Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Quemaduras en niños
Atención inicial del niño quemado.


Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

 

Objetivos

 

-


La reanimación inicial del niño quemado se basa en el proceso del ABCDE del trauma, pero dada las características del agente, es necesario adicionar otros principios así:

- Suspender el proceso de la quemadura.
- Evaluación inicial y reanimación: aplicar el ABCDE del trauma.

- Alivio del dolor: la analgesia es prioritaria en el paciente quemado y debe colocarse en la fase de reanimación, al momento de lograr un acceso venoso.

- Evaluación secundaria
- Cubrir la quemadura
- Transportar al hospital

Suspender el proceso de la quemadura.

Las acciones realizadas en este paso deben dirigirse hacia el llamado triángulo del fuego: el fuego depende del oxígeno, la ignición y el combustible. El efecto del agua para suspender el proceso de la quemadura es dramático y juega un papel fundamental en el proceso inicial de auxilio al quemado. Por otra parte, lava los agentes químicos nocivos, reduce el dolor del área afectada y disminuye el edema del área quemada. Nunca se debe usar hielo sobre las quemaduras. En el momento que ocurre la quemadura debe lavarse el área con agua de la llave.

Evaluación inicial y reanimación

En estas fases debe aplicarse el ABCDE del manejo inicial del paciente politraumatizado. Si bien estas etapas se muestran por separado con fines didácticos, todas deben realizarse simultáneamente.

A: Vía aérea y columna cervical

Las acciones que se deben realizar sobre la vía aérea son las mismas que se aplican en los pacientes politraumatizados en general. En todo paciente con lesiones por encima del nivel de las clavículas y aquellos con quemaduras eléctricas de alto voltaje, se debe asumir que existe lesión de columna cervical hasta que no se demuestre lo contrario. Estos pacientes deben permanecer con collar cervical hasta descartar la lesión. Siempre se debe solicitar radiografía lateral de columna cervical con rayo horizontal en posición de nadador.

B: Respiración y ventilación.

Lesión por inhalación de humo y quemadura de la vía aérea.

La lesión puede ocurrir por traqueobronquitis química secundaria a la inhalación de sustancias tóxicas o como resultado de inhalación de aire caliente. Los signos que sugieren daño pulmonar incluyen: quemaduras periorales y nasales, antecedente de incendio en sitios cerrados, esputo carbonáceo, y estridor. Los signos y síntomas de lesión de la vía aérea pueden tardar en aparecer 24 a 48 horas. Las indicaciones para administrar oxígeno en el paciente quemado son: quemaduras mayores del 20% de superficie corporal, lesión de la vía aérea, quemaduras circunferenciales del tórax, trauma asociado a quemadura. El oxígeno debe administrarse a una concentración de por lo menos 85%, lo cual se logra por medio de una mascarilla con reservorio. Si no se dispone de éste recurso, se debe administrar a la máxima concentración disponible.

C: Circulación y control de la hemorragia.

Se debe colocar una línea venosa periférica a todos los pacientes con quemaduras mayores al 10% de superficie corporal. El paciente quemado extenso (mayor del 20% de superficie corporal) que presente signos de shock hipovolémico, debe ser reanimado con bolos de solución de Hartman a razón de 20 cc/kg a chorro, éstos pueden repetirse hasta en tres oportunidades para lograr recuperar el estado hemodinámica del paciente. Este mismo esquema de reanimación debe utilizarse en todo paciente con politraumatismo grave asociado y en pacientes con lesiones por inhalación (independiente de la extensión de la quemadura). En el momento de lograr el acceso venoso, debe administrarse un analgésico. Nunca se deben utilizar las vías intramuscular ni subcutánea para la administración de analgésicos parenterales en el paciente quemado. El analgésico de primera elección en el paciente quemado es la morfina a una dosis de 0.1 mg/kg/dosis por vía intravenosa. Una vez se realice el tratamiento triconjugado se puede administrar acetaminofén. No recomendamos la meperidina como analgésico de primera opción en el niño quemado.
La Unidad de Niños Quemados del Hospital Infantil Universitario de Manizales, utiliza como fórmula estándar para la reanimación del niño quemado la fórmula de Brooke-Evans modificada (Tabla 1)

FORMULA DE BROOKE-EVANS MODIFICADA ó No 2 PARA EL MANEJO DEL NIÑO QUEMADO

Primeras 24 horas
Hartman 2 mL/kg/% de quemadura
+
Líquidos basales a 1500 ml/m2 de superficie corporal en Hartman

La mitad de los líquidos calculados se administran en las primeras 8 horas después del trauma y la mitad restante en las 16 horas siguientes.

En niños menores de 10 kg o menores de 1 año, el 50% de los líquidos calculados en las 16 horas siguientes, deben ser administrados en Dextrosa al 5% en solución salina; si no se dispone de ésta solución, administrarlos en Dextrosa al 5% en A.D., adicionando sodio a razón de 50 mEq/m2

En quemaduras mayores del 50%, el cálculo de líquidos se hace con un 50% de superficie corporal quemada.

Se debe mantener diuresis entre 1.5 a 2 cc/kg/hora.
Esquema de manejo de líquidos en el paciente quemado oligúrico en las primeras 24 horas.
A los cálculos de las necesidades basales y pérdidas por la quemadura se adicionan pérdidas por Deshidratación G III así:
• En menores de 1 año el 15% del agua corporal total. El agua corporal total se calcula con base al 70% del peso en kilos expresados en mL y a ésta cifra se le aplica el 15%.
• A la cifra resultante se le suman las necesidades basales y el cálculo basado en la fórmula de Brooke-Evans. La cifra total del cálculo se divide entre 24 horas y el resultado es la cantidad de líquidos a pasar en 1 ó 2 horas.
• En mayores de 1 año, el cálculo se realiza sobre el 9% del agua corporal total (60% del peso en kilos expresado en mL).

Si luego de pasar el primer bolo no hay respuesta, se puede repetir, y si aún no hay diuresis, se debe administrar dopamina a 3 ucg/kg/minuto.

Segundas 24 horasHartman 1ml/kg/% de quemadura.
+
Líquidos basales a 1500ml/m2 de superficie corporal en Hartman.

(En niños menores de 1 año administrar los líquidos basales en Dextrosa al 5% en Solución Salina + potasio 30 mEq/m2/día)

Se pueden formular la mitad de los líquidos que se necesitaron en las primeras 24 horas.
Mantener diuresis en 1.5 a 2 ml/kg/hora.
En las primeras 36 horas, no se deben emplear coloides pues la permeabilidad capilar se encuentra aumentada.
Terceras 24 horas
La alteración de la membrana capilar secundaria al trauma se presenta en las primeras 48 horas.

En las terceras 24 horas sólo se emplean líquidos basales:

Dextrosa 5% en agua destilada 1800 ml/m2 de superficie corporal.

Sodio 50 mEq/L (12.5 cc de Natrol en cada 500 ml de Dextrosa)

Potasio 20 mEq/L (5 cc de Katrol en cada 500 ml de Dextrosa).

Si la diuresis es menor de 1 cc/kg/hora NO aumentar el goteo de líquidos se debe aplicar furosemida a 1mg/kg/dosis para proteger el riñón de la necrosis tubular renal.

En las quemaduras por electricidad, la diuresis debe mantenerse a razón de 3 cc/kg/hora.


Todas las fórmulas de líquidos para el manejo del niño quemado son solamente una guía. El estado clínico (estado de conciencia, tensión arterial y frecuencia cardiaca) y la diuresis marcan las necesidades reales del paciente. En todo paciente quemado que requiera líquidos endovenosos, se debe realizar un control horario de diuresis, y control del balance de líquidos. Los parámetros a tener en cuenta durante la administración de líquidos son: el estado de conciencia (alerta y tranquilo), gasto urinario (1-2 mL/kg/hora), presión sistólica (70 a 90 + -edad en años x 2-), llenado capilar (menor de 3 segundos).

Tabla 1. FORMULA DE BROOKE-EVANS MODIFICADA ó No 2 PARA EL MANEJO DEL NIÑO QUEMADO

Primeras 24 horas

Hartman 2 mL/kg/% de quemadura
+
Líquidos basales a 1500 ml/m2 de superficie corporal en Hartman

La mitad de los líquidos calculados se administran en las primeras 8 horas después del trauma y la mitad restante en las 16 horas siguientes.

En niños menores de 10 kg o menores de 1 año, el 50% de los líquidos calculados en las 16 horas siguientes, deben ser administrados en Dextrosa al 5% en solución salina; si no se dispone de ésta solución, administrarlos en Dextrosa al 5% en A.D., adicionando sodio a razón de 50 mEq/m2

En quemaduras mayores del 50%, el cálculo de líquidos se hace con un 50% de superficie corporal quemada.

Se debe mantener diuresis entre 1.5 a 2 cc/kg/hora.

Esquema de manejo de líquidos en el paciente quemado oligúrico en las primeras 24 horas.

A los cálculos de las necesidades basales y pérdidas por la quemadura se adicionan pérdidas por Deshidratación G III así:

- En menores de 1 año el 15% del agua corporal total. El agua corporal total se calcula con base al 70% del peso en kilos expresados en mL y a ésta cifra se le aplica el 15%.

- A la cifra resultante se le suman las necesidades basales y el cálculo basado en la fórmula de Brooke-Evans. La cifra total del cálculo se divide entre 24 horas y el resultado es la cantidad de líquidos a pasar en 1 ó 2 horas.

- En mayores de 1 año, el cálculo se realiza sobre el 9% del agua corporal total (60% del peso en kilos expresado en mL).


Si luego de pasar el primer bolo no hay respuesta, se puede repetir, y si aún no hay diuresis, se debe administrar dopamina a 3 ucg/kg/minuto.


Segundas 24 horas

Hartman 1ml/kg/% de quemadura.
+
Líquidos basales a 1500ml/m2 de superficie corporal en Hartman.

(En niños menores de 1 año administrar los líquidos basales en Dextrosa al 5% en Solución Salina + potasio 30 mEq/m2/día)

Se pueden formular la mitad de los líquidos que se necesitaron en las primeras 24 horas.
Mantener diuresis en 1.5 a 2 ml/kg/hora.
En las primeras 36 horas, no se deben emplear coloides pues la permeabilidad capilar se encuentra aumentada.

Terceras 24 horas
La alteración de la membrana capilar secundaria al trauma se presenta en las primeras 48 horas.

En las terceras 24 horas sólo se emplean líquidos basales:

Dextrosa 5% en agua destilada 1800 ml/m2 de superficie corporal.

Sodio 50 mEq/L (12.5 cc de Natrol en cada 500 ml de Dextrosa)

Potasio 20 mEq/L (5 cc de Katrol en cada 500 ml de Dextrosa).

Si la diuresis es menor de 1 cc/kg/hora NO aumentar el goteo de líquidos se debe aplicar furosemida a 1mg/kg/dosis para proteger el riñón de la necrosis tubular renal.

En las quemaduras por electricidad, la diuresis debe mantenerse a razón de 3 cc/kg/hora.


Todas las fórmulas de líquidos para el manejo del niño quemado son solamente una guía. El estado clínico (estado de conciencia, tensión arterial y frecuencia cardiaca) y la diuresis marcan las necesidades reales del paciente. En todo paciente quemado que requiera líquidos endovenosos, se debe realizar un control horario de diuresis, y control del balance de líquidos. Los parámetros a tener en cuenta durante la administración de líquidos son: el estado de conciencia (alerta y tranquilo), gasto urinario (1-2 mL/kg/hora), presión sistólica (70 a 90 + -edad en años x 2-), llenado capilar (menor de 3 segundos).

Se deben utilizar sonda vesical y catéter venoso central en todas las quemaduras mayores del 25 % de superficie corporal. La piel quemada no contraindica que esa área se pueda utilizar para el acceso venoso.

D: Déficit neurológico

Durante la fase de valoración inicial del paciente con quemaduras mayores o eléctricas, debe evaluarse el estado neurológico por medio de la nemotecnia AVDI:

A: Alerta
V: Responde a estímulos Verbales
D: Responde a estímulos Dolorosos
I: Inconsciente

Siempre valorar la reactividad pupilar y los signos de lateralización. Esto es muy importante en pacientes con quemaduras eléctricas por alto voltaje. Los cambios en el nivel de conciencia pueden indicar cambios en la oxigenación o en la perfusión cerebral. Si una vez corregidos estos factores, permanece la alteración en el nivel de conciencia, debe descartarse una causa neurológica. Si el paciente así lo amerita, en la Unidad de Quemados debe realizarse una valoración neurológica completa y aplicar la Escala de Coma de Glasgow.

E: Exposición (desvestir completamente al paciente) y determinar la profundidad y la extensión de la quemadura.

Nunca omita la revisión completa del paciente una vez haya retirado toda la ropa. NO deje al paciente descubierto para evitar la hipotermia y la contaminación. Una vez realizada la exposición, cubra al paciente con una sábana estéril y encima coloque frazadas. Durante la fase de exposición se determinan la extensión y la profundidad de la quemadura.

Determinar la extensión de la quemadura.

La forma más exacta de determinar la extensión de la quemadura es la tabla de Lund y Browder (Tabla 2), la cual se utiliza en el medio intra-hospitalario, pero la regla de los nueve (Tabla 3), permite una valoración más rápida. La adecuada determinación de la extensión de la quemadura es de vital importancia puesto que determina las necesidades de líquidos durante la reanimación y la gravedad de la quemadura.

Tabla 2. TABLA DE LUND Y BROWDER PARA DETERMINAR LA EXTENSION DE LAS QUEMADURAS EN NIÑOS.

AREA EDAD EN AÑOS
2º grado 3er grado Total

Area 0-1 1-4 5-9 10-14 15
Cabeza 19 17 13 11 9
Cuello 2 2 2 2 2
Tronco anterior 13 13 13 13 13
Tronco posterior 13 13 13 13 13
Glúteo derecho 2.5 2.5 2.5 2.5 2.5
Glúteo izquierdo 2.5 2.5 2.5 2.5 2.5
Genitales 1 1 1 1 1
Brazo derecho 4 4 4 4 4
Brazo izquierdo 4 4 4 4 4
Antebrazo derecho 3 3 3 3 3
Antebrazo izquierdo 3 3 3 3 3
Mano derecha 2.5 2.5 2.5 2.5 2.5
Mano izquierda 2.5 2.5 2.5 2.5 2.5
Muslo derecho 5.5 6.5 8 8.5 9
Muslo izquierdo 5.5 6.5 8 8.5 9
Pierna derecha 5 5 5.5 6 6.5
Pierna izquierda 5 5 5.5 6 6.5
Pie derecho 3.5 3.5 3.5 3.5 3.5
Pie izquierdo 3.5 3.5 3.5 3.5 3.5
Total          

Tabla 3. REGLA DE LOS NUEVE EN NIÑOS PARA CALCULAR EL AREA DE LA SUPERFICIE QUEMADA.

Recién nacidos

Cabeza 19%
Tórax y abdomen anterior 18%
Tórax y abdomen posterior 18%
Miembro superior derecho 9%
Miembro superior izquierdo 9%
Miembro inferior derecho 13%
Miembro inferior izquierdo 13%
Región perineal 1%
Por cada año de edad se disminuye 1% en la cabeza y se aumenta
0.5% a cada miembro inferior,hasta los 10 años de edad.


Niños de 10 años y más


Cabeza 9%
Tórax y abdomen anterior 18%
Tórax y abdomen posterior 18%
Miembro superior derecho 9%
Miembro inferior derecho 9%
Miembro inferior derecho 18%
Miembro inferior izquierdo 18%
Región perineal 1%
En los miembros inferiores después de realizar el cálculo del
porcentaje según la edad, se debe tener en cuenta que cada pie tiene
un 2% y el resto corresponde al muslo y la pierna, siendo el
porcentaje del muslo el 2% mayor que el de la pierna


o Determinar la profundidad de la quemadura

- Quemadura superficial (Primer grado).

Existe mínimo daño epitelial y sólo afecta la capa córnea. Cicatriza espontáneamente sin secuelas. Figura 1.

Figura 1. Quemadura de primer grado.

- Quemadura de espesor parcial (Segundo grado).

La quemadura de segundo grado superficial destruye la epidermis sin comprometer el estrato germinativo y respeta los anexos; en forma típica forma flictenas. La quemadura de segundo grado profundo destruye la epidermis y parte de la dermis, incluyendo al estado germinativo; es la quemadura más dolorosa. Figura 2.

Figura 2. Quemadura de segundo grado superficial.

- Quemadura de espesor completo (Tercer grado)

Compromete todas las capas de la piel y puede llegar hasta la fascia, músculo o hueso. El tejido es blanquecino, con aspecto de pergamino, no es dolorosa y siempre requiere injertos. Figura 3.

Figura 3. Quemadura de tercer grado.

Las quemaduras que comprometen fascia, músculo o hueso se han denominado de cuarto grado.


Evaluación secundaria.

Examen físico completo

Una vez realizadas la evaluación y la reanimación inicial, debe realizarse un examen físico completo para asegurarse que no existen lesiones asociadas a la quemadura.

Historia Clínica.

En esta etapa de la atención debe elaborarse la historia clínica; la nemotecnia “AMPLIA” (Alergias, Medicamentos, Patología previa, Licores y alimentos, Ambiente y eventos relacionados con el evento traumático) permite no olvidar aquellas preguntas clave que ayudan a determinar los antecedentes importantes del paciente, y las circunstancias en las que se produjo el accidente.

Descartar maltrato.

Durante el interrogatorio inicial a la familia o acudientes del niño quemado, se debe sospechar maltrato en las siguientes situaciones:

- Reacción inapropiada de los padres o acudientes
- Tardanza en la búsqueda de atención
- Negación por parte de los padres o acudientes que la lesión es una quemadura.
- Lesión incompatible con la historia clínica o cambios en la historia relatada
- Contradicciones entre informantes diferentes
- Ausencia de testigos
- Lesión incompatible con el nivel de desarrollo del niño
- Quemaduras a repetición
- Quemaduras en mano (dorso o muñeca), glúteos, piernas o pies (distribución en guante o en media)
- Quemaduras por contacto en sitios inusuales que muestran con claridad los márgenes de un objeto
- Quemaduras por cigarrillo
- Quemaduras por líquidos calientes con márgenes bien delimitados.


Cubrir la quemadura

Las áreas quemadas deben cubrirse con una sábana estéril. En niños es fundamental evitar la hipotermia, por lo cual se recomienda no aplicar compresas húmedas en quemaduras mayores del 10% de superficie corporal, cuando se remite al paciente desde zonas distantes. Encima de la sábana estéril se colocan frazadas. Nunca realice procedimientos de desbridamiento en niños quemados en hospitales que no dispongan de un cirujano y un anestesiólogo pediatra; todos los desbridamientos en los niños quemados deben realizarse bajo anestesia general; por otra parte el hecho de retirar las flictenas aumenta la pérdida de calor y de líquidos.

Determinar le pronóstico del niño

Para determinar el pronóstico del niño quemado se utiliza el Índice de Garcés, modificado por Artigas. El índice se obtiene de acuerdo con la fórmula que se describe a continuación:

Paso 1. 40 menos la edad del paciente.

Paso 2. Asignar el puntaje de acuerdo con el porcentaje y la profundidad de la quemadura.

a) % de quemadura de Grado I = 0
b) % de quemadura de Grado II x 2
c) % de quemadura de Grado III x 3

Paso 3. Sumar las cifras obtenidas en los pasos 1 y 2 (Total del índice = 1 + 2)

21-60 = Grupo I = Leve
61-90 = Grupo II = Moderado
91-120 = Grupo III = Grave


Determinar la severidad de la quemadura.

La severidad de la quemadura está dada no sólo por su extensión, sino también por la profundidad, por la localización y por factores asociados como edad, trauma, enfermedades concomitantes, y condiciones sociales. De acuerdo con la American Burn Association (A.B.A.), toda quemadura en un niño debe ser tratada en un sitio que cuente con los recursos humanos y logísticos que aseguren un adecuado tratamiento de la quemadura y una rehabilitación funcional y psicológica adecuadas. De acuerdo con los criterios de la A.B.A., las quemaduras pueden dividirse de acuerdo con su severidad en mayores, moderadas y menores.

Quemadura mayor: la quemadura mayor se define de acuerdo a los siguientes criterios:

- Todas las quemaduras > 20% de superficie corporal ó > 10% de superficie corporal en niños y adultos mayores de 50 años
- Quemaduras de espesor total > 10% de superficie corporal
- Todas las quemaduras en manos, pies, cara, ojos, pabellón auricular, superficies articulares y periné
- Todas las quemaduras por agentes químicos caústicos
- Todas las quemaduras por electricidad de alto voltaje
- Todas las quemaduras por agentes inflamables (gasolina, tíner, petróleo, etc)
- Todas las quemaduras complicadas con inhalación, trauma mayor o pacientes de alto riesgo por enfermedad concomitante.
- Baja condición socioeconómica

Quemadura moderada:

- Quemaduras mixtas de espesor parcial y total < 20% de superficie corporal en adultos y < 10% en niños menores de 10 años y adultos mayores de 50 años
- Quemaduras de espesor total de < 10% de superficie corporal que no presentan riesgo de alteración cosmética o funcional a ojos, pabellón auricular, cara, manos, pies o periné.

Quemadura menor:

- Quemaduras < 15% de superficie corporal en adultos, o de < 10% de superficie corporal en niño o en el anciano
- Quemaduras de espesor total de < 2% de superficie corporal
- Quemaduras sin riesgo cosmético o funcional a los ojos, pabellón auricular, cara, manos, pies o periné.



Criterios para remitir los pacientes a una unidad de quemados de acuerdo con la American Burn Association.

- Quemaduras de espesor parcial o total de más de 10% de la superficie corporal en pacientes menores de 10 años o mayores de 50 años.

- Quemaduras de espesor parcial y de espesor total de más de 20% de superficie corporal en todos los demás grupos de edad.

- Quemaduras de espesor parcial o total que comprometen cara, ojos, oídos, manos, pies, genitales, periné o aquellas que involucran superficies articulares.

- Quemaduras de espesor total que comprometen más de 5% de superficie corporal en cualquier grupo de edad.

- Quemaduras eléctricas, incluso las quemaduras por rayo.

- Quemaduras químicas

- Lesiones por inhalación

- Quemaduras en pacientes con enfermedad pre-existente que pueda complicar el manejo, prolongar la recuperación o afectar la mortalidad

- Cualquier quemadura en la cual el trauma concomitante conlleva un
aumento aumento en el riesgo de morbilidad o mortalidad.

- Los niños con quemaduras vistos en hospitales sin personal calificado y sin dotación de equiposdotación de equipos para su cuidado, deben ser transferido a un centro de quemados que posean dichos recursos.

- Quemaduras en pacientes que requieren soporte especial de tipo social, emocional o de rehabilitación, incluso aquellos casos en los cuales se sospecha abuso o negligencia.


Uso de antibióticos en la fase inicial de atención en el niño quemado.

No está indicado el uso de antibióticos profilácticos de rutina en el paciente quemado. En pacientes con quemaduras masivas, definidas como quemaduras de III grado de más de 30% de superficie corporal ó de II y III grado combinadas de más del 50% de superficie corporal, está indicado el uso de antibióticos desde su ingreso al hospital. Se utiliza penicilina cristalina a 200.000 U/kg/día.

Prevención de las úlceras de estrés.

Aquellos pacientes con quemaduras moderadas o mayores son de alto riesgo para el desarrollo de úlceras de Curling. La profilaxis debe iniciarse de inmediato. En niños con quemaduras mayores al 15% se realiza profilaxis con sucralfato a razón de 1-2 gramos al día, pero no se recomienda su uso en general en menores de 12 años. Para la profilaxis de las úlceras de estrés se requieren dosis mayores de ranitidina a intervalos menores debido a los cambios farmacocinéticos que ocurren en el paciente quemado; la dosis recomendada de ranitidina como profilaxis es de 3 a 5 mg/kg/día dividido en 4 dosis. En quemaduras moderadas y severas (mayores de 25% de G II), en niños, está indicado el uso de sonda nasogástrica durante la fase de reanimación para disminuir la posibilidad de dilatación gástrica aguda y de broncoaspiración.

Prevención del tétanos.

Está indicado en todos los pacientes con quemaduras moderadas o de espesor parcial profundo y de espesor total.

Trasporte al hospital de tercer nivel (Remisión).

A pesar de que nuestras ambulancias no tienen dotaciones adecuadas para el transporte de pacientes críticos, la atención a los detalles por parte del médico remitente puede subsanar muchas de éstas deficiencias. Antes de remitir al paciente, asegúrese que el paciente se encuentre debidamente estabilizado. No realice desbridamientos ni aplicación de sustancias tópicas en quemaduras graves y mayores si no dispone de un quirófano adecuado y de posibilidad de anestesia general. Para la remisión del paciente con quemadura mayor se deben cumplir los siguientes requisitos:

- Soporte respiratorio: oxígeno al 100%
- Soporte circulatorio: acceso venoso
- Sonda vesical
- Sonda nasogástrica
- Áreas quemadas cubiertas
- Analgesia (morfina)
- Protección contra la hipotermia (frazadas sobre la sábana estéril).
- Inmunización antitetánica cuando esté indicada.

Conclusiones.

- La atención inicial del niño quemado se basa en la aplicación del ABCDE del trauma en las fases de evaluación inicial, reanimación y evaluación secundaria.
- No olvide que un paciente quemado puede tener trauma asociado que puede empeorar su pronóstico sino se detecta a tiempo.
- Todo paciente quemado grave debe recibir oxígeno
- La gravedad de una quemadura está dada por su extensión, profundidad, área corporal afectada y el entorno social del niño.
- Nunca olvide los signos de alarma de maltrato en el niño quemado.
- Todo niño quemado debe ser tratado en un centro de tercer nivel que cuente con personal especializado

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