Este
trastorno representa el más profundo desarreglo del ritmo
cardíaco; se caracteriza por la aparición de oscilaciones
irregulares con una frecuencia de entre 200 y 300 por minuto.
No pueden distinguirse complejos QRS ni segmento ST en el registro
electrocardiográfico. Múltiples son las causas pero
la cardiopatía isquémica es la más frecuente,
también se presenta en la insuficiencia cardíaca,
en las enfermedades valvulares, en los pacientes que reciben drogas
antiarrítmicas, en pacientes con fibrilación auricular
previa, síndromes de preexcitación, hipoxemia, desequilibrio
hidroelectrolitico, sobreestimulación ventricular, choque
eléctrico (para revertir una arritmia supraventricular
o una TV), etcétera. La explicación fisiopatológica
más aceptada mejor conocida para esta eventualidad es la
acumulación de Calcio intracelular que se potencia a su
vez, por los efectos de los radicales libres y de la acetilcarnitina
de cadena larga. La expresión clínica de la fibrilación
ventricular es la pérdida súbita de la conciencia,
convulsiones y apnea; Su aparición espontánea es
más frecuente en horas de la mañana.
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Visualización
en el osciloscopio de una taquicardia ventricular (arriba)
y una fibrilación ventricular (abajo).
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Algoritmo
para el manejo de la taquicardia y de la fibrilación ventricular