Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Gastroenterología

Estreñimiento crónico


Efraim Bonilla Arciniegas
Profesor Emérito y Honorario
Universidad Nacional de Colombia
Jefe de la Clínica de Estreñimiento
Fundación Hospital de la Misericordia
Bogota, D.C.

 

Objetivos

 

 

 

La definición más generalizada de estreñimiento es "hacer menos de tres evacuaciones a la semana", pero con esto el problema quedaría circunscrito a una definición de frecuencia cuando se acepta también que los niños que hacen una o más evacuaciones diariamente pero con dificultad por su dureza y forma (evacuaciones caprinas) son también estreñidos. Por otra parte, conviene mejor utilizar el término de estreñimiento en lugar de constipación porque en algunas regiones colombianas este último se utiliza para significar algún grado de opresión y dolor en el tórax durante un proceso gripal u otra afección broncopulmonar.

El estreñimiento puede ser un síntoma presente en diversas enfermedades sistémicas o localizadas en el aparato gastrointestinal o en el sistema nervioso (Tabla 1). Algunas entidades ya han sido descritas en capítulos anteriores y corresponden a un "estreñimiento de causa orgánica".

Tabla 1. Diagnóstico diferencial del estreñimiento crónico.
Enfermedades del ano, recto y del colon.

- Estenosis anal
- Fístula ano-perineal (ano anterior)
- Estenosis del colon
- Aganglionosis (Enfermedad de Hirschsprung)
- Neuropatías (Displasia neuronal intestinal)
- Miopatía intestinal
- Mega-rectosigmoides
- Sigmoides redundante
- Síndrome de Currarino
- Duplicación del colon

Enfermedades extra-intestinales

Endocrinológicas y metabólicas

- Hipotiroidismo
- Hipercalcemia
- Hipocalemia
- Uremia
- Fibrosis quística

Neurológicas

- Daño cerebral
- Lesiones de la médula espinal

Medicamentos

- Opiáceos
- Anticolinérgicos
- Anticonvulsivantes
- Antidepresivos


En este capítulo trataremos sobre el estreñimiento crónico funcional (E.C.F.), llamado también idiopático (E.C.F.I.), en el cual aparentemente no hay una causa orgánica. Se acepta en varios textos que el 95% de los niños que consultan por estreñimiento padecen E.C.F.I.; no obstante, esta frecuencia el manejo del estreñimiento, cualquiera sea su causa, suele reducirse a dar recomendaciones de "coma fibra, tome líquidos, suprima los hidratos de carbono y los lácteos, acostúmbrese a un horario fijo", sin considerar las causas ni la severidad del cuadro clínico porque el médico no recibe una informaci6n puntual sobre el manejo de las diversas clases de estreñimiento y las llamadas "clínicas" o grupos especializados en el tema son escasas.

El recién nacido suele presentar "pujo" durante la evacuación y esto ha sido atribuido a la incapacidad para coordinar la relajación del piso de la pelvis con la maniobra de Valsalva y la rectificación del conducto rectoanal en la posición de decúbito dorsal. En el lactante menor es frecuente la aparición de estreñimiento, con evacuaciones caprinas y difíciles, después de la ablactación y el uso de teteros de leche en polvo cuando la madre completa su licencia de maternidad y tiene que regresar a su trabajo habitual. Esta dificultad suele manejarse con poco éxito con cambios en la marca de la leche y jugos cítricos. En nuestra experiencia, ha dado mejor resultado el uso de compotas suaves de ciruelas pasas en lugar de la "agüita de ciruelas" que nos parece inocua); en casos severos usamos una cucharadita de leche de magnesia. No debe olvidarse que la aganglionosis intestinal o enfermedad de Hirschsprung, que se manifiesta en el 70% de los casos como un cuadro obstructivo neonatal, puede tener un comienzo tardío, por lo cual el estreñimiento en el lactante no debe tomarse a la ligera, y de no vigilarse en forma adecuada puede avanzar hasta presentar la complicación más severa del Hirschsprung, la enterocolitis.

Igualmente, si bien es cierto que algunos lactantes presentan intolerancia a la leche de vaca que se puede manifestar como estreñimiento, el médico no debe conformarse con esta impresión a primera vista, y cambiar a leche de soya o leches deslactosadas sin vigilar el resultado final, como hemos constatado en buena parte de niños con estreñimiento por otras causas.

Fisiopatología.

En el E.C.F. del niño pre-escolar o escolar se invoca que la presencia de una fisura anal es la causa desencadenante más importante del problema, pero hay una concurrencia de circunstancias y factores que pueden actuar como detonantes (Tabla 2), y entre las cuales la inapetencia selectiva o global juega un papel muy importante en la producción de evacuaciones duras y difíciles, lo cual inicia un círculo vicioso que termina con un niño que retiene en forma crónica la material fecal con el propósito de evitar nuevamente la molestia (Imagen 1).

Tabla 2. Factores detonantes del estreñimiento crónico

- Estreñimiento simple
- Inapetencia
- Enfermedades febriles prolongadas
- Hospitalizaciones
- Tratamientos ortopédicos con reposo prolongado en cama
- Fisuras anales
- Viajes prolongados
- Fisuras anales


En estos casos, se pensaría que el incremento en la ingesta de frutas y de líquidos sería de gran utilidad, si el niño colaborara, pero no debe olvidarse lo ingrato que es tratar la inapetencia infantil, por lo tanto el esquema fracasa y esto originará múltiples consultas a diversos médicos que insistirán en recomendarlo sin éxito. El estreñimiento se tornará cada vez más severo, las evacuaciones se espaciarán paulatinamente y se forma un fecaloma que dilata el recto y el sigmoides (mega-rectosigmoides); se establece entonces lo que hemos denominado estreñimiento crónico funcional pertinaz (E.C.F.P) por la concurrencia de uno o más factores que potencializan el estreñimiento crónico funcional simple (Tabla 3).

Tabla 3. Factores que potencializan el estreñimiento.
- Hábitos compulsivos de aseo
- Vida agitada

- Dieta inadecuada
- Desconocimiento médico

Aparece entonces el escurrimiento involuntario de materia fecal en la ropa interior, el cual constituye una disfunción, puesto que el recto se "acostumbra" a estar lleno de materia fecal y ya no ocurre la sensación del deseo defecatorio (reflejo recto-anal inhibitorio) como ocurre en el paciente normal. En la actualidad preferimos el uso de la palabra escurrimiento en lugar de encopresis; este último término fue acuñado pro Weissenberg en 1920 quien lo extrapoló a enuresis (micción nocturna involuntaria, con frecuencia de origen psicológico); de esta manera se llegaron a recomendar en forma indiscriminada tratamientos psicológicos en niños con escurrimiento los cuales fracasan, según nuestra experiencia, en todos los casos.

Imagen 1.

Estreñimiento simple
Evacuaciones demoradas, duras, difíciles y voluminosas y/o escurrimiento.
 
Aumento de la retención y reabsorción de agua
Mega-rectosigmoides
Reflejos deprimidos
 
Retención voluntaria
 
Estreñimiento crónico
 

Cuadro clínico.

El cuadro clínico del niño con estreñimiento crónico puede mostrar dos escenarios diferentes:

1- Niño en edad pre-escolar o escolar que fue normal en sus primeros años, que logró el control de sus esfínteres, y que por problemas de inapetencia y otros de los factores detonantes ya mencionados comienza a presentar períodos de estreñimiento con dificultad para expulsar el bolo fecal y evacuaciones difíciles, duras, voluminosas y demoradas. A medida que la retención se hace más severa, las madres refieren que el niño pierde más el apetito, se queja con frecuencia de dolor abdominal, camina con los glúteos y piernas apretadas en un intento de reforzar la retención cada vez que siente deseos de evacuar, y expulsa flatos fétidos con un olor "sui generis" desagradable.

2- Niño que es traído a la consulta médica porque mantiene sucio por escurrimiento involuntario de materia fecal en la ropa interior debido a la fatiga y a la depresión de los reflejos en los mecanismos esfinterianos debido a la presión que a manera de émbolo ejerce el fecaloma. La madre no está muy segura de si el niño es o no estreñido porque dice "yo lo veo entrar al baño todos los días" y por eso presupone normalidad del hábito intestinal. En estos casos, seguramente el episodio de estreñimiento inicialmente no fue valorado en forma adecuada por la familia y/o el médico, y cuando aparece el escurrimiento, el este lo interpreta como incontinencia y hace los estudios correspondientes, pero innecesarios. Los niños en este grupo clínico son maltratados puesto que son víctimas de regaños, castigos son rechazados por su familia y sufren toda clase de burlas y bromas inclementes por parte de sus compañeros de colegio; algunos incluso abandonan sus estudios. Este tipo de paciente pierde su autoestima y se beneficia por tanto de soporte psicológico.

Enfoque clínico.

- Hacer énfasis en preguntar ¿ qué come el niño ?.

- Preguntar sobre ¿ cómo fue la primera evacuación del meconio ?; cualquier retraso por encima de 24 horas para la evacuación del primer meconio en un recién nacido a término es indicio de estreñimiento de causa orgánica, y se debe descartar aganglionosis, displasia neuronal o miopatía entre otras entidades. Hay que recordar que un 75% de los pacientes con enfermedad de Hirschsprung debutan con un cuadro obstructivo intestinal muy dramático, pero que el resto puede iniciar el estreñimiento después de varias semanas o meses.

- En el examen general, buscar signos o síntomas de enfermedades sistémicas como el hipotiroidismo, la fibrosis quística, o lesiones de la médula o del sistema nervioso central (Tabla 1).

- Siempre realizar un examen cuidadoso del periné. Con frecuencia se obvia en el niño estreñido y esta omisión impide diagnosticar causas obvias del estreñimiento crónico como la estenosis anal o la fístula anoperineal (ano anterior), en especial en las niñas.

- Palpar el fecaloma en el hipogastrio

- El colon por enema sin preparación, permite observar el tamaño verdadero del mega-rectosigmoides o las imágenes compatibles con enfermedad de Hirschsprung (zona de transición) o con pseudo-obstrucción intestinal crónica

Tratamiento.

Va dirigido a la rehabilitación de la disfunción de la evacuación a través de un esquema enérgico, continuo y vigilado, con un ablandador de la materia fecal y sin preocuparse por hacer restricciones en la dieta, sino más bien, reforzar la ingesta de frutas varias veces al día.

- Enérgico: hay que evacuar el fecaloma antes de iniciar el laxante ablandador, bien sea con las medidas que utiliza la madre habitualmente, o mediante un enema fosfatado (Travad®), que no es recomendable en niños menores de 2 años) o simplemente un enema casero con agua de panela con una cucharadita de sal común a razón de 30 o 40 mL/kg. Si el fecaloma es muy compacto, o no se puede expulsar con las medidas anteriores, se debe hacer desimpactación manual bajo anestesia general a cargo del cirujano pediátrico. Una vez se ha logrado la desimpactación, se inicia el laxante: picosulfato de sodio gotas (Laxoberon®) a razón de 30 gotas en pre-escolares y entre 30 a 90 gotas en niños en edad escolar, repartidos en dos ó 3 tomas según la severidad del estreñimiento; siempre se debe advertir que el niño va a presentar más de una evacuación blanda y fácil, y que de eso se trata, para bloquear la formación de nuevo fecaloma. Es muy gratificante ver cómo desde las primeras dosis se rompe el círculo vicioso de las evacuaciones difíciles desaparece del escurrimiento. Se le cita a un control a los 8 días.

- Continuo. Desde el inicio del programa se le advierte a la familia que el tratamiento no consiste en la toma de 1 sólo frasco, sino que el tratamiento debe seguirse por varias semana e incluso meses. La falta de continuidad es una causa de fracaso del tratamiento.

- Vigilado. Los controles iniciales se realizan a los 8, 15, 21 y 30 días y posteriormente mensualmente. Durante los controles se disminuye la dosis en forma paulatina hasta encontrar el número mínimo de gotas que permitan una ó dos evacuaciones diarias, blandas y fáciles; el plan de seguimiento permite hacer las modificaciones del caso. Durante esta etapa, que puede llamarse de "mantenimiento" es indispensable la ingesta de frutas (granadilla, ciruela, mandarina, naranja, papaya, pitahaya, mango, tamarindo) varias veces al día. Cuando se llega a una dosis de 10 gotas por día, se inicia la supresión de una gota cada semana hasta lograr la supresión completa. Si el apetito no mejora no se podrá lograr la supresión. Se debe advertir a la familia que ante cualquier episodio de estreñimiento como consecuencia de un viaje, de una hospitalización o de un período febril, no se permita que pasen más de 48 sin evacuación para evitar la recidiva del problema crónico. En aproximadamente 10% de los casos no es posible la supresión del laxante; en estos casos es necesario repetir el enema baritado para evaluar nuevamente el diámetro del mega-rectosigmoides y determinar si se tiene que recurrir a una proctosigmoidectomía para eliminar el "reservorio" que perpetúa el estreñimiento; pero también, se valorará la necesidad de realizar una manometría o una biopsia rectal previas que permitan descartar entidades como la enfermedad de Hirschsprung, la miopatía del colon, las células de Cajal y la displasia neuronal del colon.

No utilizamos aceite mineral, bisacodyl (Dulcolax®), polietilenglicol, ni enemas. Muy rara vez observamos intolerancia al picosulfato de sodio (náuseas, vómitos y cólicos severos); cuando se presenta utilizamos derivados de las hojas de sen.

Conclusión.

En la mayoría de los niños con E.C.F.P. se ha llegado a éstos extremos por desidia familiar o por la baja condición socioeconómica, pero también por desconocimiento médico y los errores frecuentes se pueden sintetizar así:

A cargo de la familia

- Asumir que la situación es "normal"

- Como con frecuencia, la madre también es estreñida, asume que su hijo "le heredó" el problema y lo descuida.

A cargo del médico

- Usar en forma indiscriminada para todo tipo de estreñimiento la tríada "fibra, líquidos y dieta"

- Administrar antiamebianos y antiparasitarios en forma empírica

- Solicitar coprológicos seriados a niños que defecan cada 10 ó 15 días

- Suprimir o cambiar leches en forma empírica.

- Indicar dietas sofisticadas a un niño inapetente.

- Administrar salvado de trigo al niño retenedor de materia fecal.

- Confundir un fecaloma con un tumor y solicitar una tomografía computada o una resonancia.

- Pretender la curación del estreñimiento crónico con terapia psicológica.

- No examinar el ano y el periné.

- No preguntar cómo fue la primera evacuación.

- No aplicar el esquema completo de "continuo y vigilado".

- Por parte del radiólogo informar "megacolon de origen psicógeno" desde el negatoscopio.

- No advertir que el enema baritado debe practicarse sin ninguna preparación del intestino.

Lecturas recomendadas.

 
 
Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
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