|
| Ismenia
Correa G, N.D., E.N.C.
Profesora Asociada
Universidad de Caldas
Grupo de Soporte Metabólico y Nutricional
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales
Ana
Cristina Orrego G, N.D.
Grupo de Soporte Metabólico y Nutricional
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales
Objetivos
-
Conocer la evaluación de tamizaje, la evaluación
objetiva del estado nutricional en niños.
-
Conocer la clasificación antropométrica del
estado nutricional.
-
Realizar un diagnóstico del estado nutricional en
el niño quirúrgico.
-
Conocer los diferentes componentes nutricionales esenciales
en el niño.
-
Describir el algoritmo para determinar la ruta de alimentación.
|
Consideraciones
generales.
Los
niños tienen mayor riesgo que los adultos para hacer depleción
proteica, debido a que poseen reservas más escasas y tienen
una tasa metabólica proporcionalmente más alta. La
masa corporal magra se depleta con rapidez; los niños pueden
perder 1/3 de su masa corporal magra en 3 a 5 días después
que sus reservas calóricas se han agotado. La desnutrición
puede llevar a debilidad muscular progresiva, alteración
en la función respiratoria y en la función inmune.
La desnutrición es la causa más importante de retardo
del crecimiento; la desnutrición severa durante las fases
críticas del crecimiento puede resultar en crecimiento subóptimo
y en alteraciones funcionales.
Evaluación
nutricional de tamizaje.
En
el adulto se han empleado métodos rápidos y de tamizaje
como la Valoración Global Subjetiva (VGS) e índices
—índice de riesgo nutricional, índice pronóstico
nutricional, índice catabólico de Bistrian—
para identificar el riesgo de morbimortalidad quirúrgica
de acuerdo con el estado nutricional preoperatorio; sin embargo
estos métodos no se utilizan en la práctica pediátrica
pues no se dispone de estudios suficientes que avalen su utilización
en este grupo de población.
De
todos los pacientes pediátricos admitidos en los hospitales
se ha estimado que 30% a 50% son desnutridos; por ello todo niño
a su ingreso debería tener una evaluación nutricional
de tamizaje para identificar su situación nutricional y luego
realizar una evaluación objetiva e integral dentro de los
primeros 5 días de su ingreso al hospital. La evaluación
nutricional de tamizaje incluye la toma de datos y el análisis
de los parámetros clínicos, antropométricos,
de laboratorio y dietarios:
| Clínicos |
Antropométricos |
Laboratorio |
Dietarios |
Examen
físico |
Peso,
longitud/estatura,
circunferencia cefálica.
Gráficas de crecimiento
|
Hemoglobina,
hematocrito, RTL, proteínas totales y albúmina
séricas |
Patrón
habitual de
alimentación, uso de suplementos. |
Los
aspectos de la alimentación de importancia específica
en la evaluación incluyen cambios en la fórmula y
preparación, ingesta calórica y de proteínas,
patrón de evacuación intestinal, medidas antropométricas
previas, acontecimientos tales como introducción de alimentos
sólidos, progresión en las texturas, fórmula
láctea de transición y destrezas en la alimentación.
Las gráficas de crecimiento son útiles para el seguimiento
gráfico y longitudinal, apreciar su ritmo de crecimiento,
detectar en qué momentos hay desvío y poder corregir
las causas que lo determinan.
La precocidad y agresividad con que se instale el apoyo nutricional
depende de la situación antropométrica y bioquímica
del niño. Se considera a un niño de alto riesgo nutricional
si tiene al menos uno de los siguientes factores:
-
Pérdida reciente de peso > 10%
- Índices P/T y P/E < 90%
- Pliegue tricipital < P10
- Albúmina < 3 g/dL
- Prealbúmina < 10 mg/L
- Recuento total de linfocitos < 1500 células/mm3
|
El
paciente de alto riesgo nutricional debe recibir apoyo nutricional
y debe ser controlado estrechamente para ajustar adecuadamente sus
requerimientos.
Evaluación
objetiva del estado nutricional
La
valoración del estado nutricional es una herramienta diagnóstica
de gran valor para los profesionales del área de la salud.
Su principal utilidad es proporcionar información para detectar
tempranamente en el niño el problema nutricional, conocer
su magnitud y características y, dirigir las acciones que
conduzcan a corregir las alteraciones encontradas.
El
estado nutricional es afectado por múltiples factores, por
ello se aconseja el empleo de indicadores alimentarios, bioquímicos,
clínicos, funcionales y antropométricos para realizar
así una evaluación más integral. La evaluación
integral del estado nutricional le permite al profesional de la
salud, identificar las situaciones de riesgo tales como: consumo
excesivo o deficiente de alimentos, ausencia de lactancia materna,
destete precoz, alimentación complementaria inadecuada, preparación
inadecuada de fórmulas lácteas, peso bajo al nacer,
retardo en el crecimiento intrauterino, prácticas alimentarias
inadecuadas; emitir un diagnóstico más preciso y confiable
del estado nutricional; establecer las recomendaciones nutricionales
para su tratamiento; y evaluar la eficacia del tratamiento.
La
evaluación del estado nutricional se puede realizar a través
de la historia médica, la historia nutricional, la exploración
física y el interrogatorio para obtener información
referente al estado general de salud, situaciones médicas
pasadas y actuales que han afectado o pueden llegar a afectar el
estado nutricional (cirugías, quimioterapia, terapias o medicamentos
catabólicos, procedimientos diagnósticos), conducta
y hábitos alimentarios.
Existen métodos directos e indirectos para utilizar en la
evaluación del estado nutricional. Los métodos directos
tales como la tomografía axial computarizada (TAC), la resonancia
magnética, el ultrasonido, la absorciometría dual
de rayos X (DEXA) son costosos, requieren de tecnologías
sofisticadas y no están disponibles para los estudios en
el área clínica. Los métodos indirectos incluyen
la medición de los niveles de nutrientes, la capacidad funcional
de los diversos órganos y sistemas y las medidas antropométricas.
Consumo
de nutrientes: se analiza por medio de la dieta y la
revisión de los hábitos alimentarios; puede
obtenerse mediante diversos métodos como el recordatorio
global de 24 horas, frecuencia en el consumo de alimentos
y observación directa de la ingesta, entre otros.
Evaluación
bioquímica: medición en sangre o en orina
de niveles de nutrientes, de sus metabolitos y de proteínas
o enzimas dependientes tales como: vitaminas, minerales,
transferrina, albúmina, proteína ligadora
de retinol, prealbúmina ligadora de tiroxina, excreción
de creatinina en orina. Algunas de las pruebas de laboratorio
son inespecíficas, porque son afectadas factores
no nutricionales —enfermedad subyacente, estados inflamatorios,
estado de hidratación, estrés—.
Examen
físico: busca detectar alteraciones relacionadas
con una nutrición inadecuada y que pueden verse,
palparse en los tejidos y en la mucosa bucal o en órganos
cercanos a la piel. Estos cambios pueden corresponder a
excesos o deficiencias específicas de nutrientes.
Los hallazgos clínicos de muchas de estas alteraciones
nutricionales de acuerdo al sitio involucrado se resumen
en la Tabla 1.
|
Tabla
1. Hallazgos clínicos asociados con una nutrición
inadecuada. |
| Área
examinada |
Hallazgo |
Déficit
nutricional |
General
|
Bajo
peso; baja estatura; edema; nivel de actividad disminuida; soprepeso |
Déficit
de calorías
Déficit de proteínas
Exceso de calorías |
| Pelo
|
Fácilmente
desprendible; fino y ralo, despigmentado; liso; ausencia de
brillo, textura alterada |
Déficit
de proteínas |
| Piel
(general) |
Xerosis,
queratosis folicular
Dermatitis simétrica de la piel expuesta a la luz solar
Petequia, púrpura
Dermatitis escrotal y vulvar
Dermatitis generalizada |
Déficit
de vitamina A
Déficit de niacina
Déficit ácido ascórbico
Déficit riboflavina
Déficit de zinc, ácidos grasos esenciales |
Piel
(cara)
|
Dermatitis
seborreica nasolabial
Cara de luna; despigmentación difusa
|
Déficit
de riboflavina
Déficit de proteínas |
| Tejido
subcutáneo |
Disminuido
Aumentado |
Déficit
de calorías
Exceso de calorías |
| Uñas
|
En
forma de cuchara, coiloniquia |
Déficit
de hierro |
| Ojos
|
Conjuntiva
seca; queratomalacia; manchas de Bitot |
Déficit
de vitamina A |
Labios
|
Estomatitis
angular
Queilosis
|
Déficit
de riboflavina o de hierro
Déficit de vitaminas del complejo B |
Encías
|
Esponjosas,
sangrantes, enrojecimiento gingival |
Déficit
de vitamina C
Exceso de vitamina A |
| Dientes |
Caries
Esmalte moteado y erosionado
Hipoplasia del esmalte |
Déficit
de flúor
Exceso de flúor
Déficit vitaminas A y D |
| Lengua |
Glositis |
Déficit
niacina, folato, riboflavina, vitamina B12 |
| Esqueleto |
Crecimiento
nodular de las articulaciones condrocostales
Craneotabes; protuberancia frontal; agrandamiento de las epífisis
Fragilidad ósea |
Déficit
vitaminas
C y D |
| Músculo |
Masa
muscular disminuída
Pantorrillas frágiles |
Déficit
de proteínas y de calorías
Déficit de tiamina |
| Neurológico |
Oftalmoplegia
Ataxia, pérdida sensorial |
Déficit
de tiamina, vitamina E
Déficit de vitaminas B12 y E |
| Endocrino
y otros |
Hipotiroidismo
Intolerancia a la glucosa
Alteración en el gusto
Cicatrización retardada de las heridas |
Déficit
de yodo
Déficiti de cromo
Déficit de zinc
Déficit de vitamina C y zinc |
Fuente:
Hubbard V S, Hubbard L R. Clinical assessment of nutritional status.
En: Walker WA, Watkins JB. Nutrition in pediatrics. Basic science
and clinical applications. 2nd ed. Hamilton, Ontario: B.C. Decker;
1997. p.17.
Pruebas
inmunológicas: como el recuento total de linfocitos,
las pruebas cutáneas de hipersensibilidad retardada
para evaluar la capacidad del organismo para responder ante
una infección. En personas desnutridas esta respuesta
se encuentra retardada o ausente dependiendo de la severidad
del cuadro.
Evaluación
funcional: pretende evaluar la capacidad de respuesta
de un individuo ante una prueba específica, como
la fuerza de prensión de la mano —dinamometría
isoquinética—, adaptación a la oscuridad
—evalúa el estado de nutrición de la
vitamina A—.
Antropometría:
método de evaluación objetivo que se ocupa
de la medición de las variaciones en el tamaño
y en la composición corporal a diferentes edades.
Las medidas antropométricas más utilizadas
son el peso, talla o longitud, circunferencia cefálica,
circunferencia del brazo, pliegues cutáneos y medidas
especiales en el caso de discapacidades físicas (envergadura,
longitud del brazo, altura de la rodilla entre otros).
Para
que la medida antropométrica tenga valor en la interpretación
se convierte en índice antropométrico, al
comparar el valor actual contra valores esperados obtenidos
de una población de referencia; ellos son: índice
de masa corporal (Peso/estatura2), índice ponderal
(T/P 1/3), el índice pondoestatural (P/L3), peso-edad
(P/E), talla-edad (T/E) y peso-talla (P/T). En los niños,
los índices antropométricos más comúnmente
usados son: peso para longitud/estatura (P/L-T),
longitud/ estatura para edad (L/E), y peso
para edad (P/E) y el índice pondoestatural
(P/L3).
El
índice peso para la edad refleja la masa
corporal en relación con la edad cronológica.
El
índice peso para la longitud-estatura refleja
la disminución de tejido graso y/o magro con relación
a la longitud-estatura del individuo y se asocia con pérdidas
rápidas generalmente relacionadas con procesos infecciosos
agudos (enfermedades diarreicas o respiratorias).
El
índice longitud-estatura para la edad está
estrechamente vinculado con la historia nutricional, socioeconómica
y de salud del individuo y refleja el deterioro en períodos
prolongados de tiempo.
El
índice pondoestatural de Rohrer (IPE), relaciona
el peso al nacer (en gramos) con la longitud al nacer (en
cm3); es un índice de proporcionalidad del cuerpo.
El
índice de Quetelet o índice de masa corporal
(IMC), evalúa el peso del niño en relación
a su estatura, generalmente es usado como el primer indicador
en la evaluación de la grasa corporal; el IMC aumenta
rápidamente desde el nacimiento hasta aproximadamente
los 4 meses de edad, y sigue en incremento a medida que
aumenta la edad para ambos sexos.
|
|
Clasificación
antropométrica del estado nutricional por grupos de edad.
En
los neonatos (primer mes de vida).
Las
medidas antropométricas a tomar son peso, longitud, circunferencia
cefálica al nacer, las cuales se pueden interpretar de la
siguiente manera:
Peso
al nacer: obtenido durante la primera hora de vida
antes de la pérdida de peso postnatal y es de utilidad
cuando no se conoce la edad gestacional. Según la
recomendación de un grupo de expertos de la OMS/OPS
(1988) se clasifica como:
|
| Peso
al nacer mayor de 4.000 g |
Macrosómico |
| Peso
al nacer de 3.000 - 4.000 g |
Normal |
| Peso
al nacer de 2.500 - 2.999 g |
Niño
con insuficiente peso al nacer (IPN) |
| Peso
al nacer menor de 2.500 g |
Niño
con bajo peso al nacer (BPN) |
| Peso
al nacer menor de 1.500 g |
Niño
de muy bajo peso al nacer (MBPN) |
| Peso
al nacer menor de 1.000 g |
Niño
con bajo peso extremo |
Peso para la edad gestacional en los neonatos (primer
mes de vida): conocida la edad gestacional por amenorrea
o estimada por el examen del recién nacido, se puede
evaluar el crecimiento intrauterino mediante la ubicación
del peso y de la longitud del nacimiento diseñada
por el Centro Latinoamericano de Perinatología y
Desarrollo Humano (CLAP). Tabla 2.
|
Tabla
2. Valores de peso esperados según edad gestacional,
aplicables a niños y niñas. |
| Edad
gestacional semanas |
Peso
en gramos |
| |
Percentil
10 |
Percentil
50 |
Percentil
90 |
| 26 |
564
|
821 |
1155 |
| 27
|
617
|
957
|
1346 |
| 28
|
703
|
1113 |
1552 |
| 29
|
843 |
1276
|
1800 |
| 30
|
1004
|
1460
|
1999 |
| 31
|
1161
|
1642 |
2196 |
| 32
|
1304
|
1842
|
2373 |
| 33
|
1507
|
2066
|
2592 |
| 34 |
1772
|
2322
|
2901 |
| 35
|
2055 |
2611 |
3206 |
| 36
|
2324
|
2888
|
3513 |
| 37
|
2529
|
3090
|
3690 |
| 38
|
2696
|
3230 |
3826 |
| 39
|
2816 |
3333 |
3906 |
| 40
|
2916 |
3430 |
4003 |
Fuente:
Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano.
CLAP-OPS/OMS. Material de Apoyo para la Promoción, Protección
y Vigilancia de la Salud del Niño. Montevideo: Publicación
Científica CLAP No.1304, 1994:11.
Según
la ubicación en el percentil del peso para la edad gestacional
en la tabla del CLAP (Tabla 2) se interpreta así:
| -
Alto peso para edad gestacional (APEG). |
Por
encima del percentil 90 |
| -
Peso adecuado para edad gestacional (PAEG) |
Entre
el percentil 90 y el percentil 10 |
| -
Bajo peso para edad gestacional (BPEG) o retardo del crecimiento
intrauterino (RCIU) |
Por
debajo del percentil 10 |
Otra
forma de interpretar las medidas del peso y longitud es evaluando
la adecuación del peso para la longitud mediante la aplicación
del índice pondoestatural (IPE) (Rohrer) obtenido a través
de la fórmula:
IPE
= Peso en gramos/longitud3 en cm
x 100
Interpretación
del IPE según Charles L. Lockwood y Stuart Weimer:
IPE:
< 2,3 corresponde a los bebés delgados
IPE: 2,32 y 2,85 a los normales
IPE: > 2,85 a los obesos
|
El
retardo del crecimiento intrauterino (RCIU) puede evaluarse desde
el punto de vista estrictamente antropométrico, de acuerdo
a los resultados del IPE:
IPE:
2,32 – 2,85 RCIU armónico o simétrico
IPE: < 2,32 RCIU disarmónico o asimétrico
|
En niños mayores de 1 mes hasta 10 años-11 meses.
Las medidas antropométricas a tomar son peso, longitud (hasta
los 36 meses), talla y pueden ser interpretadas a través
de los índices peso-edad (P/E), peso/longitud-talla (P/L-T),
longitud/talla-edad (T/E) y el IMC en niños mayores de 2
años; no se debe usar el índice peso-talla en ningún
niño que muestre indicios de que ha iniciado la pubertad;
la circunferencia cefálica tiene utilidad en el monitoreo
del crecimiento hasta los 3 años de edad. Los índices
antropométricos pueden ser expresados en términos
de Z-scores, percentiles o porcentaje de adecuación frente
a la mediana, éste último se calcula de la siguiente
manera:
| Índice
peso-edad (P/E) * |
Peso
actual/Peso esperado para edad y género x 100 ** |
| Índice
peso/longitud-talla (P/L-T) |
Peso
actual/Peso esperado para longitud-talla real ** |
| Índice
longitud/talla-edad (L-T/E) |
Longitud-talla
actual/Longitud-talla esperada para edad y género x 100
** |
*
Se aconseja el empleo del índice P/E para todos los niños
menores de 2 años.
** El valor esperado se obtiene de la población de referencia
NCHS ubicado en la mediana o percentil 50. |
Los
valores obtenidos al calcular el porcentaje de adecuación,
permiten clasificar el estado nutricional como se presenta en la
Tabla 3.
Tabla
3. Clasificación del estado nutricional según
los índices peso-edad (p/e), peso- talla (p/t) y talla-edad
(t/e) mediante porcentajes de adecuación. |
Puntos
de corte
% |
Clasificación
nutricional |
Puntos
de
corte % |
Clasificación
nutricional |
Puntos
de corte
% |
Clasificación
nutricional |
| |
P/E |
|
P/T |
|
T/E |
| >
110% |
Exceso |
>
108% |
Exceso |
>
105% |
Exceso |
| 90
– 110% |
Normal |
92
– 108% |
Normal |
95
– 106% |
Normal |
| 89,9
– 80% |
Déficit
leve |
91,9
– 84% |
Déficit
leve |
94,9
– 90% |
Déficit
leve |
| 79,9
– 70% |
Déficit
moderado |
83,9
– 76% |
Déficit
moderado |
89,9
– 86% |
Déficit
moderado |
| <
70% |
Déficit
severo |
<
76% |
Déficit
severo |
<
85% |
Déficit
severo |
El punto de corte para normalidad o ausencia de riesgo de desnutrición
se construyó con ± 1DE. Fuente: Minsalud de Colombia.
SISVAN. Bogotá: Ministerio de Salud. ICBF; 1986.
En
niños mayores de 2 años de edad calcular el IMC mediante
la fórmula:
IMC = Peso (Kg) ó (g)/Talla (m)2 ó (cm)2.
El
resultado del IMC se interpreta mediante la ubicación percentilar
en relación con la población de referencia (NCHS)
según edad y género presentada en gráficas
o tablas. La OMS propone los puntos de corte para su interpretación
como se describe a continuación:
Puntos
de corte estado nutricional |
| <
P5 |
Desnutrición
severa |
| P5
– P10 |
Desnutrición
moderada |
| P10
– P25 |
Enflaquecimiento |
| P25
– P85 |
Normal |
| P85
– P95 |
Riesgo
de obesidad |
| >
P95 |
Obesidad |
Fuente:
Burrows R. Evaluación del estado nutricional del escolar
y adolescente. En: Nutrición del escolar y adolescente.
Hodgson M I, Atalah E. Eds., Sociedad chilena de pediatría,
2001. p.37.
En
adolescentes.
Las medidas antropométricas recomendadas son peso, talla,
espesor del pliegue cutáneo tricipital y/o espesor del
pliegue cutáneo subescapular, interpretadas como índices
talla-edad, índice de masa corporal (IMC) para la edad
y género, pliegues cutáneos del tríceps y
subescapular para edad y género e interpretados mediante
la ubicación percentilar frente a la población de
referencia (NCHS) según edad y género.
El
índice talla-edad según ubicación percentilar
se interpreta como:
| Índice
antropométrico |
Punto
de corte |
Indicador |
| Talla
para la edad |
<
percentil 3° ó < -2 puntuaciones z |
Detención
del crecimiento ó
talla baja para la edad |
El
valor del IMC calculado se compara con los valores de la población
de presentados en las gráficas o tablas del NCHS; si el IMC
del adolescente evaluado es >= percentil 85 se deben tomar las
medidas del pliegue de grasa tricipital y subescapular para la interpretación
más precisa de su estado nutricional. Se pueden utilizar
los puntos de corte presentados en la tabla 4.
| Tabla
4. Puntos de corte del índice de masa corporal para
clasificar delgadez y obesidad en adolescentes, ambos sexos. |
Índice
antropométrico |
Valores
límites |
Indicador |
| IMC
para la edad |
<
percentil 5 |
Delgadez
o IMC bajo para la edad |
| IMC
para la edad |
>=
percentil 85 |
Expuesto
al riesgo de sobrepeso |
| IMC
para la edad |
>=
percentil 85 del IMC y |
Obeso |
| EPCT
para la edad |
>=
percentil 90 del EPCT y |
|
| EPCS
para la edad |
>=
percentil 90 del EPCS |
|
EPCT
= espesor del pliegue cutáneo tricipital
EPCS = espesor del pliegue cutáneo subescapular |
Fuente:
Organización Mundial de la Salud. El Estado Físico:
Uso e interpretación de la antropometría. Ginebra
1995. p. 318. OMS, Serie de Informes Técnicos 854.
A
causa de los notables cambios del crecimiento durante el estirón
de la adolescencia, es importante identificar las mediciones de
la maduración más apropiadas y emplearlas como indicadores
en la evaluación antropométrica del estado nutricional
y de salud del adolescente. Se debe usar el estado de maduración
(Tanner) para interpretar el significado de los indicadores antropométricos
del estado nutricional basados en la edad cronológica.
Siempre que sea posible se recomienda el empleo de dos acontecimientos
de la maduración en cada sexo para ayudar a interpretar los
datos antropométricos de referencia durante la adolescencia;
el ideal es un indicador del comienzo del estirón de la adolescencia
en cada sexo y un indicador de que ha pasado la velocidad máxima
de crecimiento de la talla y los cambios asociados.
Para
niños con discapacidades físicas y/o mentales:
Resulta
inapropiado comparar el crecimiento de niños con discapacidad
física y/o mental moderada a severa con la población
de referencia del NCHS; por tanto, deben usarse las curvas de crecimiento
para patologías especiales (Tabla 5).
Tabla
5. Curvas de crecimiento para patologías especiales.
|
| Enfermedad/síndrome |
Gráficas
de crecimiento disponibles |
Referencia |
| Acondroplasia
|
Estatura
para la edad, velocidad de crecimiento en estatura, circunferencia
cefálica |
Horton
et al. 1978 |
| Síndrome
de Down |
Estatura
para la edad, peso para la edad |
Cronk
et al. 1988 |
| Síndrome
cromosoma frágil X |
Estatura
para la edad, peso para la edad, circunferencia cefálica
|
Butleret
al. 1992 |
| Síndrome
de Marfan |
Estatura
para la edad, peso para la edad |
Pyeritz
et al. 1985 |
| Mielomeningocele
|
Estatura
para la edad, peso para la edad |
Ekvall,
1993 |
| Síndrome
de Noonan |
Estatura
para la edad |
Ranke
et al. 1988 |
|
Síndrome de Prader-Willi |
Estatura
para la edad |
Holm,
1988 |
| Síndrome
de Turner |
Estatura
para la edad, velocidad de crecimiento en estatura |
Ranke
et al. 1983 |
|
Síndrome de Williams |
Estatura
para la edad, circunferencia cefálica |
Pankau
et al. 1992 |
| Niños
con parálisis cerebral |
Longitud
brazo, longitud pierna |
Stallings
et al. 1996 |
Fuente:
Stallings V A, Fung E B. Clinical nutrition assessment of infants
and children. En: Shills M E, Olson J A, Shike M, Ross A C. Eds.
Modern nutrition in health and disease. Philadelphia: Williams &
Wilkins; 1999.
Diagnóstico
del estado nutricional.
El
análisis de los parámetros clínicos, antropométricos,
de laboratorio y alimentarios obtenidos en la historia clínica
y nutricional le permite al profesional de la salud establecer el
diagnóstico del estado nutricional como normal o malnutrición.
El estado nutricional normal significa que existe un equilibrio
entre el gasto y el aporte de calorías y de nutrientes, reflejado
en medidas antropométricas de tamaño y de composición
corporal adecuadas y ausencia de signos físicos y de alteraciones
en los niveles de nutrientes.
La
malnutrición es el estado nutricional resultante de un déficit
o de un exceso de calorías o de uno o más nutrientes.
La sobrealimentación o hipernutrición es una manifestación
de malnutrición producida por el consumo excesivo de calorías
durante un largo período de tiempo acompañado de sedentarismo;
la obesidad y el sobrepeso son sus manifestaciones. La subalimentación
o subnutrición es el estado nutricional debido al consumo
insuficiente de calorías y de nutrientes durante un largo
período de tiempo y de acuerdo a la intensidad del daño
se clasifica en leve, moderada y severa; el kwashiorkor, el marasmo
y el kwashiorkor-marasmo constituyen la presentación clásica
de la subnutrición grave en los que se observan diferencias
clínicas, bioquímicas y antropométricas (Tabla
6).
| Tabla
6. Indicadores de desnutrición proteico-calórica. |
| Condición |
Peso
corporal |
Grasa
corporal |
Masa
celular
corporal |
Masa
celular visceral |
Función
inmune |
| Marasmo |
Disminuído |
Disminuída |
Disminuída |
Ligeramente
disminuída o normal |
Disminuída |
| Kwashiorkor |
Disminuído |
Normal |
Normal |
Disminuída |
Disminuída |
| Marasmo-Kwashiorkor |
Disminuído |
Disminuída |
Disminuída |
Disminuída |
Disminuída |
Fuente:
Hopkins B. Assessment of nutritional status. En: Gottschlich M M,
Matarese L E, Shronts E P. Nutrition support dietetics. Core curriculum.
2nd ed. 1993. p. 53
Desde
el punto de vista de la etiología la malnutrición
se clasifica como: primaria, secundaria y mixta. La malnutrición
primaria es el estado nutricional asociado con factores de riesgo
socieconómico y culturales que limitan o exceden el consumo
de alimentos, y por lo tanto conducen a la disminución o
al aumento en el aporte de las calorías y de los nutrientes
requeridos. La malnutrición secundaria es el estado nutricional
resultante de la presencia de factores de riesgo patológicos
que interfieren en cualquiera de las fases del proceso de la nutrición.
La malnutrición mixta es el estado nutricional asociado a
la combinación de factores de riesgo socioeconómicos,
culturales y patológicos.
Suministro
de energía y de nutrientes.
Las
necesidades de energía y de nutrientes se determinan de acuerdo
a:
-
Edad
gestacional
- Estado de crecimiento intrauterino
- Edad, género y peso del niño
- Velocidad de crecimiento
- Estado nutricional
- Enfermedad actual
- Grado de stress metabólico
|
Una
vez evaluado el niño y definido su estado nutricional se
estiman sus necesidades nutricionales y de energía y, se
establecen unas metas las cuales deben estar basadas en la evaluación
del estado nutricional:
-
Promover el crecimiento normal
-
Necesidades de mantenimiento. Los requerimientos de calorías
y de proteínas de mantenimiento son las cantidades
necesarias para mantener la homeostasis, no el crecimiento.
La duración del soporte nutricional parenteral de
mantenimiento no debe exceder de 1 o 2 semanas.
-
Crecimiento compensatorio o recuperacional (catch-up
growth). Se requieren más calorías que
en el soporte para favorecer el crecimiento o en el soporte
de mantenimiento.
|
La
consideración inicial en la determinación de los requerimientos
de nutrientes es la selección de un método apropiado
para establecer las necesidades de energía y de proteínas.
Existen varios métodos para calcularlos, ninguno de ellos
es siempre seguro; algunos pueden subestimar o sobreestimarlos.
Energía:
la necesidad de energía en un niño enfermo
podría definirse como la cantidad suficiente para
atender las demandas generadas por el estrés metabólico
y que le permita conservar sus reservas corporales previas,
evitar deterioro y minimizar las complicaciones asociadas
con subalimentación o sobrealimentación. Las
necesidades calóricas de un niño hospitalizado
pueden estimarse a través de la medición directa
del gasto energético en reposo (GER) por calorimetría
indirecta o calculando el GER por medio de ecuaciones predictivas
que requieren de datos como el peso, la talla y el sexo.
En
pediatría existen varias ecuaciones predictivas del
GER, las más utilizadas son las propuestas por FAO/OMS/UNU
(1910-1980), las de Schofield y la de Cunninham. Las siguientes
ecuaciones son las propuestas por FAO/OMS/UNU basadas en
el peso corporal y en la edad:
|
|
Hombres
GER (kcal/día) |
Mujeres
GER (kcal/día) |
0
– 3 años |
(60,9
x peso) - 54 |
(61
x peso) - 51 |
3
– 10 años |
(22,7
x peso) + 495 |
(22,5
x peso) + 499 |
10
– 18 años |
(17,5
x peso) + 651 |
(12,2
x peso) + 746 |
Una
vez alcanzado el aporte calórico estimado para el GER y mantenida
la estabilidad del paciente, se intenta progresar en la administración
de energía hasta alcanzar la meta calórica. Se entiende
por meta calórica, el aporte calculado como necesario para
lograr un balance energético positivo; uno de los métodos
disponibles para su cálculo son los factores de corrección
expresados como múltiplos del GER:
Meta
calórica = GER x factor de actividad x factor de agresión
Los
factores de corrección con los que se cuentan actualmente
se determinaron en adultos y se describen a continuación:
| Situación |
|
Factor |
| Actividad |
En
cama |
1.2 |
| |
Ambulatorio |
1.3 |
| Agresión |
Cirugía
menor |
1.1 |
| |
Cirugía
mayor |
1.2 |
| |
Infección
leve |
1-1.2 |
| |
Infección
moderada |
1-1.4 |
| |
Peritonitis |
1.4 |
| |
Quemadura
< 20% |
1-1.5 |
| |
Quemaduras
20-40% |
1.5-1.85 |
| |
Quemaduras
> 40% |
1.85-2.0 |
Si
la meta establecida es para favorecer el catch-up, las necesidades
de energía se calculan de acuerdo a la siguiente guía:
| Límite
inferior kcal/kg = RDA para edad (kcal/kg) x Peso esperado
para la estatura/Peso actual |
| Límite
superior kcal/kg = RDA para edad (kcal/kg) x Peso esperado
para la edad/Peso actual |
Donde:
Peso esperado para la estatura y el peso esperado para la edad,
es el valor obtenido de la población de referencia NCHS ubicado
en la mediana o percentil 50.
Para
niños con discapacidades en su desarrollo mental las necesidades
de energía se estiman según edad y discapacidad (Tabla
7).
Tabla
7. Necesidades estimadas de energía para niños
con discapacidades en su desarrollo mental. |
Condición |
Recomendación
calórica diaria |
| Parálisis
cerebral, con actividad severamente restringida |
11,1
kcal/cm estatura |
| Parálisis
cerebral, con actividad leve a moderada |
13,9
kcal/cm estatura |
| Parálisis
cerebral (atetoide), adolescencia |
Hasta
6000 kcal |
| Síndrome
de Down, niños 5 a 12 años de edad |
16,1
kcal/cm estatura |
| Síndrome
de Down, niñas 5 a 12 años de edad |
14,3
kcal/cm estatura |
| Síndrome
de Prader-Willi 10-11 Kcal / cm estatura para mantenimiento |
8,5
kcal/cm estatura para pérdida de peso |
Mielomeningocele
(espina bífida)
|
9-11
kcal / cm estatura (para mantenimiento)
7 kcal/cm estatura (pérdida de peso) |
Adaptado de:
-
Duggan C. Failure to thrive: Malnutrition in pediatric outpatient
setting. En: Walker WA, Watkins JB. Nutrition in pediatrics. Basic
science and clinical applications. 2nd ed. Hamilton, Ontario: B.C.
Decker; 1997. p. 708.
- Davis A D. Pediatrics. En: Matarese L E, Gottschlich M M. Contemporary
nutrition support practice. A clinical guide. W.B. Saunders; 1998.
p. 352.
Líquidos:
las modificaciones en el aporte hídrico están
relacionadas con el estado de salud, la enfermedad, la fiebre
y la edad. Para el cálculo de los requerimientos
de líquidos de mantenimiento puede emplearse el método
de Holliday-Segar basado en el peso corporal:
|
| Primeros
10 kg de peso corporal |
100
mL /kg |
| Mayor
de 10 kg de peso corporal |
1.000
mL + 50 mL por cada kg > 10 kg |
| Mayor
de 20 kg de peso corporal |
1.500
mL + 20 mL por cada kg > 20 kg |
Proteínas:
esenciales para mantener la masa corporal magra, para la
síntesis de proteínas indispensables de los
sistemas de defensa, reconstrucción y cicatrización;
las proteínas proporcionan 4 kcal/gramo y cada gramo
de proteínas contiene 0,16 g de nitrógeno.
En
niños con trauma o lesión (no quemadura) las
necesidades de proteínas pueden calcularse de acuerdo
a la edad:
|
| Neonatos
pretérmino |
2,5
– 3,0 g/kg/día |
| Neonatos
a término |
2,3
– 2,7 g/kg/día |
| Lactante |
2,0
– 2,5 g/kg/día |
| Niños
de 2 –12 años |
2,0
– 2,5 g/kg/día |
| Adolescentes |
1,0
– 2,0 g/kg/día |
Incrementar
al total de agua 12% por cada grado de temperatura corporal >37,5ºC.
Este método NO es apropiado para neonatos menores de 14 días
o para las condiciones asociadas con pérdidas anormales de
agua.
| Para
lograr una utilización eficaz de proteínas se
requiere un aporte de calorías no proteicas por cada
gramo de nitrógeno, lo que depende del nivel de estrés
observado y de la edad del niño: |
| Niños
mayores severamente estresados |
100:1 |
| Lactantes
y niños pequeños severamente estresados |
200:1 |
| Niños
mayores (estrés menor) |
150:1 |
| Lactantes
y niños pequeños (estrés menor) |
250:1 |
Carbohidratos:
son requeridos para apoyar el depósito de proteínas,
se necesitan para el crecimiento de los niños como
fuente de energía de disponibilidad inmediata, y
como precursores en la síntesis de ácidos
nucleicos. La mayor proporción de energía
de la dieta se deriva de los carbohidratos, excepto en los
niños alimentados exclusivamente con leche materna
o con fórmulas lácteas. El rango óptimo
de aporte de carbohidratos se cree es de 40 a 60% de la
energía total.
Lípidos:
son los principales constituyentes del cerebro, donde son
esenciales para la estructura y función de las membranas
neuronales y gliales, y son los principales componentes
de la vaina de la mielina; las grasas son vitales para el
crecimiento y desarrollo normales, y son la principal fuente
de energía para el neonato y para el niño
en cualquier etapa de su vida; ellas suministran más
del doble de la energía (9 kcal/g) aportada por una
cantidad equivalente de proteínas y carbohidratos
(4 kcal/g); sirven para transportar las vitaminas liposolubles
y como precursores de los ácidos grasos esenciales
Los ácidos grasos esenciales y sus derivados son
necesarios para el crecimiento, mantenimiento de las estructuras
y funciones de las membranas celulares, regulación
del metabolismo del colesterol y síntesis de prostaglandinas.
El ácido linolénico es precursor de los ácidos
grasos de cadena muy larga docosahexaenoico (DHA, 22:6n3)
y eicosapentaenoico (EPA, 20:5n3), que se necesitan en el
cerebro y en el sistema de la retina para la agudeza visual.
La
Academia Americana de Pediatría no ha hecho una recomendación
específica, pero sugiere un mínimo de 30 a
40% de la energía en forma de grasa. El Comité
de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría
recomienda que los lactantes reciban 3% de la energía
total en forma de ácido linoleico y 0,3% de la energía
derivada del ácido linolénico. Un consenso
del grupo de Internacional Union of Nutrition Sciences
recomienda cantidades ligeramente más altas para
los lactantes pretérmino, 4 a 5% de la energía
como ácido linoleico y 0,5% como ácido linolénico.
Fibra:
el consumo de fibra en la niñez está asociado
con importantes beneficios para la salud, especialmente
con respecto a la función normal del intestino. El
Comité de Nutrición de la Academia Americana
de Pediatría (1993) recomienda un aporte de fibra
de 0,5 g/kg/día.
|
| Niños
(3-19 años) |
6,8-34,5
g/día |
| Niñas
(3-19 años) |
6-28,5
g/día |
| Adolescentes
obesos |
35-40
g/día |
Micronutrientes:Bajo
esta denominación se incluyen las vitaminas, los
minerales y diversos compuestos orgánicos de bajo
peso molecular esenciales para la salud humana como la colina,
el mio-inositol, la carnitina, la taurina, el ácido
lipoico y la pirroloquinolín-quinona. Las vitaminas
son claves en la agresión por su rol en la síntesis
proteica, en la utilización de carbohidratos, en
el proceso de cicatrización, en la función
inmunológica, como antioxidantes, entre otros. Los
minerales desempeñan funciones biológicas
importantes de carácter plástico o estructural
y regulador (activadores o inhibidores enzimáticos);
de acuerdo con la cantidad necesaria de minerales esenciales
para el organismo se distinguen los macrominerales, los
microminerales (oligoelementos o elementos traza) y los
minerales ultratraza (ultraoligoelementos). Los macrominerales
están presentes en mayor proporción en los
tejidos, por lo que tienen que ser aportados en cantidades
superiores por la dieta (más de 100 mg/día);
los microminerales se requieren en menor cantidad (menos
de 100 mg/día). En las Tablas 8 y 9 se presentan
las dosis recomendadas de vitaminas y minerales para lactantes
a término, preescolares, escolares y adolescentes
a suministrar vía enteral.
|
| Tabla
8. Ingestas dietéticas de referencia (DRI): Ingesta
dietética recomendada (RDA) e ingesta adecuada (AI)
de vitaminas en niños de 0 a 18 años de ambos
sexos, 1997 – 2001. |
| Nutriente |
Edad
en años |
| |
0,0–
0,5 |
0,5–
1,0 |
1
– 3 |
4
– 8 |
9
– 13 |
13
– 18 |
|
|
|
|
|
H |
M |
H |
M |
| Vitaminas |
| Tiamina
(mg/día) |
0,2*
|
0,3*
|
0,5
|
0,6
|
0,9 |
0,9
|
1,2
|
1,0 |
|
Riboflavina (mg/día) |
0,3* |
0,4* |
0,5 |
0,6
|
0,9 |
0,9
|
1,3
|
1,0 |
| Niacina
(mg/día) |
2*
|
4* |
6 |
8 |
12 |
12
|
16 |
14 |
| Biotina
(ug /día) |
6*
|
5* |
8* |
12* |
20* |
20* |
25*
|
25* |
| Ác.
pantoténico (mg/día) |
1,7* |
1,8* |
2* |
3* |
4* |
4*
|
5*
|
5* |
| Vitamina
B6 (mg/día) |
0,1* |
0,3* |
0,5 |
0,6 |
1,0 |
1,0
|
1,3 |
1,2 |
| Folato
(ug/día) |
65* |
80* |
150
|
200 |
300
|
300 |
400 |
400 |
| Vitamina
B12 (ug/día) |
0,4* |
0,5* |
0,9 |
1,2 |
1,8 |
1,8
|
2,4 |
2,4 |
| Colina
(mg/día) |
125* |
150* |
200* |
250* |
375* |
375* |
550* |
400* |
| Vitamina
C (mg/día) |
40* |
50* |
15 |
25 |
45 |
45 |
75 |
65 |
| Vitamina
A (ug/día) |
400* |
500* |
300 |
400 |
600 |
600 |
900 |
700 |
| Vitamina
D (ug/día) |
5* |
5* |
5* |
5* |
5*
|
5* |
5* |
5* |
| Vitamina
E (mg/día) |
4* |
5* |
6 |
7 |
11 |
11
|
15 |
15 |
|
Vitamina K (ug/día) |
2,0* |
2,5* |
30* |
55* |
60* |
60* |
75* |
75* |
H: Hombres M: Mujeres
Nota: los valores que se presentan en esta tabla corresponden a
las RDA y a las AI para vitaminas; los valores para las AI se identifican
con un asterisco (*).
Fuente: Trumbo P, Schalicker S, Yates A A, Poos M. Dietary reference
intakes for energy, carbohydrate, fiber, fat, fatty acids, cholesterol,
protein and amino acids. J Am Diet Assoc 2002; 102 (11): 1.623.
Tabla
9. Ingestas dietéticas de referencia (DRI): Ingesta
dietética recomendada (RDA) e Ingesta adecuada (AI)
de minerales en niños de 0 a 18 años de ambos
sexos, 1997 – 2001. |
| Nutriente |
Edad
en años |
| |
0,0–
0,5 |
0,5–
1,0 |
1
– 3 |
4
– 8 |
9
– 13 |
13
– 18 |
|
|
|
|
|
H |
M |
H |
M |
| Minerales |
| Calcio
(mg/día) |
210* |
270* |
500* |
800* |
1300* |
1.300* |
1300* |
1.300* |
Fósforo (mg/día) |
100* |
275* |
460 |
500 |
1250 |
1250 |
1250 |
1250 |
Magnesio (mg/día) |
30* |
75* |
80 |
130 |
240 |
240 |
410
|
360 |
| Hierro
(mg/día) |
0,27* |
11 |
7 |
10 |
8 |
8 |
11 |
15 |
Zinc (mg/día) |
2* |
3 |
3 |
5 |
8 |
8 |
11 |
9 |
Yodo (ug/día) |
110* |
130* |
90 |
90 |
120 |
120
|
150 |
150 |
Selenio (ug/día) |
15* |
20* |
20 |
30 |
40 |
40 |
55 |
55 |
Cobre (ug/día) |
200* |
220* |
340 |
440 |
700 |
700 |
890
|
890 |
Cromo (ug/día) |
0,2* |
5,5* |
11* |
15* |
25*
|
21* |
35* |
24* |
Manganeso (mg/día) |
0,003* |
0,6* |
1,2* |
1,5* |
1,9* |
1,6* |
2,2*
|
1,6* |
| Molibdeno
(ug/día) |
2* |
3*
|
17 |
22 |
34 |
34 |
43 |
43 |
| Fluoruro
(mg/día) |
0,01* |
0,5* |
0,7* |
1* |
2* |
2* |
3* |
3* |
H: Hombres M: Mujeres
Nota: los valores que se presentan en esta tabla corresponden a
las RDA y a las AI para minerales; los valores para las AI se identifican
con un asterisco (*).
Fuente: Trumbo P, Schalicker S, Yates A A, Poos M. Dietary reference
intakes for energy, carbohydrate, fiber, fat, fatty acids, cholesterol,
protein and amino acids. J Am Diet Assoc 2002; 102 (11): 1.624.
El
hierro merece una consideración especial
dado que los niños nacen con depósitos de
hierro, pero éstos se depletan en el período
postnatal cuando duplican el peso del nacimiento. Los prematuros
requieren suplementación de hierro más rápido
y en más altas cantidades que los lactantes a término.
Los prematuros tienen depósitos disminuidos de vitamina
E, y desarrollan anemia hemolítica cuando se proporciona
demasiado hierro. Los fortificadores de leche humana y las
fórmulas lácteas para prematuros contienen
mayores cantidades de vitamina E que las fórmulas
lácteas de iniciación. Una fórmula
para prematuros fortificada con hierro (15 mg/L) puede aumentar
los niveles de ferritina plasmática y prevenir la
anemia por deficiencia de hierro.
|
En
general, las necesidades de nutrientes para los lactantes prematuros
son mayores que para los lactantes a término (Tabla 10).
Los lactantes pretérmino:
-
Nacen antes que algunos nutrientes se almacenen
- Crecen más rápidamente
- Absorben menos eficientemente los nutrientes
- Además la presencia de ciertas enfermedades pueden
aumentar las necesidades para nutrientes específicos.
|
Tabla
7. Guía para el suministro de nutrientes en neonatos
con soporte nutricional enteral. |
| Nutriente |
Término |
Pre-término |
| Agua
(mL) |
|
150
mL/kg/día |
| Energía
|
108
kcal/kg |
105
– 130 kcal/kg |
| Proteína
|
2,2
g/kg |
3,5
– 4,0 g/kg |
|
Vitamina A |
375
ug |
210
– 450 ug/kg |
| Vitamina
D |
7,5
ug |
3,75
- 10 ug/kg |
| Vitamina
E |
3
mg |
6
- 12 mg/kg |
| Vitamina
K |
5
ug |
8
- 10 ug/kg |
| Vitamina
C |
30
mg |
18
– 24 mg/kg |
| Tiamina
|
0,3
mg |
0,18
– 0,24 mg/kg |
| Riboflavina
|
0,4
mg |
0,25
– 0,36 mg/kg |
| Niacina
|
5
mg |
3,6
– 4,8 mg/kg |
| Vitamina
B6 |
0,3
mg |
0,15
– 0,2 mg/kg |
| Folato
|
25
ug |
25
– 50 ug/kg |
| Vitamina
B12 |
0,3
ug/kg |
0,3
ug |
| Calcio
|
67
mg/kg |
185
- 210 mg/kg |
| Fósforo
|
50
mg/kg |
123
- 140 mg/kg |
| Magnesio
|
6,7
mg/kg |
8,5
– 10 mg/kg |
| Hierro
|
1,0
mg/kg |
2,0
– 3,0 mg/kg |
| Zinc
|
0,83
mg/kg |
1
mg/kg |
| Yodo
|
40
ug |
30
– 60 ug/kg |
| Selenio
|
10
ug |
1,3
– 3,0 ug /kg |
|
Biotina |
10
ug |
3,6
– 6,0 ug/kg |
| Ácido
pantoténico |
2
?g |
1,2
– 1,7 ug /kg |
| Cobre
|
0,4
– 0,6 mg/kg |
0,12
– 0,15 mg/kg |
| Manganeso
|
0,3
– 0,6 mg/kg |
0,075 mg/kg |
| Cromo
|
10
– 40 ug |
0,1
– 0,5 ug/kg |
| Molibdeno
|
15
– 30 ug |
0,3 ug/kg |
| Sodio
|
0,9
mEq/kg |
3,0
– 3,5 mEq/kg |
| Cloro
|
0,9
mEq/kg |
2,5
– 3,1 mEq /Kg |
| Potasio
|
2,1
mEq/kg |
2,3
– 2,5 mEq/kg |
Fuente: Anderson D M. Nutrition support for neonatos. En: Matarese
L E, Gottschlich M M. Contemporary nutrition support practice. A
clinical guide. W.B. Saunders; 1998. p. 337.
Finalmente,
una vez evaluado el estado nutricional y estimado las necesidades
de energía y nutrientes se procede a definir el tipo de apoyo
nutricional —enteral o parenteral o mixto—, el cual
va a depender en esencia de la funcionalidad del tracto gastrointestinal,
como también de la capacidad de cubrimiento de las metas
establecidas a través de una de las vías. Imagen 1.

Imagen
1. Proceso de decisión en alimentación enteral. |
Fuente: Campbell S M, Pollack N. Manual de nutrición
enteral. Colombia: Abbott Laboratories; 2002. p.46
|
Lecturas
recomendadas

| |