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| Oscar
Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales
Fernando
Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales
Embriología.
El
primordio del aparato respiratorio se inicia como una evaginación
del intestino anterior. En consecuencia el revestimiento de laringe,
tráquea, bronquios y pulmones es de origen endodérmico,
mientras los componentes muscular y cartilaginoso son originados
en el mesodermo que rodea al intestino anterior. Inicialmente el
divertículo respiratorio está ampliamente comunicado
con el intestino anterior, pero más tarde, queda separado
en esófago y tráquea. La tráquea posee en esta
etapa del desarrollo dos evaginaciones laterales llamadas yemas
o esbozos pulmonares. El esbozo derecho se dividirá en tres
ramas que formarán posteriormente los tres lóbulos
pulmonares derechos y el esbozo izquierdo lo hará en dos
ramas que se convertirán en los lóbulos superior e
inferior izquierdos.
El
desarrollo alveolar se inicia cuando se ha completado el de las
vías aéreas, aproximadamente a las 16 semanas de gestación.
Primero se formarán los bronquíolos respiratorios
y terminales, y, por último, los conductos alveolares y los
alvéolos definitivos. Estos espacios alveolares terminales
se verán revestidos por una amplia red vascular.
El
desarrollo pulmonar se efectúa en tres fases: una primera
fase llamada pseudoglandular, una segunda que se ha denominado canalicular
donde se forma la barrera aire sangre y se inicia la síntesis
del surfactante y, una última fase o de saco alveolar donde
se forman los espacios aéreos definitivos.
Las
yemas pulmonares a medida que crecen se van introduciendo en la
cavidad celómica. Posteriormente, los canales pleurales se
separarán de las cavidades peritoneal y pericárdica.
Los
bronquios se siguen dividiendo dicotómicamente y al final
del séptimo mes se han originado aproximadamente 17 generaciones.
Seis divisiones adicionales se formarán en el periodo postnatal.
El desarrollo alveolar final solo concluirá entre los 6 y
8 años de edad.
El
tabique transverso, principal origen del diafragma, se origina en
la región cervical del embrión y migra acompañado
de las raíces nerviosas III, IV y V, las cuales se convertirán
en el nervio frénico. Además del pliegue transverso
contribuirán en la formación del diafragma los pliegues
pleuroperitoneales.
Anatomía.
Hechos
anatómicos mayores son de conocimiento obligatorio para enfrentar
la interpretación de los diferentes estudios imagenológicos
del tórax. Mantener una conciencia tridimensional, donde
se consideren la altura, la anchura y la profundidad, facilita la
comprensión de los estudios y mejora su utilidad al ser trasladados
a hechos clínicos concretos. Así, por ejemplo, un
derrame pleural tabicado, se podría manifestar como una opacidad
en la base del tórax, pero: ¿ se encuentra en la parte
anterior ?, o, ¿ está localizado en la región
posterior ?. Si esto no es decidido con certeza, una punción
del tórax no podrá ser hecha con éxito y las
posibilidades diagnósticas y terapéuticas se limitan.
Si lo anterior se cumple para las radiografías biplanas,
como las radiografías P.A. y lateral del tórax -que
cuando se ordenan por pares se convierten en tridimensionales-,
es más perentorio para ciertos estudios como la tomografía
lineal, donde se practican cortes paralelos al eje mayor del cuerpo
-hoy de uso muy limitado-, o para la tomografía axial computarizada
(T.A.C.) que, como su nombre lo indica, practica cortes axiales,
o sea en sentido paralelo al eje menor del cuerpo o, para la resonancia
nuclear magnética (R.N.M.), estudios donde es imprescindible
mantener las tres dimensiones siempre presentes. La localización
precisa en las tres dimensiones orienta para la realización
de otros métodos diagnósticos tales como la fibrobroncoscopia,
es imprescindible en las punciones o biopsias transtorácicas
de lesiones focales y como guía para la exploración
quirúrgica.
En
la descripción anatómica le daremos más importancia
a los hechos que tengan, en realidad, una repercusión radiológica
y se anotarán desde ahora algunas correlaciones anatomo radiológicas.
Pared
torácica.
La
caja torácica ósea, está constituida por el
esternón, doce vértebras dorsales y doce pares de
costillas, de las cuales las diez primeras terminan anteriormente
en porciones cartilaginosas y las dos últimas, flotan libremente.
Las seis primeras costillas terminan en articulaciones individuales
con el esternón y los cartílagos del séptimo
al décimo se unen formando el reborde costal inferior. Los
cartílagos no son visibles en forma usual, dada su densidad
radiológica, pero con la edad se calcifican y pueden ser
evidentes en las radiografías. El esternón, hueso
plano, tampoco se diferencia nítidamente en las proyecciones
postero-anteriores, pero se evalúa muy bien en las radiografías
laterales. El mango del esternón se ve nítidamente
en algunas radiografías postero anteriores, recordando vagamente
lesiones expansivas mediastinales. La primera y segunda costillas
se diferencian de las demás en ser más cortas y mantener
una posición, plana para la primera - posee cara superior
y cara inferior - y oblicua para la segunda. Sin entrar en detalles,
recordemos la articulación de la clavícula con el
esternón y con los elementos del hombro, visibles en las
radiografías del tórax y que con frecuencia se olvidan
al momento de dar lectura al estudio. Los músculos de la
pared torácica están separados por tabiques que se
ven con nitidez en las radiografías. Los músculos
y las mamas originan sombras y su ausencia, como en el caso de la
mastectomía o en el síndrome de Poland - agenesia
de los músculos pectorales y de las primeras costillas además
de malformaciones en el miembro superior -, produce un aspecto hiperúcido
al hemitórax afectado que puede ser confundido por causas
pulmonares de aumento de la radiolucidez de un pulmón.
Espacio
intercostal.
Las
arterias intercostales son ramas de la aorta. Las venas intercostales
se unen al lado derecho, para formar la vena ácigos mayor,
que recibe el drenaje de los primeros tres o cuatro espacios intercostales
superiores a través de la vena intercostal superior derecha,
antes de formar el cayado de la ácigos mayor que bordea el
bronquio fuente derecho, inmediatamente por encima del origen del
bronquio lobar superior. La vena ácigos mayor desemboca directamente
en la vena cava superior. Al lado izquierdo las venas intercostales
forman las venas hemiácigos, de las cuales la superior unida
a la vena intercostal superior izquierda -la que drena los tres
o cuatro primeros espacios intercostales al igual que el lado derecho-
termina en el tronco braquiocefálico venoso (innominado)
izquierdo. Este tronco venoso intercostal superior izquierdo debe
recordarse porque algunas veces bordea al arco aórtico dando
la imagen de "pezón aórtico" que puede llegar
a confundirse con un cuadro de disección de la aorta torácica.
En
el espacio intercostal está presente también el nervio
intercostal que da sensibilidad a la pared del tórax y a
la pleura parietal. El paquete vásculo-nervioso intercostal
transcurre a lo largo del borde inferior de la costilla (hecho anatómico
a tener siempre en cuenta al momento de las toracentesis para preservar
su integridad), manteniendo un trayecto por el borde superior de
la costilla inferior que forma el espacio intercostal.
Pleura.
Puede
ser divida en dos partes aunque, en realidad, es una membrana continua
que se refleja. La pleura visceral: es parte integrante del pulmón,
no puede ser fácilmente separada de él, y se continúa
reflejándose a nivel del hilio pulmonar. La pleura parietal
se subdivide según su relación con otras estructuras
torácicas en: pleura costal, pleura diafragmática
y pleura mediastínica, pero, de nuevo, es una membrana única.
Se forma así un espacio virtual llamado cavidad pleural que
alberga una mínima cantidad de líquido con contenido
muy bajo de células y de proteínas. Las líneas
de reflexión pleural se extienden más allá
de los límites del pulmón mismo como un mecanismo
de reserva para permitir la expansión pulmonar máxima,
es por esta razón que en las radiografías del tórax
los llamados ángulos costo-frénicos y los procesos
patológicos que se asientan sobre ellos pueden quedar oscurecidos,
al quedar sumergidos por detrás o por delante de las estructuras
abdominales superiores. Aunque las cavidades pleurales izquierda
y derecha se encuentran completamente separadas la una de la otra,
sus pleuras se ponen en contacto en diferentes sitios, originando
líneas radiológicas, llamadas líneas mediastinales.
Estas son: a nivel retroesternal por delante del arco aórtico
la denominada línea mediastinal anterior, por detrás
y por encima del arco aórtico configurando la línea
mediastinal posterior y a través de la llamada línea
pleuro-ácigo -esofágica que aparece como una línea
vertical que se inicia por debajo de la carina y se extiende hasta
la porción interna del hemidiafragma derecho.
La
pleura se refleja en la parte inferior del hilio pulmonar formando
el ligamento pulmonar inferior, reflexión pleural que llega
hasta la vena pulmonar inferior. Su función de ligamento
es evidente pues mantiene fijo el pulmón en la base y como
hecho quirúrgico debe ser seccionado para que el pulmón
ocupe el vértice después de las cirugías resectivas
apicales.
La
pleura visceral es responsable de la configuración de las
cisuras que delimitan los lóbulos pulmonares. Por reflejarse
sobre sí misma, la pleura visceral a nivel de las cisuras
es una doble capa, lo que le da densidad radiológica suficiente
que permite su visualización en un buen número de
casos. En otras oportunidades son cuatro las capas pleurales (dos
originadas en la pleura parietal y dos originadas en la pleura visceral)
las que le dan una nitidez perfecta a la línea pleural y
opacidad al parénquima pulmonar que cubre, como sucede con
la cisura y el lóbulo de la vena ácigos mayor.
En
ambos pulmones se puede distinguir la cisura mayor - u oblicua -,
septo pleural que se origina a la altura de la cuarta vértebra
dorsal y se dirige de arriba hacia abajo y de atrás hacia
adelante para terminar en la sexta unión condro costal. Esta
cisura origina los lóbulos superior e inferior. A nivel del
hilio derecho empieza una nueva cisura, la cisura menor -u horizontal
-, que se dirige hacia adelante, terminando en la cuarta unión
condro costal, la cual origina el lóbulo medio. No deben
imaginarse las cisuras como superficies planas, pues en realidad
describen curvas que las asemejan a la hélice de un avión
o a una manta raya que flota en el mar, razón por la cual,
muchas veces, no se puedan visualizar o aparecen como líneas
dobles en las radiografías del tórax. La localización
de las lesiones en un determinado lóbulo está muy
relacionada con su posición respecto a las cisuras, de ahí
la importancia de reconocerlas en los estudios radiológicos.
Como se repetirá hasta la fatiga: evaluar las cisuras en
las radiografías es de la mayor importancia en el diagnóstico
de un buen número de casos.
Aunque
los lóbulos pulmonares se denominan superior e inferior,
debe tenerse siempre en cuenta, para una mejor comprensión
de los estudios, que el lóbulo superior es antero-superior
y el inferior postero-inferior, como 2 triángulos rectángulos
en aposición por sus hipotenusas. La importancia de este
hecho anatómico para la interpretación de los estudios
radiográficos se entenderá si se imagina una lesión
-por ejemplo un nódulo pulmonar solitario- localizada en
la língula y otra en el segmento X izquierdo. En la radiografía
PA ambas lesiones se verán en la parte inferior del campo
pulmonar, podría ser inmediatamente por encima del hemidiafragma,
pero una estará localizada en el lóbulo superior y
otra en el lóbulo inferior. Sin embargo, el observador se
verá tentado a señalar que la lesión língular
yace en el lóbulo inferior.
Segmentación
bronquial.
La
tráquea se desprende de la laringe a la altura de la VI vértebra
cervical y se extiende, antes de dividirse, hasta el borde superior
de la V vértebra dorsal. Sigue una línea vertical
en toda su extensión y, sólo en la parte inferior,
donde la aorta rodea al hilio izquierdo, sufre una desviación
hacia el lado derecho. La tráquea sigue una dirección
de adelante hacia atrás, curvándose bruscamente a
nivel del tórax para alcanzar su posición por detrás
del arco aórtico.
La
tráquea de divide en los bronquios principales (bronquios
fuente) derecho e izquierdo. El bronquio fuente derecho nace más
verticalmente de la tráquea, es más corto y posee
un diámetro mayor que el bronquio fuente izquierdo. En los
niños y hasta los 16 años, ambos bronquios forman
el mismo ángulo con la vertical, razón por la cual
los cuerpos extraños en las vías aéreas se
alojan con una frecuencia similar a ambos lados en esta edad de
la vida. El bronquio izquierdo es más horizontal, más
delgado y más largo. La longitud del bronquio fuente derecho
es de 2.2 centímetros y la del bronquio fuente izquierdo
es de 5 centímetros. Cada uno de éstos bronquios da
origen a los bronquios lobares (superior, medio e inferior derechos
y superior e inferior izquierdos). El bronquio derecho, después
de dar origen al bronquio lobar superior, se continúa con
el bronquio intermediario, tronco común de los bronquios
lobar medio y lobar inferior. Los bronquios lobares originan los
bronquios segmentarios (Ver tabla 1).
Las
diferencias en la segmentación bronquial entre el árbol
bronquial derecho y el izquierdo se pueden resumir en los siguientes
hechos: al lado izquierdo los segmentos I y II nacen de un sólo
bronquio, los segmentos IV y V son lingulares y el segmento VII
no existe como un bronquio independiente, originándose del
segmento VIII. En el lóbulo superior derecho el segmento
apical (I) conforma el vértice pulmonar y se localiza entre
los segmentos anterior (III) y posterior (II). El segmento posterior
está en contacto con la parte posterior de la cisura mayor
y por lo tanto, con la cara superior del segmento apical (VI) del
lóbulo inferior. El segmento anterior está limitado
por la cisura menor y por consiguiente, en contacto con el segmento
lateral del lóbulo medio (IV). En el lóbulo medio,
el segmento lateral está en contacto con la cisura menor
y el segmento medial con la parte anterior de la cisura mayor. En
el lóbulo inferior, los segmentos medial (VII) y anterior
(VIII) limitan con la parte anterior de la cisura mayor y el segmento
apical (VI), de localización posterior se sitúa en
su parte más superior por debajo de la parte posterior de
la cisura mayor. Al lado izquierdo la situación es parecida,
pero lógicamente el segmento ápico posterior (I-II)
es uno sólo y el segmento anterior del lóbulo superior
(III) y el segmento medial (V) de la língula no limitan con
ninguna cisura. Esta distribución de los segmentos y, muy
en particular, su relación con las cisuras es de la mayor
importancia en el diagnóstico radiológico de los infiltrados
segmentarios y, muy en particular, de las neumonías. El conocimiento
de esta segmentación es también necesario en la interpretación
de los estudios broncográficos -en la actualidad casi desaparecidos-.
| Tabla
1. Segmentación bronquial. |
| Pulmón
derecho |
Lóbulo
superior |
Apical |
I |
| Posterior
|
II |
| Anterior
|
III |
| Lóbulo
medio |
Lateral
o superior |
IV |
| Medial
o inferior |
V |
| Lóbulo
inferior |
Apical
|
VI |
| Medial
|
VII |
| Anterior |
VIII |
| Lateral
|
IX |
| Posterior
|
X |
| Pulmón
izquierdo |
Lóbulo
superior |
Ápico
posterior |
I-II |
| Anterior
|
III |
| Lateral
de la língula |
IV |
|
Medial de la língula |
V |
| Lóbulo
inferior |
Apical
|
VI |
| Anterior |
VIII |
| Lateral
|
IX |
| Posterior
|
X |
|
|
Segmentación
bronquial izquierda. |
|
Arterias
y venas pulmonares.
Las
arterias y las venas tienen, en general, la misma distribución
de los bronquios, siendo los bronquios más constantes que
las arterias y las arterias más constantes que las venas.
Las
arterias pulmonares principales derecha e izquierda nacen del tronco
de la arteria pulmonar. La arteria pulmonar derecha, más
larga, tendrá un trayecto intrapericárdico prolongado
antes de ingresar al hilio pulmonar derecho, por lo que en la radiografía
no es posible distinguir un verdadero tronco derecho, sino la primera
rama y la rama interlobar (arteria interlobar que es la que se reconoce
en las radiografías como arteria pulmonar derecha). La arteria
pulmonar izquierda, más corta, sí presenta un tronco
visible en la radiografía antes de dar origen a la primera
rama para el lóbulo superior. La arteria pulmonar derecha
se localizará por debajo del bronquio lobar superior derecho
(hipobronquial) y seguirá lateralmente al bronquio intermediario.
La arteria pulmonar izquierda estará por encima del bronquio
lobar superior izquierdo (epibronquial) y, después, mantendrá
una posición posterior con relación al bronquio. De
este hecho anatómico se desprende la diferencia de altura
de los hilios en las radiografías del tórax, con un
hilio izquierdo en posición más alta que el hilio
derecho.
La
vena pulmonar superior derecha drena los lóbulos superior
y medio: las dos ramas superiores pertenecen al lóbulo superior
y la rama más inferior asegura el drenaje venoso del lóbulo
medio. La vena pulmonar superior izquierda drena el lóbulo
superior izquierdo. La vena pulmonar inferior drena el lóbulo
nferior en ambos lados y está formado por una rama segmentaria
VI y un tronco de venas basales.
La
vena pulmonar superior es el elemento más anterior del hilio
en ambos lados. La vena pulmonar inferior es el elemento más
posterior y más inferior del hilio a ambos lados y se encuentra
localizada en la parte más alta del ligamento pulmonar inferior.
Las
arterias bronquiales suelen ser dos ramas izquierdas, originadas
en la aorta, generalmente como arterias separados, eventualmente
como un tronco común. Rara vez nacen en las arterias intercostales.
La arteria bronquial derecha, generalmente única, nace en
un tronco común con la primera arteria intercostal en la
mayoría de las veces y, menos comúnmente, en un tronco
común con la segunda arteria intercostal. Esta es la anatomía
más frecuente de las arterias bronquiales, pero existen múltiples
variaciones a esta distribución.
Linfáticos.
El
drenaje linfático del lóbulo inferior izquierdo y
de todo el pulmón derecho se hace por vasos linfáticos
y ganglios que drenan, en último término, en el tronco
braquio cefálico derecho a través de un tronco linfático
broncomediastínico derecho. El drenaje linfático del
lóbulo superior izquierdo sigue hacia el conducto torácico.
Puede existir un tronco broncomediastínico izquierdo.
En
general, el flujo de linfa se hace desde el lóbulo inferior
izquierdo hacia la derecha y hacia arriba y, rara vez, en sentido
contrario, por lo que las lesiones neoplásicas basales izquierdas
pueden cursar con compromiso ganglionar ipsi y contralateral, pero
en las lesiones derechas el compromiso contralateral es menos frecuente.
Entonces, todo el pulmón derecho y cerca de la mitad inferior
del pulmón izquierdo, incluyendo el lóbulo inferior
y parte de la língula, drenan a un sumidero ganglionar interlobar
izquierdo y después cruzan su circulación hacia el
lado derecho. Esta zona intermedia de drenaje linfático opcional
hacia el lado derecho o hacia el lado izquierdo origina dificultades
en la clasificación del estado del carcinoma broncogénico,
en cuanto a compromiso linfático se refiere, y con frecuencia
se le denomina “Zona Gris”. Los principales grupos ganglionares
a considerar son: 1. Los ganglios intrapulmonares que se encuentran
en las divisiones de los bronquios lobares. 2. Los ganglios broncopulmonares,
situados en los sitios de ingreso de los bronquios y de los vasos
al pulmón. 3. Los ganglios traqueobronquiales situados cerca
de la división de la tráquea con dos subgrupos: los
traqueobronquiales superiores y los subcarinales. 4. Los ganglios
paratraqueales localizados a diferentes niveles a lo largo de la
tráquea. 5. Los ganglios subaórticos y 6. Los ganglios
escalénicos.
Las
radiografías simples del tórax logran detectar muchos
de éstos ganglios si su tamaño es lo suficientemente
grande, pero muchos estudios por imagen que se describirán,
se indican con frecuencia para tratar de demostrar el compromiso
ganglionar por neoplasias, pues este hecho tiene implicaciones terapéuticas
y pronósticas de gran importancia.
Hilios
pulmonares.
El
hilio derecho presenta como su estructura más anterior a
la vena pulmonar superior. Por encima y por detrás de esta
se encuentra la arteria pulmonar y, por detrás y un poco
por encima de la arteria, se halla el bronquio fuente derecho. La
vena pulmonar inferior discurre en posición postero inferior,
en la parte alta del ligamento pulmonar inferior. La vena pulmonar
inferior no hace parte radiológica del hilio.
El
hilio izquierdo presenta como su estructura más superior
a la arteria pulmonar izquierda. Por debajo y por delante de ella
se encuentra la vena pulmonar superior -que también es la
estructura más anterior del hilio izquierdo-, y por debajo
y por detrás del tronco de la arteria pulmonar izquierda,
se encuentra el bronquio fuente izquierdo. La vena pulmonar inferior
izquierda se encuentra en posición similar a la derecha.
Por
delante de los hilios pulmonares y entre la pleura mediastínica
y el pericardio corren el nervio frénico y los vasos pericardio
frénicos. Por detrás del hilio transcurren los nervios
vagos, que darán los nervios recurrentes, por debajo de la
arteria subclavia al lado derecho y por debajo del arco aórtico
al lado izquierdo. El nervio vago dará otras ramas que se
introducen en el parénquima pulmonar. Por detrás del
hilio derecho discurre el esófago.
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Diagrama comparativo de los hilios pulmonares.
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Mediastino.
Es
un espacio localizado entre las dos cavidades pleurales limitado
en su parte superior por el estrecho torácico y en la inferior
por el diafragma. Contiene el corazón, los grandes vasos,
la tráquea, el esófago, los nervios vagos, las cadenas
simpáticas, el timo, gran cantidad de ganglios y el conducto
torácico. En resumen, podría decirse que contiene
todas las estructuras importantes del tórax con excepción
de los pulmones.
Desde
un punto de vista clínico resulta útil dividir el
mediastino en tres espacios mayores:
-
Mediastino anterior y superior (mediastino anterior).
Limitado, hacia adelante, por la cara posterior del esternón.
Hacia atrás y hacia arriba por la cara anterior de
las vértebras superiores. Atrás y abajo por
una línea que sigue al borde cardíaco anterior
y se continúa hacia arriba y hacia atrás hasta
llegar hasta la cara anterior de las vértebras dorsales.
-
Mediastino Posterior. Limitado hacia adelante por una línea
que sigue la cara anterior de las vértebras y se
sitúa a 1 centímetro por delante de ellas
incluyendo el ligamento longitudinal anterior, hacia atrás
por los arcos costales y hacia abajo por el diafragma.
-
Mediastino Medio. Limitado hacia abajo por el diafragma
y localizado entre los mediastinos anterior y posterior.
|
Esta
clasificación dista de otras más anatómicas
pero es muy práctica para el enfoque clínico de las
lesiones que afectan las estructuras mediastínicas. Cuando
se trata del estudio de tumores y quistes del mediastino, su localización
topográfica en el mediastino antero superior, medio o posterior,
facilita mucho una evaluación diagnóstica, pues cada
una de las lesiones tumorales o quísticas, tanto benignas
como malignas, tienen marcada predilección por localizarse
en áreas determinadas del mediastino. Por otra parte, su
localización en determinado mediastino, señala las
rutas diagnósticas invasivas que pueden ser necesarias para
llegar a un diagnóstico histológico (por ejemplo,
mediastinoscopia supraesternal o mediastinostomía anterior).
Lecturas
recomendadas.
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