Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Cirugía del tórax.
Recomendaciones para el diagnóstico y manejo del empiema asociado a neumonía en los niños.


Oscar Jaramillo Robledo, M.D.
Cirujano del Tórax
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
ESE Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas
Manizales


Norman Ramírez Yusti, M.D.
CIrujano Pediátrico
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales


Objetivos

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Introducción.


La Infección Respiratoria Aguda, sigue siendo una de las principales causas de morbi-mortalidad infantil a escala mundial. La neumonía es una parte importante del espectro de la IRA y el empiema una de sus complicaciones más graves. Los gérmenes más frecuentes en el empiema son el Haemophilus influenzae (43%), Stahylococcus (31%), y Streptococcus pneumoniae (19%), aunque distintas series reportan éstos mismos gérmenes con una frecuencia de distribución diferente. Cada vez más se reconocen gérmenes anaerobios en los cultivos del pus pleural (1, 2). Los gérmenes Gram negativos han ganado protagonismo en la etiología de los empiemas. La negatividad de los cultivos de liquido pleural en los niños con empiema asociado a neumonía es alta y llega en algunas series hasta el 39% (3).

La tasa de cirugías por tardanza en la toma de conductas adecuadas y la mortalidad pueden verse aumentadas si no se siguen protocolos estrictos de evaluación y manejo.

Es práctico considerar los empiemas como agudos cuando tienen menos de 10 días de evolución y como crónicos si superan este lapso de tiempo. El manejo del empiema crónico es quirúrgico, mediante decorticación u otros procedimientos, menos utilizados , tales como la ventana torácica. El empiema agudo requiere un esquema diagnóstico y terapéutico que se tratará en las próximas líneas.

El derrame pleural asociado a neumonía (derrame pleural paraneumónico o metaneumónico) puede ser un transudado, el denominado en la literatura Fase Exudativa o Fase I o puede llegar a ser un verdadero empiema libre en la cavidad pleural: Fase Fibrino-Purulenta o Fase II y, en fin, puede llegar a ser un Empiema Organizado o en Fase III. Para efectos de esta revisión las distintas etapas del empiema las denominaremos Fases.

La diferenciación de las distintas Fases es un paso definitivo para el manejo del niño, pues el empiema debería enfocarse con una agresividad que podría compararse con aquella con la que se enfrenta la peritonitis. Es bueno recordar al empiema como “la peritonitis del tórax”.

Pasos para determinar la Fase del Empiema:

1. Estudio del líquido pleural.
2 Estudios imagenológicos: Ecografía torácica, Tomografía torácica.

Una vez se tiene la evidencia radiológica de la aparición de un derrame pleural en el curso de una neumonía debe procederse de inmediato a la punción del tórax, siempre y cuando la opacidad supere los 10 mm de diámetro, para obtener nuestras de líquido pleural, en el cual se ordenarán los siguientes exámenes: pH, glucosa, deshidrogenasa láctica (DHL) y proteínas, todos ellos necesarios para aplicar los denominados criterios de Light que permiten determinar si un derrame asociado a neumonía es o no un empiema. En el estudio de estos parámetros se aconseja más que el uso de las cifras pleurales, la relación entre los niveles plasmáticos y los niveles pleurales de DHL y proteínas, tomando simultáneamente la muestra pleural y la plasmática. El líquido pleural para estudio de pH se deben tomar en jeringa hermética y si no se ha de procesar de inmediato, debe conservarse en hielo.
Un paso obligado es el estudio bacteriológico que incluye la coloración de Gram para orientar la antibioticoterapia empírica, el cultivo y el antibiograma.

Criterios de Light para Empiema

pH Menor de 7.20.
DHL Mayor de 1000 U.I.
Relación DHL(Pleural / plasmática) Mayor de 0.6.
Proteínas Mayor de 3.5 gramos%.
Relación Proteínas(Pleural / plasmática) Mayor de 0.5.
Glucosa Menor de 60 mgrs%.

Los criterios de Light se correlacionan con las Fases del Empiema de manera simple de acuerdo con la tabla siguiente:

Estado
Apariencia
Líquido Pleural
Fase I Líquido claro pH > 7.2, DHL<1000, glucosa >60, Gram y Cultivo Negativos.
Fase II Líquido Turbio pH< 7.2, DHL>1000, glucosa <60, Gram y Cultivo +s o –s.
Fase III Pus Gram y Cultivo +s o –s.

Para evitar conflictos de términos la Fase I corresponde al derrame paraneumónico simple, la Fase II al derrame paraneumónico complicado y la Fase III al empiema..

Una vez comprobada la presencia de un empiema , por la aplicación de los criterios de Light o la presencia de gérmenes en la coloración de Gram , el paso siguiente es determinar si se trata de una colección libre o tabicada. Esto define la necesidad de un drenaje simple por sonda o si se requiere de una intervención quirúrgica formal. El método de elección es la ecografía del tórax, de bajo costo e invasividad mínima. En los casos que plantean dudas, la T.A.C. de tórax es de gran ayuda. Además, ayudará a diferenciar las colecciones intrapleurales de los abscesos pulmonares.


Apuntes Históricos.


El manejo del empiema , así como la tuberculosis , fue maestro inigualable de los cirujanos del tórax. Los primeros drenaje de empiema se remontan a Hipócrates. Previamente sometía al paciente a inmersión en una tina para ablandar la piel y permitir la incisión y el drenaje del “empiema necesitatis” que ya afloraba a la piel. El mismo Hipócrates pudo determinar la asociación de la osteoartropatía asociada a empiema y definió que los empiemas pútridos conducía a la muerte del paciente como también lo hacía el drenaje rápido de las colecciones pleurales. Euryphon de Knidos y Paré recomendaron la perforación para drenaje a través de la costilla. El drenaje de la cavidad pleural mediante el paso de una sonda al tórax y la protección del hermetismo de la cavidad utilizando una trampa de agua , tal como lo utilizamos aún hoy , se debe a Gothart Bulau quién introdujo el método en 1875.

Grahan y Bell iniciaron el drenaje cerrado del empiema y lograron una reducción de la mortalidad asociada a empiema , tan frecuente durante las pandemias de influenza de principios de siglo.

Tratándose del empiema tuberculoso se propuso desde el manejo conservador hasta las grandes toracoplastias que resecaban masivamente la pared del tórax tal como lo propuso Shede.Yá en 1898 Konig describió un método de colgajo miocutáneo para el tratamiento de las cavidades empiematosas residuales , utilizando para éste fin el pectoral mayor. En 1946 Samson y Burford propusieron la decorticación como el método que persistiría a través de los años para el tratamiento del empiema.

El enunciado de Osler aparecido en su Principles and Practice of Medicine en 1892: “ en el diagnóstico de la efusión pleural la primera pregunta es: ¿Es el líquido un exudado? Y la segunda: ¿Cuál es su naturaleza?” , aportó y aporta gran claridad en el diagnóstico y el manejo del derrame pleural en general y del empiema en particular.

 

Diagnóstico.

El cuadro clínico del empiema es el de la neumonía. Apuntan hacia la presencia de empiema la fiebre persistente , la tos seca que no mejora y el dolor torácico tipo pleurítico. La matidez a la percusión, la hipoventilación y la escoliosis acompañan al cuadro. El compromiso grave del estado general es lo frecuente.

Lo indicado cuando una neumonía no evoluciona de la manera usual, además de otras medidas que tienen que ver con la naturaleza del gérmen y su sensibilidad a los antibióticos administrados ,y con la competencia inmunológica del huésped , es ordenar un radiografía (Rx) de tórax de control. En la Rx puede encontrase un derrame pleural libre evidente que no deje dudas. Pero,también, podría hallarse sólo un pequeño borramiento del ángulo costo-frénico que no permita la certeza en la presencia de líquido , o se encontrarán los signos radiográficos de la coleccíon subpulmonar . En este momento puede ordenarse una radiografía en decúbito lateral , con rayo horizontal , que aclara muchas veces la duda diagnóstica. En este estudio el paciente se acostará sobre el lado enfermo , se levantará la pelvis con una almohada, debe centrarse el rayo sobre el hemitórax enfermo y de preferencia se hará un Rx espirada. Aparecerá una línea radiopaca que sigue al reborde costal y que si es mayor de 10 mm señala la necesidad de punción para estudio del líquido.

Una opacidad en el hemitórax , difusa , mal definida y que no corresponde a los patrones de las imagenes acinares , hablan de un empiema tabicado.

Una imagen radiopaca mal definida de un hemitorax que en la Rx lateral del tórax muestra una opacidad posterior que conforma con la columna el signo de la D invertida , hace el diagnóstico de empiema tabicado posterior.

Si persisten dudas de la presencia de líquido en la cavidad debe ordenarse una ecografía , solicitando que si se encuentra derrame se señale el sitio más indicado para la obtención de líquido.
Ya tenemos claro que hay derrame pleural. El paso siguiente es la obtención del líquido para estudio , aplicando los criterios de Light. Si se cumplen los parámetros para empiema , se ordenará ecografía para determinar si se trata de un empiema libre o uno tabicado.

Tratamiento.

No existe tratamiento médico alguno para el empiema asociado a neumonía , distinto al tratamiento de la neumonía misma. Las medidas adicionales son quirúrgicas.


Empiema agudo:


El “empiema” agudo asociado a neumonía en Fase I se someterá a observación permanente clínica , radiológica y ecográfica , pero no requiere ningún tipo de intervención quirúrgica , ni aún la sonda a tórax.

Aquel en Fase II determinado por criterios de Light y ecografía se beneficiará de un drenaje por sonda a tórax. El drenaje precoz con tubo de tórax logra resolver la inmensa mayoría de los casos ( 66 / 72 ) , llegando a decorticación sólo 3 de 72 casos. Este mismo estudio señala que la normalización de la radiografía del tórax se relaciona con la edad , siendo más precoz en los niños menores. A los 3 meses 60 de 72 casos tenían Rx normal y a los 18 meses todas las radiografía eran normales , al igual que las pruebas de función pulmonar ( 5 , 6 ).Otros autores han encontrado necesidad de decorticación en un mayor número de casos (26/61).(3).
El manejo del empiema agudo por cirugía asistida por video debe implementarse como recurso de elección (7).

El Empiema asociado a neumonía en Fase III , NO requiere sonda. El niño será llevado de inmediato a cirugía donde mediante toracotomía limitada. Se practicará un desprendimiento completo del pulmón , se retirarán los coágulos de fibrina infectados , se procederá a un lavado abundante con solución salina tibia y se drenará el espacio pleural mediante 2 sondas de tórax conectadas de preferencia a un sistema aspirativo torácico.

La falta de drenaje , una radiografía de tórax satisfactoria y la ausencia de fluctuación con los movimientos respiratorios de las columnas de líquido dentro de las sondas, indican la resolución de la neumonía y del espacio pleural residual y a su vez el momento de retirar las sondas.

Factores que predicen una severa enfermedad pleural son:

1.pH bajo .
2.Glucosa baja.
3.Presencia de escoliosis en la radiografía .
4. Engrosamiento pleural con atrapamiento pulmonar.
5.Infecciones por anaerobios , Gram negativos o Mycoplasma.
- También indican compromiso pleural importante la opacificación completa del hemitórax o la relación paquipleuritis a hemitórax mayor del 40%.

Los pacientes que cumplan dos o más de éstos parámetros deben definirse como quirúrgicos.


Empiema crónico:


El tratamiento del empiema en ésta fase es la Decorticación , enfrentada por toracotomía postero - lateral (12) .Es un error tratar de resolver éstos casos a través de insiciones torácicas limitadas.La decorticación como procedimiento precoz ante la falla clínica y radiológica al manejo con antibióticos y drenajes por 4 a 5 días , compromiso persistente del estado general , empiema tabicado , fiebre persistente o dificultad respiratorio , es una conducta mandatoria que demuestra una recuperación rápida de los pacientes.(8).

La ventana torácica es un recurso rara vez utilizado en niños.(11 , 12 ).


Conclusiones.

1. El empiema asociado a neumonía es una complicación frecuente.
2.Su diagnóstico es clínico , radiológico , ecográfico y de laboratorio.
3.Se comprueba mediante el estudio del líquido pleural obtenido por punción.
4.Es necesario clasificarlo en sus diferentes fases para su manejo adecuado.
5.El empiema asociado a neumonía es una urgencia quirúrgica.

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