Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


             

Soporte metabólico y nutricional.
Evaluación del estado nutricional en el niño quirúrgico.


Ismenia Correa G, N.D., E.N.C.
Profesora Asociada
Universidad de Caldas

Grupo de Soporte Metabólico y Nutricional
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

Ana Cristina Orrego G, N.D.
Grupo de Soporte Metabólico y Nutricional
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

Objetivos

- Conocer la evaluación de tamizaje, la evaluación objetiva del estado nutricional en niños.

- Conocer la clasificación antropométrica del estado nutricional.

- Realizar un diagnóstico del estado nutricional en el niño quirúrgico.

- Conocer los diferentes componentes nutricionales esenciales en el niño.

- Describir el algoritmo para determinar la ruta de alimentación.

Consideraciones generales.

Los niños tienen mayor riesgo que los adultos para hacer depleción proteica, debido a que poseen reservas más escasas y tienen una tasa metabólica proporcionalmente más alta. La masa corporal magra se depleta con rapidez; los niños pueden perder 1/3 de su masa corporal magra en 3 a 5 días después que sus reservas calóricas se han agotado. La desnutrición puede llevar a debilidad muscular progresiva, alteración en la función respiratoria y en la función inmune. La desnutrición es la causa más importante de retardo del crecimiento; la desnutrición severa durante las fases críticas del crecimiento puede resultar en crecimiento subóptimo y en alteraciones funcionales.

 

Evaluación nutricional de tamizaje.

En el adulto se han empleado métodos rápidos y de tamizaje como la Valoración Global Subjetiva (VGS) e índices —índice de riesgo nutricional, índice pronóstico nutricional, índice catabólico de Bistrian— para identificar el riesgo de morbimortalidad quirúrgica de acuerdo con el estado nutricional preoperatorio; sin embargo estos métodos no se utilizan en la práctica pediátrica pues no se dispone de estudios suficientes que avalen su utilización en este grupo de población.

De todos los pacientes pediátricos admitidos en los hospitales se ha estimado que 30% a 50% son desnutridos; por ello todo niño a su ingreso debería tener una evaluación nutricional de tamizaje para identificar su situación nutricional y luego realizar una evaluación objetiva e integral dentro de los primeros 5 días de su ingreso al hospital. La evaluación nutricional de tamizaje incluye la toma de datos y el análisis de los parámetros clínicos, antropométricos, de laboratorio y dietarios:

Clínicos
Antropométricos
Laboratorio
Dietarios
Examen físico
Peso, longitud/estatura,
circunferencia cefálica.
Gráficas de crecimiento
Hemoglobina, hematocrito, RTL, proteínas totales y albúmina séricas
Patrón habitual de
alimentación, uso de suplementos.

Los aspectos de la alimentación de importancia específica en la evaluación incluyen cambios en la fórmula y preparación, ingesta calórica y de proteínas, patrón de evacuación intestinal, medidas antropométricas previas, acontecimientos tales como introducción de alimentos sólidos, progresión en las texturas, fórmula láctea de transición y destrezas en la alimentación. Las gráficas de crecimiento son útiles para el seguimiento gráfico y longitudinal, apreciar su ritmo de crecimiento, detectar en qué momentos hay desvío y poder corregir las causas que lo determinan.

La precocidad y agresividad con que se instale el apoyo nutricional depende de la situación antropométrica y bioquímica del niño. Se considera a un niño de alto riesgo nutricional si tiene al menos uno de los siguientes factores:

- Pérdida reciente de peso > 10%
- Índices P/T y P/E < 90%
- Pliegue tricipital < P10
- Albúmina < 3 g/dL
- Prealbúmina < 10 mg/L
- Recuento total de linfocitos < 1500 células/mm3

El paciente de alto riesgo nutricional debe recibir apoyo nutricional y debe ser controlado estrechamente para ajustar adecuadamente sus requerimientos.

 

Evaluación objetiva del estado nutricional

La valoración del estado nutricional es una herramienta diagnóstica de gran valor para los profesionales del área de la salud. Su principal utilidad es proporcionar información para detectar tempranamente en el niño el problema nutricional, conocer su magnitud y características y, dirigir las acciones que conduzcan a corregir las alteraciones encontradas.

El estado nutricional es afectado por múltiples factores, por ello se aconseja el empleo de indicadores alimentarios, bioquímicos, clínicos, funcionales y antropométricos para realizar así una evaluación más integral. La evaluación integral del estado nutricional le permite al profesional de la salud, identificar las situaciones de riesgo tales como: consumo excesivo o deficiente de alimentos, ausencia de lactancia materna, destete precoz, alimentación complementaria inadecuada, preparación inadecuada de fórmulas lácteas, peso bajo al nacer, retardo en el crecimiento intrauterino, prácticas alimentarias inadecuadas; emitir un diagnóstico más preciso y confiable del estado nutricional; establecer las recomendaciones nutricionales para su tratamiento; y evaluar la eficacia del tratamiento.

La evaluación del estado nutricional se puede realizar a través de la historia médica, la historia nutricional, la exploración física y el interrogatorio para obtener información referente al estado general de salud, situaciones médicas pasadas y actuales que han afectado o pueden llegar a afectar el estado nutricional (cirugías, quimioterapia, terapias o medicamentos catabólicos, procedimientos diagnósticos), conducta y hábitos alimentarios.

Existen métodos directos e indirectos para utilizar en la evaluación del estado nutricional. Los métodos directos tales como la tomografía axial computarizada (TAC), la resonancia magnética, el ultrasonido, la absorciometría dual de rayos X (DEXA) son costosos, requieren de tecnologías sofisticadas y no están disponibles para los estudios en el área clínica. Los métodos indirectos incluyen la medición de los niveles de nutrientes, la capacidad funcional de los diversos órganos y sistemas y las medidas antropométricas.

Consumo de nutrientes: se analiza por medio de la dieta y la revisión de los hábitos alimentarios; puede obtenerse mediante diversos métodos como el recordatorio global de 24 horas, frecuencia en el consumo de alimentos y observación directa de la ingesta, entre otros.

Evaluación bioquímica: medición en sangre o en orina de niveles de nutrientes, de sus metabolitos y de proteínas o enzimas dependientes tales como: vitaminas, minerales, transferrina, albúmina, proteína ligadora de retinol, prealbúmina ligadora de tiroxina, excreción de creatinina en orina. Algunas de las pruebas de laboratorio son inespecíficas, porque son afectadas factores no nutricionales —enfermedad subyacente, estados inflamatorios, estado de hidratación, estrés—.

Examen físico: busca detectar alteraciones relacionadas con una nutrición inadecuada y que pueden verse, palparse en los tejidos y en la mucosa bucal o en órganos cercanos a la piel. Estos cambios pueden corresponder a excesos o deficiencias específicas de nutrientes. Los hallazgos clínicos de muchas de estas alteraciones nutricionales de acuerdo al sitio involucrado se resumen en la Tabla 1.


Tabla 1. Hallazgos clínicos asociados con una nutrición inadecuada.
Área examinada
Hallazgo
Déficit nutricional
General
Bajo peso; baja estatura; edema; nivel de actividad disminuida; soprepeso

Déficit de calorías
Déficit de proteínas
Exceso de calorías

Pelo Fácilmente desprendible; fino y ralo, despigmentado; liso; ausencia de brillo, textura alterada Déficit de proteínas
Piel (general) Xerosis, queratosis folicular
Dermatitis simétrica de la piel expuesta a la luz solar
Petequia, púrpura
Dermatitis escrotal y vulvar
Dermatitis generalizada
Déficit de vitamina A
Déficit de niacina
Déficit ácido ascórbico
Déficit riboflavina
Déficit de zinc, ácidos grasos esenciales
Piel (cara)

Dermatitis seborreica nasolabial
Cara de luna; despigmentación difusa

Déficit de riboflavina
Déficit de proteínas
Tejido subcutáneo Disminuido
Aumentado
Déficit de calorías
Exceso de calorías
Uñas En forma de cuchara, coiloniquia Déficit de hierro
Ojos Conjuntiva seca; queratomalacia; manchas de Bitot Déficit de vitamina A
Labios

Estomatitis angular
Queilosis

Déficit de riboflavina o de hierro
Déficit de vitaminas del complejo B
Encías
Esponjosas, sangrantes, enrojecimiento gingival Déficit de vitamina C
Exceso de vitamina A
Dientes Caries
Esmalte moteado y erosionado
Hipoplasia del esmalte
Déficit de flúor
Exceso de flúor
Déficit vitaminas A y D
Lengua Glositis Déficit niacina, folato, riboflavina, vitamina B12
Esqueleto Crecimiento nodular de las articulaciones condrocostales
Craneotabes; protuberancia frontal; agrandamiento de las epífisis
Fragilidad ósea
Déficit vitaminas C y D
Músculo Masa muscular disminuída
Pantorrillas frágiles
Déficit de proteínas y de calorías
Déficit de tiamina
Neurológico Oftalmoplegia
Ataxia, pérdida sensorial
Déficit de tiamina, vitamina E
Déficit de vitaminas B12 y E
Endocrino y otros Hipotiroidismo
Intolerancia a la glucosa
Alteración en el gusto
Cicatrización retardada de las heridas
Déficit de yodo
Déficiti de cromo
Déficit de zinc
Déficit de vitamina C y zinc

Fuente: Hubbard V S, Hubbard L R. Clinical assessment of nutritional status. En: Walker WA, Watkins JB. Nutrition in pediatrics. Basic science and clinical applications. 2nd ed. Hamilton, Ontario: B.C. Decker; 1997. p.17.

Pruebas inmunológicas: como el recuento total de linfocitos, las pruebas cutáneas de hipersensibilidad retardada para evaluar la capacidad del organismo para responder ante una infección. En personas desnutridas esta respuesta se encuentra retardada o ausente dependiendo de la severidad del cuadro.

Evaluación funcional: pretende evaluar la capacidad de respuesta de un individuo ante una prueba específica, como la fuerza de prensión de la mano —dinamometría isoquinética—, adaptación a la oscuridad —evalúa el estado de nutrición de la vitamina A—.

Antropometría: método de evaluación objetivo que se ocupa de la medición de las variaciones en el tamaño y en la composición corporal a diferentes edades. Las medidas antropométricas más utilizadas son el peso, talla o longitud, circunferencia cefálica, circunferencia del brazo, pliegues cutáneos y medidas especiales en el caso de discapacidades físicas (envergadura, longitud del brazo, altura de la rodilla entre otros).

Para que la medida antropométrica tenga valor en la interpretación se convierte en índice antropométrico, al comparar el valor actual contra valores esperados obtenidos de una población de referencia; ellos son: índice de masa corporal (Peso/estatura2), índice ponderal (T/P 1/3), el índice pondoestatural (P/L3), peso-edad (P/E), talla-edad (T/E) y peso-talla (P/T). En los niños, los índices antropométricos más comúnmente usados son: peso para longitud/estatura (P/L-T), longitud/ estatura para edad (L/E), y peso para edad (P/E) y el índice pondoestatural (P/L3).

El índice peso para la edad refleja la masa corporal en relación con la edad cronológica.

El índice peso para la longitud-estatura refleja la disminución de tejido graso y/o magro con relación a la longitud-estatura del individuo y se asocia con pérdidas rápidas generalmente relacionadas con procesos infecciosos agudos (enfermedades diarreicas o respiratorias).

El índice longitud-estatura para la edad está estrechamente vinculado con la historia nutricional, socioeconómica y de salud del individuo y refleja el deterioro en períodos prolongados de tiempo.

El índice pondoestatural de Rohrer (IPE), relaciona el peso al nacer (en gramos) con la longitud al nacer (en cm3); es un índice de proporcionalidad del cuerpo.

El índice de Quetelet o índice de masa corporal (IMC), evalúa el peso del niño en relación a su estatura, generalmente es usado como el primer indicador en la evaluación de la grasa corporal; el IMC aumenta rápidamente desde el nacimiento hasta aproximadamente los 4 meses de edad, y sigue en incremento a medida que aumenta la edad para ambos sexos.


 

Clasificación antropométrica del estado nutricional por grupos de edad.

En los neonatos (primer mes de vida).

Las medidas antropométricas a tomar son peso, longitud, circunferencia cefálica al nacer, las cuales se pueden interpretar de la siguiente manera:

Peso al nacer: obtenido durante la primera hora de vida antes de la pérdida de peso postnatal y es de utilidad cuando no se conoce la edad gestacional. Según la recomendación de un grupo de expertos de la OMS/OPS (1988) se clasifica como:


Peso al nacer mayor de 4.000 g Macrosómico
Peso al nacer de 3.000 - 4.000 g Normal
Peso al nacer de 2.500 - 2.999 g Niño con insuficiente peso al nacer (IPN)
Peso al nacer menor de 2.500 g Niño con bajo peso al nacer (BPN)
Peso al nacer menor de 1.500 g Niño de muy bajo peso al nacer (MBPN)
Peso al nacer menor de 1.000 g Niño con bajo peso extremo

Peso para la edad gestacional en los neonatos (primer mes de vida): conocida la edad gestacional por amenorrea o estimada por el examen del recién nacido, se puede evaluar el crecimiento intrauterino mediante la ubicación del peso y de la longitud del nacimiento diseñada por el Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano (CLAP). Tabla 2.

Tabla 2. Valores de peso esperados según edad gestacional, aplicables a niños y niñas.
Edad gestacional semanas
 Peso en gramos
 
Percentil 10
Percentil 50
Percentil 90
26
564
821
1155
27
617
957
1346
28
703
1113
1552
29
843
1276
1800
30
1004
1460
1999
31
1161
1642
2196
32
1304
1842
2373
33
1507
2066
2592

34

1772
2322
2901
35
2055
2611
3206
36
2324
2888
3513
37
2529
3090
3690
38
2696
3230
3826
39
2816
3333
3906
40
2916
3430
4003

Fuente: Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano. CLAP-OPS/OMS. Material de Apoyo para la Promoción, Protección y Vigilancia de la Salud del Niño. Montevideo: Publicación Científica CLAP No.1304, 1994:11.

Según la ubicación en el percentil del peso para la edad gestacional en la tabla del CLAP (Tabla 2) se interpreta así:

- Alto peso para edad gestacional (APEG). Por encima del percentil 90
- Peso adecuado para edad gestacional (PAEG) Entre el percentil 90 y el percentil 10
- Bajo peso para edad gestacional (BPEG) o retardo del crecimiento intrauterino (RCIU) Por debajo del percentil 10

Otra forma de interpretar las medidas del peso y longitud es evaluando la adecuación del peso para la longitud mediante la aplicación del índice pondoestatural (IPE) (Rohrer) obtenido a través de la fórmula:

IPE = Peso en gramos/longitud3 en cm x 100

Interpretación del IPE según Charles L. Lockwood y Stuart Weimer:

IPE: < 2,3 corresponde a los bebés delgados
IPE: 2,32 y 2,85 a los normales
IPE: > 2,85 a los obesos

El retardo del crecimiento intrauterino (RCIU) puede evaluarse desde el punto de vista estrictamente antropométrico, de acuerdo a los resultados del IPE:

IPE: 2,32 – 2,85 RCIU armónico o simétrico
IPE: < 2,32 RCIU disarmónico o asimétrico

En niños mayores de 1 mes hasta 10 años-11 meses.

Las medidas antropométricas a tomar son peso, longitud (hasta los 36 meses), talla y pueden ser interpretadas a través de los índices peso-edad (P/E), peso/longitud-talla (P/L-T), longitud/talla-edad (T/E) y el IMC en niños mayores de 2 años; no se debe usar el índice peso-talla en ningún niño que muestre indicios de que ha iniciado la pubertad; la circunferencia cefálica tiene utilidad en el monitoreo del crecimiento hasta los 3 años de edad. Los índices antropométricos pueden ser expresados en términos de Z-scores, percentiles o porcentaje de adecuación frente a la mediana, éste último se calcula de la siguiente manera:

Índice peso-edad (P/E) * Peso actual/Peso esperado para edad y género x 100 **
Índice peso/longitud-talla (P/L-T) Peso actual/Peso esperado para longitud-talla real **
Índice longitud/talla-edad (L-T/E) Longitud-talla actual/Longitud-talla esperada para edad y género x 100 **
* Se aconseja el empleo del índice P/E para todos los niños menores de 2 años.

** El valor esperado se obtiene de la población de referencia NCHS ubicado en la mediana o percentil 50.

Los valores obtenidos al calcular el porcentaje de adecuación, permiten clasificar el estado nutricional como se presenta en la Tabla 3.

Tabla 3. Clasificación del estado nutricional según los índices peso-edad (p/e), peso- talla (p/t) y talla-edad (t/e) mediante porcentajes de adecuación.
Puntos de corte
%
Clasificación nutricional
Puntos de
corte %
Clasificación nutricional
Puntos de corte
%
Clasificación nutricional
 
P/E
 
P/T
 
T/E
> 110% Exceso > 108% Exceso > 105% Exceso
90 – 110% Normal 92 – 108% Normal 95 – 106% Normal
89,9 – 80% Déficit leve 91,9 – 84% Déficit leve 94,9 – 90% Déficit leve
79,9 – 70% Déficit moderado 83,9 – 76% Déficit moderado 89,9 – 86% Déficit moderado
< 70% Déficit severo < 76% Déficit severo < 85% Déficit severo

El punto de corte para normalidad o ausencia de riesgo de desnutrición se construyó con ± 1DE. Fuente: Minsalud de Colombia. SISVAN. Bogotá: Ministerio de Salud. ICBF; 1986.

En niños mayores de 2 años de edad calcular el IMC mediante la fórmula:
IMC = Peso (Kg) ó (g)/Talla (m)2 ó (cm)2.

El resultado del IMC se interpreta mediante la ubicación percentilar en relación con la población de referencia (NCHS) según edad y género presentada en gráficas o tablas. La OMS propone los puntos de corte para su interpretación como se describe a continuación:

Puntos de corte estado nutricional
< P5 Desnutrición severa
P5 – P10 Desnutrición moderada
P10 – P25 Enflaquecimiento
P25 – P85

Normal

P85 – P95 Riesgo de obesidad
> P95 Obesidad

Fuente: Burrows R. Evaluación del estado nutricional del escolar y adolescente. En: Nutrición del escolar y adolescente. Hodgson M I, Atalah E. Eds., Sociedad chilena de pediatría, 2001. p.37.

En adolescentes.

Las medidas antropométricas recomendadas son peso, talla, espesor del pliegue cutáneo tricipital y/o espesor del pliegue cutáneo subescapular, interpretadas como índices talla-edad, índice de masa corporal (IMC) para la edad y género, pliegues cutáneos del tríceps y subescapular para edad y género e interpretados mediante la ubicación percentilar frente a la población de referencia (NCHS) según edad y género.

El índice talla-edad según ubicación percentilar se interpreta como:

Índice antropométrico
Punto de corte
Indicador
Talla para la edad < percentil 3° ó < -2 puntuaciones z Detención del crecimiento ó
talla baja para la edad

El valor del IMC calculado se compara con los valores de la población de presentados en las gráficas o tablas del NCHS; si el IMC del adolescente evaluado es >= percentil 85 se deben tomar las medidas del pliegue de grasa tricipital y subescapular para la interpretación más precisa de su estado nutricional. Se pueden utilizar los puntos de corte presentados en la tabla 4.

Tabla 4. Puntos de corte del índice de masa corporal para clasificar delgadez y obesidad en adolescentes, ambos sexos.
Índice antropométrico
Valores límites
Indicador
IMC para la edad < percentil 5 Delgadez o IMC bajo para la edad
IMC para la edad >= percentil 85 Expuesto al riesgo de sobrepeso
IMC para la edad >= percentil 85 del IMC y Obeso
EPCT para la edad >= percentil 90 del EPCT y  
EPCS para la edad >= percentil 90 del EPCS  
EPCT = espesor del pliegue cutáneo tricipital
EPCS = espesor del pliegue cutáneo subescapular

Fuente: Organización Mundial de la Salud. El Estado Físico: Uso e interpretación de la antropometría. Ginebra 1995. p. 318. OMS, Serie de Informes Técnicos 854.

A causa de los notables cambios del crecimiento durante el estirón de la adolescencia, es importante identificar las mediciones de la maduración más apropiadas y emplearlas como indicadores en la evaluación antropométrica del estado nutricional y de salud del adolescente. Se debe usar el estado de maduración (Tanner) para interpretar el significado de los indicadores antropométricos del estado nutricional basados en la edad cronológica.

Siempre que sea posible se recomienda el empleo de dos acontecimientos de la maduración en cada sexo para ayudar a interpretar los datos antropométricos de referencia durante la adolescencia; el ideal es un indicador del comienzo del estirón de la adolescencia en cada sexo y un indicador de que ha pasado la velocidad máxima de crecimiento de la talla y los cambios asociados.

Para niños con discapacidades físicas y/o mentales:

Resulta inapropiado comparar el crecimiento de niños con discapacidad física y/o mental moderada a severa con la población de referencia del NCHS; por tanto, deben usarse las curvas de crecimiento para patologías especiales (Tabla 5).

Tabla 5. Curvas de crecimiento para patologías especiales.
Enfermedad/síndrome
Gráficas de crecimiento disponibles
Referencia
Acondroplasia Estatura para la edad, velocidad de crecimiento en estatura, circunferencia cefálica Horton et al. 1978
Síndrome de Down Estatura para la edad, peso para la edad Cronk et al. 1988
Síndrome cromosoma frágil X Estatura para la edad, peso para la edad, circunferencia cefálica Butleret al. 1992
Síndrome de Marfan Estatura para la edad, peso para la edad Pyeritz et al. 1985
Mielomeningocele Estatura para la edad, peso para la edad Ekvall, 1993
Síndrome de Noonan Estatura para la edad Ranke et al. 1988
Síndrome de Prader-Willi Estatura para la edad Holm, 1988
Síndrome de Turner Estatura para la edad, velocidad de crecimiento en estatura Ranke et al. 1983
Síndrome de Williams Estatura para la edad, circunferencia cefálica Pankau et al. 1992
Niños con parálisis cerebral Longitud brazo, longitud pierna Stallings et al. 1996

Fuente: Stallings V A, Fung E B. Clinical nutrition assessment of infants and children. En: Shills M E, Olson J A, Shike M, Ross A C. Eds. Modern nutrition in health and disease. Philadelphia: Williams & Wilkins; 1999.

Diagnóstico del estado nutricional.

El análisis de los parámetros clínicos, antropométricos, de laboratorio y alimentarios obtenidos en la historia clínica y nutricional le permite al profesional de la salud establecer el diagnóstico del estado nutricional como normal o malnutrición. El estado nutricional normal significa que existe un equilibrio entre el gasto y el aporte de calorías y de nutrientes, reflejado en medidas antropométricas de tamaño y de composición corporal adecuadas y ausencia de signos físicos y de alteraciones en los niveles de nutrientes.

La malnutrición es el estado nutricional resultante de un déficit o de un exceso de calorías o de uno o más nutrientes. La sobrealimentación o hipernutrición es una manifestación de malnutrición producida por el consumo excesivo de calorías durante un largo período de tiempo acompañado de sedentarismo; la obesidad y el sobrepeso son sus manifestaciones. La subalimentación o subnutrición es el estado nutricional debido al consumo insuficiente de calorías y de nutrientes durante un largo período de tiempo y de acuerdo a la intensidad del daño se clasifica en leve, moderada y severa; el kwashiorkor, el marasmo y el kwashiorkor-marasmo constituyen la presentación clásica de la subnutrición grave en los que se observan diferencias clínicas, bioquímicas y antropométricas (Tabla 6).

Tabla 6. Indicadores de desnutrición proteico-calórica.
Condición
Peso
corporal
Grasa
corporal
Masa celular
corporal
Masa celular visceral
Función inmune
Marasmo  Disminuído Disminuída Disminuída Ligeramente disminuída o normal Disminuída
Kwashiorkor Disminuído  Normal Normal Disminuída Disminuída
Marasmo-Kwashiorkor  Disminuído Disminuída Disminuída Disminuída Disminuída

Fuente: Hopkins B. Assessment of nutritional status. En: Gottschlich M M, Matarese L E, Shronts E P. Nutrition support dietetics. Core curriculum. 2nd ed. 1993. p. 53

Desde el punto de vista de la etiología la malnutrición se clasifica como: primaria, secundaria y mixta. La malnutrición primaria es el estado nutricional asociado con factores de riesgo socieconómico y culturales que limitan o exceden el consumo de alimentos, y por lo tanto conducen a la disminución o al aumento en el aporte de las calorías y de los nutrientes requeridos. La malnutrición secundaria es el estado nutricional resultante de la presencia de factores de riesgo patológicos que interfieren en cualquiera de las fases del proceso de la nutrición. La malnutrición mixta es el estado nutricional asociado a la combinación de factores de riesgo socioeconómicos, culturales y patológicos.

 

Suministro de energía y de nutrientes.

Las necesidades de energía y de nutrientes se determinan de acuerdo a:

- Edad gestacional
- Estado de crecimiento intrauterino
- Edad, género y peso del niño
- Velocidad de crecimiento
- Estado nutricional
- Enfermedad actual
- Grado de stress metabólico

Una vez evaluado el niño y definido su estado nutricional se estiman sus necesidades nutricionales y de energía y, se establecen unas metas las cuales deben estar basadas en la evaluación del estado nutricional:

- Promover el crecimiento normal

- Necesidades de mantenimiento. Los requerimientos de calorías y de proteínas de mantenimiento son las cantidades necesarias para mantener la homeostasis, no el crecimiento. La duración del soporte nutricional parenteral de mantenimiento no debe exceder de 1 o 2 semanas.

- Crecimiento compensatorio o recuperacional (catch-up growth). Se requieren más calorías que en el soporte para favorecer el crecimiento o en el soporte de mantenimiento.

La consideración inicial en la determinación de los requerimientos de nutrientes es la selección de un método apropiado para establecer las necesidades de energía y de proteínas. Existen varios métodos para calcularlos, ninguno de ellos es siempre seguro; algunos pueden subestimar o sobreestimarlos.

Energía: la necesidad de energía en un niño enfermo podría definirse como la cantidad suficiente para atender las demandas generadas por el estrés metabólico y que le permita conservar sus reservas corporales previas, evitar deterioro y minimizar las complicaciones asociadas con subalimentación o sobrealimentación. Las necesidades calóricas de un niño hospitalizado pueden estimarse a través de la medición directa del gasto energético en reposo (GER) por calorimetría indirecta o calculando el GER por medio de ecuaciones predictivas que requieren de datos como el peso, la talla y el sexo.

En pediatría existen varias ecuaciones predictivas del GER, las más utilizadas son las propuestas por FAO/OMS/UNU (1910-1980), las de Schofield y la de Cunninham. Las siguientes ecuaciones son las propuestas por FAO/OMS/UNU basadas en el peso corporal y en la edad:


Hombres GER (kcal/día)
Mujeres GER (kcal/día)
0 – 3 años
(60,9 x peso) - 54
(61 x peso) - 51
3 – 10 años
(22,7 x peso) + 495
(22,5 x peso) + 499
10 – 18 años
(17,5 x peso) + 651
(12,2 x peso) + 746

Una vez alcanzado el aporte calórico estimado para el GER y mantenida la estabilidad del paciente, se intenta progresar en la administración de energía hasta alcanzar la meta calórica. Se entiende por meta calórica, el aporte calculado como necesario para lograr un balance energético positivo; uno de los métodos disponibles para su cálculo son los factores de corrección expresados como múltiplos del GER:

Meta calórica = GER x factor de actividad x factor de agresión

Los factores de corrección con los que se cuentan actualmente se determinaron en adultos y se describen a continuación:

Situación
 
Factor
Actividad En cama 1.2
  Ambulatorio 1.3
Agresión Cirugía menor 1.1
  Cirugía mayor 1.2
  Infección leve 1-1.2
  Infección moderada 1-1.4
  Peritonitis 1.4
  Quemadura < 20% 1-1.5
  Quemaduras 20-40% 1.5-1.85
  Quemaduras > 40% 1.85-2.0

Si la meta establecida es para favorecer el catch-up, las necesidades de energía se calculan de acuerdo a la siguiente guía:

Límite inferior kcal/kg = RDA para edad (kcal/kg) x Peso esperado para la estatura/Peso actual
Límite superior kcal/kg = RDA para edad (kcal/kg) x Peso esperado para la edad/Peso actual

Donde: Peso esperado para la estatura y el peso esperado para la edad, es el valor obtenido de la población de referencia NCHS ubicado en la mediana o percentil 50.

Para niños con discapacidades en su desarrollo mental las necesidades de energía se estiman según edad y discapacidad (Tabla 7).

Tabla 7. Necesidades estimadas de energía para niños con discapacidades en su desarrollo mental.
Condición
Recomendación calórica diaria
Parálisis cerebral, con actividad severamente restringida  11,1 kcal/cm estatura
Parálisis cerebral, con actividad leve a moderada 13,9 kcal/cm estatura
Parálisis cerebral (atetoide), adolescencia  Hasta 6000 kcal
Síndrome de Down, niños 5 a 12 años de edad  16,1 kcal/cm estatura
Síndrome de Down, niñas 5 a 12 años de edad  14,3 kcal/cm estatura
Síndrome de Prader-Willi 10-11 Kcal / cm estatura para mantenimiento 8,5 kcal/cm estatura para pérdida de peso
Mielomeningocele (espina bífida)
 9-11 kcal / cm estatura (para mantenimiento)
7 kcal/cm estatura (pérdida de peso)

Adaptado de:

- Duggan C. Failure to thrive: Malnutrition in pediatric outpatient setting. En: Walker WA, Watkins JB. Nutrition in pediatrics. Basic science and clinical applications. 2nd ed. Hamilton, Ontario: B.C. Decker; 1997. p. 708.

- Davis A D. Pediatrics. En: Matarese L E, Gottschlich M M. Contemporary nutrition support practice. A clinical guide. W.B. Saunders; 1998. p. 352.

Líquidos: las modificaciones en el aporte hídrico están relacionadas con el estado de salud, la enfermedad, la fiebre y la edad. Para el cálculo de los requerimientos de líquidos de mantenimiento puede emplearse el método de Holliday-Segar basado en el peso corporal:


Primeros 10 kg de peso corporal
100 mL /kg
Mayor de 10 kg de peso corporal
1.000 mL + 50 mL por cada kg > 10 kg
Mayor de 20 kg de peso corporal
1.500 mL + 20 mL por cada kg > 20 kg

Proteínas: esenciales para mantener la masa corporal magra, para la síntesis de proteínas indispensables de los sistemas de defensa, reconstrucción y cicatrización; las proteínas proporcionan 4 kcal/gramo y cada gramo de proteínas contiene 0,16 g de nitrógeno.

En niños con trauma o lesión (no quemadura) las necesidades de proteínas pueden calcularse de acuerdo a la edad:


Neonatos pretérmino
2,5 – 3,0 g/kg/día
Neonatos a término
2,3 – 2,7 g/kg/día
Lactante
2,0 – 2,5 g/kg/día
Niños de 2 –12 años
2,0 – 2,5 g/kg/día
Adolescentes
1,0 – 2,0 g/kg/día

Incrementar al total de agua 12% por cada grado de temperatura corporal >37,5ºC.

Este método NO es apropiado para neonatos menores de 14 días o para las condiciones asociadas con pérdidas anormales de agua.

Para lograr una utilización eficaz de proteínas se requiere un aporte de calorías no proteicas por cada gramo de nitrógeno, lo que depende del nivel de estrés observado y de la edad del niño:

Niños mayores severamente estresados
100:1
Lactantes y niños pequeños severamente estresados
200:1
Niños mayores (estrés menor)
150:1
Lactantes y niños pequeños (estrés menor)
250:1

Carbohidratos: son requeridos para apoyar el depósito de proteínas, se necesitan para el crecimiento de los niños como fuente de energía de disponibilidad inmediata, y como precursores en la síntesis de ácidos nucleicos. La mayor proporción de energía de la dieta se deriva de los carbohidratos, excepto en los niños alimentados exclusivamente con leche materna o con fórmulas lácteas. El rango óptimo de aporte de carbohidratos se cree es de 40 a 60% de la energía total.

Lípidos: son los principales constituyentes del cerebro, donde son esenciales para la estructura y función de las membranas neuronales y gliales, y son los principales componentes de la vaina de la mielina; las grasas son vitales para el crecimiento y desarrollo normales, y son la principal fuente de energía para el neonato y para el niño en cualquier etapa de su vida; ellas suministran más del doble de la energía (9 kcal/g) aportada por una cantidad equivalente de proteínas y carbohidratos (4 kcal/g); sirven para transportar las vitaminas liposolubles y como precursores de los ácidos grasos esenciales Los ácidos grasos esenciales y sus derivados son necesarios para el crecimiento, mantenimiento de las estructuras y funciones de las membranas celulares, regulación del metabolismo del colesterol y síntesis de prostaglandinas. El ácido linolénico es precursor de los ácidos grasos de cadena muy larga docosahexaenoico (DHA, 22:6n3) y eicosapentaenoico (EPA, 20:5n3), que se necesitan en el cerebro y en el sistema de la retina para la agudeza visual.

La Academia Americana de Pediatría no ha hecho una recomendación específica, pero sugiere un mínimo de 30 a 40% de la energía en forma de grasa. El Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría recomienda que los lactantes reciban 3% de la energía total en forma de ácido linoleico y 0,3% de la energía derivada del ácido linolénico. Un consenso del grupo de Internacional Union of Nutrition Sciences recomienda cantidades ligeramente más altas para los lactantes pretérmino, 4 a 5% de la energía como ácido linoleico y 0,5% como ácido linolénico.

Fibra: el consumo de fibra en la niñez está asociado con importantes beneficios para la salud, especialmente con respecto a la función normal del intestino. El Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría (1993) recomienda un aporte de fibra de 0,5 g/kg/día.


Niños (3-19 años)
6,8-34,5 g/día
Niñas (3-19 años)
6-28,5 g/día
Adolescentes obesos
35-40 g/día

Micronutrientes:Bajo esta denominación se incluyen las vitaminas, los minerales y diversos compuestos orgánicos de bajo peso molecular esenciales para la salud humana como la colina, el mio-inositol, la carnitina, la taurina, el ácido lipoico y la pirroloquinolín-quinona. Las vitaminas son claves en la agresión por su rol en la síntesis proteica, en la utilización de carbohidratos, en el proceso de cicatrización, en la función inmunológica, como antioxidantes, entre otros. Los minerales desempeñan funciones biológicas importantes de carácter plástico o estructural y regulador (activadores o inhibidores enzimáticos); de acuerdo con la cantidad necesaria de minerales esenciales para el organismo se distinguen los macrominerales, los microminerales (oligoelementos o elementos traza) y los minerales ultratraza (ultraoligoelementos). Los macrominerales están presentes en mayor proporción en los tejidos, por lo que tienen que ser aportados en cantidades superiores por la dieta (más de 100 mg/día); los microminerales se requieren en menor cantidad (menos de 100 mg/día). En las Tablas 8 y 9 se presentan las dosis recomendadas de vitaminas y minerales para lactantes a término, preescolares, escolares y adolescentes a suministrar vía enteral.

Tabla 8. Ingestas dietéticas de referencia (DRI): Ingesta dietética recomendada (RDA) e ingesta adecuada (AI) de vitaminas en niños de 0 a 18 años de ambos sexos, 1997 – 2001.

Nutriente
Edad en años
0,0– 0,5
0,5– 1,0
1 – 3
4 – 8
9 – 13
13 – 18
H
M
H
M
Vitaminas
Tiamina (mg/día)
0,2*
0,3*
0,5
0,6
0,9
0,9
1,2
1,0
Riboflavina (mg/día)
0,3*
0,4*
0,5
0,6
0,9
0,9
1,3
1,0
Niacina (mg/día)
2*
4*
6
8
12
12
16
14 
Biotina (ug /día)
6*
5*
8*
12*
20*
20*
25*
25* 
Ác. pantoténico (mg/día)
1,7*
1,8*
2*
3*
4*
4*
5*
5* 
Vitamina B6 (mg/día)
0,1*
0,3*
0,5
0,6
1,0
1,0
1,3
1,2
Folato (ug/día)
65*
80*
150
200
300  
300
400
400
Vitamina B12 (ug/día)
0,4*
0,5*
0,9
1,2
1,8
1,8
2,4
2,4
Colina (mg/día)
125*
150*
200*
250*
375*
375*
550*
400*
Vitamina C (mg/día)
40*
50*
15
25
45
45
75
65
Vitamina A (ug/día)
400*
500*
300
400
600
600
900
700
Vitamina D (ug/día)
5*
5*
5*
5*
5*
5*
5*
5*
Vitamina E (mg/día)
4*
5*
6
7
11
11
15
15
Vitamina K (ug/día)
2,0*
2,5*
30*
55*
60*
60*
75*
75*

H: Hombres M: Mujeres

Nota: los valores que se presentan en esta tabla corresponden a las RDA y a las AI para vitaminas; los valores para las AI se identifican con un asterisco (*).

Fuente: Trumbo P, Schalicker S, Yates A A, Poos M. Dietary reference intakes for energy, carbohydrate, fiber, fat, fatty acids, cholesterol, protein and amino acids. J Am Diet Assoc 2002; 102 (11): 1.623.

Tabla 9. Ingestas dietéticas de referencia (DRI): Ingesta dietética recomendada (RDA) e Ingesta adecuada (AI) de minerales en niños de 0 a 18 años de ambos sexos, 1997 – 2001.
Nutriente
Edad en años
0,0– 0,5
0,5– 1,0
1 – 3
4 – 8
9 – 13
13 – 18
H
M
H
M
Minerales
Calcio (mg/día)
210*
270*
500*
800*
1300*
1.300*
1300*
1.300*

Fósforo (mg/día)
100*
275*
460
500
1250
1250
1250
1250

Magnesio (mg/día)
30*
75*
80
130
240
240
410
360
Hierro (mg/día)
0,27*
11
7
10
8
8
11
15

Zinc (mg/día)
2*
3
3
5
8
8
11
9

Yodo (ug/día)
110*
130*
90
90
120
120
150
150

Selenio (ug/día)
15*
20*
20
30
40
40
55
55

Cobre (ug/día)
200*
220*
340
440
700
700
890
890

Cromo (ug/día)
0,2*
5,5*
11*
15*
25*
21*
35*
24*

Manganeso (mg/día)
0,003*
0,6*
1,2*
1,5*
1,9*
1,6*
2,2*
1,6*
Molibdeno (ug/día)
2*
3*
17
22
34
34
43
43
Fluoruro (mg/día)
0,01*
0,5*
0,7*
1*
2*
2*
3*
3*

H: Hombres M: Mujeres

Nota: los valores que se presentan en esta tabla corresponden a las RDA y a las AI para minerales; los valores para las AI se identifican con un asterisco (*).

Fuente: Trumbo P, Schalicker S, Yates A A, Poos M. Dietary reference intakes for energy, carbohydrate, fiber, fat, fatty acids, cholesterol, protein and amino acids. J Am Diet Assoc 2002; 102 (11): 1.624.

El hierro merece una consideración especial dado que los niños nacen con depósitos de hierro, pero éstos se depletan en el período postnatal cuando duplican el peso del nacimiento. Los prematuros requieren suplementación de hierro más rápido y en más altas cantidades que los lactantes a término. Los prematuros tienen depósitos disminuidos de vitamina E, y desarrollan anemia hemolítica cuando se proporciona demasiado hierro. Los fortificadores de leche humana y las fórmulas lácteas para prematuros contienen mayores cantidades de vitamina E que las fórmulas lácteas de iniciación. Una fórmula para prematuros fortificada con hierro (15 mg/L) puede aumentar los niveles de ferritina plasmática y prevenir la anemia por deficiencia de hierro.

En general, las necesidades de nutrientes para los lactantes prematuros son mayores que para los lactantes a término (Tabla 10). Los lactantes pretérmino:

- Nacen antes que algunos nutrientes se almacenen
- Crecen más rápidamente
- Absorben menos eficientemente los nutrientes
- Además la presencia de ciertas enfermedades pueden aumentar las necesidades para nutrientes específicos.


Tabla 7. Guía para el suministro de nutrientes en neonatos con soporte nutricional enteral.
Nutriente
Término
Pre-término
Agua (mL)
150 mL/kg/día
Energía
108 kcal/kg
105 – 130 kcal/kg
Proteína
2,2 g/kg
3,5 – 4,0 g/kg
Vitamina A
375 ug
210 – 450 ug/kg
Vitamina D
7,5 ug
3,75 - 10 ug/kg
Vitamina E
3 mg
6 - 12 mg/kg
Vitamina K
5 ug
8 - 10 ug/kg
Vitamina C
30 mg
18 – 24 mg/kg
Tiamina
0,3 mg
0,18 – 0,24 mg/kg
Riboflavina
0,4 mg
0,25 – 0,36 mg/kg
Niacina
5 mg
3,6 – 4,8 mg/kg
Vitamina B6
0,3 mg
0,15 – 0,2 mg/kg
Folato
25 ug
25 – 50 ug/kg
Vitamina B12
0,3 ug/kg
0,3 ug
Calcio
67 mg/kg
185 - 210 mg/kg
Fósforo
50 mg/kg
123 - 140 mg/kg
Magnesio
6,7 mg/kg
8,5 – 10 mg/kg
Hierro
1,0 mg/kg
2,0 – 3,0 mg/kg
Zinc
0,83 mg/kg
1 mg/kg
Yodo
40 ug
30 – 60 ug/kg
Selenio
10 ug
1,3 – 3,0 ug /kg
Biotina
10 ug
3,6 – 6,0 ug/kg
Ácido pantoténico
2 ?g
1,2 – 1,7 ug /kg
Cobre
0,4 – 0,6 mg/kg
0,12 – 0,15 mg/kg
Manganeso
0,3 – 0,6 mg/kg
0,075 mg/kg
Cromo
10 – 40 ug
0,1 – 0,5 ug/kg
Molibdeno
15 – 30 ug
0,3 ug/kg
Sodio
0,9 mEq/kg
3,0 – 3,5 mEq/kg
Cloro
0,9 mEq/kg
2,5 – 3,1 mEq /Kg
Potasio
2,1 mEq/kg
2,3 – 2,5 mEq/kg

Fuente: Anderson D M. Nutrition support for neonatos. En: Matarese L E, Gottschlich M M. Contemporary nutrition support practice. A clinical guide. W.B. Saunders; 1998. p. 337.

Finalmente, una vez evaluado el estado nutricional y estimado las necesidades de energía y nutrientes se procede a definir el tipo de apoyo nutricional —enteral o parenteral o mixto—, el cual va a depender en esencia de la funcionalidad del tracto gastrointestinal, como también de la capacidad de cubrimiento de las metas establecidas a través de una de las vías. Imagen 1.

Imagen 1. Proceso de decisión en alimentación enteral.

Fuente: Campbell S M, Pollack N. Manual de nutrición enteral. Colombia: Abbott Laboratories; 2002. p.46

Lecturas recomendadas


Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
Editor asociado

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