Jorge
Rafael Villamizar R, M.D.
Otorrinolaringólogo
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Manizales
Objetivos.
Es una de las lesiones que se ven con mayor frecuencia en los
servicios de urgencia. Por falta de conocimiento de la anatomía
y de la fisiología de la nariz se dejan sin tratamiento
o se hace incompleto, lo cual favorece la aparición de
secuelas funcionales y/o estéticas de difícil corrección.
Si los daños del cartílago no son corregidos a tiempo
ocurre reabsorción del mismo y disminución de la
función luego de realizada la cirugía. El trauma
nasal no constituye una urgencia inmediata y se puede corregir
dentro de los cinco a siete días siguientes una vez disminuye
el edema y la deformidad. Si constituye una urgencia descartar
el hematoma septal y de la pirámide cartilaginosa.
Los
síntomas son dolor, epistaxis, obstrucción nasal,
diplopía y la deformidad externa.
El diagnóstico se hace con una buena valoración
de la pirámide nasal y de la nariz en su estructura interna.
La pirámide nasal se valora en búsqueda de desviación
en la misma zona de las heridas en la piel. La valoración
debe realizarse en las primeras seis horas; si ya ha pasado este
tiempo, se recomienda realizar un nuevo examen en los 3 a 5 días
siguientes para descartar desplazamiento de las estructuras con
laterorrinia ydepresiones de la pirámide; si se detectan
se debe programar una reducción cerrada tan pronto sea
posible.
La nariz interna se valora con un espéculo nasal y buena
iluminación para descartar hematomas, desgarros de la mucosa
y luxación caudal. Si existe hematoma se debe proceder
a un drenaje inmediato con incisión bilateral de la mucosa
a diferentes niveles y taponamiento anterior por 48 a 72 horas
que mantendrá la mucosa adherida al cartílago. De
esta forma se evita la necrosis del cartílago, la nariz
en silla de montar y la posibilidad de aparición de un
absceso septal que se puede extender al seno cavernoso.
Debe predominar el criterio clínico sobre los estudios
paraclínicos. Las radiografías están indicadas
en los casos que tengan implicaciones de tipo médico-legal,
o cuando se sospecha fractura de sitios adyacentes como el malar,
el arco zigomático o la órbita. La radiografía
no demuestra el daño cartilaginoso.
Una
vez se hace el diagnóstico de fractura desplazada, se realiza
reducción cerrada en la semana siguiente para evitar la
fijación de los fragmentos. Este procedimiento se realiza
bajo anestesia general y los fragmentos ya reducidos se fijan
con tapones por un período de 72 horas; si se requiere
se debe realizar recolocación septal. Se deja una férula
externa de micropore.
En
aquellas fracturas que tienen más de siete a diez días
de evolución, por lo general la reducción cerrada
no es suficiente y se realiza reducción abierta dos meses
después de ocurrido el trauma. El manejo ideal es la reducción
cerrada en los primeros siete días y limitar los procedimientos
abiertos para la corrección de aquellas deformidades menores
residuales.
Tipos de tratamiento.
El
tratamiento debe ser inmediato en los casos agudos (trauma obstétrico);
este procedimiento se realiza con anestesia local en la sala de
partos y debe recuperar la posición medial de la pirámide
nasal cartilaginosa; siempre debe descartarse la presencia de
hematoma septal, el cual se debe drenar. Siempre se debe colocar
una férula externa con micropore durante una semana.
El
trauma que ocurre en niños mayores, secundario a accidentes
deportivos o automovilísticos, es mejor asimilado y tiene
menores efectos por el componente cartilaginoso predominante.
En este grupo de edad ocurren luxaciones septales, desgarros mucosos
con epistaxis y edema con equimosis de la pirámide nasal.
En los niños se prefiere la técnica maxilo-premaxila
de Cotlle donde se retiran sólo los fragmentos desviados
con recolocación una vez se remodelan para evitar retracciones,
hundimiento del dorso y retracción de la columnela y se
realizan túneles de un solo lado. Si la desviación
es importante se debe retirar la mucosa de los dos lados para
evitar la mal llamada "memoria de cartílago”.
Se deben evitar los túneles de piso para no alterar la
fibras cruzadas que llevan la circulación septal. Si hay
crestas o espolones con déficit, este concepto se debe
omitir. El procedimiento anterior se complementa con cauterización
de cornetes o turbinoplastia según el caso. Las osteotomías
se pueden realizar en forma controlada y conservadora si hay deformidad
de la pirámide que impide un flujo aceptable a este nivel.
No se deben corregir gibas, puntas caídas o deformidades
de tipo estético.
