Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Radiología quirúrgica del tórax.
Radiología del derrame pleural. XV.


Oscar Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales

Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

 


El espacio pleural es una cavidad virtual formada entre la pleura visceral y la pleura parietal. Contiene una cantidad mínima de líquido que tapiza, en una muy delgada capa, la totalidad de la superficie para facilitar el desplazamiento del pulmón durante los movimientos respiratorios, a la vez que por la tensión superficial generada, mantiene en contacto el pulmón con la pared del tórax, lo cual facilita la sincronía de los movimientos respiratorios. Sin embargo, a pesar de su pequeño volumen, la producción de este líquido es abundante y constante pero se logra un cantidad estable debido a mecanismos que compensan la producción y la absorción.

La pleura parietal está sometida a la circulación sistémica (arterias intercostales, arteria mamaria interna) mientras que la pleura visceral está irrigada por el sistema de la arteria pulmonar de presión mucho menor (aunque también recibe irrigación de las arterias bronquiales). Las presiones oncóticas son similares y hay una presión a favor del flujo de la pleura parietal a la visceral facilitada, además, por la presión negativa intrapleural. La sumatoria de estas diferentes presiones permite un transporte permanente de líquido de la pleura parietal al espacio pleural y de allí a la pleura visceral, de donde será transportado a través de los mecanismos de drenaje linfático del pulmón.

Las lesiones que comprometen la pleura (empiema, derrame pleural maligno, compromiso por enfermedades sistémicas) originarán derrame pleural de tipo exudado. Las entidades que trastornan los mecanismos de producción (aumento de la presión en el circuito mayor, disminución de la presión oncótica, aumento de la permeabilidad capilar) originarán derrames pleurales de tipo transudado. Todos los derrames clasificados como exudados -con excepción de los empiemas bacterianos - deberán someterse a biopsia de la pleura.

La diferenciación entre exudados y trasudados se hace por el laboratorio mediante la medición de proteínas, deshidrogenasa láctica, colesterol y glucosa, o por la relación entre las concentraciones pleurales y plasmáticas de estas mismas sustencias.

La pleura parietal se refleja en la cara inferior de la primera y segunda costillas (que están orientadas en sentido horizontal), lo que origina en las radiografías PA una línea que sigue el borde inferior de estas costillas y es llamada la línea pleural satélite de la primera y segunda costillas. No debe confundirse con engrosamiento de la pleura. La pleura visceral se visualiza en las cisuras donde existe aire de ambos lados. Las cisuras pueden ser incompletas y existir comunicación pulmonar entre los lóbulos que las forman. Esto explica la diseminación de algunas enfermedades que típicamente tienen distribución segmentaria o lobar del área comprometida a otros lóbulos y segmentos, a través de la cisura incompleta dificultando su interpretación radiológica. Las cisuras no son rectas, sino que describen ondas que hacen difícil su visualización completa en una proyección única. La cisura oblicua o mayor, corta el pulmón desde la tercera o cuarta vértebra dorsal y de atrás hacia adelante y de arriba hacia abajo, hasta la unión condro costal de la sexta costilla originando los lóbulos superior e inferior. Vista en posición lateral tiene la forma de una hélice de avión. Al lado derecho la cisura horizontal o menor corre desde la axila hasta el cuarto cartílago costal originado el lóbulo medio. Existen algunas cisuras accesorias una de las cuales es la cisura de la ácigos situada en el lóbulo superior derecho describiendo una lágrima, es decir, una línea fina que termina en una estructura redondeada. La línea de la lágrima está formada por las hojas pleurales que arrastra la ácigos para formar el lóbulo accesorio que son 2 hojas parietales y 2 hojas viscerales, y la gota de la lágrima, como tal, es la sombra del cayado de la ácigos mayor en su localización usual. Por la presencia de 4 hojas pleurales el lóbulo de la ácigos siempre aparece más opaco que los demás lóbulos lo cual no implica, por fuerza, patología parenquimatosa de esta porción del pulmón (Imagen 1).

Imagen 1. Imagen lineal en el vértice derecho que se dirige de arriba hacia abajo y que termina en una "lágrima", en el sitio correspondiente al cayado de la ácigos mayor. Lóbulo de la ácigos.


El estudio de la posición y de la forma de las cisuras es fundamental en el diagnóstico de las enfermedades pulmonares. Las cisuras mayores por ser hojas extendidas de arriba hacia abajo y de atrás hacia adelante, manteniendo una posición oblicua, no originan en la proyección PA una densidad radiológica que las haga visibles, pero si lo hacen en la proyección lateral. La cisura menor que es horizontal puede ser observada, en un gran número de casos, tanto en la proyección PA como en la proyección lateral. En la proyección PA es visible en el 60% de las radiografías normales del tórax. Los desplazamientos de las cisuras se encuentran en las atelectasias lobares siguiendo al lóbulo atelectásico y es el único signo directo y confiable de pérdida de volumen. La cisura suele describir una línea convexa mirada desde la opacidad, si esta es originada por una atelectasia, pero la describirá cóncava si hay aumento del volumen del lóbulo como lo hacen las neumonías.

El derrame pleural es la colección de líquido, sangre, pus o linfa entre la pleura parietal y la pleura visceral o entre las hojas de la pleura visceral a nivel de las cisuras. Estos derrames pueden moverse libremente (derrames libres) o estar fijos por adherencias de las hojas pleurales (tabicados, encapsulados o enquistados).

El derrame pleural libre (típico) se caracteriza por opacidad, sin broncograma aéreo, que dibuja en su parte superior una línea de menisco (Imagen 2). Se necesitan hasta 250 mL para que el derrame pleural produzca borramiento del ángulo costofrénico. Cuando su volumen es suficiente, origina marcadores de aumento de volumen del hemitórax comprometido. La proyección lateral es útil en la confirmación de pequeños derrames, donde se evidencian hallazgos similares, borrando el ángulo costofrénico posterior y en los derrames mayores un menisco anterior y un menisco posterior dando una opacidad en forma de “carpa de circo” que suele producir una prolongación en forma de “cola de ratón” o de “bandera de carpa de circo” al proyectarse el líquido pleural a través de la cisura mayor (Imagen 3).

Imagen 2. Se observa opacidad sin broncograma aéreo, con “línea de menisco”, borra el ángulo costo-frénico y en este caso, donde el derrame es voluminoso, todo el perfíl del hemidiafragma derecho. Es frecuente el hallazgo de signos de ganancia de volumen. Derrame pleural libre. Pleuresía serofibrinosa de origen tuberculoso.

Imagen 3. Doble menisco anterior y posterior. Hay un derrame intercisural. La opacidad en su conjunto tiene el aspecto de “carpa de circo”. Derrame pleural libre.

Las colecciones líquidas intercisurales pueden localizarse en la cisura menor, en la cisura mayor o en ambas. Cuando se localizan en la cisura menor, producen en la proyección PA una opacidad redondeada que se aproxima a la forma de un "platillo volador" o de un "tabaco habano", pues se continúa hacia los lados con la cisura misma, pero no llega a borrar la silueta cardiaca derecha (no hace signo de la silueta). La proyección lateral confirma la localización de la opacidad y con frecuencia demuestra que esta se continua linealmente hacia atrás a lo largo de la mitad posterior de la cisura mayor ("signo de cola de ratón") (Imagen 4). Este derrame se asocia con frecuencia a insuficiencia cardiaca y a otros transudados y suele desaparecer con el tratamiento médico, razón de llamarlo tumor fantasma o tumor evanescente (Imágenes 5, 6 y 7). Pacientes con tal cuadro son, con alguna frecuencia, remitidos con la posibilidad diagnóstica de carcinoma broncogénico o tumor metastásico.

Imagen 4. Opacidad con signo de “cola de ratón” que representa un derrame intercisural de la parte anteroinferior de la cisura mayor. También hay líquido en la cisura menor.

Imagen 5. Se presenta una doble opacidad en el hemitórax derecho: una más tenue con forma de riñón y de mayor tamaño, y una más densa con aspecto de masa, más pequeña. La primera representa la visión PA de un derrame de cisura mayor y la segunda la imagen de un derrame de cisura menor. Es evidente un derrame pleural libre derecho, cardiomegalia y otros signos de hipertensión arterial pulmonar venocapilar. La radiografía lateral confirma los hallazgos. Derrame pleural asociado a insuficiencia cardiaca. Cuando sólo aparece el derrame de cisura menor, se constituye en el llamado “tumor fantasma” o “tumor evanescente” porque teniendo aspecto tumoral, desaparece al mejorar la falla cardiaca.

Imágenes 6 y 7. Tumor fantasma o tumor evanescente. Derrame intercisural de cisura menor. Insuficiencia renal crónica.

Las colecciones líquidas situadas en la cisura mayor demuestran en la proyección PA una opacidad mal definida que adopta la forma de un riñón (o de un fríjol) con la escotadura hacia la parte interna. En la proyección lateral describe el llamado "signo del infinito", o sea, un 8 alargado en posición oblicua de arriba hacia abajo y de atrás hacia adelante.

Los derrames de cisura mayor y cisura menor pueden coexistir dando una imagen combinada en ambas proyecciones. Vale decir una opacidad en forma de riñón, más tenue, y en su parte media otra opacidad, más densa, de aspecto tumoral.

El derrame pleural subpulmonar, es un derrame que aumenta de volumen pero que mantiene su posición debajo del pulmón (de hecho todos los derrames pleurales guardan inicialmente esa localización). En la radiografía PA da la apariencia, a primera vista, de un hemidiafragma elevado. Las claves diagnósticas diferenciales entre el hemidiafragma elevado y el verdadero derrame subpulmonar serán:

1. La parte más alta del hemidiafragma elevado coincide con el punto medio del hemidiafragma. En el derrame subpulmonar este domo se encuentra lateralizado y describe en su conjunto la imagen de un hombro (signo del hombro) (Imagen 8).
Imagen 8. Signos de derrame pleural libre izquierdo. En el hemitórax derecho el “hemidiafragma” parece estar elevado pero si se mira en detalle tiene el “signo del hombro”, es decir, el domo no se encuentra en la parte media sino en la parte externa. El flujo vascular pulmonar no avanza más allá de la opacidad. Derrame pleural subpulmonar.

2. En el hemidiafragma elevado es posible ver flujo vascular pulmonar a través de la opacidad pues el pulmón yace por delante y por detrás de él. El derrame subpulmonar desplaza el pulmón en su totalidad y, es claro, que no se podrá ver flujo vascular más allá de la opacidad.

3. Si el derrame subpulmonar es izquierdo la distancia entre la línea que semeja el hemidiafragma y el fundus gástrico estará aumentada.

4. La línea descrita en la proyección lateral es también útil. En lugar de la curva de hemidiafragma se encuentra una línea quebrada que seguida de atrás hacia adelante muestra un primera ascenso lento, luego una meseta y por último una caída rápida que coincide con su cruce con la cisura mayor, sitio en el cual se puede evidenciar líquido que asciende por dicha cisura. Esta morfología es conocida con el nombre de signo del peñon de Gibraltar.

5. La verdadera elevación del hemidiafragma tiene como causas la eventración y la parálisis diafragmática por lesión del nervio frénico (Imagen 9).

Imagen 9. Parálisis diafragmática derecha en un recién nacido.

La radiografía del tórax en decúbito lateral con rayo horizontal es una proyección útil en el diagnóstico de derrames pleurales pequeños y en la diferenciación de engrosamientos y derrames pleurales. Los derrames pleurales se desplazan en esta posición, mientras los engrosamientos pleurales permanecen inmóviles. Permite visualizar derrames de 25-50 mL. De esta manera se diagnostica, también, el derrame subpulmonar. Para este propósito la radiografía se efectúa acostando el paciente sobre el lado sospechoso del derrame sobre un colchón de espuma para evitar el choque de los rayos X con el borde de la mesa, levantando la pelvis con una almohada, centrando el rayo en el hemitórax sospechoso y tomando la placa en espiración. Aparecerá una línea radiopaca localizada entre la parte interna de la reja costal y el parénquima pulmonar. La radiografía en decúbito lateral con rayo horizontal pero con el paciente yaciente sobre el lado sano, permite el desplazamiento del líquido hacia el receso pleural mediastínico y, así, se podrá evaluar la calidad del parénquima pulmonar subyacente, oscurecido por el líquido libre en la cavidad pleural.

Las colecciones pleurales tabicadas, originadas en procesos inflamatorios que producen adherencia pleural precoz, tienen características radiológicas que difieren mucho del derrame pleural libre. A veces, se presentan como opacidades que se localizan sobre el perfil de la pared del tórax presentando un ángulo superior obtuso y un ángulo inferior agudo dando el signo que se ha llamado de “la gota de lluvia que corre por el vidrio de la ventana” (Imagen 10).

Imagen 10. Los derrames pleurales pueden tabicarse. En ocasiones presentan esta morfología que recuerda las lesiones extrapleurales, pero uno de sus ángulos, el superior, es obtuso y el otro, el inferior, es agudo. Este hallazgo se ha descrito de manera romántica como: “la gota de lluvia que corre por el vidrio de la ventana”. Empiema tabicado.

Con mucha frecuencia los derrames pleurales tabicados se presentan como opacidades que en la proyección PA son mal definidas pero que permitiendo ver nítidamente el perfil cardiovascular se consideran que están localizadas en la parte posterior. En la proyección lateral están situados en la porción postero-inferior del tórax describiendo en conjunto con la columna vertebral la forma de una D invertida (signo de la D invertida) (Imágenes 11, 12 y 13). Estas colecciones pleurales tabicadas suelen ser empiemas que, por originar una reacción inflamatoria pleural intensa, producen adherencias pleurales precoces y, por tanto, tabicamiento.

Imagen 11. Derrame tabicado posterior. Signo de la D invertida.

Imágenes 12 y 13. Opacidad de la base del hemitórax derecho, sin bordes definidos, no presenta broncograma aéreo; los espacios intercostales que coinciden con ella están ensanchados, no hay pérdida de la silueta cardiaca izquierda. Esta imagen es muy difícil de definir. La situación se aclara en la radiografía en posición lateral en la que se encuentra una opacidad posterior de bordes bien definidos, recordando la figura de un D invertida. Derrame (empiema) tabicado posterior asociado a neumonía. La gran mayoría de los derrames tabicados posteriores corresponden a empiemas

En la radiografía en decúbito supino los hallazgos radiológicos del derrame pleural libre serán opacidad difusa del hemitórax comprometido, borramiento de la sombra del diafragma por "signo de silueta", menisco en el ángulo costo frénico, opacidad apical y acentuación de la cisura menor en los derrames derechos.

La coexistencia de derrame pleural y aire originará un nivel hidroaéreo que se denominará genéricamente hidro-neumotórax.

Imagen 14. Neumotórax bilateral. Niveles hidroaéreos bilaterales. Presencia de neumatoceles bilaterales. Pioneumotórax bilateral. Neumonía por estafilococo.

Considerando que el "hidro" puede ser pus, sangre, linfa o líquido pleural transudativo, estos niveles hidro aéreos aparecen tanto en los derrames pleurales libres o en los tabicados. En este último caso la diferenciación entre un empiema tabicado con nivel hidroaéreo intrapleural y un absceso pulmonar o cualquier otro nivel hidroaéreo intraparenquimatoso, tiene la máxima importancia desde el punto de vista terapéutico.

Para diferenciar nivel hidroaéreo intraparenquimatoso de nivel hidro aéreo intrapleural, son útiles los siguientes tres datos:

1. La longitud del nivel hidroaéreo intraparenquimatoso no cambia en las distintas proyecciones (PA, lateral u oblicua), mientras que el aspecto es bastante distinto, de una proyección a otra, en los niveles localizados en la pleura.

2. Los bordes de los niveles intraparenquimatosos, en especial el de los abscesos, que son los niveles intrapulmonares más frecuentes, son irregulares debido a que están constituidos por parénquima pulmonar necrótico mientras que los bordes del nivel pleural suelen ser delgados y nítidos, pues su límite es la pleura.

3. El nivel hidroaéreo suele estar localizado en la parte media de la opacidad si se trata de un nivel intraparenquimatoso y en la parte alta de la opacidad si se trata de un nivel hidroaéreo intrapleural.

Cuando un derrame pleural coexiste con una pleura engrosada de aspecto nodular deben considerarse como posibilidades diagnósticas el mesotelioma pleural o el derrame pleural asociado a metástasis a la pleura, bien producidas por una lesión neoplásica pulmonar o por metástasis originadas en otros órganos.

En la T.A.C. las cisuras aparecen como bandas avasculares o como verdaderas sombras lineales y su identificación es importante para la localización anatómica de las lesiones, en los diferentes lóbulos. Este aspecto avascular se debe a que el flujo sanguíneo en la periferia de los lóbulos es menor. La cisura menor se presenta como un área avascular triangular u ovoide denominada la "ventana media pulmonar derecha". Si la orientación de las cisuras con relación al corte axial es más perpendicular podrán reconocerse como líneas sólidas.

Para el diagnóstico de derrame pleural asociado a atelectasia puede decirse que si se presentan signos de atelectasia pulmonar completa, pero faltan los marcadores de pérdida de volumen, el diagnóstico será atelectasia pulmonar acompañada de derrame pleural. En la T.A.C. la diferenciación es sencilla pues se configuran sombras de diferentes densidades y, en especial, después de la inyección de un bolo de medio de contraste.

Imagen 15. T.A.C. del tórax. Empiema tabicado posterior.

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Fernando Fierro Ávila
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Fernando Álvarez López
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Rafael García Gutiérrez
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