Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Otorrinolaringología - Otitis media -


Jorge Rafael Villamizar R, M.D.
Otorrinolaringólogo
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Manizales

 

Objetivos

 

 

Es una de las entidades más comunes de la infancia. Más de un 70% de los niños ha sufrido por lo menos un episodio de otitis media aguda (OMA) al llegar a los tres años de edad, y un 46% de los niños han tenido dos o más episodios. La otitis media continúa siendo la causa más importante de pérdida auditiva en la infancia y de trastornos del desarrollo del lenguaje, la atención y el aprendizaje.

La otitis media puede ser clasificada como aguda y crónica e incluye la otitis media con derrame o seromucoide y la otitis media crónica supurativa, que puede ser a su vez, ser clasificada en otitis media crónica perforada, otitis media con enfermedad ático-antral y otitis media crónica colesteatomatosa.

Otitis media aguda (O.M.A.).

Su origen es multifactorial, pero la infección respiratoria alta es el principal factor asociado. La patogénesis de la inflamación aguda o crónica del oído medio incluye la interacción entre la disfunción de la trompa de Eustaquio, la inmunodeficiencia, la infección bacteriana o viral, la atopia y la respuesta inmune propia de cada huésped. La obstrucción ventilatoria de la trompa de Eustaquio juega un papel protagónico como consecuencia de procesos de adenoiditis e hipertrofia adenoidea. No debe olvidarse la relación existente entre el reflujo gastroesofágico y la otitis media.

Los gérmenes involucrados en esta entidad son el Streptococcus pneumoniae, el Haemophilus influenzae, la Moraxella, la Branhamella y los virus como el rinovirus y los adenovirus.

La disfunción de la trompa de Eustaquio ocasiona una disminución progresiva de la presión de los gases dentro del oído medio que instaura una presión negativa, la cual trae consigo un aumento de la permeabilidad vascular y la extravasación de líquido seroso. A medida que el proceso evoluciona, la permeabilidad capilar se hace más severa, y el líquido seroso se convierte en un exudado, con aumento de la presión hidrostática y posible perforación de la membrana timpánica.

Cuadro clínico.

El paciente con otitis media aguda, usualmente se encuentra con síntomas agudos y severos que incluyen otodinia, otalgia, fiebre, hipoacusia y malestar general. Los signos más notorios son disminución de la movilidad de la membrana timpánica, la cual suele estar enrojecida, opaca, abombada, e incluso perforada con salida de material purulento.

Se han identificado 4 fases clínicas, que son:

Fase hiperémica Inflamación difusa de la membrana timpática.
Fase de trasudado Presencia de burbujas o de nivel hidroaéreo en el oído medio con limitación de la movilidad de la membrana timpática.
Fase de exudado Abombamiento de la membrana timpánica y aumento de la vasculatura radiada.
Fase de supuración Presencia de material purulento a través de una perforación de la membrana timpánica.

Tratamiento.

Los antimicrobianos ayudan a resolver los síntomas de los pacientes con otitis media aguda, disminuyen la posibilidad de complicaciones como mastoiditis aguda, infección intracraneal y perforación de la membrana timpánica. Aún existen estudios que controvierten la utilización de antibióticos en el manejo de la otitis media aguda, planteando la posibilidad de una resolución espontánea sin tener en cuenta las secuelas de la infección y de la inflamación persistente; la consiguiente recidiva del proceso y la dimensión afectiva del dolor en los niños.

Aunque la amoxicilina sigue siendo el antibiótico de primera elección, se debe tener en cuenta el aumento de la resistencia bacteriana, especialmente del streptococcus pneumoniae.

Recomendaciones acerca del tratamiento antibiótico.

- Si el paciente es de bajo riesgo para la infección por Streptococcus pneumoniae (niños mayores de 2 años sin tratamiento con antibiótico durante los 3 últimos meses y que no asisten a guardería), se recomienda una dosis de 40 mg/kg/día de amoxacilina.

- Si el paciente es menor de 2 años, ha recibido tratamiento en los últimos 3 meses con otro antibiótico o presenta alta posibilidad de resistencia para Streptococcus pneumoniae, se recomienda el inicio de amoxicilina 90 mg/kg/día o amoxacilina clavulanato. Se ha observado que en esta dosis la amoxicilina logra unas excelentes concentraciones en oído medio, no tiene efectos tóxicos y sus efectos colaterales son nulos.

Existen tres agentes que han demostrado confiabilidad según estudios basados en la evidencia: amoxicilina-clavulanato oral, cefuroxima axetil oral y ceftriaxone intramuscular. Otros estudios le dan alguna importancia a antibióticos de segunda línea como cefprozil, cefixime, eritromicina-sulfisoxazol y el trimetoprim-sulfametoxazol. Los macrólidos tales como azitromicina y la claritromicina tiene una alta tasa de fracaso en el manejo de la otitis media.

La miringotomia se recomienda si después de 48 a 72 horas el paciente empeora con la posibilidad de complicación mayor o cuando los hallazgos clínicos o audiologicos persistan por más de 3 meses.


Otitis media con derrame (O.M.E.).


La otitis media con derrame es un proceso inflamatorio del oído medio, que ocurre entre el 25 y 35% de los casos de otitis media, y que se caracteriza por la presencia de líquido seroso, mucoide o mucopurulento en el oído medio, sin evidencia de signos infecciosos. La otitis media con derrame generalmente es bilateral. También se denomina otitis secretora, “glue ear”, otitis catarral crónica u otitis no supurativa. En la mayoría de los casos es una complicación de otitis media aguda.

Estudios longitudinales han demostrado la resolución espontánea de la entidad en más de la mitad de los niños dentro de los primeros 3 meses después de establecido el exudado. La presencia de exudado en el oído medio después de 1 año es infrecuente y en la mayoría de los pacientes los episodios de otitis media con derrame no persisten más allá de la infancia temprana, es decir, después de los 3 años. La persistencia de la patología por períodos prolongados ocasiona secuelas auditivas con implicaciones en el desarrollo del lenguaje, la atención y el aprendizaje.

Los factores de riesgo para la génesis de la otitis media con derrame son la obstrucción tubárica, las alergias, el reflujo gastroesofagico, los procesos infecciosos de las vías respiratorias superiores y las anomalías anatómicas como el paladar fisurado. La disfunción muscular de la trompa de Eustaquio está relacionada con la entidad y los desórdenes temporomandibulares en niños puesto que la innervación motora del músculo tensor del velo palatino (responsable del mecanismo de apertura y cierre de la trompa) es brindada por la rama motora mandibular del trigémino que en presencia de actividad disfuncional masticatoria durante el bruxismo genera igualmente hiperactividad y fatiga en este músculo.

Cuadro clínico y estudios paraclínicos.

Se debe sospechar otitis media con derrame en pacientes con pérdida auditiva leve o moderada y ausencia de síntomas infecciosos agudos como fiebre, otalgia y malestar general.

La otoscopia neumática es recomendada para la valoración del oído medio porque combina la visualización de la membrana timpánica con una prueba de movilidad. La prueba de los diapasones es de difícil realización y no tiene validez en niños menores de 3 años; sin embargo en adultos la utilidad de esta prueba es indiscutible.

La timpanometría suministra una medida indirecta de la movilidad de la membrana timpánica y una estimación de la presión del oído medio. El valor predictivo positivo de un timpanograma anormal (curva tipo B), está entre 49 y el 99%. El uso de ambas pruebas simultáneamente, mejora notoriamente la posibilidad diagnóstica.

El deterioro en el umbral auditivo detectado por audiometrías comportamentales o emisiones otoacústicas es un signo de la presencia de otitis media con derrame. Se recomienda esta evaluación en pacientes con otitis media con derrame bilateral que persiste por más de 3 meses y en aquellos pacientes en que se sospeche pérdida auditiva igual o mayor a 20dB en el oído de mejor audición.


Tratamiento.

Se han propuesta muchas alternativas terapéuticas, pero aún existe controversia alrededor del tema. Si bien es cierto que un número importante de casos pueden resolver de manera espontánea, es necesario tener presente las secuelas de la persistencia del derrame en el oído medio. Un meta-análisis de estudios controlados mostró un aumento del 14% en las cifras de resolución del cuadro cuando se administró antibiótico por un período de 10 días. Los agentes antimicrobianos recomendados en orden de frecuencia son la amoxicilina, la amoxicilina clavulanato, el cefprozil, la eritromicina-el sulfisoxazol, y el trimetoprim-sulfametoxazol.

Los corticoides poseen un efecto antiinflamatorio pobremente estudiado en la otitis media. Han demostrado ser útiles en el tratamiento de esta entidad en esquemas cortos pues disminuyen la respuesta inflamatoria del oído medio y mejoran la penetrancia del antibiótico a este nivel y usados simultáneamente con estos antimicrobianos podrían contribuir a la erradicación del germen causal. Disminuyen el daño tisular responsable de la persistencia de los microorganismos y previenen la recurrencia de la infección en casos recurrentes y crónicos.

La asociación de antihistamínicos y descongestionantes es muy debatida. Los estudios realizados con estos fármacos han demostrado que su utilización no mejora el curso de la enfermedad.

Los beneficios principales de la miringotomía con inserción de tubos de ventilación son la restauración de la audición al umbral auditivo previo a la aparición de la entidad. Mientras los tubos se encuentren en posición evitan la acumulación de líquido en el oído medio.

Con respecto a los procedimientos quirúrgicos realizados concomitantemente con la miringocentesis como la adenoidectomía, la amigdalectomía o la adenoamigdalectomía, no hay evidencia científica que permita concluir que sean beneficiosos. No existe evidencia que relacione la entidad con la presencia de alergia.


Otitis media crónica supurativa.

La otitis media crónica con supuración es una entidad caracterizada por la presencia de secreción purulenta en el oído medio por más de 2 semanas. Dicha entidad se encuentra en pacientes que presentan perforación de la membrana timpánica y se clasifica en otitis media crónica perforada, otitis media con enfermedad ático-antral y otitis media crónica colesteatomatosa.

La patología es ocasionada por una infección del oído medio, usualmente de origen bacteriano y generalmente es consecuencia de una otitis media aguda. La presentación de la otorrea es de aparición intermitente y puede variar desde las 2 semanas hasta varios años. Con el tiempo la otorrea suele producir erosión ósea y pérdida auditiva. Puede ocasionalmente conducir a complicaciones más severas como mastoiditis, meningitis y absceso cerebral. En muchos pacientes la perforación de la membrana timpánica y el edema de la mucosa del oído medio llevan a un bloqueo de la región ático-antral lo cual ocasiona otorrea persistente. En otros pacientes con perforación timpánica, existe migración de epitelio hacia la cavidad del oído medio generando una otitis media colesteatomatosa, la cual es una entidad agresiva a nivel local al producir destrucción ósea, compromiso del laberinto membranoso, de la cadena osicular y del nervio facial, y ocasionalmente complicaciones intracraneanas.

Cuadro clínico.

El paciente consulta usualmente por otorrea fétida intermitente o persistente, asociada a hipoacusia de intensidad variable. En los casos de larga evolución el paciente puede presentar vértigo, acúfeno e incluso parálisis facial. Los episodios de otorrea suelen estar relacionados con estados gripales o con antecedentes de inmersión acuosa. La visualización micro-endoscópico con aspiración de las secreciones permite evaluar el tamaño y localización de la perforación timpánica, las características de la otorrea, el estado de la mucosa del oído medio y la presencia o no de erosión ósea.

La audiometría de tonos puros y la audiometría tonal y verbal (logo-audiometria) son indispensables para establecer el grado de compromiso auditivo. La tomografía computarizada es el estudio imagenológico por excelencia para establecer o descartar la presencia de colesteatoma o enfermedad ático-antral y otras complicaciones óticas o intracraneales. Los cultivos de la secreción no tienen validez salvo que se tomen en condiciones técnicas que permitan evitar la contaminación bacteriana.


Tratamiento.

La base fundamental del tratamiento es erradicar la infección y la supuración del oído medio con el propósito de mejorar los resultados quirúrgicos. La microevacuacion de las secreciones del oido debe ser en extremo cuidadosa, retirando los detritus y la costras presentes en el oído externo y medio. La limpieza por sí sola no erradica la infección y por eso se deben agregar soluciones tópicas de neomicina-polimixina-esteroide, gentamicina y betametasona, tobramicina-betametasona, ciprofloxacina e hidrocortisona, colistin-gentamicina-betametasona. Si no se puede realizar una microlimpieza se recomienda el uso de antisépticos como acetato de aluminio, ácido bórico y agua oxigenada. La indicación de antibióticos sistémicos es controversial, sin embargo su utilización ha demostrado efectividad en la reducción del proceso infeccioso por gérmenes anaerobios en el área afectada y previene la aparición de complicaciones. La duración tratamiento varía entre 1 y 4 semanas.

En pacientes mayores de ocho años una vez controlado el proceso infeccioso en casos complicados y en que las condiciones así lo exijan, debe realizarse tratamiento quirúrgico mediante mastoidectomia y timpanoplastia para reconstruir el mecanismo conductor del sonido, erradicar el componente inflamatorio residual a nivel ático-antral y de las celdas mastoideas.

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