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Francisco Javier Mejía Sarasti
Cirujano General e Infantil
Profesor de Cirugía Infantil
Universidad de Antioquia
Hospital Pablo Tobón Uribe
Clínica El Rosario
Medellín
Objetivos
-
Conocer los beneficios de la técnica minimamente
invasiva en procedimientos quirúrgicos en niños.
-
Distinguir la técnica general de la cirugía
laparoscópica.
-
Conocer las recomendaciones para la asistencia anestésica
en este tipo de procedimientos quirúrgicos. |
Introducción.
Según
la revista New England Journal of Medicine, la cirugía laparoscópica
fue uno de los cinco grandes campos de progreso de la cirugía
pediátrica en la última década del siglo XX.
Ha sido un avance progresivo que ha permitido el desarrollo de gran
cantidad de procedimientos quirúrgicos por técnica
mínimamente invasiva. Sin embargo, la literatura reconoce
al Dr. Ganz como el padre de la laparoscopia pediátrica,
quien publicó en 1971 un artículo llamado “Advances
in endoscopy of infants and children” y en 1973 acuñó
el término “peritoneoscopia”, el cual fue reemplazado
posteriormente por el más generalizado de “laparoscopia”.
La cirugía laparoscópica más que un progreso
médico, se trata de una aleación entre la cirugía
y la ingeniería, pues la posibilidad de tener instrumentos
y ópticas que permitan la visualización adecuada dentro
de las cavidades, ha permito el progreso quirúrgico. A nivel
mundial hay definidos líderes en la cirugía laparoscópica
pediátrica en cada orilla del Atlántico. En Europa
se destacan el Dr. Bax en Holanda, Rothembberg en Alemania, Olivares
en España y Allal en Francia, mientras en Estados Unidos
se reconocen los nombres de importantes profesionales como los Drs.
Georgenson, Lobe y Holcomb. En América Latina también
hay experiencia en países como Argentina, Chile, Brasil,
México y Cuba.
Es
difícil creer que en un niño se puedan disminuir el
tamaño de las incisiones, pues ya de entrada éstas
son pequeñas, pero el progreso en instrumentos más
delgados y cortos ha hecho que estas técnicas cada día
puedan aplicarse con mayor seguridad en niños. Cuando se
realiza una cirugía laparoscópica en un niño,
la principal dificultad es el espacio; las cavidades del niño
son mucho más pequeñas y los órganos macizos
son proporcionalmente mayores con lo cual se dificulta la ejecución
de la cirugía, pero no son imposibles. En los adultos, las
dificultades intraoperatorias se dan por la presencia de grasa,
que en los niños está en poca cantidad dentro de la
cavidad abdominal. Los cirujanos de adultos tienen en la colecistectomía
una cirugía muy frecuente que les otorga la oportunidad de
crear y mantener las habilidades laparoscópicas necesarias,
en los niños no existe esta posibilidad, ya que la colecistectomía
no es frecuente. En los pacientes adultos se aprecia más
fácilmente el costo beneficio porque las incapacidades generan
un rubro importante en el valor final de una cirugía, pero
éste no implica un valor monetario en los niños.
La
recuperación postoperatoria de los niños siempre se
ha visto que es más fácil que en los adultos y este
punto de partida tampoco ayuda para tratar de convencer de las virtudes
de una cirugía de este tipo; pero está claro que todo
puede ser mejor y la recuperación de un niño tras
una cirugía laparoscópica es aún mejor que
la de un niño intervenido con técnica convencional.
El doctor Thom Lobe comenta que cuando realizó su primera
apendicectomía laparoscópica, fue a visitar a las
4 horas de la cirugía a su paciente de 9 años y no
lo encontró en la habitación, le dijeron que estaba
en la cafetería y al ir a buscarlo se lo encontró
comiendo una hamburguesa, cuando el niño vio a su médico
le preguntó sobre su salida, porque esa tarde tenía
que jugar un partido de béisbol. El mismo Dr. Lobe se pregunta
si fue “suerte de principiante”, pero lo cierto es que
esto se repite permanentemente en nuestra práctica usual
tras la realización de cirugías de mínimo acceso.
Siempre que se requiere intervenir a un niño, los padres
preguntan por el tamaño de la incisión, pues aunque
son concientes que si se les indica
la cirugía, es por ser esta necesaria, todas las personas
en términos generales asocian la severidad de ésta
con el órgano a intervenir (cerebro o corazón) y el
tamaño de la incisión. El Dr. Bax tiene una frase
que repite con frecuencia en sus artículos: “las heridas
en la piel de los niños son heridas en el alma de los padres”
y ellos desean lo menos invasivo posible para sus hijos.
Los
equipos necesarios para realizar la cirugía laparoscópica
incluyen los lentes que se encuentran de 0º y 30º y en
diámetros de 3, 4, 5, 8 y 10 mm. Cánulas o trócares
con diámetros aptos para recibir el instrumental y con longitudes
entre 10 y 15 cm. Las cámaras de video son de 1 y 3 chips;
la de 1 chip tiene menos resolución, pero más luz
y la de 3 chips tiene mejor resolución pero menos luz. El
espacio pequeño de trabajo en los niños, requiere
una muy buena iluminación y ésta se encuentra más
apropiada en las cámaras de 1 chip. La fuente de luz y los
instrumentos son los mismos de la cirugía general laparoscópica,
aunque se tienen diámetros menores de 3–10 mm y longitudes
menores entre 20 y 36 cm.
Gracias
al advenimiento de los instrumentos y técnicas laparoscópicas,
la cirugía puede ser vista por todos los miembros del quirófano;
el anestesiólogo ve lo que se está haciendo e incluso
se da cuenta del suceso de complicaciones para las cuales el debe
actuar antes que estas se representen clínicamente en los
pacientes.
Anestesia
para la cirugia de acceso mínimo en pediatría.
La
anestesia para la cirugía laparoscópica pediátrica
requiere de técnica general. Se sugiere el uso del Sevofluorane
como gas anestésico, acompañado de la aplicación
de anestésicos locales por vía caudal, con lo cual
se disminuye el dolor postoperatorio; siempre debe considerar el
uso de la atropina para mantener la frecuencia cardiaca de estos
niños, ya que es el principal determinante del gasto cardiaco.
El
neumoperitoneo que aplicamos en cirugía pediátrica,
depende de la edad del paciente, y siempre genera cambios hemodinámicos,
pero estos son de poca significancia y se recuperan rápidamente
al evacuarlo. Al crear el neumoperitoneo hay una fase de aumento
de la presión en la vía aérea y de la presión
de CO2, seguida de una meseta; al evacuar el neumoperitoneo, se
da una recuperación paulatina de los valores mencionados.
Se ha demostrado que estos eventos suceden en forma más rápida
en los niños menores.
Técnica
general.
Los
antibióticos no deben ser utilizados en forma rutinaria por
el mero hecho de utilizar una técnica laparoscópica;
si están indicados en la técnica abierta, estarán
indicados en la laparoscópica. Siempre se debe evacuar el
estómago después de la inducción anestésica
por medio de una sonda gástrica gruesa; de igual manera,
se debe evacuar la vejiga por micción espontánea antes
de la inducción anestésica o por medio de una maniobra
de Credé después de la misma.
El primer trocar que se coloca a ciegas en la mayoría de
los casos de cirugía en adultos, debe ser colocado bajo
técnica abierta (Técnica
de Hasson), en todos los niños. Debido a la gran
elasticidad de la piel de los niños, existen mayores posibilidades
de tener complicaciones como la ubicación subcutánea
del gas o del trocar e incluso lesiones de órganos intrabdominales.
En nuestra experiencia en el Hospital Pablo Tobón Uribe,
donde hemos realizado más de 200 cirugías laparoscópicas
en niños en los ultimos 7 años, la gran mayoría
de los casos realizamos el neumoperitoneo cerrado con aguja de Veres.
Debe visualizarse la entrada de los demás trócares
bajo visión directa. Al final del procedimiento, es muy importante
la evacuación de todo el neumoperitoneo para disminuir el
dolor postoperatorio. La fascia de los sitios de entrada de 5 milímetros
o más deben ser cerradas siempre con material absorbible.
La
presión del neumoperitoneo en los recién nacidos y
lactantes menores puede ser hasta de 6–8 mmH; en lactantes
mayores y preescolares entre 8–10 mmHg; en escolares de 10–12
mmHg y en adolescentes hasta de 15 mmHg como en los adultos. Para
realizar el pneumoperitoneo se usa dióxido de carbono (CO2)
puesto que es un gas que no hace combustión y permite el
uso de electrobisturí durante la cirugía. El CO2 es
un gas de fácil evacuación y gran difusión,
eso genera el aumento de la presión de CO2 en la sangre pero
también permite que se recupere fácilmente. Otros
gases que se han sugerido para aplicar en laparoscopia, son el aire
y el nitrógeno, pero pueden hacer combustión y por
ello no se deben usar. El helio, que no se difunde, sería
de elección en pacientes que no toleren la elevación
de la PCO2, pero tiene el gran inconveniente que si se presenta
un embolismo gaseoso, sería de muy difícil manejo
ya que no difundiría en la membrana alveolar. La desventaja
del CO2 es que sensibiliza las catecolaminas para su efecto cardiotóxico,
pero suele ser muy bien tolerado.
Los
niños son depositarios de enfermedades quirúrgicas
propias que ameritan un esfuerzo general para lograr que estas técnicas
avanzadas se implementen puesto que las intervenciones quirúrgicas
en niños van a generar un bienestar de 70 ó más
años.
La cirugía laparoscópica permite reducir complicaciones
y mejorar resultados en muchos casos. La siguiente es una descripción
de las posibilidades existentes y futuras que tenemos con la cirugía
laparoscópica en pediatría.
¿
Qué se puede hacer ?.
Como
lo demostró un estudio realizado en Holanda, prácticamente
toda la cirugía pediátrica es posible por técnicas
de acceso mínimo. Ellos mostraron que la técnica fue
exitosa en el 80% de las cirugías realizadas sobre las cavidades
pleural o peritonal.
Apendicitis
aguda.
La
apendicitis aguda, es el ejemplo más claro y preciso con
el cual el cirujano pediátrico puede obtener entrenamiento
y puede además favorecer una evolución mejor con la
técnica laparoscópica que con la técnica abierta.
Si sólo tomamos el grupo de pacientes con apendicitis aguda
edematosa, se cae de su peso que la evolución no dependerá
de la técnica y tampoco podremos argumentar la incisión
de menor tamaño con respecto a la técnica abierta.
Pero en la actualidad hay artículos derivados de los adultos,
en los cuales se demuestra que la respuesta inflamatoria sistémica
y los efectos inflamatorios producidos por el trauma quirúrgico
son menores cuando se utiliza la técnica laparoscópica.
Aunque es difícil demostrar esto como algo útil para
la evolución particular de los pacientes, debemos recordar
la premisa ética de Hipócrates: “Un procedimiento
entre menos invasivo, mejor”.
Por
el contrario, si pensamos en un paciente con apendicitis aguda perforada,
debemos considerar que la evaluación de toda la cavidad amerita
una incisión extensa en el cuadrante inferior derecho para
lograr limpiar y secar adecuadamente toda la cavidad abdominal.
Los niños con peritonitis salen adelante por la gran capacidad
que tienen para defenderse del proceso infeccioso pero esto amerita
una hospitalización prolongada y necesita generalmente soporte
nutricional debido al ayuno prolongado secundario al íleo
postquirúrgico. Cuando se utiliza la técnica laparoscópica,
se logra hacer la intervención utilizando 3 ó 4 puertos
con lo cual se logra resecar el apéndice cecal y realizar
control adecuado de la infección puesto permite realizar
una limpieza más adecuada de la cavidad abdominal con acceso
a los diferentes recesos peritoneales.
Empiema.
La acumulación de pus en el espacio pleural es una enfermedad
en la cual se han realizado clásicamente dos tipos de manejo:
un grupo prefiere el manejo con drenaje cerrado por una toracostomía
acompañado de antibióticos y otros han preconizado
la utilización de una toracotomía mínima para
limpiar en forma extensa la cavidad pleural y así facilitar
la recuperación del proceso infeccioso. Con el advenimiento
de la toracoscopia, se ha demarcado un nuevo momento en el manejo
de esta patología. Si en el primer intento de drenaje cerrado,
en la fase exudativa del empiema, se agrega un aspirado de las secreciones
y extracción de acúmulos de fibrina, por medio de
una toracoscopia y se deja el drenaje cerrado posteriormente, se
disminuye la estancia hospitalaria, el tiempo de resolución
del cuadro infeccioso y se disminuye la morbilidad de una toracotomía,
por mínima que esta sea.
Corrección
del pectus-excavatum.
La
descripción por el Dr. Nuss del abordaje toracoscópico
con la colocación de barras constituyó un cambio radical
en el abordaje quirúrgico de estos pacientes. Las técnicas
de cirugía abierta en sus diferentes modalidades son dispendiosas
y con resultados impredecibles. Por el contrario el enfoque de acceso
mínimo permite realizar un procedimiento rápido y
con excelentes resultados en la gran mayoría de los casos.
Hemato-oncología.
En
el campo de la hemato-oncología, se abre un amplio espectro
de procedimientos con seguridad probada en la literatura mundial.
En la esplenectomía laparoscópica, en el
cual la disminución en el tamaño de las incisiones
favorece una recuperación más rápida de los
pacientes y disminuye el tiempo de estancia hospitalaria.
En la ciudad de Medellín hemos realizado aproximadamente
15 esplenectomías exitosas en pacientes pediátricos
con púrpura trombocitompénica idiopatica, esferocitosis
hereditaria y otras anemias hemolíticas de difícil
manejo, sin complicaciones y con una excelente recuperación
del paciente. Cuando los niños presentan colelitiasis, asociada
a alguna de estas enfermedades hematológicas como consecuencia
de la formación de bilis litogénica, la utilización
de técnicas laparoscópicas ha sido de gran ayuda y
de hecho algunos pacientes sometidos a colecistectomía laparoscópica
se han manejado en forma ambulatoria en nuestra ciudad.
La obtención de muestras de tejido para estudio histológico
en casos de sospecha de cáncer o para colaborar en la clasificación
de estado, ofrece la ventaja de disminuir los riesgos que se corren
al realizar procedimientos percutáneos. Además de
la seguridad con la cual se obtienen estas muestras, el cirujano
tiene la certeza de tomar el tejido que macroscópicamente
parece afectado. Hay casos en que las lesiones son pequeñas
pero sospechosas de malignidad y en cuyo caso realizar un procedimiento
percutáneo retorperitoneal es imposible, pero la laparoscopia
ofrece ser una herramienta excelente para resolver estos casos.
Reflujo
gastroesofágico.
Si
bien el volumen de cirugía-antireflujo gastroesofágico
es bajo en nuestro medio, el abordaje laparoscópico se ha
probado ampliamente en todo el mundo; nosotros hemos realizado múltiples
procedimientos de este tipo en niños.
Los resultados funcionales son iguales a los obtenidos por la cirugía
abierta, la estancia hospitalaria es francamente menor pues la morbilidad
de una gran incisión en el hemiabdomen superior limita la
recuperación cuando ésta se hace por vía convencional
y el uso de la técnica laparoscópica acelera la recuperación
al ocurrir una menor respuesta inflamatoria. En algunos niños
con trastornos neurológicos, se requiere acompañar
la cirugía antireflujo con una gastrostomía, la cual
hacemos por vía endoscópica o esporádicamente
también laparoscópica con excelentes resultados.
Acalasia
del esófago.
La
acalasia es una entidad que también es susceptible
de corregirse en forma exitosa por vía laparoscopica y la
reducción en el tamaño de las incisiones hace que
una excelente recuperación permita el alta precoz de los
niños y que estos asuman su estado de forma benevolente con
lo cual toleran mejor su enfermedad. En el año 2002, realizamos
la primera cirugía para acalasia por laparoscopia (miotomía
de Heller con una funduplicatura anterior de Dor) en un niño,
con una evolución espectacular, alta en menos de 48 horas
y con evolución satisfactoria durante el seguimiento. En
octubre de 2003 se realizó la segunda intervención
de este tipo en un niño de 3 años y en el 2004 se
intervino una niña con síndrome de triple A; ambos
pacientes evolucionaron en forma satisfactoria. Estas experiencias
nos han permitido adquirir experiencia para realizar cirugías
de mayor envergadura como una resección esofágica
con ascenso gástrico transmediastinal simulando la técnica
abierta de Spitz pero por vía laparoscópica, en un
niño con quemadura esofágica por caústicos
en quien el programa de dilataciones había fracasado luego
de dos años.
Enfermedad
de Hirschsprung.
El
megacolon aganglionar congénito (enfermedad de Hirschsprung)
es la más frecuente de las entidades del colon que requiere
tratamiento quirúrgico. La utilización combinada de
disección abdominal por laparoscopia, con disección
transanal directa, ha modificado el manejo de esta enfermedad en
todo el mundo y es hoy el método estándar de tratamiento
de la enfermedad de Hirschprung en los grandes centros de cirugía
pediátrica.
Síndrome
adherencial abdominal.
Si
alguna entidad ha cambiado en los últimos años en
el mundo con el advenimiento de las técnicas laparoscópicas
es el síndrome adherencial abdominal. Cuando operamos a estos
niños para resolver su cuadro suboclusivo o doloroso, la
cirugía de invasión mínima permite hacer una
evaluación abdominal muy amplia, sin mayores riesgos y con
una respuesta inflamatoria menor y con menor trauma sobre los tejidos,
con lo cual el riesgo de desarrollar más adherencias peritoneales
se diminuye.
Síndrome
de dolor abdominal crónico recurrente.
En
algunas ocasiones se hace necesario realizar una evaluación
directa de la cavidad abdominal durante el proceso diagnóstico
para esta entidad. Si bien es muy posible que esta exploración
sea negativa, es por esto que la exploración laparoscópica
disminuye en forma significativa la morbilidad.
Procedimiento
de Malone.
En
1990, Malone describió el uso del apéndice cecal exteriorizado
a la pared abdominal para practicar enemas anterógrados en
el manejo de la incontinencia fecal. Esta técnica se ha utilizado
en niños con mielomeningocele o fallas tras la correción
de malformaciones anorectales o de enfermedad de Hirschsprung. Esta
intervención es posible realizarla por laparoscopia y permite
también una excelente recuperación con menos incisiones
y perfecto funcionamiento; los riesgos son los mismos que en las
técnicas convencionales.
Cirugía
neonatal.
En
recién nacidos, la literatura mundial está llena de
series pequeñas que describen los procedimientos que se han
logrado realizar por técnicas de acceso mínimo, desde
atresias esofágicas, corrección de hernia diafragmática
y piloromiotomía. En el 2005 se publicó un informe
multicéntrico con más de 100 casos de correción
de atresia esofágica que fueron intervenidos de
manera exitosa por toracoscopia. Con respecto al estudio de la ictericia
colestásica neonatal, la técnica laparoscópica
abrió una estrategia novedosa para el diagnóstico
y manejo de esta entidad puesto que la evaluación de la vía
biliar, la biopsia hepática y la colangiografía intraoperatoria
se pueden realizar sin ninguna dificultad; de esta manera se puede
obviar la gamagrafía hepatobiliar que en muchas ocasiones
no es concluyente para descartar la atresia de las vías biliares.
Se han descrito procedimientos de derivación portoentérica
de Kasai exitosos por vía laparoscópica; el acceso
laparoscópico causa menos alteraciones en el campo quirúrgico
y por tanto facilita la realización de un transplante hepático
si es necesario.
Urología
pediátrica.
En
el campo de la urología pediátrica se han descrito
prácticamente todos los procedimientos por técnicas
de acceso mínimo, desde la exploración de testículos
no palpables hasta cirugías de aumento vesical. El reflujo
vesicoureteral se puede corregir con técnicas extravesicales,
se realizan pieloplastias para el manejo de la estenosis pieloureteral,
es posible hacer heminefrectomías con ureterectomía
para corregir sistemas duplicados y nefrectomías en riñones
excluídos o displásicos.
Uno
de los procedimientos que se realizan con más frecuencia
en el campo de la urología pediátrica es la exploración
del testículo no palpable. En más del 90% de los niños
con criptorquidia el problema se resuelve a través de un
abordaje inguinal convencional; sin embargo en los casos de testículos
intra-abdominales, en los cuales es necesaria una laparotomía,
la laparoscopia permite obviarla. En los casos en que ambos testículos
no son palpables, los estudios con imágenes son inútiles
y costosos y la laparoscopia es diagnóstica y terapeútica.
Cuando
se explora un testículo no palpable se pueden encontrar varias
situaciones: vasos espermáticos ciegos que indican anorquia;
vasos espermáticos que entran al anillo inguinal profundo
y el testículo se encuentra canalicular alto (testículo
evanescente); finalmente el testículo se encuentra dentro
de la cavidad abdominal caso en el cual se realiza una liberación
adecuada de los vasos y del conducto deferente hasta lograr el descenso
testicular; si el asa del deferente es muy corta se puede considerar
la ligadura alta de los vasos espermáticos (fase 1 de Fowler-Stephens)
y en un segundo tiempo operatorio se desciende el testículo
hasta el escroto preservando la circulación colateral desarrollada
a expensas del gubernaculum testis.
El
abordaje laparoscópico juega un papel fundamental en la evaluación
de los estados intersexuales puesto que la observación de
los órganos müllerianos y los remanentes intrabdominales
permite, en casos difíciles la asignación del sexo.
Por ejemplo, en los pacientes con mosaicismo es necesario determinar
el tipo de gónadas para decidir si se requiere la ablación
de aquellas que son disgenéticas y manejar al paciente como
una niña sin posibilidades de procrear, o si por el contrario
se considera el estímulo hormonal y se maneja al paciente
como un niño con cirugías reconstructivas de sus genitales
para el manejo del hipospadias.
Complicaciones.
En
cirugía de acceso mínimo, las complicaciones se relacionan
con la patología que se está tratando o ser propias
de la técnica. Las complicaciones relacionadas con las heridas
pueden ser menores en lo referente a infección o sangrado,
pero es posible que ocurran hernias incisionales en heridas tan
pequeñas como de 2 milímetros.
La
conversión a cirugía abierta no debe considerarse
como una complicación de los procedimientos de acceso mínimo,
sino más bien como una maniobra que evita riesgos innecesarios
a los pacientes. Está demostrado que a un mayor nivel de
práctica con las técnicas de acceso mínimo
menor será la posibilidad de conversión, pero siempre
podrán presentarse problemas técnicos o situaciones
particulares en un paciente dado que haga imprudente continuar con
un procedimiento de acceso mínimo.
Lecturas
recomendadas.
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