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| Jorge
Rafael Villamizar R, M.D.
Otorrinolaringólogo
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Manizales
Objetivos
Se encuentra sola o asociada a procesos faringoamigdalares. Se observa
antes de los cuatro a seis años de edad. Los síntomas
puede ser procesos febriles no explicados, dolor nasofaríngeo,
secreción nasal purulenta permanente, plenitud ótica,
otalgia, hipoacusia conductiva, tos nocturna, e hipertrofia de ganglios
cervicales (en especial los posteriores). Al examen durante la fase
aguda se encuentra congestión de la pared faríngea
posterior, escurrimiento mucopurulento, y mediante estudios con
fibra óptica rígida o flexible la presencia de las
adenoides hipertróficas congestivas, con extensión
a la luz de la trompa de Rosenmuller que la ocluye. Si los procesos
inflamatorios se convierten en crónicos, los síntomas
son descarga faríngea posterior, dolor faríngeo nocturno,
halitosis, y presencia de adenopatías
El diagnóstico se hace con la radiografía del cavum
faríngeo, donde se observa una masa adenoidea que ocupa
más del 50% de la luz. La otra posibilidad es la visualización
directa de la nasofaringe con endoscopia rígida o flexible,
que puede requerir sedación.
La adenoidectomía se practica en pacientes con hipertrofia
del tejido adenoideo que ocasiona respiración oral, ronquido
nocturno, halitosis, alteraciones dento-faciales (fascies adenoidea),
cor pulmonare o problemas del oido medio con otitis a repetición
o sordera por líquido seromucoide. Otra indicación
es la persistencia de la adenoiditis que ocasiona carraspeo, halitosis,
o sinusitis recurrente. Esta contraindicada en discrasias sanguíneas,
cuadros agudos, paladar hendido submucoso, o pacientes con compromiso
sistémico.
Lecturas
recomendadas.
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