lesiones del mediastino conservan los signos de lesiones extrapleurales
mostrando ángulos obtusos en su contorno con la silueta cardiovascular
(signo de la mujer embarazada) y bordes nítidos como "dibujados
a lápiz". Otros signos como el signo del ocultamiento
hiliar y el signo de la convergencia hiliar, ya discutidos, deben
ser usados en la evaluación de las lesiones del mediastino.
El
signo de la silueta también resulta útil en la localización
de las lesiones del mediastino. Aquellas localizadas en el mediastino
anterior hacen perder la silueta cardiovascular, las situadas en
los mediastinos medio y posterior respetan dicho perfil.
Líneas
mediastínicas normales.
Son
líneas verticales que representan las reflexiones de la pleura
y que permiten el diagnóstico de las lesiones del mediastino,
mediante la observación de hallazgos que parecen sutiles.
1.
La línea mediastínica anterior (Imagen 4)
parte del triángulo mediastínico y se dirige
hacia abajo y hacia la izquierda hasta perderse en el corazón
y representa la aposición de los pulmones en la región
retroesternal. Algunas veces esta línea puede tener
una posición oblicua en el sentido postero-anterior
lo que no permite su visualización a los rayos X.
Otras veces, no es vista porque la grasa mediastínica
impide que las pleuras de ambos pulmones entre en contacto.
2. La línea mediastínica posterior es una
línea muy delgada, vista a través de la tráquea
y que se extiende desde el estrecho torácico hasta
el arco aórtico, representa la aposición de
los pulmones en la parte posterior, por delante de la columna
y por detrás de la tráquea y el esófago.
3. La línea paraespinal derecha corre paralela y
un poco por fuera de la columna vertebral, es observable
en toda la extensión de la columna. El desplazamiento
de esta línea está relacionado con patología
de las vértebras, tales como tumores, osteofitos
y mal de Pott con la presencia de abscesos gravitacionales.
4. La línea paraespinal izquierda, no es observable
por encima del cayado de la aorta. La interpretación
de su posición anormal es similar a lo descrito para
la del lado derecho.
5. La línea paraaórtica (Imagen 5) corre paralela
a la aorta descendente. Esta línea es desplazada
por las dilataciones de la aórta torácica
descendente, muy frecuentes en las personas de mayor edad,
tomando el aspecto de medio palo de bolos.
6. La línea pleuro-ácigo-esofágica
(Imagen 4) es visible desde por debajo de la carina, dirigiéndose
hacia abajo por el lado izquierdo de la columna en un sentido
oblicuo hasta perderse en la porción interna del
hemidiafragma derecho y representa un receso donde se profundiza
el pulmón por delante de la columna y contra el esófago.
La porción superior de esta línea está
en estrecha relación con la región subcarinal
y tiene una configuración cóncava. La pérdida
de esta forma normal en su porción superior, habla
de patología subcarinal. Es muy notoria cuando aparecen
atelectasias pulmonares completas (especialmente en el lado
izquierdo), cuando se ha practicado neumonectomía
o en presencia de derrame importante en uno de los hemitórax,
es decir, en todos aquellos casos en que se encuentra opacidad
de un lado y radiolucidez del otro lado.
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Imagen
4. La radiografía muestra signos de atelectasia del
pulmón izquierdo. Lo que se quiere mostrar es la línea
mediastinal anterior producida por el paso del pulmón
derecho por delante de los grandes vasos del tórax
y por delante del corazón, y la línea pleuro
ácigo esofágica por el paso de pulmón
derecho por detrás del corazón. Estas dos líneas
mediastinales son útiles, entonces, como marcadores
de ganancia o pérdida de volumen. |
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Imagen
5. Línea para-aórtica. Imagen en medio palo
de bolos. |
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El
cayado de la vena ácigos es visible con frecuencia en las
radiografías y se presenta como una estructura oval, localizada
en la parte más inferior de la línea paratraqueal
derecha y cuyo tamaño máximo en las radiografías
de pies es de un centímetro. La vena cava superior se visualiza
a la derecha de la tráquea y por encima de la ácigos,
formando el borde superior derecho del perfil mediastínico.
La arteria subclavia izquierda se observa por encima del arco aórtico
y forma el borde izquierdo de la silueta mediastínica en
su porción más superior. El ganglio de la ácigos
se visualiza por encima y por dentro del cayado de la ácigos
y es difícil la diferenciación entre estas dos estructuras.
Su etiología no difiere de la de otros aumentos ganglionares.
Debe diferenciarse del aumento del cayado de la vena ácigos
mayor. Para realizar este diagnóstico diferencial son útiles
las radiografías con maniobra de Müller y radiografías
comparativas en decúbito dorsal y de pies.
El
arco aórtico es visible en la totalidad de las radiografías
de tórax. Ocasionalmente, lo que se ha denominado el "pezón
aórtico" puede ser visto como una pequeña tetilla
que se proyecta hacia la izquierda del contorno del arco aórtico
y que representa la vena intercostal superior izquierda.
La
línea (banda) paratraqueal derecha (Imagen 6) es una opacidad
líneal que acompaña el lado derecho de la tráquea
y está formada por la pared de la tráquea, tejido
conectivo y pleura, mide entre 1 y 4 mm. El ensanchamiento de esta
línea puede indicar patología traqueal propiamente
dicha o enfermedad mediastinal, lo más frecuente adenopatías
o tumor paratraqueal. Su engrosamiento puede indicar también
hematomas en el mediastino cuando aparecen después de procedimientos
de cateterización de venas centrales o posteriores a traumas
del tórax.
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Imagen
6. Línea paratraqueal derecha. |
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La
ventana aorto pulmonar es vista como un receso entre la aorta y
la arteria pulmonar, es cóncava y puede ser desde plana hasta
muy profunda conformando lo que se ha denominado pico de águila.
La ventana aorto pulmonar contiene grasa, ganglios, ligamento arterioso,
la arteria bronquial izquierda, el nervio vago y el nervio recurrente
laríngeo inferior izquierdo. El nervio frénico izquierdo
discurre inmediatamente por delante de la ventana. Los ganglios
localizados en la ventana suelen verse comprometidos por neoplasias
que dan metástasis que utilizan esta vía linfática
–desde el vértice pulmonar izquierdo-, por linfoma
y por enfermedades granulomatosas. Al aumentar de tamaño
cambia su aspecto cóncavo y se origina un aspecto convexo.
La parálisis de la cuerda vocal y del hemidiafragma pueden
acompañar a las adenopatías de la venta aorto-pulmonar
y son debidas a lesión del nervio frénico o del recurrente
laríngeo inferior izquierdo que se desprende del vago por
debajo del arco aórtico.
Las
masas originadas en el mediastino y que se proyectan hacia el pulmón
tienen bordes nítidos y regulares ya que se encuentran delimitadas
tanto por pleura parietal como visceral, mientras que las lesiones
pulmonares que se ponen en contacto con el mediastino, tienen bordes
menos nítidos y espiculados. Otra forma de diferenciación
en las radiografías con contraste vascular es que las masas
mediastínicas indentan las caras mediales de los vasos y
los desplazan hacia afuera, mientras que las masas pulmonares indentan
la cara lateral y los desplazan hacia adentro. Estos detalles tan
recursivos y bellos desde el punto de vista semiológico,
se han visto ampliamente reemplazados por la T.A.C.
La
presencia de aire en el mediastino, bien producido espontáneamente
en el curso de una enfermedad respiratoria, de una crisis asmática,
durante el parto u originada en un trauma, se denominará
neumomediastino (Imagen 7). Está representado por una línea
de aire a lo largo de la silueta cardiaca. La sombra radiopaca se
puede continuar, y es lo más frecuente, hacia los tejidos
blandos del cuello. En la radiografía lateral es fácil
observarlo entre el esternón y el corazón y la aorta.
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Imagen
7. Neumomediastino. Hay una línea radio-opaca que es
paralela al borde cardiaco izquierdo y al arco aórtico,
la cual representa la separación de la pleura mediastínica.
Igual hallazgo se presenta al lado derecho que sigue el perfil
de la vena cava superior. Coincide con un neumotórax
derecho. |
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En
el niño, la disección del timo, aún aumentado
de tamaño, acentúa el signo de la vela de barco (Imagen
8), dibujándose esta estructura con gran nitidez.
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Imagen
8. Signo de la vela de barco. |
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Debe
diferenciarse el neumomediastino del neumotórax y del neumopericardio
(Imágenes 9 a 11). El neumopericardio sólo se extiende
hasta la raíz de los grandes vasos, debido a que hasta este
nivel llega la reflexión de esta serosa. La reflexión
pericárdica se da a nivel de la parte inferior de la vena
cava superior y en la raíz aórtica. En cambio, el
neumomediastino asciende rodeando los grandes vasos. En la proyección
en decúbito lateral con rayo horizontal, las líneas
aéreas originadas por el neumomediastino no cambian de posición,
mientras aquellas originadas por el neumotórax se desplazan
hasta ponerse en contacto con la pared costal y las originadas por
el neumopericardio, vistas en esta posición, delimitan muy
bien el borde cardíaco y el pericardio y se repiten tanto
en decúbito lateral derecho como en decúbito lateral
izquierdo. Un nivel hidroaéreo que sobrepase la línea
media no debe atribuirse con gran frecuencia al pulmón ni
a la pleura, pero sí al mediastino.
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Imagen
9. Neumopericardio. |
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Imágenes
10 y 11. Neumopericardio. |
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Las
masas del mediastino anterior (Imágenes 12 a 16) suelen ser
los bocios, los teratomas, los timomas, los linfomas, los tumores
germinales y la lipomatosis del mediastino. En el área paracardiaca
son los quistes celómicos del pericardio las lesiones más
frecuentes. La T.A.C. juega un papel de gran importancia en el diagnóstico
diferencial de estas y otras lesiones del mediastino.
El
timo suele ser prominente en los niños y puede conducir a
errores diagnósticos. Hay signos que ayudan a reconocerlo:
el signo de la vela se refiere a la sombra triangular que se proyecta
al lado derecho y superior del mediastino, lo que recuerda una vela
de barco. Sus bordes lateral e inferior claramente delimitados y
la falta de broncograma aéreo ayudan a diferenciarlo de otras
lesiones, incluidas las consolidaciones neumónicas del lóbulo
superior derecho. Las indentaciones que los cartílagos costales
ejercen sobre el timo y que dan la apariencia de olas, signo de
la ola, son otra guía que ayuda a identificar el origen tímico
de esta opacidad. Otro signo que es útil para considerar
al timo como originario de una opacidad mediastínica es la
falta de desplazamiento de las estructuras vecinas, lo que sí
podría ocurrir en presencia de una masa verdadera.
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| Imagen
12. Lesión de aspecto mediastinal. Aquellas imágenes
que se proyectan sobre ambos hemitórax, es decir, cruzan
la línea media y tienen un aspecto más o menos
simétrico deben considerarse mediastínicas.
Nótese que cuando la lesión toca las clavículas,
"desaparece", pierde su nitidez, lo que es marcador
de lesión del mediastino anterior. Signo cérvico-torácico. |
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13. Gran tumor del mediastino anterior. Sus bordes son nítidos,
festoneados. Teratoma del mediastino. |
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14. Enormes masas del mediastino anterior. Timomas. |
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| Imágenes
15 y 16. Es evidente una lesión con aspecto de masa,
de bordes nítidos -“dibujados a lápiz”-,
que forma con el perfil mediastínico un ángulo
obtuso en su parte superior y un ángulo agudo en su
parte inferior. Los dos ángulos deberían ser
obtusos, pero en las lesiones voluminosas el ángulo
inferior suele ser agudo, por el peso que ejerce la lesión.
Tiene los signos de las lesiones extrapleurales. Se trata
de un tumor del mediastino. Borra la silueta cardiaca lo que
indica que está localizado en el mediastino anterior.
En la radiografía lateral se proyecta en el mediastino
anterior sobre la silueta cardiaca. Teratoma. |
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Las
lesiones del mediastino medio (Imágenes 17 a 23) más
frecuentemente vistas son el linfoma, el quiste broncogénico
y los aneurismas aórticos.
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| Imagen
17. Lesión con aspecto de masa que tiene las características
de las lesiones extrapleurales y que se proyecta a nivel de
la ventana aorto-pulmonar. El botón aórtico
es prominente. Aneurisma de la aorta torácica. |
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18. Aneurisma de la aorta torácica. |
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19. Gran dilatación de la aorta torácica. Aneurisma
de la aorta. |
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20. Radiografía lateral del tórax. Aneurisma
de la aorta. |
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21. Lesión con aspecto de masa que se proyecta por
detrás de la aurícula derecha. Quiste celómico
del pericardio. El diagnóstico no puede hacerse sólo
con el estudio de la radiografía y es necesaria la
T.A.C. del tórax. |
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| Imágenes
22 y 23. Masa del mediastino anterior, gigante. Corresponde
a una hernia de Morgagni en un adulto. Se comprueba por la
T.A.C. la presencia de imagen con densidad de grasa, que corresponde
al epiplón mayor herniado. |
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Las
lesiones tumorales del mediastino posterior son casi siempre neoplasias
de origen neurogénico incluyendo neurofibromas, neurofibrosarcomas,
shwanomas, y en los niños, neuroblastomas y ganglioneuromas.
Igualmente la patología del esófago, cuando visible
en radiografías estándar, se proyecta sobre el mediastino
posterior (Imágenes 24 a 32).
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| Imágenes
24 y 25. Hay una gran masa que es visible a través
de la sombra cardiaca. Tiene como característica la
presencia de un nivel hidroaéreo. En la proyección
lateral se confirman los hallazgos. Los cambios en el hemitórax
derecho son residuales de una cirugía por un nódulo
pulmonar solitario. Corresponde a una posición intratorácica
del estómago en un paciente viejo. Hernia hiatal. |
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26 |
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27 |
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28 |
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29 |
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30
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| Imágenes
26 a 30. Opacidad basal derecha –imagen 26-, mal definida
que se interpretó como un infiltrado neumónico.
Una radiografía al día siguiente mostró
una imagen cavitaria –imagen 27- . La ecografía
–imagen 28-, reportó la presencia del estómago
dentro del tórax. El estudio contrastado –imagen
29- y la T.A.C. del tórax –imagen 30-, confirmaron
el diagnóstico de hernia hiatal verdadera. |
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| Imagen
31. El perfil derecho de la silueta cardiaca es prominente
y si se mira su interior falta la opacidad homogénea
característica del perfil cardiovascular, notándose
un aspecto “apolillado”, es decir, la presencia
de lesiones radiolúcidas dentro de la opacidad, como
cuando se observan el contenido colónico en una radiografía
del abdomen. (Evalúe el estudio siguiente).
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| Imagen
32. El esofagograma demuestra que se trata de una acalasia
del esófago y que lo que se observaba en la radiografía
PA del tórax era el esófago muy dilatado y ocupado
por restos alimentarios. Hay broncoaspiración y el
árbol bronquial está dibujado por el medio de
contraste. |
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No
debe olvidarse la estrecha relación entre el espacio retrofaríngeo
y el mediastino posterior, que hace que las lesiones del cuello,
puedan extenderse libremente al mediastino (Imagen 33).
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Imagen
33. Radiografía lateral del cuello. Nótese la
presencia de aire en el espacio prevertebral producido por
una espina de pescado que también es visible en la
placa. Perforación esofágica. El pus originado
en esta perforación del esófago cervical podría
extenderse al mediastino originando una mediastinitis. |
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El
espacio subcarinal está formado por arriba por la carina,
lateralmente por el bronquio principal derecho, el bronquio intermediario,
el bronquio principal izquierdo y la pleura mediastínica
de los lóbulos inferiores izquierdo y derecho, por delante
por la aorta ascedente y la arteria pulmonar y por detrás
por el esófago. Las linfadenopatías (Imágenes
34 a 36) de este espacio son atribuibles a múltiples causas,
pero principalmente a carcinoma broncogénico (Imágenes
37 y 38) y linfoma. Los ganglios subcarinales son difíciles
de detectar en la radiografía del tórax. Cuando son
de gran tamaño pueden causar indentaciones del esófago,
desplazamiento de la línea pleuroacigoesofágica o
ensanchamiento de la carina traqueal. La manera ideal de demostrar
su crecimiento es la T.A.C.
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Imágenes
34 y 35. El aumento de los hilios está originado en
adenopatías hiliares bilaterales. Sarcoidosis. |
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Imagen
36. Sarcoidosis. |
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Imagen
37. Adenopatías hiliares y paratraqueales derechas.
Hay un nódulo pulmonar que corresponde a un carcinoma
indiferenciado de células pequeñas que ha dado
metástasis a los ganglios hiliares y mediastinales. |
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| Imagen
38. Masa hiliar izquierda con el signo del "sol naciente".
Carcinoma broncogénico.
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El
estudio del hilio pulmonar para metástasis ganglionares de
carcinoma broncogénico es bastante difícil, aún
con métodos tan refinados como la resonancia magnética
y la tomografía computarizada. En la práctica la T.A.C.
es el examen de rutina, pues la radiografía convencional
presenta un bajo rendimiento diagnóstico. El tamaño
máximo permisible para los ganglios hiliares es de 10 milímetros
cuando se evalúan pacientes con carcinoma broncogénico.
La
mayoría de las lesiones del mediastino posterior (Imágenes
39 a 44) están representadas por los tumores neurogénicos.
El quiste neuroentérico, el aneurisma de la aorta descendente,
el meningocele y la eritropoyesis extramedular son otros ejemplos
de patología a este nivel.
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Imagen
39. Se encuentra una compresión extrínseca del
esófago que lo desvía hacia el lado derecho.
Tumor del mediastino posterior. Neurofibrosarcoma. |
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Imagen
40. Es evidente la presencia de una masa que se proyecta en
la parte alta del perfil mediastínico derecho. Tiene
el aspecto de “mujer embarazada”. Los bordes están
“dibujados a lápiz”. Es posible visualizarla
nítidamente por encima del borde superior de la clavícula
lo que indica su localización en el mediastino posterior.
Signo cérvico-torácico. La mayoría de
las lesiones tumorales del mediastino posterior son de origen
neurogénico. Neurofibroma del mediastino posterior. |
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Imagen
41. Este “tumor” que se proyecta sobre el mediastino
anterior y tiene algunas características que recuerda
a las lesiones extrapleurales. Es un implante mamario de silicona. |
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Imagen
42. Cuerpo extraño (vidrio) que produjo herida penetrante
de tórax y dos heridas del corazón. |
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Lecturas
recomendadas.
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