Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Reanimación cerebro-cardio-pulmonar en el niño


¿Cómo abordar al paciente pediátrico que requiere RCCP ?

 

Hasta los 8 años de edad, se presentan algunas características en la RCCP que marcan diferencias en las maniobras en el niño con relación al adulto. Luego de esta edad el manejo se realiza similar al del adulto. Para efectos prácticos esta parte del capítulo, pretende aclarar esas diferencias. El grupo menor de 8 años se encuentra igualmente dividido en el grupo de los lactantes menores de un año pero excluyendo el período neonatal, y el grupo de los niños de 1 a 8 años. Cada grupo tiene características físicas que le permiten hacer una aproximación y abordaje similar.

En el grupo de edad pediátrica la cadena de supervivencia tiene variaciones. En el primer eslabón se recalca la importancia en la prevención de los accidentes.

 

Cadena de Sobrevida Pediátrica:
1. Instrucción a la comunidad para prevenir lesiones. 2. Apoyo vital básico pediátrico temprano (AVBP). 3. Acceso fácil a un sistema de emergencias sensible y preparado para atender los niños. 4. Apoyo vital avanzado pediátrico en forma oportuna (AVA) y atención en post-reanimación pediátrica.

En la segunda, antes de “avisar pronto a un sistema de emergencia local” como se sugiere con el adulto, en los niños se debe iniciar las maniobras básicas. La razón de esto, es que en ellos hay mayor probabilidad que el evento sea de origen respiratorio y pueda recuperarse con apoyo temprano. Si se está acompañado, en ambiente hospitalario, o se tiene conocimiento de enfermedad cardíaca previa, se procede a solicitar ayuda con desfibrilador cuanto antes.

¿Que hay con respecto a la epidemiología en los eventos pediátricos?

La frecuencia de paro cardiorrespiratorio es menor en el niño que en el adulto y su etiología obedece mas a causas de origen no cardíaco. Los grupos de edad más vulnerables son los niños menores de 1 año y los adolescentes. En el primer grupo las causas más frecuentes se deriva de un cuadro de origen o consecuencia respiratoria (infección, obstrucción por cuerpo extraño incluyendo la bronco aspiración, el síndrome de muerte súbita del lactante, y enfermedades de origen neurológico); en contraste en el segundo grupo la causa desencadenante casi siempre es el trauma de origen accidental o derivado de la violencia. El porcentaje de sobrevida del paro extrahospitalario es de 3 al 17 % en diferentes estudios, y existe una alta probabilidad de presentarse secuelas de origen neurológico. El mejor pronóstico es cuando el paro es solo de origen respiratorio.

¿Es igual el abordaje en ABCD primario y secundario? En su secuencia sí, se diferencian en algunas intervenciones que a continuación se precisan: PASOS PRELIMINARES: Se abordan de igual manera que en el adulto; la diferencia radica en que si el encargado de reanimar se encuentra solo, debe intentar inicio de RCCP por lo menos por un minuto antes de desplazarse a solicitar ayuda como se aclaró anteriormente.

 
Pasos preliminares: Seguridad del escenario, bioseguridad, verifique el estado de conciencia, solicite ayuda si es del caso, posición adecuada de la víctima y del reanimador.

 

Continue con el ABCD primario y secundario

 

A Via aérea.

Se enfoca y procede de igual manera en el adulto que en el niño incluyendo el lactante. Se muestran las maniobras hechas en un niño.

Permeabilización de la vía aérea pediátrica y evaluación de la ventilación

 

B Buena ventilación.

Se orienta de manera semejante realizando la evaluación mediante el M.E.S. (Miro, Escucho, Siento) mientras se tiene permeabiliza la vía aérea. Si la aluación es negativa (no respira) entonces se procede a dar dos ventilaciones de rescate interviniendo de la siguiente manera según sea menor de un año o de uno a ocho años.

Igualmente puede utilizarse dispositivos de barrera como la mascarilla de reanimación que tiene la característica de poderse usar en el adulto o el niño rotando su dirección como se ilustra en la figura.
Respiración boca a boca en un lactante y en un niño mayor



Mascarilla de reanimación. Dispositivo de barrera que se puede utilizar en el niño

Si la reanimación se está efectuando en un centro hospitalario, debe realizarse con mascarilla facial adaptada a una bolsa autoinflable (AMBU), o un sistema Mapleson que se disponga como (por ejemplo un Jackson Rees).
Recuerde: Siempre debe considerarse la posibilidad de trauma cervical.

Si se dispone de dos reanimadores, uno de ellos debe permeabilizar la vía aérea y proteger la columna cervical, mientras el otro (reanimador auxiliar) debe continuar con las maniobras del ABCD, por el contrario, si no se sospecha trauma cervical el reanimador auxiliar puede estar haciendo la maniobra de compresión cricoidea.

Deben administrarse dos ventilaciones efectivas antes de continuar con el apoyo a la Circulación; si se verifica que la ventilación no es adecuada, corrija las maniobras para permeabilizar la vía aérea; si persiste la imposibilidad de ventilar, sospeche la posible presencia de cuerpo extraño en la vía aérea y proceda según el protocolo.

Ventilación con bolsa autoinflable (superior). Ventilación con un segundo reanimador y sospecha de trauma cervical

C Circulación.

En la población pediátrica se debe tener en cuenta algunos aspectos semiológicos especiales para evaluar adecuadamente la circulación. El pulso debe palparse en las arterias centrales. Si estos pulsos están ausentes indican contracciones cardiacas ineficaces o ausentes. En el niño mayor al igual que en el adulto, se identifica bien el pulso carotídeo, pero en el lactantes debido a su cuello corto y regordete se dificulta la palpación del pulso carotídeo; por lo anterior se recomienda el pulso humeral para evaluar la circulación.

 

Palpación del pulso en un lactante


Si no hay pulso palpable o la frecuencia cardíaca es menor de 60 y hay signos de una pobre perfusión sistémica.

- Inicie compresiones torácicas

- Coordine las compresiones con la respiración asistida, (5 por 1)

- Después de aplicar aproximadamente 20 ciclos de compresiones y respiraciones asistidas solicite ayuda e intente el traslado de la víctima.

 
Recuerde: El niño debe estar en posición supina en una superficie plana y dura.

Para un lactante, la superficie dura puede ser reemplaza por la mano o el antebrazo del reanimador, en este caso, el reanimador debe soportar con la mano la espalda del lactante, maniobra que levanta los hombros y permite que la cabeza se incline ligeramente hacia atrás. En esta posición se favorece la apertura de la vía respiratoria.

Si el lactante es sostenido durante la RCCP, el antebrazo del reanimador soporta el torso del lactante, mientras que la cabeza y el cuello los soporta la mano. Se debe tener cuidado que la cabeza del lactante no se encuentre más elevada que el resto del cuerpo. La otra mano del reanimador debe realizar las compresiones, de esta forma el reanimador puede levantar al niño para proporcionarle respiración asistida.

Compresiones del tórax en el lactante.

En los lactantes, el área de compresión es la mitad inferior del esternón. La técnica de compresión torácica es la siguiente:

- Use una mano para mantener la posición de extensión de la cabeza del lactante (a menos que su mano se encuentre en la espalda del niño). Esta maniobra facilita la respiración asistida sin demorarse para volver a mantener fija la cabeza.

- Use la otra mano para comprimir el tórax. Coloque el dedo índice en el esternón, inmediatamente por debajo del nivel de los pezones del lactante. Coloque el dedo medio sobre el esternón, adyacentes del dedo índice. La compresión del esternón se realiza aproximadamente con un dedo por abajo del nivel de la línea intermamilar. Evite la compresión del apéndice xifoides, ya que puede lesionar el hígado, estomago o bazo.

- Utilizando dos o tres dedos comprima el esternón casi una tercera parte o la mitad de la profundidad del tórax. -Puede utilizarse dependiendo del tamaño del lactante y de las manos del reanimador, la técnica de envolver el tórax de manera circular con ambos dedos pulgares en la parte anterior, y el resto de los dedos en el dorso. Para la realización de esta técnica se recomienda contar con dos reanimadores.

 

Compresión del esternón con un dedo por abajo del nivel de la línea Intermamilar en un lactante


Técnica de envolver el tórax para masaje cardíaco.

Compresión del tórax en el niño.

- Use una mano para mantener la posición de la cabeza del niño de tal forma que permita aplicar respiración asistida sin volver a restablecer la posición de la cabeza.

- Utilizando los dedos de la otra mano identifique la parte inferior de las costillas de la víctima del lado más cercano a usted; determine el apéndice xifoides y evite la compresión a este nivel; coloque el borde de la palma de la mano sobre la mitad inferior del esternón (entre la línea intermamilar y el xifoides). El eje largo del borde de la palma de la mano se encuentra sobre el eje longitudinal del esternón.

- Comprima el tórax aproximadamente una tercera parte o la mitad de su profundidad total. Esto equivale a una profundidad de compresión aproximada de 1 a 1.5 pulgadas (2-4cm). Pero esta dimensión no es precisa.

Compresiones en el niño de 1 a 8 años

Coordinación de las compresiones y la respiración artificial.

Las compresiones del tórax deben acompañarse siempre de respiración artificial. Al final de cada quinta compresión, se debe permitir una pausa de uno a uno y medio segundos para la respiración asistida. Entonces se dan 5 compresiones torácicas por un ventilación asistida; debe hacerse revaloración después de 20 ciclos de compresiones y respiraciones asistidas (alrededor de 1 minuto, aunque esta medición no es precisa). La coordinación de las compresiones rápidas y las respiraciones asistidas por un solo reanimador puede resultar difícil. Por lo tanto, durante las compresiones asistidas, se debe mantener abierta la vía respiratoria con la inclinación de la cabeza utilizando la mano que no está aplicando la compresión. La respiración asistida es adecuada si se observa expansión efectiva del tórax en cada respiración. Si el tórax no se expande, la mano que aplica las compresiones debe elevar el mentón para abrir la vía respiratoria mientras se proporciona la respiración. La mano debe regresar a la posición de compresión después de la respiración asistida.

Ciclo de maniobras en el paciente pediátrico

Finalmente, la aproximación al manejo de la letra D en el niño en la que se busca sobre todo con el adulto descartar y tratar tempranamente la fibrilación ventricular es de relativa importancia en el niño dentro del manejo primario; sin embargo si se sabe que el niño tiene de base diagnóstica una cardiopatía congénita, o se dispone de la posibilidad de analizar el ritmo cardíaco, debe hacerse tempranamente pero luego de haber realizado el ABC primario.

¿ Cómo es el soporte vital avanzado o ABCD secundario en el niño?.

El proceso es igual al descrito para adultos, la única diferencia son las dosis de los fármacos utilizados que se describen en la tabla.

Algoritmo de la RCCP en niños

 
 
Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
Editor asociado

fal