Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Reanimación del recién nacido con patología quirúrgica


Carlos Alberto Villegas, M.D.
Pediatra
Departamento Materno Infantil
Universidad de Caldas
Hospital de Caldas
Manizales

Objetivos

 
 


El avance de la neonatología, ha llevado a sacar adelante recién nacidos prematuros o con alteraciones físicas, que en décadas pasadas era difícil pensar que sobrevivieran. El objetivo de estas líneas es puntualizar los aspectos más importantes que debemos tener en cuenta en el proceso de reanimación del recién nacido que presenta patología quirúrgica, ya sea congénita o adquirida, buscando disminuir la morbilidad y la mortalidad tan frecuentes como consecuencia de sus complicaciones.

Al igual que en cualquier otra época de la vida, los principios de la reanimación del recién nacido quirúrgico son los mismos que conocemos del ABCD, pero tiene unas connotaciones especiales, que es necesario mencionar y que nos lleva a dar unas recomendaciones generales en cuanto a su manejo:


- La posibilidad de diagnóstico prenatal, nos permite la anticipación y preparación para la atención, lo cual se convierte en una “ventaja” muy importante de la cual tenemos que sacar provecho.

- Una vez hecho el diagnóstico, la madre debe asistir a una consulta de alto riesgo obstétrico para realizar el seguimiento adecuado.

- De acuerdo a la patología, debe escogerse el momento más adecuado para el nacimiento del bebé, evitando en la medida de lo posible que sea en horas nocturnas o fines de semana, cuando pueden presentarse problemas de disponibilidad de recursos técnicos o humanos.

- La vía del parto debe ser escogida conjuntamente entre obstetra, cirujano y neonatólogo, teniendo en cuenta que en defectos amplios, con alta posibilidad de distocia, se prefiere la vía abdominal.

- En caso de no tener un diagnóstico prenatal, la detección temprana de cualquier alteración potencialmente quirúrgica favorece sustancialmente el pronóstico (por ejemplo atresia esofágica).

- La corrección del defecto congénito no siempre debe ser inmediato y convertirse en una urgencia; es necesario estabilizar al paciente para poderlo llevar en las mejores condiciones posibles al procedimiento quirúrgico (por ejemplo hernia diafragmática).

- En los defectos con soluciones de continuidad (por ejemplo onfalocele, gastrosquisis), son muy importantes el manejo de líquidos, la termorregulación del paciente y la protección del defecto para evitar la infección.

- Parte importante del resultado final lo constituye el adecuado transporte del recién nacido, recordando que “la mejor incubadora de transporte es la mamá”.

- La complejidad del manejo del recién nacido con patología quirúrgica, requiere la intervención interdisciplinaria de una serie de especialistas médicos y paramédicos, generalmente en un tercer nivel, que garanticen una óptima atención.

Algunos factores han influido para mejorar el pronóstico de los recién nacidos con patología quirúrgica:

• Crecimiento de la cirugía pediátrica
• Avances en anestesia pediátrica y neonatal
• Mejor entendimiento de la fisiología neonatal
• Avances en la monitorización del recién nacido
• Progresos en la ventilación mecánica
• Manejo con soporte nutricional parenteral
• Antibioticoterapia
• Manejo integral en la unidad de cuidado intensivo

Las patologías más comunes que llevan a la necesidad de realizar un procedimiento quirúrgico en el período neonatal son:

• Atresia esofágica
• Hernia diafragmática congénita
• Onfalocele
• Gastrosquisis
• Ano imperforado
• Atresia intestinal
• Enfermedad de Hirschsprung
• Enterocolitis necrosante

Las pautas generales de reanimación del recién nacido se basan en las recomendaciones dadas por la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Americana del Corazón, aceptadas a nivel mundial y publicadas en el año 2000. Mencionaremos a continuación algunos conceptos importantes:


• En todo parto debe haber al menos una persona encargada de la atención del recién nacido. Si se anticipa que el paciente puede nacer deprimido por hipoxia, o presenta alguna otra complicación, deben ser al menos dos las personas que lo atiendan, y estas deben actuar en forma coordinada, con asignación previa de las funciones a realizar. De igual forma, estas personas deben estar con suficiente tiempo en la sala para planear la reanimación del paciente.

• Debe haber un líder en el proceso de reanimación, que generalmente es la persona con mayor experiencia, la cual está a la cabeza del paciente manejando la vía aérea. Como función principal está el dirigir cada paso, tomando las decisiones de acuerdo a la respuesta del paciente.

• La decisión de las acciones a seguir, se basa en la evaluación de tres signos que son el esfuerzo respiratorio, la frecuencia cardíaca (la cual se cuenta en 6 segundos y se multiplica por 10) y el color de la piel, los cuales van mejorando en la medida que la reanimación sea exitosa.

• El equipo de reanimación debe estar completo, disponible y funcionando adecuadamente. Antes de iniciar la reanimación debemos verificar esto, para evitar contratiempos. En el anexo 1 se indica el equipo básico de reanimación neonatal.


1. Pasos iniciales:

a. Permeabilidad de la vía aérea:

o Debe aspirarse la orofaringe con una pera de caucho o una sonda orogástrica; primero la boca y luego la nariz.

o La posición adecuada de la cabeza es en extensión leve, lo cual puede lograrse fácilmente colocando un rollo de tela a nivel de la región escapular.

b. Termorregulación:

o La mayor pérdida de calor en el recién nacido se da por evaporación, de ahí la importancia de secar adecuadamente el paciente con una compresa tibia.

o Se debe colocar al paciente bajo una fuente de calor radiante y sobre una colchoneta que no tenga un espesor mayor de 2 centímetros, para disminuir las pérdidas de calor por radiación y conducción respectivamente.

o El ambiente térmico en la sala debe ser neutro, evitando corrientes de aire que puedan enfriar al recién nacido. Los climas húmedos favorecen la termorregulación.

c. Estimulación táctil:

o Al secar el paciente con la compresa estamos realizando un estímulo táctil, que puede ser suficiente para iniciar la respiración.

o De no ser así, se recomienda percutir suavemente la planta del pié, con lo cual esperamos que el paciente inicie su respiración espontánea.

En estas primeras acciones podemos invertir un tiempo aproximado de 15 a 20 segundos, después de lo cual debemos evaluar el esfuerzo respiratorio; si no está presente, asumimos que el paciente se encuentra en una apnea secundaria y requiere ventilación con presión positiva. Si el paciente presenta esfuerzo respiratorio, evaluamos la frecuencia cardíaca; si esta es inferior a 100 por minuto, también está indicado iniciar ventilación con presión positiva.


2. Ventilación con presión positiva:

o Puede utilizarse una bolsa autoinflable o una bolsa de anestesia (o inflada por flujo), la cual no debe tener una capacidad mayor de 750 ml.

o Debe administrarse una fracción inspiratoria de oxígeno al menos del 80%, lo cual se logra con una bolsa de anestesia conectada a una fuente de oxígeno (red central o pipa de oxígeno) o en caso de usar una bolsa autoinflable, siempre hacerlo con fuente de oxígeno y reservorio.

o Las mascarillas utilizadas deben ser de borde acolchado, que permitan un buen ajuste sobre la cara del paciente, cubriendo el mentón la boca y la nariz.

o La presión ejercida no debe ser mayor de 40 cm de agua, para evitar el riesgo de barotrauma y la frecuencia recomendada es de 40 a 60 ciclos por minuto, durante 30 segundos.

o En los pacientes con hernia diafragmática congénita, que requieran ventilación con presión positiva, esta no puede darse con bolsa y máscara, ya que el flujo administrado, va parte hacia la tráquea y parte hacia el esófago y vía digestiva, llenando de aire las asas intestinales, con aumento de la restricción a nivel pulmonar. En estos casos está indicada la intubación endotraqueal.

Luego de administrar la presión positiva, debe evaluarse nuevamente la frecuencia cardíaca; si esta es menor de 60 por minuto, está indicado iniciar masaje cardíaco externo.


3. Masaje cardiaco externo:

o La técnica recomendada es la de los dos pulgares, los cuales deben ubicarse en el tercio inferior del esternón, inmediatamente debajo de una línea imaginaria trazada a nivel de los pezones, abarcando con el resto de las manos la caja torácica del recién nacido.

o Debe deprimirse el tórax aproximadamente un tercio de su diámetro anteroposterior, con una frecuencia de 120 por minuto. La ventilación y el masaje deben ser coordinados, alternando 3 compresiones con 1 ventilación, por un tiempo de 30 segundos.

Una vez terminada la secuencia anterior, debe evaluarse de nuevo la frecuencia cardíaca; si esta se encuentra entre 60 y 100 por minuto, se suspende el masaje y se continúa por 30 segundos más con ventilación con presión positiva; si es menor de 60 latidos por minuto está indicado iniciar medicamentos.


4. Medicamentos:

o El medicamento de primera elección es la adrenalina, administrada a una dosis de 0,01 a 0,03 mg por kilo, lo cual corresponde a 0,1 a 0,3 cc por kilo de peso de una dilución de 1:10000, para lo cual debemos diluír una ampolla de adrenalina de 1 mg/cc, hasta 10 cc con agua destilada.

o La adrenalina se puede administrar por vía endotraqueal o intravenosa, en forma rápida, continuando con ventilación y masaje. Se puede repetir la dosis cada 3 a 5 minutos en caso de no obtener respuesta adecuada.

o En caso de hipovolemia, está indicado el uso de expansores de volumen, para lo cual se recomiendan los cristaloides (lactato de Ringer o solución salina 0,9%), a una dosis de 10 cc por kilogramo de peso, por vía intravenosa. En vista de la dificultad en un momento dado para un acceso venoso periférico, puede cateterizarse la vena umbilical o la vía intraósea con técnica aséptica y por personal idóneo.

o Otros medicamentos como el bicarbonato, la dopamina, la dobutamina, pueden ser útiles en casos seleccionados, de acuerdo al criterio del pediatra o neonatólogo en la unidad de cuidado intensivo.


En que casos esta indicada la intubación endotraqueal ?

? Paciente con líquido teñido de meconio y deprimido por asfixia
? Ventilación con bolsa y máscara inefectiva
? Reanimación prolongada
? Necesidad de medicamentos en el proceso de reanimación
? Hernia diafragmática congénita


Vía aérea permeable
A Termorregulación
Estímulo táctil


Ventilación con
B Presión positiva


Masaje
C cardiaco

Medica-
D mentos

Como lo podemos ver en esta gráfica, que es como una pirámide invertida, el área más grande la representan los pasos iniciales de la reanimación, seguidos por la ventilación con presión positiva, lo cual quiere indicar que la mayoría de las veces los pacientes salen adelante con estas maniobras iniciales. Un pequeño número de pacientes requieren masaje cardíaco y en muy pocas ocasiones se requiere el uso de medicamentos.


Qué hacer en caso de encontrar líquido amniótico teñido de meconio?

Es importante tener en cuenta que cualquiera sea el caso, el orden de los pasos debe conservarse, con una sola excepción y es cuando el líquido amniótico se encuentra teñido de meconio. En este caso se debe aspirar la orofaringe antes del nacimiento de los hombros. Si el paciente se encuentra deprimido por asfixia, debe realizarse inmediatamente intubación endotraqueal y aspiración directa de la tráquea, para luego continuar con el estímulo táctil y la ventilación con presión positiva en caso de ser necesario. Si nace activo, con esfuerzo respiratorio, el proceso de reanimación es igual al de un paciente con líquido claro.

Ahora miraremos los aspectos más relevantes en el proceso de reanimación de pacientes con patología quirúrgica en forma separada, teniendo en cuenta las patologías más frecuentes que se presentan en el período neonatal.

1. Atresia esofágica:


Los pasos en el proceso inicial de reanimación son iguales a los que se considerarían en un paciente sin malformación; sin embargo es muy importante, una vez hecho el diagnóstico, evitar al máximo la posibilidad de aspiración pulmonar, lo cual puede lograrse colocando una sonda que permita aspiración continua de las secreciones acumuladas en el cabo esofágico superior. De igual forma, la posición semisentado disminuye esta posibilidad.

En los casos en los cuales hay fístula, la ventilación con presión positiva, produce “un escape” a través de esta, lo cual dificulta el manejo ventilatorio del paciente y lleva a distensión gástrica por el paso de este flujo al estómago, aumentando el compromiso respiratorio.

2. Hernia diafragmática congénita:

El diagnóstico prenatal de la hernia diafragmática congénita, permite preparar de forma adecuada el proceso de reanimación, con el fin de disminuir las complicaciones que usualmente se presentan, especialmente como consecuencia de la hipoplasia pulmonar y la hipertensión pulmonar. Los hallazgos prenatales más importantes son la presencia de visceras en el tórax, disminución de aire en abdomen superior y polihidramnios. La vía del parto puede ser vaginal o por cesárea de acuerdo a las condiciones de cada caso en particular.

Dentro del proceso de reanimación, lo más importante es ventilar adecuadamente el paciente, evitando hacerlo con bolsa y máscara, ya que el flujo de aire u oxígeno, se dirige tanto a la vía aérea como a la intestinal, produciendo distensión de asas y mayor restricción a nivel pulmonar.

Idealmente, en caso de diagnóstico prenatal, el parto debe ser atendido en un hospital de tercer nivel; si el paciente nace en un primer o segundo nivel, debemos tener especial cuidado durante el transporte, especialmente con la oxigenación del paciente. El uso de cánula nasal, o mascarilla de oxígeno, puede no ofrecer una adecuada fracción inspiratoria, por lo cual puede ser aconsejable intubar el paciente, conectándolo a una bolsa de anestesia, con lo cual brindamos una fracción inspiratoria de 100%. Es importante también descomprimir el estómago, para lo cual se aconseja colocar una sonda orogástrica de calibre adecuado (8 Fr), la cual debe estar aspirándose frecuentemente.

Finalmente es importante recalcar que la corrección de la hernia no debe hacerse como un procedimiento de urgencia, ya que si llevamos el paciente sin una adecuada estabilización, sin corregir su hipertensión pulmonar, el pronóstico se ensombrece. Generalmente la cirugía se realiza entre las 24 y 48 horas de vida.


3. Defectos de la pared abdominal:

Los defectos más importantes a este nivel son el onfalocele y la gastrosquisis. En ambos casos puede hacerse diagnóstico prenatal temprano, hacia las doce o trece semanas de gestación, al encontrar asas intestinales libres flotando en el líquido amniótico. Con respecto a la vía del parto, hay controversia, ya que no se ha podido demostrar que la vía abdominal favorezca el pronóstico; sin embargo la decisión debe basarse en el tamaño del defecto y las posibles malformaciones asociadas. La mayoría de autores consideran que cuando el hígado se encuentra expuesto, debe evitarse el parto vaginal por el riesgo de laceración y hemorragia severa.

Al momento del nacimiento, el punto más importante es evitar la hipotermia y la pérdida insensible de líquidos como consecuencia del defecto, así como la manipulación adecuada con el fin de prevenir la infección. Debe cubrirse el defecto con una bolsa plástica esteril, que puede ser una bolsa de líquidos endovenosos, buscando mantener las asas intestinales en un punto medial, evitando acodamientos que puedan favorecer la isquemia y la necrosis.

Debe colocarse una sonda orogástrica de calibre adecuado (8 Fr), que permita manejar el íleo que acompaña generalmente estos pacientes. La reposición de líquidos es igualmente importante, para lo cual deben utilizarse cristaloides (lactato de Ringer o solución salina), de acuerdo al estado hidroelectrolítico del paciente.


4. Obstrucción intestinal:

Puede sospecharse en forma prenatal el diagnóstico de una obstrucción intestinal, por la presencia de polihidramnios y asas intestinales dilatadas o mal distribuidas. Al momento del nacimiento, se debe oxigenar adecuadamente el paciente, evitando agravar la distensión abdominal que con frecuencia acompaña esta patología, lo cual se puede lograr colocando una sonda orogástrica a libre drenaje o la intubación endotraqueal.

El cuadro clínico más común es la presencia de vómito bilioso, acompañado o no de distensión abdominal. Dentro del manejo preoperatorio de estos pacientes, es importante mantener el equilibrio hidroelectrolítico, teniendo en cuenta las pérdidas por vómito, la ausencia de vía oral y el tercer espacio abdominal. Es fundamental tener buenos accesos venosos.

5. Mielomeningocele:

El diagnóstico prenatal permite la preparación para la atención inicial; se debe tener en cuenta la manipulación cuidadosa del saco expuesto para evitar su ruptura e infección; de igual forma debe cubrirse el defecto, lo cual disminuye la pérdida de líquidos. El transporte del paciente debe ser en decúbito prono, lo cual disminuye la posibilidad de trauma local. La decisión quirúrgica depende del tamaño y localización del defecto; teniendo en cuenta que debe realizarse en la medida de los posible dentro de las primeras 48 horas de vida.

MALFORMACION CLAVES
DIAGNOSTICAS CONFIRMACION DIAGNOSTICA PROBLEMAS
ASOCIADOS TRANSPORTE
ATRESIA
ESOFAGICA ? Salivación excesiva
? Ahogo con la alimentación
? Dificultad respiratoria ? Imposibilidad para paso de sonda orogástrica
? RayosX: bolsa superior ? Broncoaspiración
? Distensión gástrica
? Neumonía
? Aspiración de bolsa superior
? Evitar ventilación con presión positiva
HERNIA
DIAFRAGMATICA
CONGENITA ? Dificultad respiratoria
? Abdomen excavado
? Peristaltismo en tórax ? Rayos X: asas intestinales en tórax ? Insuficiencia respiratoria
? Hipertensión pulmonar
? Hipoplasia pulmonar ? Sonda orogástrica
? Intubación temprana
? Oxigenación adecuada

OBSTRUCCION
INTESTINAL ? Distensión abdominal
? Vómito bilioso (si es distal a la ampolla de Vater)
? Ausencia de meconio ? RayosX: Niveles hidroaéreos, distensión de asas intestinales ? Broncoaspiración
? Insuficiencia respiratoria
? Desequilibrio hidorelectrolítico
? Traslocación bacteriana ? Sonda orogástrica
? Reposición de líquidos y electrolitos
? Antibióticos
ONFALOCELE ? Defecto de la pared a nivel del cordón
? Presencia de saco
? Presencia de hígado y/o bazo ? Clínica ? Desequilibrio hidroelectrolítico
? Hipotermia
? Ruptura del saco
? Infección ? Sonda orogástrica
? Manipulación esteril
? Reposición de líquidos y electrolitos
? Antibióticos
GASTROSQUISIS ? Defecto lateral al cordón
? Asas expuestas sin saco ? Clínica ? Desequilibrio hidroelectrolítico
? Hipotermia
? Infección
? Necrosis de asas intestinales ? Sonda orogástrica
? Manipulación esteril
? Reposición de líquidos y elestrolitos
? Antibióticos
? Evitar torsión o acodamiento de asas
EXTROFIA VESICAL ? Defecto a nivel de hipogastrio con mucosa vesical expuesta ? Clínica ? Trauma de la mucosa
? Infección ? Manipulación esteril
? Antibióticos
MIELOMENINGOCELE ? Placa neural expuesta a nivel dorsal, en la línea media ? Clínica ? Ruptura del saco
? Infección local
? Meningitis
? Trauma ? Manipulación esteril
? Cubrir con bolsa plástica
? Antibióticos
? Transporte en posición prona

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