Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Soporte metabólico y nutricional.
Soporte enteral especial.
Inmunonutrición.


 

Arginina: es un aminoácido no esencial en niños sanos, pero es condicionalmente esencial bajo condiciones de estrés o lesión. Aminoácido anabólico con propiedades proinmunitarias y cicatrizantes. Por su gran efecto timotrófico, incrementa la inmunidad mediada por células de tipo específico y no específico. Estimula la liberación de la hormona del crecimiento, el glucagón, la prolactina y la insulina, y también es un precursor del óxido nítrico. Protege contra la intoxicación por amonio y reduce las pérdidas de nitrógeno entre otros. La suplementación con arginina de 1 a 2% han mostrado mejoría en la cicatrización y en el balance de nitrógeno. Sin embargo, dosis por encima del 6% del valor calórico han empeorado el pronóstico de pacientes sépticos.

Nucleótidos: son las unidades estructurales del ARN y ADN, que son necesarios para la mayoría de las funciones celulares, incluyendo la síntesis proteica. Los nucleótidos son especialmente importantes para las células de replicación rápida como las del tejido linfoide y de la mucosa intestinal. Aunque los nucleótidos son sintetizados en el hígado, las demandas durante el estrés catabólico pueden exceder la producción. Su deficiencia se asocia con disminución en las respuestas de hipersensibilidad retardada, producción de interleukina 2 y aumento de la susceptibilidad a la infección. La adición de nucleótidos en el soporte nutricional de los niños críticamente enfermos puede ayudar a prevenir la infección. En neonatos muy inmaduros o en aquellos niños con nutrición parenteral prolongada exclusiva, los nucleótidos podrían ser considerados nutrientes condicionalmente esenciales.

Glutamina: es el aminoácido más abundante en el cuerpo humano, sintetizado por el músculo esquelético y el pulmón. Participa en el balance ácido base y en el mantenimiento de la integridad y función intestinal y sirve de sustrato energético para los entericitos, linfocitos y macrófagos. Tiene un papel importante en la aminogénesis y gluconeogénesis. Participa en la biosíntesis de ADN y ARN. En el niño sano la glutamina no es esencial, pero durante el estrés catabólico pasa a ser un nutriente condicionalmente esencial. La glutamina es inestable en solución, en nutrición parenteral se utiliza en forma de dipéptido (N-acetil glutamina o N-alanil glutamina).

Aminoácidos de cadena ramificada: se ha observado niveles plasmáticos disminuidos de aminoácidos de cadena ramificada (AACR) —valina, leucina, isoleucina— durante el estrés catabólico, presumiblemente debido a su utilización como fuente energética preferencial por el músculo. Los AACR, especialmente la leucina, estimulan la síntesis proteica y disminuyen el catabolismo. Puesto que los beneficios clínicos de las soluciones enriquecidas con AACR no han sido claramente demostrados, se debe iniciar el soporte con soluciones de aminoácidos estándar, si con el uso de las soluciones estándar no hay mejoría en el balance nitrogenado pueden ser benéficas las soluciones de aminoácidos enriquecidas con AACR.

Ácidos grasos omega 3: comprenden ácidos grasos altamente poliinsaturados de la familia w-3 cuyo precursor es el ácido alfa-linolénico, se encuentran principalmente en el aceite de canola y en los aceites marinos. El ácido alfa-linolénico da origen al ácido eicosapentaenoico (EPA), el cual por medio de la enzima cicloxigenasa y 5 lipooxigenasa genera los prostanoides de la serie 3 (PGI3, D3, E3, F3) y tromboxano (A3) y leucotrienos (B5, C5, D5 y E5). Estos compuestos son mucho más débiles y con menos actividad inmunosupresora, reducen la trombogénesis y la inflamación.

Triglicéridos de cadena media: ácidos grasos que constan de 6 a 12 carbonos, aportan 8,3 kcal/g. Pasan del citosol directamente a la matriz mitocondrial por difusión simple, no requieren de la carnitina para su betaoxidación, son de oxidación completa, presentan una menor tendencia a formar depósitos, menor bloqueo al sistema inmunológico, menor esteatosis y, no influyen en los lípidos sanguíneos quizá porque sufren una rápida oxidación por efecto de las enzimas de los peroxisomas.

 
 
Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
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