Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Radiología quirúrgica del tórax.
Radiología de las lesiones congénitas pulmonares. XII.


Oscar Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales

Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales



Radiología del quiste broncogénico.


Los quistes broncogénicos constituyen el 10% de las masas mediastinales en niños. Se desarrollan a partir del brote pulmonar embrionario antes del desarrollo de los bronquios y, en consecuencia, rara vez se comunican con el árbol bronquial. En general, son uniloculares y están tapizados por epitelio respiratorio. Están rodeados por cantidades variables de tejido mesenquimatoso, incluyendo músculo liso y cartílago. Más comúnmente los quistes broncogénicos se localizan por debajo de la carina, intraparenquimatosos, perihiliar o subcarinal, mediastino superior, retrotraqueal, mediastino posterior y pleurodiafragmático. Otras localizaciones menos comunes son: región supraclavicular, intramedular, dorsal, esófago intramural, tejido celular subcutáneo supraesternal, retroperitoneo, cutáneo supraescapular. Se informa una frecuencia mayor en hemitórax derecho y en hombres que en mujeres. Su tamaño varía entre 1 y 20 centímetros de diámetro. Si son pequeños, los quistes broncogénicos pueden ser asintomáticos, sin embargo, en el recién nacido la presentación clínica es una obstrucción de las vías aéreas: disnea, estridor y sibilancias, a menudo episódicas que empeoran con el llanto o la alimentación. En el niño mayor o en el adulto, la infección pulmonar recurrente debido a obstrucción bronquial parcial, es la presentación clínica usual. Las infecciones pueden ocurrir en el propio quiste, incluso sin una comunicación bronquial evidente. En el adulto los quistes broncogénicos suelen ser asintomáticos y se evidencian en radiografía de tórax de rutina.

Los hallazgos radiológicos pueden ser:

1. Masas del mediastino frecuentemente localizadas por debajo de la carina. Representan el 50% de los quistes broncogénicos. Estas masas, de muy diferente tamaño, tienen las características de las lesiones extrapleurales, es decir, bordes dibujados a lápiz y ángulos obtusos formados con el perfil del mediastino. Cuando están localizadas debajo de la carina abren el ángulo carinal dándole un aspecto redondeado. Los quistes broncogénicos mediastínicos localizados por encima de la carina son infrecuentes (Imagen 1).

Imagen 1. Quiste broncogénico.

2. Lesiones parenquimatosas que pueden tener aspecto de nódulo pulmonar solitario (Imagen 2), de lesión quística de tipo hiperlúcida con paredes delgadas pero nítidas (Imágenes 3, 4 y 5), o de lesión quística con nivel hidroaéreo (Imagen 6). La T.A.C. (Imagen 7) comprueba el diagnóstico de lesión hiperlúcida, sin flujo vascular pulmonar.
Imagen 2. Quiste broncogénico con aspecto de nódulo pulmonar solitario.

Imagen 3. Radiografía lateral del tórax. Masa de aspecto quístico. Quiste broncogénico.

Imagen 4. Broncograma. Imagen quística que se llena con el medio de contraste. Quiste broncogénico.

Imagen 5. Broncograma. Imagen quística parenquimatosa.

Imagen 6. Quiste broncogénico.

Imagen 7. T.A.C. del tórax. Quiste broncogénico.

La T.A.C. (Imagen 8) demuestra una lesión con contenido líquido con índices de atenuación (Unidades H) de agua o un poco por encima, dado el contenido de moco, lo cual aclara bastante el diagnóstico.

Imagen 8. Masa paraespinal izquierda, por detrás de la tráquea y de la carina. La atenuación es de 7H, lo que indica que su contenido es líquido. Quiste broncogénico.

Se ha presentado la colonización por hongos (aspergillus) de quistes broncogénicos parenquimatosos con comunicación bronquial (Imagen 9).

Imagen 9. T.A.C. del tórax. Quiste broncogénico colonizado por Aspergillus.

Imagen 10. Tomografía lineal. Masa hiliar izquierda con el aspecto de las lesiones extrapleurales. Quiste broncogénico.


Imagen 11. Broncograma. Quiste broncogénico hiliar.


Imagen 12. Nódulo pulmonar solitario que se proyecta sobre la arteria interlobar. Quiste broncogénico parenquimatoso.

Imágenes 13 y 14. Masa en la base del hemitórax izquierdo, paracardiaca. Quiste broncogénico, que en la cirugía y en el laboratorio se demostró que estaba colonizado por Aspergillus fumigatus.

Imagen 15. Aortografía. La aortografía es normal. Hay una masa del mediastino posterior. Recuerde el signo cérvico-torácico. Quiste broncogénico. Aunque la mayoría de los quistes broncogénicos son subcarinales pueden localizarse en el hueco supraesternal, en el diafragma, en la pared abdominal, en la pared del esófago.

Radiología del síndrome de hiperinsuflación pulmonar infantil. -Enfisema lobar congénito-.

Es una neumopatía al parecer congénita que se manifiesta en la infancia y que pone en peligro la vida de los pacientes. Se le clasifica dentro de las malformaciones quísticas del pulmón junto con la malformación adenomatoide quística, el secuestro pulmonar y el quiste broncogénico. Se caracteriza por la sobredistensión por atrapamiento de aire en un lóbulo o en un segmento pulmonar que causa compresión del pulmón normal y, en casos avanzados, por el gran volumen de aire atrapado, compromete el funcionamiento del pulmón contralateral (Imagen 16). Afecta más a hombres que a mujeres con una relación de 2:1. No existe predominio racial o familiar. La distribución descrita por frecuencia y por lóbulos en una serie es: lóbulo superior izquierdo: 50%, lóbulo medio: 24% y lóbulo superior derecho: 18%. Algunos autores refieren que nunca afecta los lóbulos inferiores.

Imagen 16. Síndrome de hiperinsuflación pulmonar infantil. Atrapamiento de aire en el lóbulo afectado.

Existe discusión acerca de su carácter congénito pues es difícil reconocer si una lesión quística postnatal es congénita o adquirida. Si la entidad aparece en el período postnatal sin la presencia de una infección respiratoria conocida debe considerarse congénita. En este sentido la interpretación de congénita o adquirida se hará de acuerdo al enunciado: una lesión quística pulmonar debe ser considerada congénita si puede encontrarse un cuadro patológico similar en el período prenatal o neonatal inmediato, antes de que ocurra cualquier insulto postnatal traumático o inflamatorio o si existe una anomalía vascular en el momento del diagnóstico. A favor de su origen congénito está el encontrar hasta en el 40% de los casos patología congénita cardiaca (coartación aórtica, ductus persistente y comunicación interventricular) o de la pared costal incluyendo el esternón.

El principal mecanismo en su patogénesis es la obstrucción valvular del bronquio lobar. Cuando el bronquio está totalmente obstruido se propone que la ventilación se haría a través de los poros de Khon o los canales de Lambert.

Causas.

1. Defecto congénito del cartílago bronquial (broncomalasia) y del bronquio (atresia bronquial).

2. Obstrucción bronquial parcial intraluminal.

3. Compresión bronquial extraluminal: la compresión bronquial por quistes broncogénicos, teratomas, neuroblastomas o adenopatías puede originar sobredistensión pulmonar. Bajo este título se agrupan aquellos casos debidos a anomalía vascular con compresión bronquial como arteria pulmonar anómala y anillos vasculares.

4. Enfermedad alveolar: también se han propuesto como causas, si bien, podría tratarse de entidades distintas con manifestaciones clínicas y radiológicas similares: alteraciones del tejido elástico que impiden el vaciamiento alveolar, aumento del número de alvéolos (lóbulo polialveolar) e hipoplasia de bronquios, vasos y alvéolos (variedad hipoplásica).

5. Otras: pérdida del rebote elástico, aumento de un factor de crecimiento antes del nacimiento que sería responsable del lóbulo polialveolar, resucitación vigorosa, ventilación mecánica, infecciones a repetición y reflujo gastroesofágico.

Cuadro clínico.

El enfisema lobar congénito es una causa relativamente frecuente de dificultad respiratoria en niños por debajo de los 6 meses de edad, a menudo el episodio está precedido por un cuadro de infección respiratoria. Su manifestación por encima de los 6 meses sólo se presenta en el 5% de los casos. Se presenta disnea severa, cianosis, polipnea, retracciones y tos. El hemitórax afectado se encuentra aumentado y con ensanchamiento de los espacios intercostales. Los signos clínicos son los de atrapamiento de aire en el lado afectado. La palpación de la tráquea demostrará desviación hacia el lado contrario al afectado. A la auscultación cardiaca se pueden encontrar signos de cardiopatía congénita y es importante determinar la posición del máximo impulso para el seguimiento, en caso de que aumenten los signos de atrapamiento de aire.

Hallazgos radiológicos.

Es una de las causas de pulmón hiperlúcido unilateral.

Las radiografías PA y lateral son fundamentales en el diagnóstico y seguimiento de esta entidad. Se presenta la "paradoja radiológica": el pulmón sano, ingurgitado, da la apariencia de sufrir un proceso exudativo. Entonces, el pulmón sano parece enfermo y, por paradoja, el pulmón enfermo dará la apariencia de estar sano.

Los principales signos radiológicos son:

1. Radiolucidez marcada en el área del lóbulo afectado por atrapamiento de aire que puede demostrarse en radiografía en decúbito lateral con rayo horizontal (Imagen 17).

Imagen 17. Radiolucidez en el área del lóbulo afectado. Síndrome de hiperinsuflación pulmonar infantil.

2. Desviación del mediastino hacia el lado contrario de la lesión y "herniación" del lóbulo a través del mediastino anterior con desplazamiento del corazón hacia atrás en la placa lateral (Imagen 18).

Imagen 18. Desviación mediastinal hacia el lado contrario de la lesión y “herniación” del lóbulo a través del mediastino.

3. Aplanamiento o depresión del hemidiafragma del lado afectado (Imagen 19).

Imagen 19. Aplanamiento y depresión del hemidiafragma del lado afectado. Síndrome de hiperinsuflación pulmonar infantil.

4. Atelectasia de los lóbulos inferiores respectivos (en las lesiones de los lóbulos superiores izquierdo o derecho, o del lóbulo medio) manifestada por sombra triangular basal de posición para o retrocardiaca.
Imagen 20. Atelectasia de los lóbulos inferiores en el lado afectado. Síndrome de hiperinsuflación pulmonar infantil.

5. Existe trama vascular muy tenue lo que lo diferencia del neumotórax y del quiste pulmonar.

6. Si el estudio radiológico se hace en los primeros días aparecerá consolidación sobre el lóbulo afectado debido a la presencia de líquido pulmonar fetal que en poco tiempo se reabsorberá dando la imagen radiológica típica.

7. La gamagrafía de ventilación -perfusión demostrará áreas pobremente ventiladas y perfundidas.

El diagnóstico diferencial se hará con la hernia diafragmática, con el neumotórax donde el colapso pulmonar será más hiliar que basal, con el neumatocele por estafiloco, enfisema agudo por inhalación de cuerpo extraño, enfisema obstructivo por quiste broncogénico, granuloma bronquial por tuberculosis y malformación adenomatoide quística pulmonar de diagnóstico diferencial muy difícil pero de tratamiento igualmente quirúrgico.

Imagen 21. Pulmón hiperlúcido hipertenso derecho. Disminución del flujo vascular pulmonar debido a atrapamiento de aire. El mediastino se encuentra desviado hacia el lado izquierdo y el hemidiafragma derecho se muestra descendido. Este niño presenta una muy severa dificultad respiratoria. Enfisema lobar congénito - Síndrome de hiperinsuflación lobar infantil-.

Es inusual pero de especial gravedad el enfisema lobar congénito bilateral (Imagen 22).

Imagen 22. Síndrome de hiperinsuflación pulmonar infantil bilateral.

Su tratamiento es quirúrgico.

Radiología del secuestro pulmonar.

El secuestro pulmonar es una masa de tejido pulmonar anormal que está irrigado por arterias sistémicas y no por ramas de la circulación arterial pulmonar. Estos vasos sistémicos proceden de la aorta tanto abdominal como torácica, e las arterias intercostales, de la arteria mamaria interna y, aún, de arterias superiores tales como la arteria subclavia. Los secuestros pulmonares se dividen en secuestros intralobares y secuestros extralobares, dependiendo del tiempo en que se haya separado. Los intralobares carecen de pleura propia, los extralobares son islotes de tejido pulmonar aislado que están recubiertos por su propia pleura. Aunque se han clasificado dentro de las anomalías congénitas, algunos autores afirman que se trata de procesos inflamatorios crónicos adquiridos que reciben una irrigación arterial aumentada.

Las características anatomopatológicas y clínicas de los secuestros intra y extralobares son diferentes, de acuerdo al siguiente cuadro:

Diferencias entre los secuestros intra y extralobares.
Característica
Intralobar
Extralobar
Incidencia Mayor (75%) Menor (25%)
Pleura Dentro de la pleura visceral Tiene su propia pleura
Suplencia arterial Sistémica Sistémica

Drenaje venoso Pulmonar Sistémico

Lateralidad Izquierdos el 60%
(segmento posterior del lóbulo inferior izquierdo)
Izquierdos el 90%

Anomalías asociadas

No
Sí. 15-40% *
Manifestaciones Adolescentes y adultos Neonatos y lactantes

Sexo Igual hombre y mujer Hombres: mujeres 4:1

Comunicación al TGI

Rara Más frecuente
Comunicación bronquial


Pequeña Nunca
Síntomas Infección respiratoria

Dificultad respiratoria

* Hernia diafragmática, pectus excavatum, defectos pericárdicos, fístulas A-V, anomalías vertebrales, C.I.A., ductus arterioso persistente.

Son especialmente sospechosos de secuestro intralobar los episodios repetidos de infección respiratoria que afectan un mismo segmento pulmonar y en particular, cuando es el segmento posterior del lóbulo inferior izquierdo. Pueden ser sintomáticos por sangrado.

Radiológicamente el secuestro intralobar se evidencia como una lesión sólida, como una lesión quística o como una imagen hidroaérea. El diagnóstico se basa en la demostración de irrigación sistémica de estas lesiones pulmonares mediante el uso de arteriografía (aortografía). La T.A.C. o la resonancia nuclear magnética con medio de contraste, también son estudios que orientan en el diagnóstico.

Imagen 23. Neumonía segmentaria posterior del lóbulo inferior izquierdo. El paciente ha estado hospitalizado por un cuadro similar. Secuestro pulmonar intralobar. La arteriografía confirmará el diagnóstico.

Imagen 24. Aortografía. La angiografía aórtica demuestra una prominente arteria que se origina en la aorta abdominal, asciende, cruza el hemidiafragma izquierdo e irriga una porción de la base pulmonar derecha. Secuestro pulmonar intralobar. Este tipo de secuestro tiene irrigación arterial sistémica y drenaje venoso pulmonar. Se manifiesta por infecciones respiratorias a repetición. Su principal localización es la porción posterior de los lóbulos inferiores, en especial el izquierdo.

La T.A.C. con medio de contraste y la resonancia nuclear magnética son métodos menos invasivos que permiten una aproximación inicial al diagnóstico de los secuestros pulmonares.

Imagen 25. Secuestro pulmonar.

Imagen 26. Resonancia magnética nuclear. Secuestro pulmonar.

Los secuestros extralobares se manifiestan por compresión del árbol bronquial. Por carecer de conexión bronquial no presentan síntomas de infección. Se encuentran con alguna frecuencia durante la corrección de una hernia diafragmática. Hay un buen número de pacientes asintomáticos en quienes el hallazgo es incidental.

El manejo de los secuestros pulmonares es quirúrgico.

Radiología de la malformación adenomatoidea quística (M.A.Q.).

La MAQ está caracterizada por un sobrecrecimiento de los bronquíolos terminales que fallan en unirse al mesénquima alveolar.

Existen tres tipos de M.A.Q., clasificados de acuerdo al tamaño de los quistes que se encuentran en el estudio anatomopatológico:

Tipo I: quistes mayores de 1.2 centímetros.

Tipo II: quistes menores de 1.2 y, algunas veces, asociado con otra anomalías.

Tipo III: lesiones sólidas, con el peor pronóstico, pues los pacientes tienen algún grado de hipoplasia pulmonar. El tipo III es el menos frecuente y sólo representa el 8% de las M.A.Q.

Las M.A.Q. se manifiestan en la vida neonatal o en los primeros meses de la vida por dificultad respiratoria. El tipo III dará manifestaciones muy tempranas, mientras los otros dos tipos pueden aparecer unos meses más tarde.

Manifestaciones radiológicas.

1. Lesión de aspecto multiquístico con marcadores de ganancia de volumen. Requiere diagnóstico diferencial con la hernia diafragmática congénita. La M.A.Q. tipo I con grandes quistes es a menudo indiferenciable de un cuadro de enfisema lobar congénito y, dada la dificultad respiratoria y la indicación de cirugía urgente, no resulta de demasiado interés el diagnóstico diferencial preoperatorio. La M.A.Q. tipo II con quistes de tamaño intermedio es, en realidad, la que requiere diagnóstico diferencial con la hernia diafragmática. En la M.A.Q. tipo II y en las hernias diafragmáticas se presenta dificultad respiratoria. En la primera de ellas no se encontrará el abdomen excavado y en la radiografía se evidencia buena cantidad de aire en la cavidad abdominal.
Imagen 27. M.A.Q. tipo I.

2. Masa pulmonar. La M.A.Q. tipo III se manifiesta por una masa con marcadores de ganancia de volumen y dificultad respiratoria que aparece en el período neonatal inmediato y que puede evidenciarse desde el período prenatal con la realización de ecografía fetal. También está indicada la cirugía con carácter urgente.

Imagen 28. Pulmón hiperlúcido hipertenso derecho. Disminución del flujo vascular pulmonar debido a atrapamiento de aire. El mediastino se encuentra desviado hacia el lado izquierdo y el hemidiafragma derecho se muestra descendido. Este niño presenta una muy severa dificultad respiratoria. Hemos dicho exactamente lo mismo que en la radiografía anterior. Lo único para agregar sería que si se mira en detalle se puede observar una especie de “telaraña” en el pulmón hiperlúcido. Malformación adenomatoide quística (M.A.Q.) Tipo I . Esta es la M.A.Q. de quistes grandes. Las manifestaciones son similares a las del enfisema lobar congénito.

Lecturas recomendadas.

 
 
Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
Editor asociado

fal