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| Fernando
Fierro Avila, M.D.
Profesor Asistente
Universidad Nacional de Colombia
Fundación Hospital de la Misericordia
Bogotá, D.C.
Andrea
Ximena Duarte M.D.
Cirujana Pediátrica
Universidad Nacional
Fundación Hospital de la Misericordia
Bogotá, D.C.
Objetivos
Las
anomalías vasculares son muy comunes y la mayoría
comprometen únicamente a la piel. Virchow categorizó
las anomalías vasculares por sus características microscópicas,
denominándolas angioma simplex, angioma cavernosum,
o angioma racemosum. Su estudiante Wegener, propuso una
subcategorización similar para el “linfangioma”
conocido como “higroma quístico”. Se han venido
empleando estos términos desde el siglo XIX y el uso de sinónimos
en forma indiscriminada ha perpetuado la confusión en la
denominación de las anomalías vasculares congénitas.
Las anomalías vasculares se dividen en la actualidad según
las características celulares, la apariencia clínica
y su historia natural, en dos categorías: tumores y malformaciones,
de acuerdo a la clasificación propuesta en 1996 durante la
Biennal Meeting of the International Society for the Study of
Vascular Anomalies realizada en Roma. La precisión diagnóstica
basada en la historia clínica y en el examen físico
es superior al 90%.
Hemangiomas.
El
hemangioma es el tumor vascular más común, y se presenta
casi exclusivamente en la población pediátrica. Es
un tumor benigno del endotelio vascular. Se caracterizan por una
historia natural de crecimiento en el lactante, seguido de una involución
lenta. Pueden presentarse en la mitad de los casos al momento del
nacimiento como lesiones precursoras: máculas telangiectáticas
rodeadas de un halo pálido, una mácula pálida,
una mácula eritematosa o con menos frecuencia semejando una
contusión o una escoriación. En muy raras ocasiones
están completamente formados al nacimiento. En el resto de
los casos las lesiones se hacen evidentes entre la segunda y la
cuarta semanas de vida. Los hemangiomas tienen un amplio espectro
de presentación clínica, asociado a cambios rápidos
en edades tempranas de la vida, lo que causa gran dificultad para
predecir su evolución y determinar su tratamiento.
Clasificación.
1.
Superficial: son los más comunes y constituyen
entre el 50 y el 60%. Son lesiones levantadas, lobuladas
y de un rojo brillante (“hemangioma fresa” o
“marcas fresa”).
2. Hemangiomas con componente superficial y profundo:
corresponden entre el 25 y el 35% de las lesiones. Contienen
tanto el tumor dérmico rojo como la masa subcutánea
azulosa.
3. Hemangiomas profundos: constituyen el 15% de
los hemangiomas y se caracterizan por ser una tumefacción
azulada, sin componente superficial. Se originan en la dermis
reticular y aparecen como una masa azulada de los tejidos
blandos. La piel que cubre la lesión generalmente
es normal, pero pueden verse venas dilatadas en la periferia.
4. Hemangiomatosis neonatal múltiple: se
caracteriza por múltiples lesiones pequeñas
(entre 1 y 2 cm), tienen un riesgo elevado de compromiso
visceral, en especial en el tracto gastrointestinal y en
el hígado. Las lesiones en la piel generalmente involucionan.
|
Las
lesiones múltiples se presentan en el 15 a 30% de los lactantes.
Epidemiología.
Los
hemangiomas se presentan entre el 1.1 y el 2.6 % de los recién
nacidos a término. La incidencia en el primer año
de edad se estima entre un 10 y un 12%. Se presenta en todas las
razas pero es menos frecuente en descendientes africanos y asiáticos.
Predomina en mujeres con una relación entre 5:1 y 2:1. Los
recién nacidos pretérmino con peso menor a 1500 gramos,
están más comúnmente afectados. El 50% de las
lesiones ocurren en la cabeza y en el cuello.
Patología y patogénesis.
En
los estudios histológicos de rutina el hemangioma del lactante
tiene las siguientes características en cada etapa evolutiva
específica:
-
Hemangioma en fase proliferativa: formado por células
redondeadas, endoteliales que se dividen rápidamente
con o sin luz. También se observa multilaminación
de la membrana basal.
- Hemangioma en fase de involución: la luz
vascular se dilata, las células endoteliales se aplanan
y se deposita tejido fibroso dando al hemangioma una arquitectura
lobular.
- Hemangioma completamente involucionado: contiene
pocos vasos nutricios y de drenaje, con endotelio aplanado
y un estroma de tejido graso y fibroso, con colágeno
y fibras reticulares.
|
Los
estudios inmunohistoquímicos, confirman el origen vascular
de los hemangiomas. En todas las fases, los hemangiomas expresan
CD31, factor de Von-Willebrand y uroquinasa. El GLUT1, un transportador
de glucosa, normalmente expresado en el endotelio microvascular,
se ha descrito como un marcador específico en todas las fases
del desarrollo del hemangioma, pero está ausente en otras
lesiones vasculares.
Los
hemangiomas también muestran intensa inmunoreactividad para
los antígenos vasculares asociados a la placenta FcyRII,
merosin y LeY; este hecho llevó a North a especular que los
hemangiomas posiblemente se originan tanto de los angioblastos que
se diferenciaran hacia fenotipo placentario o de células
placentarias embolizadas. Esto también sugiere que al menos
un subtipo de hemangiomas se origina a partir de un error en el
desarrollo que ocurre durante el primer trimestre, probablemente
entre las semanas 6 y 10 de gestación.
Específicamente
en cada una de las etapas evolutivas se expresan:
Fase
proliferativa. |
-
Antígeno nuclear (células endoteliales): relacionado
con una tasa alta de recambio celular.
- Colagenasa tipo IV.
- Factor de crecimiento celular endotelial.
- Factor de crecimiento fibroblástico.
- E-selectina (células endoteliales).
- Proteína quimiotáctica de monocitos tipo
1 (células músculo liso y macrófagos).
- Integrinas avB3
y a5B1
(angiogénesis)
- Factor ligado a la insulina 2 (mitógeno y supresor
de la apoptosis)
|
Fase de involución. |
-
Factor de crecimiento fibroblástico.
- Inhibidor tisular de metaloproteinasa (inhibidor de la
angiogénesis).
|
El
proceso de desarrollo vascular fetal y de la angiogénesis,
son complejos. El crecimiento rápido de estos tumores en
el período postnatal se puede explicar por una pérdida
de los factores inhibidores de la angiogénesis derivados
de la placenta o de la madre.
Los
genes candidatos comprometidos en el crecimiento vascular en la
región 5q31-33 son:
- Receptor-4 del factor de crecimiento fibroblástico
- Receptor B del factor de crecimiento
derivado de plaquetas
- Fms relacionado tirosin-quinasa-4.
|
Otros
estudios han encontrado pérdida de la heterocigocidad para
marcadores en el cromosoma 5q en hemangiomas esporádicos.
Boye et al, han reportado inactivación del cromosoma X que
no es debida al azar. La involución está marcada por
un incremento de 5 veces en el número de apoptosis celular,
pero el mecanismo para iniciar este fenómeno no es claro.
Se ha reportado un incremento en la transcripción del gen
mitocondrial citocromo b, en la involución espontánea
e inducida por corticoides.
Características clínicas e historia natural.
La
historia natural del crecimiento y regresión fue descrita
por primera por Lister en 1938. Después de un periodo de
crecimiento, virtualmente todos los hemangiomas de la infancia involucionan,
algunos sin dejar rastro, pero la mayoría, dejan diferentes
alteraciones moderadas en la piel: telangiectasias residuales, atrofia,
hipopigmentación y cicatrices (anetoderma). Los cambios más
significativos incluyen: piel redundante con tejido fibroso subyacente
residual, cicatrices, destrucción de los folículos
pilosos con alopecia. Los hemangiomas son clínicamente muy
heterogéneos, varían de tamaño, desde lesiones
muy pequeñas hasta lesiones que comprometen grandes superficies
corporales. La localización se relaciona directamente, con
el tipo de complicaciones, los resultados después de la involución,
y los efectos psicosociales. Los resultados son difíciles
de predecir. Debe realizarse evaluación periódica,
especialmente en la fase de crecimiento.
Fases
de crecimiento.
Fase
proliferativa: La fase de crecimiento rápido
es más pronunciada entre los 3 y 6 meses de vida,
pero puede ser seguida de un periodo de crecimiento lento
luego de esta edad. La mayoría de los hemangiomas
alcanzan su máximo tamaño entre los 9 y 12
meses y más temprano si la lesión es más
pequeña y localizada. Un pequeño porcentaje
de hemangiomas, no muestran una etapa de proliferación,
siendo indiferenciables de una lesión precursora.
Una minoría de los hemangiomas, continúa su
crecimiento por más de un año.
Fase de involución: su inicio es impredecible;
en algunos casos comienza a los pocos meses y en la mayoría
entre los 12 y 18 meses. En los hemangiomas superficiales
la involución se caracteriza por cambios en el color
de rojo brillante a un rojo oscuro o gris. El proceso típicamente
comienza en el centro y continúa hacia la periferia.
Ocasionalmente el componente superficial puede mostrar involución,
mientras el profundo, puede continuar su crecimiento. Con
la involución el tumor comienza a ser blando, y más
fácilmente compresible; las lesiones profundas comienzan
a ser menos azules y calientes. La involución ocurre
a una tasa del 10% por año; el 50% han involucionado
a los 5 años, 70% a los 7 años y el 90% a
los 9 años. Sin embargo, la involución no
es sinónimo de resolución con una piel completamente
normal.
Completamente involucionado
|
Diagnóstico.
A.
Clínico: en 95% de los casos el diagnóstico
puede establecerse por la historia y el examen físico. |
| 1.
Historia clínica completa |
a.
Lesiones precursoras.
b. Crecimiento de la lesión.
c. Ulceración.
d. Tratamientos previos.
e. Características asociadas: crecimiento súbito,
tensión, dolor y apariencia purpúrica (sugiere
la posibilidad de sindrome de Kassabach-Merritt). Dificultad
respiratoria. El compromiso mandibular incrementa el riesgo
de hemangioma de la vía aérea concomitante.
|
| 2.
Examen físico |
a.
Examen cutáneo y de las mucosas.
b. Medir los componentes superficial y de profundidad.
c. Palpación del hígado, presencia de falla
cardiaca.
d. Si hay compromiso periorbitario realizar examen oftalmológico.
|
| 3.
Diagnóstico diferencial |
a.
Angioma en penacho.
b. Manchas vino oporto.
c. Malformaciones venosas.
d. Malformaciones linfáticas.
e. Malformaciones arteriovenosas.
f. Hemangioendotelioma kaposeiforme.
g. Carcinoma adrenal.
h. Granuloma piogéno.
i. Glioma nasal.
j. Miofibromatosis.
k. Nevus fusiforme y epiteloide.
l. Quiste dermoide.
|
| 4.
Otros: registro fotográfico |
| B.
Exámenes diagnósticos |
1.
Conteo de plaquetas.
2. Ecografía.
3. Ecografía Doppler.
4. Resonancia magnética nuclear: diferencia los hemangiomas
de las malformaciones venosas o arteriovenosas, determina
la extensión y el compromiso de las estructuras adyacentes.
5. Tomografía axial computada.
6. Biopsia. |
| C.
Medición del factor de crecimiento fibroblástico |
Clínica.
1.
Hemangioma periocular.
Es
el tumor orbitario más común en los niños
y sus efectos adversos implica realizar un seguimiento
cuidadoso. La mayoría de los hemangiomas perioculares
se presentan de manera similar que sus contrapartes cutáneas.
Los tumores orbitarios profundos, pueden presentarse con
proptosis unilateral. La ambliopía afecta entre
el 43 y el 60% de los niños con hemangioma periocular.
El tumor puede crecer de tal forma que obstruya el campo
visual, o más comúnmente, produce astigmatismo
por presión sobre la córnea.
2. Compromiso de la vía aérea.
Generalmente se presenta en niños entre 6 a 12
semanas con un croup, tos y estridor progresivo bifásico.
El 50% se asocia con lesiones cutáneas. Los pacientes
con lesiones con distribución en "barba"
sobre la piel tienen mayor riesgo para compromiso de la
vía aérea; el 63% presentan síntomas
relacionados con la vía aérea y el 40% requerirán
traqueostomía como una medida temporal. Los lactactes
con este tipo de lesiones deben someterse a un seguimiento
estricto durante los primeros 4 meses de vida.
3. Presentación sindromática, sindrome
PHACE (OMIM 606519).
El
acrónico PHACE fue propuesto por Frieden
y Cohen para unificar las características del síndrome:
-
P: malformaciones de la fosa posterior.
-
H: hemangioma.
-
A: anomalías arteriales.
-
C: coartación de la aorta y defectos cardiacos.
-
E: defectos oculares (eye) y ocasionalmente defectos
esternales.
La
característica común es un gran hemangioma
facial. Cerca del 90% de los pacientes afectados son mujeres
(3-5:1). La malformación de Dandy-Walker (quiste
de la fosa posterior, hipoplasia del vermis cerebeloso,
dilatación quística del IV ventrículo),
es la malformación cerebral más comúnmente
asociada. Los defectos cardiacos, incluyen coartación
de la aorta y diversas cardiopatías congénitas.
En el ojo se encuentran incremento de la vasculatura,
microftalmia, cataratas congénitas e hipoplasia
del nervio óptico. Los pacientes con grandes hemangiomas
faciales, deben seguirse de cerca y someterse a estudios
imagenológicos del sistema nervioso central; la
resonancia magnética nuclear es el estudio más
sensible.
4. Hemangiomas lumbosacros.
Los
hemangiomas lumbosacros siempre deben alertar sobre la
presencia de un disrafismo oculto o anomalías genitourinarias.
Se asocian también con hallazgos sindromáticos
como malformaciones anorectales y anomalías renales
y de los genitales. Pueden presentarse apéndices
cutáneos. Los pacientes pueden ser inicialmente
asintomáticos, pero la médula anclada puede
causar daño neurológico progresivo sino
es liberada. Las radiografías de la columna lumbosacra
pueden ser de utilidad pero la resonancia magnética
nuclear es el mejor método para visualizar la médula
espinal.
5. Hemangiomas multifocales con o sin compromiso cutáneo.
El 80% de los hemangiomas se presentan como una lesión
única y sólo el 20% son múltiples.
El término "hemangiomatosis” se refiere
a la presencia de hemangiomas múltiples, pequeños
y generalizados con compromiso visceral; pueden variar
desde unos pocos hasta centenares. De acuerdo con la extensión
del compromiso la hemangiomatosis se clasifica como benigna
y neonatal diseminada. Es una entidad con un
espectro muy amplio de presentación. El hígado
es el sitio extracutáneo más
frecuentemente afectado, pero cualquier órgano
puede estar comprometido. En el 87% de los neonatos afectados
la primera manifestación es cutánea. Las
complicaciones de los hemangiomas extracutáneos
son: cortocircuito arteriovenoso hepático (con
aumento del gasto cardiaco y falla cardiaca congestiva),
sangrado, hidrocefalia obstructiva y coagulopatía
de consumo. La hemangiomatosis tratada tiene una mortalidad
del 27%, cuando no se realiza tratamiento es cercana al
77%. Se deben realizar los siguientes estudios: cuadro
hemático con recuento de plaquetas, pruebas de
función hepática, tiempos de coagulación,
uroanálisis, estudio de sangre oculta en materia
fecal, radiografía del tórax, electrocardiograma,
estudios imagenológicos del abdomen, imágenes
del sistema nervioso central, y evaluación oftalmológica.
6. Hemangiomas hepáticos.
Pueden ocurrir en asociación o no con lesiones
cutáneas. Se llaman equivocadamente “hemangioendoteliomas”.
No se debe realizar biopsia por el riesgo de sangrado
y el diagnóstico es clínico apoyado con
los estudios imagenológicos. La mayoría
de los pacientes son asintomáticos y se realiza
un diagnóstico incidental. Los pacientes sintomáticos
presentan hepatomegalia y falla cardiaca congestiva en
las primeras semanas de vida. También pueden presentar
anemia, coagulopatía, ictericia (obstrucción
de la porta hepatis, pero es rara). El tratamiento inicial
está encaminado hacia la mejoría de la función
cardiaca. Luego debe intentarse disminuir el flujo a través
del hemangioma y para este fin se han utilizado esteroides
sistémicos, interferón alfa, vincristina
y ciclofosfamida. Las opciones quirúrgicas incluyen
la embolización, la ligadura de la arteria hepática,
la resección hepática parcial e incluso
el transplante hepático. La mortalidad sin tratamiento
puede alcanzar un 80%, pero con tratamiento temprano y
agresivo se disminuye a un 20%.
7. Asociación con enfermedad tiroidea.
Si
bien no existen estudios que confirmen esta asociación,
la función tiroidea debe ser evaluada en pacientes
con hemangiomas gigantes, hemangiomas hepáticos
y en aquellos que inician tratamiento con interferón
alfa.
|
Diagnóstico
diferencial.
Empleando
las guías de manejo de Finn, Mulliken y Glowacki, más
del 90% de las anomalías vasculares pueden ser clasificadas
sólo con la historia clínica y el examen físico.
Muchas lesiones pueden semejar hemangiomas. Los hemangiomas comunes
pueden confundirse con otros tipos de tumores vasculares: angiomas
en penacho, hemangioendotelioma kaposeiforme y hemangiopericitoma.
El fenómeno de Kassabach-Merrit, es una complicación
de los hemangiomas, pero puede presentarse también en los
hemangiomas en penacho, y hemangioendotelioma kaposeiforme. Los
granulomas piogénicos (hemangiomas capilares lobulares) pueden
en raras ocasiones presentarse en la población pediátrica.
Las
malformaciones linfáticas y venosas en ocasiones pueden ser
confundidas con hemangiomas profundos. Las malformaciones arteriovenosas
pueden confundirse con hemangiomas con flujo rápido. El diagnóstico
diferencial también incluye tumores de tejidos blandos como
miofibromatosis, fibrosarcoma, rabdomiosarcoma, neuroblastoma, glioma
nasal y lipoblastoma. Las imágenes pueden ayudar en el diagnóstico
diferencial pero si no es suficiente puede ser necesaria la realización
de una biopsia.
Sitios de compromiso.
Pueden
ocurrir en cualquier parte del cuerpo:
-
Cabeza y cuello 60%
- Tronco 25%
- Extremidades 15%
|
Las
lesiones faciales por lo general son localizadas, no presentan complicaciones,
y ocurren en dos formas:
-
Lesiones tumorales focales (la mayoría): ocurren
cerca de líneas de fusión embriológica.
- Lesiones que comprometen una región de la piel
que corresponde a una derivación de las prominencias
mesenquimales (segmentarias, que son la minoría).
Con mayor frecuencia presentan complicaciones, se asocian
con anomalías estructurales o hemangiomas estracutáneos.
|
Estudios imagenológicos.
Estudios
invasivos.
Los
estudios no invasivos permiten diferenciar a los hemangiomas
de otras malformaciones vasculares y de los tumores de tejidos blandos.
-
Ecografía doppler: es el estudio con mayor
costo-beneficio. Es de primera elección para diferenciar
los tumores vasculares de las malformaciones vasculares. |
-
Los hemangiomas en fase proliferativa presentan ecogenicidad
variable, alta densidad vascular y baja resistencia.
|
-
La tomografía y resonancia magnética nuclear
determinan la extensión de la lesión y la resonancia
permiten evaluar las malformaciones asociadas. |
-
Los hemangiomas aparecen como una lesión bien circunscrita;
masa lobulada con irrigación y drenaje vascular.
En la fase de involución se observa reemplazo por
tejidos fibroso y adiposo.
|
Los
estudios invasivos (arteriografía) serán
necesarios si se requiere embolización.
Tratamiento.
El
tratamiento de los hemangiomas es controversial. Mientras que algunos
predican un manejo agresivo con el propósito de prevenir
las complicaciones, otros favorecen el manejo expectante puesto
que la mayoría de los hemangiomas involucionan en forma espontánea
con secuelas cosméticas mínimas que pueden magnificarse
como resultado de una intervención.
Con
el propósito de evitar morbilidad innecesaria se deben establecer
predictores pronósticos. Cada caso debe enfocarse de manera
individual hasta lograr el equilibrio entre los riesgos derivados
del tratamiento y la posibilidad de complicaciones.
La
morbilidad depende de:
1.
El tamaño de la lesión.
2. Su localización.
3. Las posibles complicaciones.
4. La edad del paciente.
5. La tasa de crecimiento y de involución.
|
Los
objetivos del tratamiento son:
1.
Prevenir o revertir las complicaciones que arriesguen la
vida o la función.
2. Prevenir secuelas permanentes.
3. Minimizar las consecuencias psicosociales.
4. Evitar los procedimientos agresivos.
5. Prevenir o tratar adecuadamente las úlceras.
|
Indicaciones
para el tratamiento.
Debido al crecimiento rápido de los hemangiomas
durante las primeras semanas y meses de la vida, es indispensable
iniciar un manejo rápido de las lesiones. En tipos de hemangiomas
no agresivos el momento para tomar algún tipo de decisión
es aún más difícil de determinar. Deben considerarse
la localización, el tamaño y la fase de crecimiento.
El tratamiento de elección depende de las características
mencionadas y de la comparación riesgo/beneficio. Siempre
se requiere un enfoque interdisciplinario (especialidades médicas
y quirúrgicas y asesoría psicológica).
Indicaciones
de tratamiento. |
-
Hemangiomas que pueden comprometer la vida o la función,
aquellos (10-20%) que causan:
|
-
Compromiso ocular.
- Compromiso laríngeo.
- Obstrucción nasal o auditiva.
- Síndrome de Kasabach-Merritt.
- Hemangiomatosis hepática.
- Falla cardiaca.
- Ulceración extensa de la piel.
- Hemangiomas que pueden llevar a secuelas estéticas
y consecuencias psicosociales adversas.
- Hemorragia gastrointestinal.
|
Modalidades
de tratamiento.
1.
“Active, no intervention” |
-
Hemangiomas pequeños, inocuos.
- Importante: hablar con los padres y explicarles
la evolución natural de la lesión y las diferentes
modalidades de tratamiento. Mostrarles fotografías.
Realizar controles frecuentes durante la fase proliferativa;
se deben tomar medidas y fotografías para objetivizar
el seguimiento. Ofrecer la opción de una segunda
opinión.
|
2.
Intervención |
1.
Hemangiomas de bajo riesgo: pequeño,
sin compromiso funcional. |
2.
Hemangiomas de alto riesgo (grandes,
localización de alto riesgo, secuelas probables,
compromiso funcional, compromiso de estructuras extracutáneas):
|
| a.
Médico
|
a.
Médico |
1. Corticoides intralesionales: triamcinolona 10-40
mg/cc. Inyecciones múltiples en el tumor; se
repiten a intervalos de 4 a 8 semanas. Las complicaciones
son raras: oclusión de la arteria retiniana,
necrosis palpebral, atrofia de la grasa subcutánea,
hipopigmentación.
2. Corticoesteroides tópicos.
3. Oclusión.
|
1.
Corticoesteroides sistémicos (indicados durante
el periodo de crecimiento): prednisona 2-4 mg/kg/día;
3 mg/kg/día da una mejor respuesta. Una dosis
diaria en la mañana. Altas dosis en casos severos.
El cese del crecimiento o el inicio de la involución,
se ven a las dos semanas. La respuesta es mejor en la
fase proliferativa. Mecanismos de acción propuestos:
incremento en la vasoconstricción, influencia
hormonal e inhibición de la angiogénesis.
2. Acetonida de triamcinolona 10-40 mg/mL, algunas veces
mezclada con dexametasona 4 mg/mL.
3. Interferon 2 alfa subcutáneo, dosis inicial
de 1 millón U/m2/día; se incrementa a
3 millones U/m2/día si es tolerada. Es inhidor
de la angiogénesis. Efectos adversos: fiebre,
neutropenia, anemia e incremento en las transaminasas
hepáticas; en casos raros, diplejía espástica,
por lo que se ha limitado su uso en pacientes con lesiones
que puedan comprometer la vida.
4. Terapia combinada. |
b.
Quirúrgico |
b.
Quirúrgico |
1.
Láser.
2. Criocirugía. |
1.
Láser pulsado.
2. Criocirugía |
| |
c.
Otros |
| |
1.
Ciclofosfamida: se administra en dos ciclos separados
10 días, seguido por otro ciclo, dos semanas
después.
2. Embolización.
3. Radioterapia.
4. Acetato de leuprolide.
5. Ketotifeno.
6. Vincristina: efectivo en el manejo de los tumores
vasculares asociados con el fenómeno de Kassabach-Merrit.
Es eficaz en el tratamiento de los hemangiomas de alto
riesgo. Dosis: 0.05 mg/kg en niños < 10 kg
o 1.5 mg/m2 en niños mayores de 10 kg. Endovenoso
por una semana; su naturaleza caústica hace necesaria
la administración a través de una vena
central. |
|
Tratamiento
con láser.
Está
indicado en las siguientes situaciones:
-
Manejo de la fase proliferativa: el láser penetra
una profundidad de 1.2 mm, por lo cual sólo es útil
en el manejo de los hemangiomas superficiales. Existe un
mayor riesgo de cicatriz considerable posterior al uso del
láser.
- Manejo de los hemangiomas ulcerados.
- Tratamiento de las telangiectasias residuales después
de la involución.
|
Embolización
y cirugía.
En
los lactantes debe considerarse el tratamiento quirúrgico
en los siguientes casos:
-
Hemangiomas pedunculados o lesiones localizadas.
- Sangrado persistente o ulceración.
- Si la lesión puede ser resecada fácilmente.
- Hemangiomas del párpado superior que no responden
a otras opciones terapeúticas.
- Considerar resección en lactantes si la resección
es inevitable; si se logrará una cicatriz similar
con o sin el procedimiento quirúrgico y, si la
cicatriz puede ocultarse fácilmente.
- Para
lograr una apariencia tan normal como sea posible.
- La resección circular de la lesión con
una sutura en jareta da como resultado una cicatriz más
pequeña que la que proporciona una excisión
lenticular convencional.
|
Embolización
y resección.
Es
una opción en pacientes con hemangiomas que ocasionan falla
cardiaca y en quienes ha fallado el tratamiento médico. Por
lo general las lesiones hepáticas requieren esta opción.
La embolización temprana está recomendada en lesiones
focales con shunt directo.
Otros tratamientos.
-
La compresión continua y neumática es útil
en el manejo de las lesiones de las extremidades.
- Criocirugía: utilizada en Europa, se utiliza el
nitrógeno líquido en lesiones aisladas
- Radioterapia: última opción en casos de
lesiones que ponen en riesgo la vida y que no responden
a otras modalidades de manejo.
|
Manejo
de la ulceración.
La
ulceración es la complicación más frecuente
y se presenta entre el 5 y el 13% de los hemangiomas. Es más
común durante la fase proliferativa y en áreas corporales
expuestas al trauma. Las úlceras son dolorosas y pueden infectarse
y sangrar. Dejan cicatrices permanentes. El manejo de la ulceración
tiene los siguientes objetivos:
-
Cuidar la piel: desbridamiento enzimático, antibióticos
tópicos, uso de vendajes oclusivos. Otros: corticoesteroides,
interferon alfa, factor derivado de plaquetas recombinante
humano
- Tratar la infección.
- Tratamiento de la infección .
- Utilizar modalidades terapeúticas específicas.
- Controlar el dolor: con vendajes oclusivos, analgésicos
orales o anestésicos locales en forma de jalea.
- Vendajes oclusivos
- Analgésicos orales.
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Lecturas
recomendadas

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