Jorge
Rafael Villamizar R, M.D.
Otorrinolaringólogo
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Manizales
Objetivos
Sinusitis
aguda.
Hace
tres décadas, la frecuencia de diagnóstico de sinusitis
era del 0.2% en los servicios pediátricos de urgencias,
en la actualidad la incidencia se estima entre el 0.5% y el 5
%. El aumento en el número de casos reconocidos de sinusitis
se debe a un incremento real en la aparición del cuadro
y a una atención mayor por parte de pediatras y otorrinolaringólogos.
Sin embargo, la afección de la cavidades paranasales es
mucho más frecuente de lo que muestran los índices
antes mencionados. Las rinofaringitis virales agudas pueden ser
reconocidas como sinusitis pues tienen el mismo epitelio, las
cavidades paranasales son vecinas y se comunican directamente
con las fosas nasales; por lo tanto las infecciones ocurren al
mismo tiempo en las dos estructuras.
El
diagnóstico de sinusitis debe estar fundamentado en la
presencia de criterios mayores como rinorrea purulenta, tos, secreciones
retronasales, dolor dental, otalgia, dolor faríngeo, halitosis,
presencia de sibilancias y fiebre. Los criterios menores son la
presencia de cefalea y de dolor facial.
Fisiopatología.
La nariz proporciona al aire inhalado agua y calor a través
de la gran superficie mucosa con un epitelio pseudoestratificado
ciliado columnar. Las células de Globet y las glándulas
mucosas producen una capa de moco con lizosimas que recubre la
mucosa y que se encarga de retirar las partículas. La submucosa
(plexo cavernoso) aumenta la resistencia al paso del aire y permite
el contacto de las partículas con la mucosa. Procesos anatómicos
o inflamatorios alteran la fisiología normal y originan
procesos patológicos o de la olfación.
La cavidad de los senos paranasales esta cubierta por una mucosa
similar a la descrita en la nariz; la capa de moco se mueve hacia
los ostium naturales y es antigravitacional en el seno maxilar.
Su función ha sido discutida y parece que contribuye en
el incremento de la resonancia de la voz, iguala las diferencias
de las presiones, ayuda a calentar y humidificar el aire, reduce
el peso del cráneo y protege del trauma a las estructuras
intracraneales; además es parte del órgano del olfato.
Los
senos maxilares y etmoidales se desarrollan desde la gestación
(3-4 mes) y están presentes al nacimiento.
El
seno maxilar tiene su ostium natural alto en la pared medial en
un drenaje antigravitacional y esta es la explicación de
por qué son más frecuentes los problemas infecciosos
como complicación de las infecciones del tracto superior,
luego de procesos virales, en la mayoría de las ocasiones.
Las
celdillas etmoidales están compuestas de múltiples
cavidades separadas por finos tabiques y drenan por el ostium
localizado en el meato medio. Como el ostium es tan pequeño
suele ocluirse por edema, en caso de alergia o infecciones.
El seno frontal se desarrolla a partir de las celdillas etmoidales
anteriores y tiene importancia en la edad adulta; sus complicaciones
se observan a nivel de la órbita y sistema nervioso central.
El seno esfenoidal es profundo y posterior, se desarrolla tardíamente
y tiene poca importancia en pediatría. Los pocos casos
de compromiso de este seno, requieren de métodos quirúrgicos
para su tratamiento.
Patogénesis.
Tres elementos son importantes para la función normal de
los senos paranasales:
-
Permeabilidad del ostium.
- Función ciliar.
- Calidad de las secreciones.
|
El
primer fenómeno que se observa en las infecciones nasosinusales
es el edema del ostium. Lo anterior se traduce en un incremento
de la presión dentro del seno, con aspiración de
secreciones contaminadas desde la fosa nasal dentro del seno,
retención de secreciones, espesamiento de las mismas y
dificultad para su drenaje. Los factores que predisponen a la
obstrucción del ostium son:
-
Edema de la mucosa.
- Alteraciones sistémicas.
- Infección viral.
- Inflamación alérgica.
- Fibrosis quística.
- Alteraciones inmunes.
- Disfunción ciliar.
- Concha bulosa.
- Cornete paradójico.
- Cuerpo extraño.
- Tumores.
|
-
Obstrucción mecánica
- Atresia de coanas.
- Desviación septal.
- Poliposis nasal.
- Celdillas de Haller.
- Celdillas de Agger Nasi.
- Alteraciones locales.
- Trauma facial.
- Natación.
- Rinitis medicamentosa.
|
Cuando
la sinusistis es recurrente la estrategia de tratamiento depende
del diagnóstico y de los factores predisponentes como la
obstrucción del ostium, inmunodeficiencias y alteraciones
en la función mucociliar.
Las
alteraciones mucociliares se inician por un cuadro viral
que facilitan la acumulación de secreciones; también
se observan en pacientes alérgicos o luego del descenso
en pacientes no presurizados.
Inmudeficiencias:
-
Primaria: Es fisiológica en los primeros años
de vida y alcanza su madurez en la edad escolar. En la
mayoría de los casos los síntomas disminuyen
con el crecimiento, y por esto se deben evitar los tratamientos
médicos o quirúrgicos agresivos.
- Adquirida: secundaria al uso de medicamentos como corticoides
o inmunoterapia para cáncer. Los agentes patógenos
más frecuentes en estos casos son aquellos de más
difícil tratamiento (Estreptococo y estafilococo
aureus resistentes, gram negativos y hongos).
|
Sígnos y síntomas.
La sinusistis es aguda si los síntomas tienen menos de
30 días de evolución; si persisten más allá
de este período se trata de una sinusitis subaguda. La
infecciones virales duran entre siete a diez días; si los
síntomas persisten más de 10 días se trata
de una infección bacteriana.
La
rinorrea puede tener cualquier característica (gruesa,
fina, mucoide, purulenta, y la tos (seca o húmeda) puede
ser diurna y empeorar en las horas de la noche. La halitosis es
frecuente. La cefalea y el dolor facial no son frecuentes en niños,
pero sí lo es el edema palpebral matinal. Otra
forma de presentación es un cuadro viral más severo
de lo usual con fiebre alta, rinorrea purulenta que persiste por
más de diez días y tos nocturna. La fiebre se presenta
sólo en el 30% de los casos y la cefalea en el 20%, pero
cuando ocurre es intensa.
Métodos
diagnósticos.
Si la historia y el examen físico orientan hacia una sinusitis,
esta se puede confirmar con transiluminación, pero es poco
confiable en niños menores.
Ultrasonografia.
Tiene
una sensibilidad alta pero especificidad baja. Sirve como prueba
de tamizaje. Si es positiva o sospechosa debe complementarse con
otros métodos de diagnóstico.
Imágenes.
Son
la base del diagnóstico de la sinusitis, en especial la
tomografía y la resonancia magnética. La radiografía
simple si bien, requiere de una muy buena técnica y de
un especialista en imágenes pediátricas para su
interpretación, aún no ha perdido vigencia puesto
que es un examen de bajo costo y de fácil disponibilidad.
Tomografía:
facilita la observación en los cortes coronales
de los cambios en el complejo osteomeatal que impiden
una buena ventilación y el drenaje de los senos.
Los cortes axiales dan información en los casos
con complicaciones a nivel ocular o neurológico.
Si el paciente es muy pequeño se hace necesaria
la sedación para su realización. El uso
de medio de contraste es importante cuando se sospechan
lesiones neoplásicas.
Resonancia magnética nuclear: se utiliza
en caso de neoplasias o complicaciones a nivel ocular
o del sistema nervioso central. No expone a la radiación
pero requiere anestesia. Es un examen de alto costo.
|
Microbiología.
A
pesar de la frecuencia alta de sinusitis en niños, es muy
difícil la toma de cultivos. El seno maxilar es el más
accesible y la muestra se toma mediante un trocar en meato inferior
si la radiografía ha mostrado un nivel líquido.
Los cultivos generalmentes son positivos para Estreptococo pneumoniae,
Brahanella catarralis y Haemophilus influenzae. Este último
puede ser productor de betalactamasa y resistente a la amoxicilina.
En las punciones bilaterales pueden ocurrir un cultivo negativo
en un lado o un gérmen diferente en cada lado. Los cultivos
virales son costosos, difíciles y susceptibles a contaminarse
con bacterias.
Tratamiento.
En la sinusitis aguda el tratamiento de elección es médico.
Si existe resistencia bacteriana se usa ácido clavulánico
o sulbactan. Hasta un 40% de los pacientes con sinusitis aguda
mejoran de manera espontánea.
Cuadro 2. Antimicrobianos y esquemas de dosificación
de medicamentos en sinusitis. |
| Amoxicilina |
40 mg /kg/día cada
8 horas |
| Amoxicilina-clavulanato |
40-100
mg/kg /día cada
8 horas |
| Eritromicina
–sulfisoxasol |
50-150
mg/kg/día cada
6 horas |
| Trimetoprim
sulfa |
8-40
mg/kg/día cada
12 horas |
| Cefaclor |
40
mg/kg/día cada
8 horas |
| Cefuxoxime
acetil |
30
mg/kg/día
cada 8 a 12 horas |
| Cefproxil
|
30
mg/kg/día
cada 12 horas |
| Loracarbef |
30
mg/kg/día
cada 12 horas |
| Cefixime
|
9 mg/kg/día en una sola dosis
|
Con
la amoxicilina la dosis de elección es un paciente no complicado
es de 40 mg/kg; en los casos de tratamiento previo o que no mejoran
con la amoxicilina o ante la presencia de resistencia bacteriana
se ácido clavulánico o sulbactan. Si hay historia
de alergia a las penicilinas se utiliza el trimetropin-sulfametozasol;
las desventajas son los fenómenos de resistencia y la hipersensibilidad.
Las cefalosporinas de segunda generación como el cefaclor
con espectro contra gram negativos, es útil contra los
productores de betalactamasa como el H. influenzae y la B. catarralis.
La
duración del tratamiento debe ser de 10 a 14 días
como mínimo. Otros medicamentos como los antihistamínicos,
los descongestionantes, y los antiinflamatorios no han sido evaluados
en la sinusitis aguda y sólo se recomiendan si hay alergia
activa.
Se hospitalizarán los casos graves con complicaciones orbitarias
o del sistema nervioso central. Si hay compromiso central se utilizan
antibióticos parenterales como cefuroxima axetil, ampicilina
sulbactan asociado a oxacilina y cefalosporinas de tercera generación.
Sinusitis crónica.
Son
aquellas infecciones de las cavidades paranasales que duran más
de tres meses, ya sean secundarias a obstrucción mecánica
o a inflamación de la mucosa nasal.
La
bacteriología es diferente a la encontrada en la sinusitis
aguda; predominan los gérmenes anaerobios en un 92% de
los casos y en los demás aparecen estafilococo o estreptococos
anaerobios. Puede ser polimicrobiana (S. epidermidis, Estreptococo
alfa hemolítico). Las exacerbaciones de las sinusitis crónicas
son ocasionadas por los gérmenes ya enunciados. Si los
síntomas no mejoran con el tratamiento adecuado se debe
investigar una causa no bacteriana.
Hallazgos clínicos.
Rinorrea persistente purulenta y obstrucción
nasal de más de 30 días de evolución. Los
síntomas son carraspeo, tos nocturna, síndrome febril,
halitosis, anorexia, irritabilidad, alteraciones del sueño.
Se debe buscar relación con cambios ambientales, alergia
ambiental, asma, historia familiar de atopia y conocer los tratamientos
médicos recibidos.
Diagnóstico diferencial.
Reflujo gastroesofágico, fibrosis quística, bronquitis
alérgica, infección por micoplasma y tuberculosis.
Evaluación.
La rinoscopia anterior descarta la presencia de cuerpos
extraños, poliposis o desviación septal. La tomografía
de senos paranasales está indicada si los síntomas
son recurrentes luego de un mes de tratamiento adecuado. Siempre
deben descartarse las alteraciones anatómicas (desviación
septal, celdillas de Haller, concha bulosa entre otras) y la presencia
de líquido y edema con engrosamiento de la mucosa etmoidal
o maxilar.
Si
hay recurrencia de los síntomas se debe pensar en inmunodeficiencia
de inmunoglobulinas A o G. En caso de alteración de la
movilidad ciliar se solicita la prueba de sacarina o se realiza
biopsia para estudio con microscopio electrónico.
Tratamiento.
Médico.
Si hay síntomas agudos están indicados los antibióticos
como amoxicilina-clavulanato de potasio o sulbactan-ampicilina.
Si se sospecha la presencia de gérmenes anaerobios (asociación
con procesos dentales) se utilizan clindamicina o metronidazol.
El uso de dosis profilácticas por dos meses es un tópico
controvertido. Otras medidas son el control ambiental y el uso
de antihistamínicos y descongestionantes si hay síntomas
alérgicos acompañantes. El uso de corticoides nasales
mejora la inflamación y se usan simultáneamente
con los antibióticos. Los descongestionantes se utilizan
por siete días para mejorar la penetración de los
medicamentos y la ventilación de los senos.
Quirúrgico.
Se realiza para mejorar la obstrucción funcional y mecánica
en los ostium de los diferentes senos. Se actúa sobre el
complejo osteomeatal restableciendo la ventilación de los
senos y mejorando el drenaje de secreciones. En la cirugía
se retira la apófisis uncinada, la bula etmoidal y se abre
y se amplía el ostium principal del seno maxilar. En el
postoperatorio se retiran las costras y el moco y se resecan las
sinequias para garantizar la ventilación de los meatos.
Las principales complicaciones son oculares como la amaurosis
y la lesión de los músculos; neurológicas
como las fístulas de líquido cefalorraquídeo
y la resección de tejido neural. El porcentaje de falla
es del 30% cuando existen causas sistémicas no diagnosticadas
como la fibrosis quística, las
inmunodeficiencias o el síndrome de cilia paralítica.
No hay estudios controlados que demuestren el éxito absoluto
del tratamiento quirúrgico en la edad pediátrica.
En algunos casos cuando hay hipertrofia de las adenoides el solo
tratamiento quirúrgico de estas mejora la sinusitis sin
intervenir los senos.
Complicaciones.
A pesar de la frecuencia de la sinusitis sus complicaciones
son poco frecuentes. Se ven en pacientes inmunocomprometidos,
en los casos de agudización con bacterias como el H. Influenzae,
y el S. neumoniae. La órbita y el sistema nervioso central
son los sitios más afectados por las infecciones.
A
nivel ocular se observa edema ocular, proptosis, quemosis, ceguera,
disminución de los movimientos oculares por invasión
de la órbita a través de la lamina papiracea y,
en caso de no tratarse, trombosis del seno cavernoso y muerte.
Los mucoceles se observan en los adultos y se originan en el seno
frontal en la mayoría de las ocasiones. La osteomielitis
es rara y es más frecuente en pacientes inmunocomprometidos.
Las complicaciones en el sistema nervioso central son el síndrome
febril, trastornos del sensorio, cefalea, meningitis, absceso
subdural y muerte. La tomografía y la resonancia son necesarias
para el diagnóstico de estas complicaciones. El manejo
debe ser siempre hospitalario, agresivo con medicamentos parenterales.
Si los exámenes radiológicos y la clínica
así lo demuestran el tratamiento deberá ser quirúrgico.
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Indicaciones
de remisión al especialista en casos de sinusitis. |
-
Sinusitis crónicas con mala respuesta al tratamiento
médico.
- Sinusitis aguda recidivante.
- Sinusitis esfenoidal.
- Sinusitis con complicaciones orbitarias o neurológicas.
- Sinusitis micótica.
- Defectos anatómicos (desviación septal,hipertrofia
de cornetes, conchas bulosas).
- Sinusitis asociada a asma con mala respuesta a las medicaciones.
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Lecturas
recomendadas.
