Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Otorrinolaringología

Rinitis alérgica


Jorge Rafael Villamizar R, M.D.
Otorrinolaringólogo
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Manizales

 

Objetivos

 
 

 

Rinitis alérgica.


La rinitis alérgica es una de las patologías más frecuentes en el mundo en todos los grupos de edad. Las estadísticas muestran que se presentan en un 5 a un 27 % de la población y es más frecuente en niños y adolescentes.

La nariz es el primer órgano que se pone en contacto con el aire que va hacia los alvéolos. Su función primordial es calentar, humedecer y retirar elementos en suspensión del medio ambiente. Debido a su posición crucial las alteraciones funcionales inciden en la fisiología de los senos paranasales, el oído y las vías respiratorias bajas.

Desde la descripción de Coca y Cooke sobre la relación entre asma, fiebre del heno y dermatitis atópica donde se considera además un factor hereditario, se han descrito diferentes explicaciones fisiopatológicas que se basan en los nuevos avances inmunogenéticos. Las personas con rinitis alérgica desarrollan mecanismos comunes de hipersensibilidad a diferentes estímulos; inicialmente se produce Ig E con alérgenos comunes del medio ambiente como los ácaros del polvo, la caspa de los animales, los insectos, los pólenes y los hongos. El 2.5% de la población, en especial los lactantes, se sensibilizan a los alimentos. Estos anticuerpos desarrollados tienen una gran afinidad por la membrana de los mastocitos y de los basófilos, y menor por otras células inflamatorias como los eosinofilos, los neutrofilos y los monocitos. Si se expone de nuevo a ellos se inicia el proceso de degranulación con liberación de enzimas como la histamina que produce rinorrea, estornudos, prurito y congestión, síntomas cardinales de la rinitis alérgica. Este cuadro puede durar minutos o por el contrario convertirse en una lesión permanente y crónica con un estado inflamatorio continuo y activo con sensibilidad a otros estímulos no inmunológicos como cambios de temperatura, contaminantes y aerosoles que desencadenan hipersensibilidad o hiperreactividad nasal. Lo anterior es la explicación del por qué algunas personas son muy susceptibles a desarrollar síntomas con fenómenos alérgicos menores, debido a un fenómeno de hipersensibilidad desarrollado durante los primeros años de vida.

Clínica.

Los síntomas de la rinitis alérgica se inician a cualquier edad y pueden relacionarse con las estaciones, ser perennes o intermitentes. Los relacionados con las estaciones se presentan al inhalar pólenes o esporas de hongos.

En el interrogatorio se encuenta la tríada clásica de la alergia respiratoria: edema, hipersecreción y reflejo espasmódico que lo manifiesta el paciente como obstrucción nasal, rinorrea mucoide abundante y estornudos en salva. Otros síntomas son la respiración oral, el prurito nasal y ocular, la epistaxis, voz nasal y bruxismo nocturno.

Examen físico.

Se deben buscar estigmas claros de alergia como el pliegue parpebral supernumerario (signo de Dennie-Morgan), las ojeras alérgicas, el pliegue nasal. Mediante rinoscopia anterior se evidencia la hipertrofia de los cornetes, palidez de la mucosa nasal con apariencia azulada, escurrimiento faríngeo posterior y la presencia de líquido en el oído medio. Otras anomalías asociada con cronicidad son las alteraciones oclusales, el paladar ojival, la hipoplasia malar, el pseudo-prognatismo y la conjuntivitis permanente.

Exámenes.

Cuando se tiene la impresión diagnóstica de una rinitis alérgica, se debe confirmar con pruebas cutáneas o test alérgicos, en especial en los casos de diagnóstico o manejo difíciles; de esta forma se identifican los alergenos específicos. Las técnicas utilizadas como la intradermoreacción que es bastante inespecífica y la epicutánea que es la más útil y utilizada se deben correlacionar con los síntomas. Los alergenos deben ser en lo posible aquellos del área o de la ciudad donde habita el paciente y por lo general son ácaros del polvo, epitelio de animales, cucarachas y plumas. Otra prueba es el Rast o búsqueda de Huye que es costosa, menos sensible, pero de elección en menores de dos años, cuando no se pueden suspender los medicamentos, en casos de anafilaxia y en el estudio de falsos negativos de la prueba cutánea. Otra prueba es
la cuantificación de la Ig E total, que es positiva en el 75 % de los pacientes alérgicos.

La radiografía de los senos paranasales con su tres proyecciones (Water, Caldwell y lateral) tiene utilidad en los casos de sospecha de sinusitis (dolor facial o dolor a la presión); un aumento en el grosor mucoperióstio demás de 4 mm es sugestivo de sinusitis; puesto que este examen es poco específico, si persisten las dudas diagnósticas, la escanografía de los senos paranasales da información más confiable acerca de velamientos, niveles líquidos o alteraciones estructurales del complejo osteomeatal.

La detección de eosinófilos en el moco nasal con coloración de Hensel es especifica para estas células, pero su valor es relativo puesto que sólo aparecen si existe una reacción alérgica en el momento de realizar el examen y su presencia se altera con el uso de corticoides locales o antihistamínicos sistémicos o locales.

Diagnóstico diferencial.

Las infecciones virales o bacterianas pueden ocasionar síntomas similares Los niños menores de cinco años que asisten a guardería, presentan rinorrea purulenta que puede ser normal. Otro diagnóstico diferencial son las obstrucciones mecánicas congénitas o adquiridas como la atresia de coanas unilateral, la hipertrofia de las adenoides, la desviación septal, los cuerpos extraños y los pólipos. La rinitis idiopática (vasomotora) presenta una mucosa con apariencia diferente, no tiene antecedentes familiares de rinitis y las pruebas cutáneas son negativas.

Estudio.

La endoscopia rígida o flexible permite la visualización de la mucosa nasal, de los ostium, documenta la presencia de masas (pólipos), de defectos anatómicos, de atresia de coanas o de crecimiento de las adenoides. Se recomienda la biopsia para microscopía electrónica en los casos de sospecha de alteración de la motilidad ciliar.

En conclusión, cada paciente debe tener un estudio individualizado de acuerdo a la severidad de los síntomas o la presencia de complicaciones.

Tratamiento.


Se basa en tres puntos básicos:

a) Conocer y evitar el alérgeno.

b) Medicamentos.

c) Inmunoterapia.

El conocer y evitar los alergenos en una de las prioridades en países tropicales donde los ácaros son la principal fuente en el 70 a 90% de los casos; se confirma con pruebas cutáneas. Otros alergénos son la caspa de animales domésticos como gatos, perros, aves; espora de hongos, pólenes, malezas e insectos caseros. Es necesario educar a la familia en los cuidados ambientales como evitar peluches y alfombras, además de una constante limpieza de las habitaciones. También se debe tener en cuenta el humo del cigarrillo, los aerosoles, y el aire acondicionado.

Medicamentos.

El manejo médico es paliativo y sintomático, concepto que debe conocer el paciente y la familia para no crear falsas expectativas de curación. En ocasiones el uso prolongado crea fenómenos de tolerancia o efectos colaterales. Los medicamentos utilizados se clasifican en antihistamínicos de primera y segunda generación; los últimos tienen también acción antiinflamatoria.

Antihistamínicos.

Son medicamentos que actúan sobre los receptores H1, H2 y H3; sin embargo la acción antialérgica es sobre los H1, pues los otros receptores no tienen relación con la rinitis. Actúan sobre los receptores muscarínicos, produciendo resequedad de mucosa. La dosis altas producen retención urinaria, estreñimiento y taquicardia. Los de segunda generación (cetirizina, loratadina, desloratadina), no penetran la barrera hematoencefálica y no producen efectos centrales; otros efectos ventajosos adicionales al de no producir sedación son su efecto prolongado (24 horas) y la inmovilización de las células inflamatorias (efecto sobre la molécula de adhesión ICAM1); no actúan sobre el bloqueo nasal por lo que se hace necesario el uso de los descongestionantes.

Descongestionantes.

Son medicamentos simpaticomiméticos con efecto vasoconstrictor sobre los vasos nasales. Pueden usarse en forma tópica o sistémica. En forma local el efecto es rápido pero de corta duración por lo cual se requieren dosis repetidas que pueden ocasionar rinitis medicamentosa; no deben usarse por más de cinco a siete días. El uso sistémico debe ser cauteloso por la posibilidad de provocar arritmias, hipertensión, irritabilidad y ansiedad.

Antiinflamatorios (Corticoides y cromoglicatos).

- Corticoides: Son los medicamentos más útiles puesto que actúan en diferentes niveles de la cascada de la inflamación. Su efecto se observa a los pocos minutos, y se utilizan en los períodos críticos por vía oral, y tópicos como mantenimiento. Las presentaciones tópicas (budesonida, fluticasona, triamcinolona, furoato de mometasona, beclometasona) se prefieren por la menor incidencia de efectos colaterales y mejor control de los síntomas; se recomiendan en pacientes mayores de cuatro años y mientras se usen debe controlarse en forma períodica la talla y el peso, y si se presentan alteraciones deben descontinuarse de inmediato. Los efectos colaterales son irritación local, epistaxis, faringitis, micosis, perforacion septal. No se deben usar corticoides de depósito puesto que producen cataratas, hipertensión, obesidad y cambios dérmicos, entre otros efectos severos.

- Cromoglicato de sodio: Actúa inhibiendo los mastocitos y reducen la liberación de sustancias inflamatorias como la histamina. Se debe usar en forma permanente como medicamento profiláctico, lo cual lo hace costoso. Se recomienda en menores de cuatro años y en embarazadas con historia de sensibilidad a los corticoides locales.

Anticolinérgicos.

Actúan inhibiendo la respuesta vasomotora (rinorrea) y no tienen acción sobre otros síntomas. En nuestro medio sólo están disponibles para aplicación pulmonar.

Inmunoterapia.

Fue descrita por Noon en 1911. Produce anticuerpos bloqueadores, estimula a las sustancias supresoras y disminuye las linfoquinas, lo cual se traduce en disminución en la respuesta inflamatoria. Está indicada en niños mayores de 6 años, con una duración entre 1 a 4 años, y en la fase inicial no se deben suspender los medicamentos. Se utiliza en forma intradérmica, tópica nasal y oral. Está indicada en casos de manejo difícil, intolerancia a los medicamentos y asociación con asma. Puede fallar por abandono temprano, dosis inadecuada, diagnóstico incorrecto, presencia de alergenos nuevos en el medio ambiente y manejo deficiente del ambiente.


Anti-histamínicos orales.
Genéricos
Presentación
Adultos
Niños
Fexofenadina Tableta 120 mgrs Una tableta al día Mayores de 12 años, una tableta al día.
Loratadina Tableta 10 mgrs
Un tableta o dos cucharaditas dos veces al día
Menores de 30 kg, 2,5 cc día.

Mayores de 30 kg, 5cc al día.
Cetirizina Tableta 10 mgrs
Jarabe 5 mg/mL
Gotas 10 mg/mL
Mayores de 12 años una tableta día

2-6 años 5 mL al día

Mayores de 6 años, 10 mL cada 12 horas.

Epinastine Comprimido de 20 mg Una tableta día

Mayores de doce años.

Ebastine Tableta 10 mg
Jarabe 5 mg/5 mL
Un tableta día 6-11 años 5 mL al día.

Mayores de doce años, 10 mL una vez al día.

Desloratadina
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Anti-histamínicos intranasales.
Genéricos
Presentación
Adultos
Niños
Levocastina Acuoso nasal Dos aplicaciones cada 12 horas. En casos severos cada seis horas Mayores de 6 años, aplicación en cada fosa nasal dos veces al día
Azelastina Acuosoa nasal Una aplicación en cada fosa nasal dos veces al día Mayores de seis años, una aplicación dos veces día.

Estabilizadores de los mastocitos.
Genéricos
Presentación
Adultos
Niños
Cromoglicato sódico Acuosa nasal 2 % - 4% Una aplicación en cada fosa nasal tres veces al día Una aplicación en cada fosa nasal tres veces día.

Anticolinérgicos intranasales.
Genéricos
Presentación
Adultos
Niños
Bromuro de ipatropio

Acuoso nasal

Dos aplicaciones dos o tres veces al día 6-12 años, una aplicación dos veces al día.

Corticoides intranasales.
Genéricos
Presentación
Adultos
Niños
Fluticasona Acuoso nasal 50 mcg Dos aplicaciones una vez al día 4-11 años una aplicación al día

Mayores de doce años, dos aplicaciones al día
Beclometasona Acuoso nasal 50 mcg Dos aplicaciones dos veces al día Mayores de seis años, dos aplicaciones cada doce horas
Budesonida Acuoso nasal 50 mcg Dos aplicaciones cada doce horas Mayores de cuatro años, un aplicación cada doce horas
Furoato de mometasona Acuoso nasal 100 mcg Dos aplicaciones en cada fosa nasal una vez al día

3-11 años de edad, una aplicación en cada fosa nasal una vez al día

Mayores de doce años dos aplicaciones cada fosa nasal

Triamcinolona 110 mcgrs Dos aplicaciones una vez al día 4-12 años una aplicación en cada fosa nasal una vez al día.

Mayores de doce años, dos aplicaciones una vez al día

Tratamiento quirúrgico.

Se reserva para aquellos casos en donde se encuentran problemas estructurales como la hipertrofia severa de los cornetes, desviación septal, poliposis nasal e hipertrofia de adenoides.

Hipertrofia de los cornetes.

Suele encontrarse sola o asociada a desviación septal. El diagnóstico se hace por la presencia de aumento notable del tamaño de los cornetes inferiores con rinorrea abundante, ausencia de respuesta al uso de vasoconstrictores, al manejo médico convencional, y a las recomendaciones ambientales específicas. Si en la segunda valoración no se observan cambios se recomienda el tratamiento quirúrgico.

Cauterización de los cornetes.

Es el procedimiento invasivo mínimo. Por medio de una corriente eléctrica se produce fibrosis de los lagos venosos con la correspondiente disminución de los síntomas obstructivos. Se practica bajo anestesia general con corriente monopolar, bipolar y en ocasiones con láser . Las complicaciones son sangrado, formación de costras, recurrencia de la hipertrofia en casos de un fuerte estímulo alérgico, y formación de sinequias. Es el procedimiento preferido en los niños.

Turbinoplastia submucosa.

Consiste en la remodelación de los cornetes inferiores mediante técnicas de resección. Se realiza cuando se encuentra un hueso turbinal neumatizado que no responde al vasoconstrictor. Se practica una incisión sobre la cabeza del cornete, se diseca la mucosa del hueso turbinal y se retira el mismo, y posteriormente se cauteriza la mucosa turbinal redundante. Mantiene la función del cornete inferior.

Turbinectomia.

En los casos de obstrucción mayor con degeneración polipoidea o moruliforme, se hace necesaria la resección parcial del cornete con su mucosa, desde la cabeza a la cola del mismo. Tiene como desventaja la necesidad de colocar tapones durante 48 a 72 horas para evitar el sangrado. Otras complicaciones son la formación de costras y la posibilidad de desarrollar rinitis atrófica o laringitis seca. Este tipo de tratamiento se reserva si han fallado los métodos tradicionales y si existen cornetes de gran volumen.

Septoplastia.

Es un tema de controversia, pues durante muchos años se mantuvo el concepto de que sólo se debía realizar después de los 18 años. La explicación a esta conducta era la posibilidad de alterar el crecimiento a nivel nasal, que se traduce en alteraciones del crecimiento facial armónico. Lo anterior se aplica en pacientes donde se realiza una técnica agresiva con retiro del cartílago o hueso del septum sin reconstrucción, lo que da discontinuidad al esqueleto del septum. En estudios histológicos del septum no se encontraron núcleos de crecimiento, ni células germinativas de condroblastos u osteoblastos como si sucede en la epífisis de los huesos largos. Por este motivo, el concepto vigente es que si hay deformidad septal que ocasiona obstrucción nasal se debe operar con las indicaciones pertinentes de reconstrucción. Los pacientes se deben operar una vez se realiza el diagnóstico, independientemente de la edad. La obstrucción altera el crecimiento nasal, facial y de los senos paranasales con repercusiones sistémicas (caja torácica). De no corregirse la respiración oral se produce hipoventilación alveolar, hipoxia, hipertensión pulmonar y cardiomegalia. En los casos que concurren con apnea del sueño se produce sobrecarga derecha y cor pulmonar.

Debido a lo anterior el consenso general es que si hay una deformidad septal que ocasiona obstrucción nasal , esta se debe llevar a cirugía con las indicaciones pertinentes de reconstrucción. ¿ Cuándo y por qué deben operarse ?. Se deben operar una vez hecho el diagnóstico, independiente de la edad. El hecho de haber un fenómeno obstructivo ,altera el crecimiento nasal , de los senos paranasales, el crecimiento facial, con repercusiones sistémicas (caja torácica). De no corregirse la respiración oral , se produce hipoventilación alveolar , hipoxia , aumento a de la tensión pulmonar y cardiomegalia. En caso de que se acompañe de apnea del sueño hay sobrecarga derecha y desarrollo de cor pulmonar; la hipertrofia severa de las amígdalas y de las adenoides produce un cuadro similar.

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