|
| Mauricio
Duarte Vergara, M.D.
SCCP
Universidad Javeriana
Instituto Pediátrico Leningrado
San Petersburgo, Rusia
Profesor Asistente
Facultad de Salud. Escuela de Medicina. UIS
Jefe Servicio Cirugía Pediátrica
Hospital Universitario Santander
Bucaramanga
Objetivos.
Introducción.
Esta patología congénita
es de las más frecuentes en pediatría, con un diagnóstico
sencillo, que causa inquietud en los padres; se presenta desde el
nacimiento y algunas cierran espontáneamente, rara vez son
urgencias quirúrgicas en caso de estrangulamiento y por dicha
razón se presenta discusión respecto a la edad ideal
para su tratamiento definitivo.
Etiología.
El anillo umbilical se forma en el embrión por el cierre
de los pliegues de la somatopleura por donde protruye el cordón
umbilical y se cierra por contractura de los músculos abdominales
después de la ligadura del cordón y la trombosis de
los vasos umbilicales. Esta dado anatómicamente por el ligamento
redondo, la cicatriz umbilical y la fascia umbilical.
Incidencia.
Como se menciona anteriormente, esta patología es una de
las más frecuentes en la infancia, sin respetar raza, ni
edad. Sin embargo, se sabe que suele ser mas común en recién
nacidos prematuros y en pacientes de raza negra, por lo que es mayor
la incidencia en habitantes de la costa caribe y pacifica Colombiana.
Existen además de la prematurez, otros factores predisponentes
como la trisomía 21, hipotiroidismo congénito, mucopolisacaridosis,
síndrome Beckwith-Wiederman y otras patologías que
conllevan el aumento de la presión intra abdominal, como
derivaciones ventrículoperitoneales por hidrocefalia.
Tratamiento.
El manejo de esta patología es mas expectante que quirúrgico,
pues la mayoría de ellas tienden a desaparecer antes de llegar
a los dos años de edad; rara vez se acompañan de síntomas
digestivos, y es más la preocupación de los padres
quienes ejercen presión hacia el médico para exigir
una solución temprana, por ésta razón llegarán
a la consulta con “fajeros”, botones, semillas sobre
el ombligo esperando que estas maniobras reduzcan o desaparezcan
la hernia. El “éxito” de estas medidas se debe
no a las mismas, sino a la evolución natural de la enfermedad.
Ahora bien, las hernias muy grandes con diámetro mayor de
1.5 a 2.0cms no van a cerrar espontáneamente, por lo que
requieren tratamiento quirúrgico antes de esa edad; otra
excepción que también exige una solución quirúrgica,
son aquellas hernias de diámetro pequeño pero con
deformidad de la piel “trompa de elefante o en dedo de guante”
que aun cuando cierren, el resultado estético será
desfavorable.
|
|
|
|
Ejemplos
de hernia umbilical. |
|
La recomendación mayor es que deben ser llevadas al quirófano
si persisten luego de los dos años de edad.
Si no se reparan durante la niñez, entre el 10 y el 15% de
estas persistirán hasta la edad adulta, en mujeres durante
el embarazo el defecto crecerá y el riesgo de encarcelamiento
será mayor en adultos que en niños.
|
Hernia
umbilical incarcerada en un niño. |
|
Resumen.
La
hernia umbilical es una patología congénita de frecuente
aparición, como masa que protruye con el esfuerzo y es debida
al no cierre de la pared abdominal.
Suele ser sintomática desde el nacimiento y aunque no siempre
es quirúrgica debe observarse hasta los dos años,
en caso de que persista debe ser llevada cirugía para prevenir
complicaciones posteriores así como cuadros abdominales dolorosos.
El manejo quirúrgico es de baja morbilidad y se realiza de
manera ambulatoria.
La fístula del uraco es una patología menos frecuente
que se debe a la falta de cierre de la fascia transversalis y persistencia
del conducto; se manifiesta desde la lactancia, con la presencia
de orina por el ombligo. Es preciso descartar la presencia de obstrucción
distal por posibles valvas uretrales posteriores y en caso dado
debe corregirse quirúrgicamente.
Lecturas recomendadas.
| |