Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


             

Neurocirugía.
Malformaciones craneofaciales.


Carlos Alberto Pardo Trujillo, M.D.
Neurocirujano
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

Objetivos

 


En el cráneo y en la cara se presentan múltiples alteraciones congénitas de etiología muy diversa. La incidencia es variable y es así como el labio y paladar hendidos se presenta en uno de cada 700 nacidos vivos y el síndrome de Apert aparece en uno de cada 100.000 nacimientos. En este capítulo trataremos aquellas malformaciones craneofaciales más frecuentes como la craneosinostosis, las fisuras faciales, el hiperteleorbitismo, el meningocele, la microsomía craneofacial y el síndrome de Treacher Collins.

Craneosinostosis.

 

Virchow en 1851, acuño el término de craneosinostosis para describir la fusión prematura de las suturas craneanas y formuló la “ley de Virchow” que dice que la sinostosis inhibe el crecimiento normal del cráneo perpendicular a la sutura fusionada y ocurre crecimiento compensatorio de las suturas abiertas.

La incidencia de craneosinostosis varía entre 1:1000-2500 nacidos vivos y entre el 10 y el 20% de los casos son de carácter hereditario. La incidencia craneosinostosis sindromática como la enfermedad de Crouzon es de 1 en 25.000 y del síndrome de Apert es de 1 en 100.000.

Se han postulado varias teorías acerca de la aparición de la craneosinostosis. Virchow en 1851, mencionó que había una detención del crecimiento perpendicular a la sutura afectada mientras que el crecimiento proseguía en una dirección paralela. Park y Powers en 1920, manifestaron que la sinostosis prematura de las suturas se debía a un defecto del blastema del tejido sutural. Moss en 1959, describe la teoría que afirma que la alteración está en las suturas de la base del cráneo. En 1975, Enlow menciona que el crecimiento en la sutura es un evento secundario compensatorio ligado al crecimiento neural (cerebro) y ocular que produce deposición de nuevo hueso en los bordes de contacto de las suturas.

Figura - Dibujo de las sinostosis. Clasificación de las sinostosis

Craniosinostosis no sindromática.

Braquicefalia.

Se produce por la sinostosis bilateral de la sutura coronal. Hay disminución de la distancia antero posterior y aumento de la bitemporal. Ocurre depresión de los bordes supraorbitarios con abombamiento frontal por crecimiento de la sutura metópica. En la radiografía simple frontal se observa la imagen en arlequín.

Escafocefalia.

Ocurre sinostosis de la sutura sagital. El cráneo es delgado, alargado con reducción de la medida bitemporal y abombamiento frontal y occipital (cráneo en bote). Es la sinostosis aislada más frecuente, predomina en el sexo masculino y representa más del 50% de los casos.

Trigonocefalia.

Es la sinostosis de la sutura metópica. El cráneo es triangular a nivel frontal con recensión supraorbitaria lateral (cráneo en quilla). Se palpa una cresta en la sutura metópica y puede acompañarse de hipotelorismo. Ocurre retardo mental en el 4%.

Plagiocefalia.

Exisen tres tipos de plagiocefalia: sinostótica, compensacional y deformacional. La plagiocefalia sinostótica es la fusión de la sutura coronal de un solo lado y ocurre aplanamiento frontal y elevación del la ceja del lado afectado; el reborde orbitario superior se localiza en una posición superior y lateral. En el lado contralateral hay abombamiento frontal y de la prominencia occipital. La nariz está desviada hacia el lado afectado y la oreja tiene una posición más alta y anterior. La plagiocefalia compensacional es rara y consiste en la sinostosis lambdoidea que produce aplanamiento frontal contralateral. En la plagiocefalia deformacional no hay sinostosis, se presenta entre el 5 y el 48% de los niños nacidos vivos; 76% de ellos son mujeres y en el 73% de los casos ocurre en el lado izquierdo. Se produce por compresión in utero.

Sinostótica
Deformacional
Frecuencia 1:10.000 1:300
Sinostosis Unicoronal No
Reborde supraorbitario Elevado en el lado afectado Deprimido en el lado afectado
Ceja ipsilateral Elevada Deprimida
Oreja ipsilateral Anterior y alta Posterior y baja
Raíz nasal Desviación hacia el lado afectado Medial
Mejilla ipsilateral Abombada Deprimida
Malar Prominente en el lado afectado Depresión del lado afectado
Mentón Desviación hacia el lado contralateral Desviación hacia el lado afectado
Fisura palpebral ipsilateral Amplia, redonda y/o baja Estrecha y/o elevada
Desviación de la fontanela anterior Contralateral No
Tortículis 14% y contralateral Frecuente e ipsilateral

Plagiocefalia posterior.

Es la sinostosis de la sutura lambdoidea. Hay aplanamiento unilateral de la región occipital y frontal contralateral; se produce entonces una una braquicefalia. Ocurre en el 1 al 5% de todas las sinostosis.

Turricefalia o acrocefalia.

Hay una sinostosis múltiple que causa braquicefalia con aumento de la altura craneal y elongación vertical de la frente (cráneo en torre).

Oxicefalia.

Es una sinostosis múltiple que produce cráneo en punta. Hay retroversión y reducción horizontal de la frente con una punta a nivel de la fontanela anterior.

Kleeblaschadel.

Es una sinostosis múltiple conocida como cráneo en trébol. Hay fusión de las suturas coronal, lambdoidea y metópica mientras que las suturas sagital anterior y escamosa permanecen abiertas. El cráneo presenta abombamiento bitemporal y en el vertex con reducción de la circunferencia. Se presenta con frecuencia hidrocefalia. Hay exorbitismo importante con depresión extrema supraorbitaria. Puede haber atresia de coanas, paladar alto o hendido e hipoplasia maxilar.

Síndromes de sinostosis craneofacial (Disostosis craneofacial).

Hay 90 síndromes asociados con craneosinostosis, mencionaremos los más frecuentes.

Enfermedad de Crouzon.

Es la disostosis craneofacial más común con una incidencia de 1 en 25.000 en la población general y de 1 en 60.000 nacimientos. El patrón hereditario es autosómico dominante con penetrancia casi completa. La sinostosis puede involucrar a las suturas coronal bilateral, sagital y lambdoidea y se manifiesta como como escafocefalia, trigonocefalia u oxicefalia. La más frecuente es bicoronal con braquicefalia. Presenta exorbitismo, estrabismo, hipertelorismo leve a moderado y atrofia de nervio óptico. En ocasiones se presenta hipertensión endocraneal. Hay hipoplasia maxilar con arco dentario comprimido y apiñamiento dental, mordida cruzada, paladar ojival, arco zigomático comprimido y estrecez importante de la fosa pterigomaxilar, mordida abierta anterior por contactos posteriores prematuros e inclinación anteroposterior del plano oclusal. El crecimiento mandibular es normal con deformidad secundaria a la rotación de la mandíbula y microgenia con mentón largo en el sentido vertical. No hay anormalidades de pies y manos.

Síndrome de Apert.

También se denomina acrocefalosindactilia. Existe sinostosis coronal de la base del cráneo y las suturas metópica y sagital son permeables. Se transmite en forma autosómica dominante, sin embargo, la mayoría de los casos son esporádicos (aparición de novo). Su incidencia es de 1 en 100.000 en la población general. Hay exorbitismo, hipertelorismo, parálisis oculomotora, ptosis, fisuras palpebrales antimongoliodes, hipoplasia del tercio medio, paladar ojival, fisura secundaria del paladar o paladar submucoso, gingiva palatal hipertrófica, apiñamiento dental, mordida abierta anterior, nariz en pico de loro, comisuras labiales caudalizadas. Ocurre sindactilia en manos y pies; en las manos es simétrica (manos en mitón con fusión ósea del segundo, tercero y cuarto dedos con uña única y compromiso variable del primero y quinto dedos); hay deformidades esqueléticas axiales, acortamiento del húmero, fusión de las articulaciones del codo, hombros y caderas; acné, ritides frontales profundas, lóbulos auriculares grandes y retardo mental variable.

Síndrome de Pfeiffer.

Es una craneosinostosis con abombamiento frontal que se transmite de forma autosómica dominante con penetrancia completa y expresividad variable. Los pulgares y el primer artejo son grandes; existe braquidactilia y sindactilia cutánea ocasional en las manos. Se presenta con exorbitismo, hipoplasia maxilar, alteraciones oculares y orales similares a las que ocurren en los síndromes de Crouzon y Apert; la inteligencia es generalmente normal pero puede existir retardo.

Subgrupos:

Tipo 1 Craneosinostosis
Tipo 2 Cráneo en trébol
Anquilosis de los codos
Tipo 3 Craneosinostosis severa no en trébol
Exoftalmos extremo
Anomalías viscerales

Síndrome de Saethre Chotzen.

Es una sinostosis bilateral de la sutura coronal; su transmisión es autosómica dominante con penetrancia y expresividad total. Hay braquicefalia con implantación baja del pelo, ptosis palpebral, desviación septal, braquidactilia, sindactilia cutánea parcial o clinodactilia, exorbitismo leve con depresión de la ceja y del borde supraorbitario, estrabismo, paladar alto o fisurado, hipoplasia maxilar leve, anomalías vertebrales; el estado mental es normal pero se han reportado deficiencias.

Síndrome de Carpenter.

Es una craneosinostosis simple o múltiple con transmisión autosómica recesiva. Se presenta con sordera, polisindactilia preaxial de los pies, braquidactilia con clinodactilia, sindactilias de tejidos blandos y polidactilia preaxial. Se acompaña de retardo mental.

Síndrome de Jackson Weiss.

Ocurre craneosinostosis con hipertelorismo, hipoplasia leve del tercio medio, primeros artejos grandes sin alteración de los pulgares con sindactilia en pies y ocasionalmente en manos y desviación de la coalescencia tarso-metatarsal.

Síndrome de Baller Gerhold.

Craneosinostosis de transmisión autosómico recesiva que se presenta con aplasia radial, anomalías del ano, defectos urológicos, anomalias cardiacas, anormalidades del sistema nervioso central y defectos vertebrales

Aspectos funcionales.

Aumento de la presión intracraneana.

Se presenta en el 42% de las craneosinostosis múltiples y en el 14% de las craneosinostosis de una sola sutura. Se produce por la desproporción entre el volumen intracraneano y el volumen cerebral. El diagnóstico se hace por la presencia de papiledema, atrofia óptica, digitaciones en los estudios radiológicos, tomografía axial computada y con la medición directa de la presión en el ventrículo o en la punción lumbar (más de 15 mm Hg).

Hidrocefalia.

Puede ser comunicante o no comunicante; esta última es más frecuente. Su incidencia es desconocida pero puede ser cercana al 10% de las disostosis craneofaciales. Es más frecuente en el cráneo en trébol, en los síndromes de Crouzon y de Apert y menos común en la escafocefalia o sinostosis coronal.

Retardo mental.

Es poco raro en la sinostosis simple con excepción de la trigonocefalia. La incidencia más alta se reporta en el cráneo en trébol y síndrome de Apert. Se atribuye a hipertensión endocraneal con atrofia cerebral, hidrocefalia, anomalías intracraneanas asociadas, meningitis o a historia familiar.

Anormalidades visuales.

El papiledema y la atrofia óptica son comunes y reflejan la hipertensión endocraneal; pueden ocasionar ceguera parcial o total. Las anomalías visuales son más frecuentes en los síndromes de Crouzon y de Apert, en la acrocefalia y en la oxicefalia. Son raras en la plagiocefalia, la escafocefalia y la trigonocefalia. Cuando existe hipertelorismo se puede presentar ambliopía. En los síndromes de Crouzon y de Apert existe exotropia y patrón en V como consecuencia de la hiperfunción del músculo oblicuo mayor. El exorbitismo ocasiona exposición de la córnea que puede llevar a abrasión o ulceración.

Obstrucción respiratoria.

Se presenta por hipoplasia del tercio medio de la cara con disminución de los tractos nasal y faríngeo. También puede presentarse cuando hay condromalasia.

Pérdida de la audición.

Es vista con mayor frecuencia que en la población general. En los síndromes de Crouzon y de Apert es frecuente la pérdida de la audición conductiva.

Efectos psicológicos.

Los padres se culpan y se deprimen por tener un niño deforme. Los pacientes tiene problemas de auto imagen y culpan a los miembros sanos de su familia.

Tratamiento.

El tratamiento debe realizarse tempranamente, esto es, antes del primer año de vida y tiene como objetivo descomprimir el cráneo y remodelarlo, obtener disminución de la presión endocraneana, prevenir los problemas visuales y permitir el desarrollo mental.

En casos severos como el Kleeblattschadel o en el exorbitismo severo la cirugía está indicada en los primeros días de vida. Cuando hay hidrocefalia hay que considerar una derivación.

Metas:

-Liberar la craneosinostosis.
-Crear un volumen adecuado para permitir el crecimiento cerebral.
-Mejorar el aspecto estético.
-Corregir la hidrocefalia.

En los pacientes con hipertensión endocraneal pueden ser frecuentes las reintervenciones durante la infancia.

Los procedimientos más frecuentes son el avance fronto-orbitario, el avance en monobloque, la remodelación craneana y la descompresión posterior.

FIGURA - Dibujar las técnicas.


Fisuras faciales raras.


Las fisuras faciales son las anomalías mas desfigurantes. Ocurren con múltiples patrones y diversos grados de severidad. Algunas ocurren sobre las líneas embriológicas predecibles mientras que otras no. Pueden ser uni o bilaterales y ocurrir diferentes fisuras al mismo tiempo. Las fisuras faciales son hendiduras que comprometen a los tejidos blandos y/o los tejidos óseos.

Se estima que la incidencia es de 1.5 a 6 por cada 100.000 nacimientos vivos y de 1 a 3 de cada 100 pacientes nacidos con una fisura típica. La mayoría ocurre en forma esporádica. Entre las causas hereditarias se encuentran el síndrome de Treacher Collins (penetrancia completa) y algunos casos de síndrome de Goldenhar (penetrancia variable).

La etiología es incierta y se piensa que es de tipo multifactorial, aunque se han reportado factores ambientales predisponentes tales como la infección, la radiación, las alteraciones metabólicas maternas, la ingesta de drogas y la deficiencia de ácido fólico entre otras. Una causa frecuente son las membranas amnióticas acompañadas de anillos constrictivos en las extremidades.

La clasificación que se utiliza en la actualidad es la desarrollada por Tessier en 1973 que numera las fisuras del 0 al 14 y toma como punto de referencia a la órbita.

FIFURA - Clasificación de Tessier

Principios del tratamiento.

1.- Cada fisura facial es única y tiene grados de expresión variables; esto hace que el tratamiento no pueda protocolizarse.

2.- Cuando existe riesgo funcional como ocurre en la exposición de la córnea por un coloboma, debe reconstruirse inmediatamente independiente de la alteración de los centros de crecimiento. Sin embargo, cuando el tratamiento se postpone el crecimiento es cercano a lo normal.

3.- Los bordes de las fisuras deben resecarse completamente para poder hacer una adecuada reconstrucción.

4.- La corrección del defecto óseo es vital para lograr una buena reconstrucción de tejidos blandos.

CASO DE FISURA


Hiperteleorbitismo.


El hiperteleorbitismo (HTO) es un signo (condición anatómica) y no un síndrome, que consiste en el aumento de la distancia interorbitaria (DIO). La DIO se mide tomando los puntos más internos de las paredes orbitarias mediales. Esta varía con la edad; así, tenemos que al nacimiento la distancia es de 15 a 16 mm., a los 12 años de 23 a 25 mm. y en los adultos es de 25 mm. en la mujer y de 28 mm. en el hombre.

Ocurre en múltiples patologías tales como:

- Fisuras faciales 0 a 4 y 11 a 14.
- Meningoencefalocele anteriores de la línea media.
- Craneosinostosis tipo Apert, Crouzon y Pfeiffer.
- Labio y paladar hendido.
- Tumores mediales como quiste dermoide o tumor glial.
- Displasia frontonasal.

FIGURA - caso

Con respecto a la anatomía patológica podemos mencionar que existe:

- Aumento en el ancho de las celdillas etmoidales.
- Crista galli ausente o duplicada.
- Alteración del marco orbitario.
- Duplicación de estructuras nasales.
- Lateralización del eje orbitario.

Es importante diferenciar el HTO del telecanto. El telecanto corresponde a la lateralización de los cantos mediales, o sea de tejidos blandos mientras que el HTO es la lateralización de los tejidos óseos.

Telecanto Aumento de la distancia intercantal (DIC).
Hypercanthorum (Hipertelorismo)
Aumento del la distancia entre dacryons con paredes laterales normales.
Hipertelorismo orbitario (Hiperteleorbitismo) Aumento de la DIO y de las paredes laterales.
Pseudohipertelorismo
Condiciones que dan la apariencia de hipertelorismo: telecanto congénito o traumático, carúncula oculta, dorso nasal plano, pliegues epicantales y distancia entre las cejas corta.

FIGURA – diferencias

La severidad del HTO se clasifica por grados dependiendo de la (DIO).

Grado I DIO de 30 a 34 mm.
Grado II DIO de 35 a 39 mm.
Grado III DIO de 40 mm. o más.

Hay que considerar que esta clasificación es válida solo para adultos. Por lo tanto no es correcto utilizarla en niños y debemos utilizar las tablas de DIO según la edad.

El tratamiento quirúrgico depende de las características anatómicas de cada paciente en particular y de la edad a la cual se planea el procedimiento quirúrgico. En general se recomienda la medialización de órbitas a los 6 a 7 años cuando los gérmenes dentarios han descendido y por tanto poca probabilidad de lesionarlos. La rotación de las hemicaras puede realizarse a edad temprana, sin embargo, puede ser más fácil técnicamente realizarla a los 7 a 8 años ya que los huesos faciales son más fuertes y así se evitan las fracturas inadvertidas que complican la fijación de las osteotomías.

Medialización de órbitas con técnica de Converse o de Psillakis.

Medialización de órbitas extracraneana con osteotomía en “U” invertida de Tessier.

Medialización de las paredes orbitarias mediales.

Rotación de hemicaras de Van der Meulen.

 

Meningocele.

 

Es la herniación del contenido cerebral a través de un defecto en el cráneo. Cuando se hernia tejido cerebral se denomina encefalocele; si se hernia la meninge se llama meningocele y cuando la herniación es de meninges y cerebro se denomina meningoencefalocele.

Se debe a un defecto del tubo neural. En Europa, América y Australia la entidad es rara y predomina el tipo occipital; en Asia es más frecuente tipo frontoetmoidal.

Se clasifica por su localización en occipital, parietal, basal y frontal (sincipital). El meningocele frontal se subdivide en frontoetmoidal, interfrontal y por fisuras faciales. El meningocele frontoetmoidal puede seguir tres vías: entre el frontal y los huesos propios (nasofrontal), por debajo de los huesos propios (nasoetmoidal) y hacia la órbita (naso-orbital).

Se presenta como una masa uni o bilateral suave y sésil, a veces pedunculada de 1 a 10 cm de diámetro, cubierta con piel normal, cicatricial o pigmentada. Rara vez el meningocele se presentará sin cubierta cutánea y sufrirá ulceración e infección.

El defecto craneal interno usualmente es central y casi siempre se localiza en la unión del frontal con el etmoides a nivel del foramen caecum. La crista galli se encuentra por detrás del defecto, aplanada y distorsionada. La lámina cribiforme se encuentra inclinada hacia abajo y en posición más inferior. El meningocele en general esta compuesto por tejido glial no funcionante.

Con respecto al tratamiento quirúrgico los tres objetivos principales son conservar la función cerebral, prevenir la infección y mejorar el aspecto físico. El tratamiento neuroquirúrgico y la reconstrucción se deben realizar en un mismo tiempo que consiste en la resección del meningocele por abordaje intra y extra craneal, corrección del defecto óseo con la inclusión de injertos óseos de calota, y si es necesario se realiza la corrección del hipertelorismo y la reconstrucción nasal.

FIGURA - Colocar ejemplos


Microsomía craneofacial.


También se ha denominado microsomía hemifacial, disostosis otomandibular, síndrome del primer y segundo arcos branquiales o displasia auriculobraquiogénica.

Se trata de una hipoplasia mandibular, auricular y de la región temporal con un espectro de deformidad muy variable. Es bilateral en un 15 a 30% de los casos.

Es la segunda malformación facial más frecuente después del labio y paladar hendido, con una incidencia que varía entre 1 en 3000 a 1 en 5000; es más común en hombres y en el lado derecho.

Poswillo en 1973 reprodujo la malformación a causar un hematoma a nivel de la arteria estapedia en animales; sin embargo no se conoce la causa exacta de la malformación. Se han reportado causas genéticas claramente establecidas.

Manifestaciones clínicas.

Mandíbula.

Existe hipoplasia unilateral con aplanamiento de la mejilla, inclinación del plano oclusal, mordida cruzada anterior y lateral y desviación del mentón hacia el lado afectado. Puede haber hipoplasia de los músculos de la masticación. En casos severos o en los bilaterales (micrognatia importante) puede presentarse obstrucción respiratoria.

FIGURA – Clasificación Prusanscky

Maxilar, órbita, malar y temporal.

Hay acortamiento vertical del maxilar en el lado afectado con inclinación del plano oclusal. La órbita puede tener una disminución de tamaño y de volumen con distopia orbitaria. En casos severos puede presentarse ojo pequeño o ausente. El malar puede ser hipoplásico e incluso existir agenesia del arco cigomático. El temporal presenta varios grados de hipoplasia que puede incluir falta de neumatización de la mastoides, agenesia del arco cigomático y ausencia de la fosa glenoide.

FIGURA - Cráneo

Oreja.

Se presentan varios grados de microtia uni o bilateral. Algunos autores consideran que la microtia es una expresión leve de la microsomía craneofacial.

Tejidos blandos.

Hay hipoplasia variable que generalmente guarda relación con la deformidad esquelética. Puede haber macrostoma, apéndices preauriculares y tortícolis del mismo lado. En algunos casos se presenta parálisis facial de una o varias ramas del séptimo par.

Síndrome de Goldenhar.

También llamado complejo facioauriculo-vertebral o displasia oculoauriculovertebral. Se trata de una microsomía craneofacial con dermoide epibulbar y malformación vertebral cervical consistente en fusión, ausencia o hemivértebras, con cuello corto y/o limitación de los movimientos.

Labio y paladar hendidos.

Se presenta con mucha frecuencia sobre todo en los casos de Síndrome de Goldenhar.

Diagnóstico.

Se debe realizar un estudio completo clínico, antropométrico, dental, cefalométrico y radiológico. Los estudios básicos que se requieren para el diagnóstico y la planeación del tratamiento deben incluir: fotografías, cefalometría frontal y lateral, panorex y tomografía con reconstrucción tridimensional.

Tratamiento.

Para desarrollar el plan de tratamiento debe considerarse la microsomía craneofacial como una alteración de toda la cara y parte del cráneo que involucra a los tejidos blandos y óseos en forma tridimensional; por lo tanto, su tratamiento debe desarrollarse en una clínica de cirugía craneofacial. El tratamiento variará según el grado de la alteración y la edad del paciente.

Mandíbula y maxilar.

El tratamiento depende del grado de hipoplasia mandibular. Si está clasificado como Pruzansky I el manejo será ortopédico ortodóntico para nivelar el plano oclusal y estimular el crecimiento maxilar. Si es un Pruzansky II se reconstruirá con distracción osteogénica y si es un Pruzansky III será necesario colocar un injerto de cresta iliaca para posteriormente realizar una distracción osteogénica o colocar un injerto costocondral y reconstruir en un tiempo la rama mandibular y la fosa glenoide. Si el paciente llega a una edad en que ha terminado el crecimiento facial, se planea una distracción simultánea del maxilar y de la mandíbula o una cirugía ortognática bimaxilar.

CASO – Distracción mandibular

Base del cráneo y órbita.

En casos severos en los que hay alteración de la órbita y ausencia del arco cigomático se reconstruye con injertos y osteotomías de expansión y nivelación.

Tejidos blandos.

El macrostoma, los apéndices preauriculares y los sinus se manejan en forma temprana. El tratamiento del labio y paladar fisurado se realizará de la forma acostumbrada así como la reconstrucción auricular. La falta de volumen de la mejilla se trata con injertos grasos, dermograsos y en casos severos con colgajos libres microvascularizados. En caso de parálisis facial se realiza una rehabilitación facial con colgajo muscular libre con o sin injerto nervioso cruzado.

CASO – Reconstrucción Auricular


Síndrome de Treacher Collins.

 

Inicialmente descrito por Berry en 1889 (Síndrome de Berry), posteriormente por Treacher Collins en 1900 y por último por Franceschetti y Klein en 1949 (Síndrome de Franceschetti-Klein). También se denomina disostosis mandibulofacial.

Consiste en una anomalía siempre bilateral que afecta los tejidos blandos y óseos a nivel del malar, maxilar, mandíbula y orejas.

Es transmitido en forma autosómica dominante con una penetrancia y expresividad variable. Se presenta en 1 de cada 25.000 a 50.000 nacidos vivos y no tiene predilección por sexo. Las mutaciones nuevas corresponden a un 50 a 60% de los casos. Es a una alteración del primero y segundo arcos branquiales expresados en forma bilateral y simétrica. En el mapeo genético la alteración se encuentra entre locus 5q32 y 5q33.1.

Manifestaciones clínicas.

Esqueleto facial.

Clínicamente se clasifica como un fisura facial 6, 7 y 8 de Tessier. Hay hipoplasia o aplasia del malar, arco cigomático y pared orbitaria lateral, con displasia mandibular. Hay falta de neumatización de la mastoides con una escama del temporal pequeña. Las órbitas están inclinadas inferiormente en su parte lateral y puede haber un discreto hipertelorismo. La mandíbula es pequeña con hipoplasia de la rama y del cuerpo, aumento del ángulo goniaco, rotación posterior y mordida abierta anterior.

Región orbitaria.

Hay coloboma de párpado inferior en su porción lateral con ausencia de pestañas e inclinación antimongoloide de las fisuras palpebrales.

Facial.

Presentan un perfil convexo con un dorso nasal prominente y ancho, dando la imagen de "cara de pescado", macrostoma y glándulas parotídeas hipoplàsicas o ausentes.

Paladar.

Hay fisura del paladar secundario en un 36% e insuficiencia velofaríngea o paladar submucoso en un 30 a 40%.

Orejas.

Hay varios grados de microtia con alteración de la audición.

Intelecto.

En general tienen un desarrollo mental normal.

CASO - Añadir Foto

Tratamiento.

El tratamiento está encaminado a la reconstrucción de la región malar y orbitaria, corrección de los colobomas palpebrales, manejo de la micrognatia y de la deformidad del tercio medio.

La reconstrucción ósea de la región malar se realiza con injertos óseos, colgajos óseos o colgajos pericraneales entre los 4 y los 10 años. La cirugía maxilar y mandibular puede diferirse hasta la finalización del crecimiento donde se realiza una cirugía ortognáotica definitiva. Sin embargo en casos severos o que presentan obstrucción respiratoria alta que requiere de distracción ósea mandibular temprana.

Si existe fisura palatina se planeará la palatoplastia según el protocolo correspondiente. La microtia se reconstruye con un injerto autólogo costal entre los 6 y 7 años.

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Webmaster y editor
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