Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Gastroenterología - Lesiones por caústicos y estenosis del esófago -


Fernando Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Docente de Cirugía Pediátrica
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario "Rafael Henao Toro"
Cruz Roja Seccional Caldas
Manizales

 

Objetivos

 

 


La ingestión de productos cáusticos en los niños es una enfermedad de los países en desarrollo. En la década de 1960 fueron introducidos al mercado limpiadores caseros con altas concentraciones de agentes alcalinos lo cual originó un aumento muy importante en el número de accidentes cáusticos, pero en los años 70 se promulgaron leyes que prohibían la utilización de de concentraciones superiores al 10% en los productos de limpieza y que obligaban a utilizar envases con tapas de seguridad. Los niños son especialmente susceptibles debido a la curiosidad natural y además, la costumbre de reenvasar los agentes limpiadores en botellas de gaseosa y otros recipientes atractivos los hace de alto riesgo. La mejor medida para evitar estos accidentes es la prevención y la educación de los padres. Todos los agentes limpiadores deben ser guardados bajo llave y lejos del alcance de los niños.

Un agente cáustico es una sustancia que produce quemadura en el tejido con el cual se pone en contacto y comprende una gran cantidad de elementos y sustancias que pueden ser ácidos o álcalis, que se presentan en forma líquida o sólida y que presentan un pH entre 0 y 3 en el (ácidos fuertes) y entre 12 y 14 (bases fuertes). Las sustancias con pH mayor de 3 pero menor de 10 son agentes irritantes, no cáusticos.

La tabla 1 clasifica y resume los diferentes agentes químicos presentes en el hogar y la tabla 2 muestra las sustancias ácidas y alcalinas que con mayor frecuencia producen accidentes cáusticos.

Tabla 1. Productos químicos que se encuentran en el hogar.
Jabones y detergentes Productos químicos sintéticos. Los jabones suaves se usan con fines cosméticos y son inocuos. Los jabones fuertes contienen silicatos y peróxidos o cáusticos.
Ceras, betunes, velas, esencias, pegantes Son productos que en general son inflamables.
Insecticidas y raticidas Son productos tóxicos y en ocasiones inflamables.

Cosméticos y productos de botiquín
Si bien en general son inocuos, las cremas depilatorias son cáusticas y los aditivos de tinturas para el cabello como el peróxido de hidrógeno son corrosivos y cáusticos.
Otros

En este grupo entran el ácido muriático (ácido clorhídrico), la naftalina, el varsol y aquellos utilizados para destapar cañerías que pueden contener ácido sulfúrico o soda cáustica pura.

El cemento es un elemento corrosivo con un pH cercano a 12. La cal cruda el fósforo iónico y el óxido de etileno pueden estar presentes en productos de limpieza doméstica. El líquido de las baterías de automóviles es ácido.


Tabla 2. Álcalis y ácidos más frecuentes involucrados en las quemaduras por cáusticos.
Sustancia
Uso casero
Álcalis - Hidróxido de sodio
- Hidróxido de potasio
- Sales sódicas (soda cáustica)
- Hipoclorito de sodio –generalmente no produce lesiones-
- Amoníaco (hidróxido de amonio)
- Permanganato sódico
- Peróxido de hidrógeno –generalmente no produce lesiones-
- Trifosfato sódico
- Limpiadores de cañerías
- Limpiadores de hornos
- Productos de lavado
- Blanqueadores caseros
- Detergentes industriales
- Colorantes para el pelo
- Baterías para reloj y calculadoras
- Tabletas de Clinitest
Ácidos - Ácido sulfúrico
- Ácido clorhídrico (ácido muriático)
- Bisulfito sódico
- Ácido oxálico
- Ácido fluorhídrico
- Ácido acético (vinagre)
- Baterías
- Solventes
- Limpiadores de metal
- Limpiadores de baños
- Solvente de pinturas
- Productos para limpieza de piscinas

Epidemiología de la ingesta de cáusticos.

La ingesta de cáusticos en la infancia es de origen accidental, salvo en adolescentes donde predomina la intención suicida. Estos accidentes son más frecuentes en menores de 5 años con una edad promedio de 3,4 años.

En los Estados Unidos ocurren entre 5.000 y 20.000 ingesta de cáusticos cada año, de las cuales hasta el 80% son en niños menores. En este país, gracias a una campaña de restricción en la producción de productos de limpieza con agentes cáusticos y a la educación a los usuarios, se logró reducir en un período de 12 años el número de accidentes en un 30%.

En los países del norte de Europa, la frecuencia anual es de 5 casos por 100.000 habitantes en menores de 16 años y el 95% de los casos ocurren en menores de 5 años.

En Colombia no existen cifras globales pero la extrapolación de datos de otras series latinoamericanas y españolas permite concluir que los accidentes por ingesta de cáusticos constituyen entre el 2.5 y el 5% de todos los niños atendidos por accidentes en los servicios de urgencias. En la revisión de Téllez sobre intoxicaciones en los servicios de urgencias de 10 hospitales de Bogotá entre 1993 y 1994, la ingesta de cáusticos ocupó el octavo lugar (2%) como motivo de consulta toxicológica; la mayoría de los casos correspondieron a quemaduras por soda cáustica, seguida por el ácido clorhídrico. En la actualidad los agentes cáusticos que ocasionan mayor número de accidentes en nuestro país son el hipoclorito de sodio (generalmente no produce lesiones) y el hidróxido de sodio.

80% de la ingesta de cáusticos ocurre en niños menores de 5 años, y son de carácter accidental. En adolescentes, adultos y pacientes psiquiátricos la ingesta de cáusticos por lo general ocurre con fines suicidas y en estos grupos de pacientes la morbilidad y mortalidad son mayores puesto que el volumen de la ingesta es mayor.

En el 30% de los casos se producen quemaduras cáusticas y hasta el 50% de estos pacientes desarrollarán estenosis esofágica. La mortalidad general está entre el 3 y el 12% y en los casos con fines suicidas puede ser tan alta como 66%.

Fisiopatología.

Un agente cáustico es una sustancia que produce quemadura en el tejido con el cual se pone en contacto y comprende una gran cantidad de elementos y sustancias que pueden ser ácidos o álcalis, que se presentan en forma líquida o sólida y que presentan un pH entre 0 y 3 (ácidos fuertes) y entre 12 y 14 (bases fuertes). Las sustancias con pH mayor de 3 pero menor de 10 son agentes irritantes, no cáusticos. Sin embargo, el pH no es único factor que determinará la gravedad de la lesión; también son importantes el volumen ingerido (ingesta accidental o con fines suicidas), la forma de presentación del agente (líquido o sólido), la concentración, la viscosidad, la duración del contacto y el tiempo de tránsito, la presencia o ausencia de comida, la presencia o ausencia de reflujo gastroesofágico, las entidades premórbidas del tracto digestivo superior y la reserva titulable ácido-base (la cantidad de una solución estándar ácida –ácido clorhídrico- o básica –hidróxido de sodio- que es necesaria para neutralizarlos a un pH de 8 –pH normal de la mucosa esofágica-) que depende de la concentración molar y del volumen de la solución.

Las formas sólidas cristalinas de algunos agentes alcalinos se degluten con dificultad y suelen quedar adheridas a la mucosa glosofaríngea, palatina o esofágica proximal donde causan quemaduras profundas (debido al mayor tiempo de contacto), irregulares y muy dolorosas; los niños devuelven con rapidez de la boca estas formas sólidas pues ocasionan gran dolor. Las presentaciones viscosas tienen mayor capacidad de producir lesión. Los álcalis líquidos tienen mayor potencial para producir lesiones en todo el esófago e incluso en el estómago debido a que su deglución no es dolorosa, son insípidos e inodoros. El esófago tiene unos sitios naturales donde el tránsito es más lento y por lo tanto a estos niveles son más probables las lesiones así: el estrecho cricofaríngeo, el esófago medio (compresión por la aorta y el bronquio) y el esfínter esofágico inferior; en los niños más pequeños la porción superior del esófago a nivel del timo, se comporta de la misma manera y este es el sitio más frecuente de estenosis en lactantes.

Los agentes ácidos y alcalinos actúan de manera diferente sobre los tejidos; mientras los primeros producen necrosis de coagulación, los agentes alcalinos producen necrosis de licuefacción (Tabla 3).

Agentes alcalinos.

Los agentes alcalinos causan lesiones por necrosis de licuefacción; los radicales hidroxilos de los álcalis cáusticos captan protones de la matriz extra e intracelular con saponificación de las grasas, solubilización y desnaturalización de las proteínas, licuefacción del colágeno, emulsificación de las membranas lipídicas, deshidratación tisular y trombosis de los vasos venosos; esta última junto con la retención de agua en los tejidos que aumenta la temperatura favorece la profundización de la lesión.

Los tejidos más afectados son las células epiteliales de tipo escamoso de la orofaringe, la hipofaringe y del esófago; el estómago se afecta sólo en el 20% de las ingestiones de cáusticos alcalinos, aunque algunas series reportan compromiso hasta en el 95% de los casos. Durante las primeras 48 horas ocurre edema y durante este período puede ocurrir obstrucción de la vía aérea. En las siguientes 2 a 4 semanas el tejido de granulación reemplaza al tejido necrótico y se establece la cicatrización que puede originar estenosis.

Agentes ácidos.

Los agentes ácidos causan lesión tisular por necrosis de coagulación proteica con desecación por pérdida de agua de las proteínas del tejido superficial, lo cual forma una escara firme que protege de la perforación en la fase inicial; cuando esta se desprende en 3 a 4 días, puede ocurrir la perforación. La escara es reemplazada por tejido de granulación y la obstrucción del antro pilórico se establece hacia la segunda o cuarta semanas. El epitelio escamoso de la faringe y del esófago son relativamente resistentes a este tipo de lesión. Sólo entre el 6 y el 20% de los casos se lesiona el esófago. El estómago es el órgano que con mayor frecuencia se lesiona y en un 20% de los casos hay compromiso del intestino delgado. Los ácidos pasan con rapidez a lo largo de la curvatura menor del estómago pero en la región del antro causan la lesión de coagulación casi de inmediato. La reacción natural del antro y del píloro a la lesión es el espasmo el cual aumenta el tiempo de contacto y bloquea el paso hacia el intestino; sin embargo si una vez cede el espasmo pilórico, persiste ácido suficiente, este progresará hacia el intestino y producirá lesión a este nivel. La presencia de alimentos en el estómago no evita la lesión de la lesión prepilórica.

Cuando el volumen de ácido ingerido es considerable pueden aparecer manifestaciones sistémicas como acidosis metabólica, hemólisis, falla renal aguda y muerte.

Los agentes ácidos que tienen en su molécula fosfatos (ácido fluorhídrico y ácido fosfórico), quelan el calcio iónico sérico, lo que produce hipocalcemia con efectos neurológicos, arritmias cardiacas y shock con hipotensión severa.


Tabla 3.Fisiopatología de las lesiones por agentes caústicos.
pH 4
pH 7
pH 12
Ácido
Álcali
Necrosis de coagulación Necrosis de licuefacción
   
Pérdida de agua Saponificación de las grasas.
Trombosis capilar.
Desnaturalización de las proteínas.
   
Escara mucosa Retención de agua
   
Menor poder de penetración. Quemadura térmica por hidratación.
   
 
Gran poder de penetración.

Fases de las lesiones por cáusticos (Tabla 4).

Las lesiones cáusticas evolucionan en cuatro etapas; las dos primeras se relacionan con la inflamación aguda y la tercera y cuarta se refieren al proceso de cicatrización. El diagnóstico inicial, el manejo y el pronóstico se deben determinar en la primera etapa.

Tabla 4. Fases evolutivas de las lesiones cáusticas por álcalis.
Fase
Días
Características
1
1° al 3er día
Necrosis de licuefacción, trombosis vascular y reacción inflamatoria intensa de tipo eosinofílica. En esta fase se debe realizar el diagnóstico, establecer el pronóstico e iniciar las medidas terapéuticas.
2 3° al 5° día Ocurre ulceración y granulación. Se desprende el tejido necrótico superficial, y queda una base ulcerada con inflamación aguda con reacción leucitaria; el tejido de granulación llena el defecto a expensas de reacción fibroblástica. Se crea un “molde” de la lesión compuesto por células muertas, secreciones y remanentes de alimentos. Durante esta fase el tejido es muy débil.
3
6° al 14° día
Se inicia el proceso de cicatrización. El tejido edematizado es reemplazado por tejido de granulación. Persiste edema en la submucosa y ectasia linfática. Aparece esclerosis a nivel muscular y en los plejos nerviosos. En esta etapa la pared es muy débil y los tejidos no deben ser manipulados.
4 15° al 45° día Se consolida la cicatrización y aparece la estenosis. Hay reepitelización. Al final de esta etapa se debe realizar el estudio contrastado de las vías digestivas con el propósito de diagnosticar la estenosis.

Clínica.

La clínica de las lesiones por cáusticos es extremadamente variable y no existe una correlación clara entre la intensidad de los síntomas y la severidad de la lesión esofágica o gástrica.

Tras la ingesta del cáustico se produce sensación de quemadura y dolor en la boca, esto limita el volumen de la ingesta en niños, pero no así en adolescentes con fines suicidas, pacientes psiquiátricos o bajo la influencia de alcohol o drogas. El dolor también desencadena espasmo glótico con regurgitación del bolo intrafaríngeo, lo cual favorece que aparezcan quemaduras en la boca, la lengua y la cara.

En la fase aguda el paciente se presenta con disfagia, odinofagia y sialorrea. La disfagia se debe al espasmo localizado sobre la zona de la lesión y a una obstrucción casi completa del esófago, secundaria al edema que se desarrolla en las primeras 48 horas. Si no existe perforación en la fase aguda, los síntomas iniciales remiten en dos a tres días y la deglución comienza a regularizarse. Durante esta fase pueden aparecer complicaciones respiratorias como traqueitis, neumonía espirativa y absceso pulmonar.

Al examen se encuentran edema, pérdida del epitelio y pseudomembranas en los labios, la boca y la lengua. Puede haber quemaduras en la cara y la porción superior del tórax. Ciertos signos nos deben alertar sobre la posibilidad de compromiso de la vía aérea: estridor, ronquera, disfonía o afonía y dificultad respiratoria. La epiglotis y los pliegues aritenoepiglóticos aparecen edematosos, ulcerados o necróticos.

La disnea es un signo de compromiso de la vía aérea. El dolor torácico y el dolor abdominal son signos de alarma que obligan a descartar perforación de víscera hueca torácica o abdominal, aunque en las lesiones gástricas por ácidos pueden existir signos de abdomen agudo sin perforación. Otros hallazgos importantes al examen físico son enfisema subcutáneo (indicador de neumomediastino secundario a ruptura esofágica), signos de peritonitis (defensa involuntaria, signo de Blumberg). En los casos graves, donde existe perforación de víscera hueca, el paciente presenta colapso circulatorio y signos de shock hipovolémico con taquicardia, hipoperfusión, fiebre, oliguria e insuficiencia respiratoria.

La ausencia de lesiones orofaríngeas no descarta la presencia de lesiones esofágicas. El examen físico al ingreso puede ser completamente normal aún ante la presencia de necrosis tisular importante, por lo tanto el examen endoscópico es fundamental para determinar la gravedad de la lesión.

Otros signos o síntomas son sed intensa, diarrea líquida con sangre y restos de mucosa intestinal. Pueden presentarse complicaciones sistémicas como acidosis metabólica, necrosis tubular aguda, falla renal aguda, pancreatitis, hiponatremia, síndrome de dificultad respiratoria, coagulación intravascular diseminada, anemia y hemólisis.

La disfagia para sólidos y/o líquidos que aparece entre la tercera y cuarta semanas debe alertar sobre la aparición de una estenosis esofágica; el vómito postprandial puede ser un signo de obstrucción pilórica o antral. El 80% de las estenosis se desarrollan en los dos meses posteriores a la agresión cáustica.

Las complicaciones de la ingestión de cáusticos se muestra en la tabla 5.

Complicaciones de las quemaduras por cáusticos.

- Obstrucción o edema de la vía aérea (ocurre en las primeras 48 horas).
- Perforación del esófago o del estómago.
- Sangrado digestivo alto. Puede ocurrir en fase aguda o al tercero ó cuarto día en las lesiones por ácido, cuando se desprende la escara.
- Estenosis esofágica.
- Estenosis antral, pilórica o yeyunal.
- Reflujo gastroesofágico
- Aclorhidria.
- Gastroenteropatía perdedoras de proteínas.
- Carcinoma gástrico e células escamosas.
- Fístula traqueo-esofágica.
- Fístula aorto-esofágica.
- Trastorno motor del esófago (aperistalsis, espasmo esofágico difuso, trastorno motos inespecífico)
- Absceso cerebral
- Carcinoma del esófago (1000 veces más frecuente que en la población general), con una incidencia de 0.8-4%.

Tratamiento inicial.

Manejo inicial prehospitalario.

- En la fase prehospitalaria debe identificarse el producto cáustico, el volumen ingerido y el envase debe ser llevado al servicio de urgencias.

- Si la sustancia alcalina ingerida tiene presentación sólida o granulada se recomienda administrar un diluyente (agua o leche) en los primeros 30 minutos: 250 mL en adultos o 15 mL/kg en niños. Esta conducta siempre debe ser avalada por un médico.

- Está absolutamente contraindicado producir emesis farmacológica o mecánica o cualquier intento de neutralizar la sustancia con otro producto químico.

- El paciente debe ser trasladado lo antes posible a un hospital de tercer nivel.

Manejo inicial en el servicio de urgencias.

El manejo inicial debe estar encaminado hacia la evaluación y protección de la vía aérea, evaluación de la respiración y ventilación, y a la reanimación con líquidos.

Control de la vía aérea, evaluación de la respiración y de la ventilación.

Siempre se debe estar preparado para realizar el control de emergencia de la vía aérea ya sea por intubación orotraqueal, intubación asistida por fibrobroncoscopia, traqueostomía, o si es necesario cricotiroidotomía. Está contraindicado en todos los casos realizar intubación nasotraqueal a ciegas puesto que aumenta el riesgo de perforación de los tejidos blandos comprometidos por la quemadura. Todos los pacientes deben recibir oxígeno. Si bien las manifestaciones relacionadas con el compromiso de la respiración y ventilación (traqueítis, neumonitis química o espirativa) pueden no estar presentes en la fase inicial de la atención, se debe tener un alto índice de sospecha.


Reanimación con líquidos.

Si existen signos de shock hipovolémico el paciente debe ser reanimado con cristaloides isotónicos (Solución Hartman) a razón de 20 mL/kg dosis hasta 3 dosis. Luego se formulan líquidos basales, puesto que en la fase inicial del manejo se debe suspender la vía oral mientras se realiza la endoscopia y se establece un diagnóstico definitivo y el pronóstico.


Drenaje gástrico y descontaminación

- Los eméticos están contraindicados en forma absoluta puesto que el vómito reexpone a los tejidos al agente cáustico.

- Se recomienda la administración de un antiemético de acción central por vía parenteral.

- Los catárticos están totalmente contraindicados.

- El lavado gástrico está contraindicado en forma absoluta en los accidentes por agentes alcalinos debido al riesgo de perforar el esófago con la sonda gástrica.

- Cuando el volumen de ácido ingerido es muy grande, la succión gástrica puede ser beneficiosa. El espasmo del esfínter pilórico secundario a la irritación producida por el ácido prolonga el tiempo de contacto hasta por 90 minutos. Se debe realizar con una sonda delgada y bien lubricada. En estos casos el riesgo de perforar el esófago con la sonda es bajo. La aspiración gástrica del ácido puede realizarse también mediante una endoscopia precoz. Debe evitarse en todos los casos el lavado con agua por la sonda o la irrigación de agua con el endoscopio.

- El carbón activado está contraindicado en forma absoluta.

- Tras explorar con cuidado la cavidad oral, se retirarán con una gasa embebida en agua los posibles restos sólidos del caústico. Si el niño lo permite y colabore, realice enjuagues con agua de la cavidad oral, sin permitir su deglución.


Dilución y neutralización del agente cáustico.

- Como ya se mencionó, la dilución de sustancias alcalinas sólidas o granuladas puede ser benéfica si se realiza en los primeros 30 minutos Son útiles el agua de la llave o leche, 250 mL en el adulto o 15 mL/kg en niño. Puesto que la ingesta de líquidos en esta primera etapa puede producir emesis, la dilución debe ser considerada con cuidado.

- Los ácidos no deben ser diluidos con agua debido a la producción excesiva de calor. La dilución de sustancias cáusticas con grandes volúmenes de líquido no tiene ningún beneficio puesto que estudios en animales muestran que la lesión cáustica ocurre en el primer minuto luego de la ingesta, y por otra parte, la dilución con agua es ineficaz para reducir el pH. Por ejemplo; si se diluye el volumen ingerido de una solución de hidróxido de sodio con un pH > 14 con 10 veces su volumen en agua, el pH se mantiene en 14, y diluyéndolo con un volumen 100 veces mayor el pH pasa a 13, que sigue siendo altamente lesivo.

- La neutralización de cualquier agente, ácido o alcalino, está contraindicada en forma absoluta puesto que la reacción origina calor y puede producir emesis.


Interconsultas.

El cirujano pediátrico debe ser interconsultado de inmediato puesto que la endoscopia debe realizarse en todos los niños pequeños, en los niños mayores y adolescentes sintomáticos y en cualquier paciente con estado mental alterado o intento de suicidio; en este último caso debe solicitarse la evaluación por psiquiatría.

En el servicio de urgencias se deben solicitar los siguientes estudios paraclínicos:

Estudios de laboratorio.

- Comprobar el pH de la sustancia ingerida: un pH menor de 2 o mayor de 11.5 es un indicador de daño potencial severo; sin embargo, un pH por fuera de estos rangos no excluye la posiblidad de lesión.

- Comprobar el pH de la saliva.

- Cuadro hemático completo, electrolitos séricos, creatinina, nitrógeno ureico, calcio, enzimas pancreáticas, albúmina, proteínas totales, gases arteriales (en caso de ingesta ácida masiva).

- Parcial de orina.

Imágenes diagnósticas.

- Radiografía del tórax: se debe solicitar en todos los pacientes con ingesta de cáusticos. Los hallazgos pueden incluir signos de derrame pleural, neumomediastino, neumonía aspirativa, o neumoperitoneo.

- Radiografía del abdomen: está indicada en aquellos pacientes con ingesta de ácidos y que tengan hallazgos positivos al examen abdominal. Puede demostrar neumoperitoneo o ascitis.

Si el paciente refiere dolor intenso, se recomienda el uso de opiáceos.

Endoscopia digestiva.

De acuerdo con las fases de las lesiones por cáusticos la endoscopia digestiva debe ser realizada en las primeras 24 horas y está contraindicada en la tercera fase (entre el 6° y 14° días). En niños y adolescentes siempre debe realizarse bajo anestesia general. La endoscopia está contraindicada si existe sospecha de perforación.

La endoscopia está indicada en las siguientes situaciones:

- Ingesta de sustancias con pH menor de 3 y mayor de 12.
- Todos los niños menores.
- Todos los niños mayores sintomáticos y adolescentes con intento de suicidio.
- En todos los pacientes con alteración en el estado de conciencia.

La endoscopia está contraindicada en las siguientes situaciones:

- Obstrucción no resuelta de la vía aérea superior.
- Signos o síntomas de perforación del tracto digestivo.
- Pacientes con inestabilidad hemodinámica y shock.
- Pacientes con más de 48 horas de evolución o en la fase 3 (6 a 14 días).

La endoscopia establecerá el tipo de lesión; si no existen lesiones (grado 0), se retiran las medidas terapéuticas y el paciente será dado de alta.

Varios estudios han demostrado que en niños mayores asintomáticos y sin signos clínicos al examen físico (sin disfagia, sin sialorrea y sin signos de quemadura en la boca) no requieren endoscopia ni observación hospitalaria.

En 1991, Zagar et al, describieron una clasificación endoscópica de las lesiones por cáusticos (Tabla 6). Los estudios han demostrado que existe gran correlación entre el grado de lesión y la posibilidad de presentar estenosis; así pues el 100% de los casos clasificados como grado I y IIa se recuperan sin secuelas, mientras que el 50% de las lesiones grado IIb y el 100% de las lesiones grado III desarrollan estenosis del esófago.

Clasificación endoscópica de Zargar de las quemaduras gastroesofágicas por cáusticos.
Grado
Descripción.
0 Examen normal.
I
Edema, hiperemia de la mucosa, sin pérdida de tejido.
II a
Ulceración superficial localizada, friabilidad y formación de ampollas.
II b Los mismos hallazgos de la IIa más ulceraciones circunferenciales, las cuales son propensas a desarrollar estenosis.
IIIa Áreas pequeñas y aisladas de necrosis (áreas de coloración café o grisácea).
IIIb Necrosis extensa. Ulceraciones múltiples y profundas con áreas extensas de necrosis. En este grado es posible encontrar lesiones por contacto de estructuras y órganos vecinos.

El estudio radiológico con contraste hidrosoluble está indicado en los casos en que se sospecha perforación del tracto digestivo, presencia de quemaduras graves hipofaríngeas o cuando la endoscopia fue incompleta o era contraindicada. Algunos estudios recientes han descrito que un estudio gamagráfico con sucralfato radiomarcado tiene alta sensibilidad en el diagnóstico de la lesión cáustica del esófago.

Manejo médico.

Una vez la endoscopia establece la gravedad de la lesión se debe establecer un plan de manejo de apoyo. Los pacientes sin lesiones son dados de alta al recuperarse del acto anestésico. Las lesiones grado I y grado IIa pueden manejarse en forma ambulatoria o con suspensión de la vía oral por 48 horas, y luego, de acuerdo a la evaluación de los síntomas y a la ausencia de sialorrea se podrá iniciar la vía oral con líquidos claros y posteriormente tolerancia gradual de la dieta sólida. Las lesiones grado IIb, IIIa y IIIb siempre requerirán hospitalización de preferencia en la unidad de cuidados intensivos, suspensión de la vía oral por tiempo prolongado y nutrición parenteral total, o alimentación enteral por gastrostomía o yeyunostomía las cuales pueden ser realizadas al momento de terminar el acto endoscópico.

Los pacientes con perforación demostrada con estudios radiológicos con medio hidrosoluble o por la presencia de neumomediastino o neumoperitoneo requerirán cirugía inmediata.

No olvide que en todos los pacientes se debe realizar cobertura antitetánica.

El esquema básico de tratamiento acorde con el grado de lesión endoscópica se muestra en la tabla 7.

Manejo básico de las lesiones por caústicos de acuerdo al grado de lesión endoscópica.
Grado de lesión.
Tratamiento.
Grado 0, grado I y IIa.

Los pacientes sin lesiones a la endoscopia pueden ser dados de alta. Las lesiones grado I y IIa pueden ser manejadas en forma ambulatoria o pueden observarse por un período de 24 a 48 horas hasta obtener tolerancia completa de la vía oral. Se recomienda el uso de sucralfate o ranitidina en las lesiones IIa.

En las lesiones grado IIa realizar una serie digestiva alta a la cuarta semana.

En aquellos pacientes con quemaduras severas en la cavidad oral sin lesión del esófago, la nutrición parenteral por vía periférica puede ser útil mientras curan las lesiones de la boca.

Grado IIb, IIIa y IIIb.

Se debe colocar un catéter venoso central al momento de la endoscopia con el propósito de proporcionar apoyo nutricional parenteral. En las lesiones más severas considere la realización de una gastrostomía o yeyunostomía temprana. La gastrostomía puede ser útil para realizar dilataciones retrógradas.

Hospitalice al paciente en la unidad de cuidados intensivos para monitorear los signos de perforación de víscera hueca.

Nada vía oral por una semana, excepto agua cuando el paciente comience a tragar saliva sin dificultad. Luego de la primera semana si no hay problemas con la deglución de saliva, se inician líquidos claros y hacia la tercera semana se podrá iniciar dieta blanda.

- Considere el uso de antibióticos

Realizar siempre una serie digestiva alta hacia la cuarta semana para determinar la presencia de estenosis, reflujo gastroesofágico, evaluar la motilidad esofágica y el vaciamiento gástrico. Hasta un 70% de los pacientes con lesiones grado IIb desarrollarán estenosis que pueden ser manejadas con dilataciones. Un porcentaje alto de las estenosis secundarias a lesiones grado IIIa y IIIb serán refractarias al programa de dilataciones.

Antibióticos.

Es controversial el uso de antibióticos. Algunos autores argumentan que reducen la infección intramural y la formación de tejido de granulación, y que por tanto reducen la aparición de estenosis; otros los indican sólo si existen signos de infección agregada. El tiempo descrito de tratamiento antibiótico es muy variable, desde 5 a 9 días, hasta 3 semanas. El uso sistemático de antibióticos estaría recomendado en las lesiones grado IIb y grado IIIa y IIIb. La tabla 8 muestra diversos esquemas antibióticos recomendados.

Los antibióticos deben usarse si se utiliza un protocolo de uso de esteroides.


Tabla 8. Esquemas antibióticos recomendados.

Ampicilina 100 mg/kg/día dividido en cuatro dosis.
Amoxacilina 25-100 mg/kg/día dividido en 3 dosis, por vía oral una vez el paciente tolere.

Amoxacilina-ácido clavulánico
20-40 mg/kg/día dividido en 3 dosis por vía oral una vez el paciente tolere.
Eritromicina 10 mg/kg I.V. cada 6 horas. De elección en pacientes alérgicos a la penicilina.
Cefazolina 80 mg/kg/día dividido en 3 dosis.
Ceftriaxona 50-100 mg/kg/día I.V. dividido en dos dosis.

Esteroides.

No existe hasta el momento evidencia clínica suficiente que avale el beneficio definitivo de la administración de esteroides para la prevención de las estenosis cáusticas. Se ha supuesto que disminuyen la aparición de estenosis al disminuir la respuesta inflamatoria. Los estudios iniciales realizados en animales y algunos reportes anecdóticos en humanos extendieron su uso sistemático, pero el estudio de Anderson con un seguimiento de 18 años demostró su inutilidad.

Aquellos que defienden su utilización recomiendan que deben usarse en la fase temprana (primeras 24 horas), lo antes posible después del accidente y proponen que sólo son benéficos en las quemaduras moderadas (quemaduras grado IIb y IIIa). Algunos grupos los utilizan en dosis única, ya sea para el tratamiento de la lesión esofágica o para disminuir el edema de la vía aérea en caso de estar presente. No se indica su uso en lesiones leves ni en las lesiones transmurales.

Los esteroides están contraindicados ante la sospecha de perforación, la presencia de sangrado gastrointestinal o en pacientes con más de 48 horas de evolución. No se puede olvidar que pueden enmascarar los signos de perforación del tracto digestivo y que aumentan el riesgo de complicaciones infecciosas.

En resumen, el uso de esteroides no está indicado en las lesiones grado 0, I y IIa (Nivel de evidencia 1); está contraindicado en las lesiones grado IIIb (Nivel de evidencia 1) y probablemente sea útil en las lesiones grado IIb y IIIa (Nivel de evidencia 2A). La tabla 9 muestra diversos esquemas de administración de esteroides.

Otra modalidad de uso de los esteroides es la inyección local por medio de endoscopia en zonas de estenosis muy localizadas, seguida de dilatación.

Tabla 9. Esquemas de esteroides en lesiones por caústicos.
Dexametasona

Esquema1. 1 mg/kg/día durante la primera semana y 0.75 mg/kg/día durante la 2ª y 3ª semanas, y luego comenzar el descenso de la dosis. La primera semana semana se usa por vía oral y luego se utiliza la vía oral si el niño tolera líquidos.

Esquema 2. 1 mg/kg/día durante la primera semana y luego prednisona oral 2 mg/kg/día, día de por medio, durante dos semanas.

6-metil-prednisolona (Solu-Medrol)

Niños: 20 mg I.V. cada 8 horas en niños menores de dos años de edad.

Adultos: 40 mg I.V. cada 8 horas.

Se utiliza hasta que se reinicie la vía oral; posteriormente se administra el equivalente oral de la dosis de prednisolona y se disminuye en forma progresiva durante 3 a 6 semanas.

Prednisolona 2-6 mg/kg/día por 3 semanas (1 mg dexametasona = 6 mg metilprednisolona = 7.5 mg de prednisona).

Otros medicamentos (Tabla 10).

Se ha recomendado el uso de diferentes medicamentos para el tratamiento adyuvante de las lesiones por caústicos, pero ninguno de estos esquemas se encuentra apoyado en estudios controlados.

El uso de medicamentos reductores de la secreción gástrica o protectores de la mucosa gástrica (sucralfate, ranitidina, omeprazol) es recomendado por una gran mayoría de los autores consultados.


Tabla 10. Medicamentos en el tratamiento adyuvante de las lesiones por cáusticos.
Medicamento
Dosis
Acción
Sucralfate. 20 mg/kg/día El sucralfate es un citoprotector de la mucosa gastroduodeonal. Actúa a nivel local formando un complejo con las proteínas del tejido ulcerado; tiene un efecto adsorbente de la pepsina y de las sales biliares y aumenta la síntesis y liberación de prostaglandinas en la mucosa; estimula el recambio celular e incrementa la secreción de moco y bicarbonato.
Emulsión de prednisona-sucralfate 0.5 mg/kg/dosis en 5 mL de solución oral cada 6 horas por 21 días.  
Ranitidina 2-4 mg/kg/día Disminuir el efecto gástrico de los esteroides y evitar la lesión esofágica en caso de reflujo.
Omeprazol 0.5-2 mg/kg/día. Disminuir el efecto gástrico de los esteroides y evitar la lesión esofágica en caso de reflujo.

Heparina
500 UI/kg/día.
Tiene efectos anticoagulantes, antitrombóticos y protectores del endotelio. Regula la inflamación, estimula la proliferación celular y regula la acción de la colagenasa sobre las células epiteliales y de varios factores del crecimiento dependientes de la heparina.
Penicilamina,
N-acetilcisteína,
B-aminopropionitilo
Mitomicin-C
Trimetazidine
 
Inhibidores de la maduración del colágeno.
Ninguno de estos medicamentos es avalado por ensayos clínicos controlados.

Tutor esofágico.

El uso de tutores o stents esofágicos con el propósito de permitir la cicatrización esofágica con una luz esofágica adecuada y disminuir la incidencia de estenosis, se ha reportado con éxito por diversos autores. El tutor ideal debe ser fácil de insertar, debe permitir el paso de secreciones y alimentos y ser fabricado en material no reactivo. Ya se han publicado buenos resultados con el uso de tutores siliconados de polipropileno.

Seguimiento del paciente.

En todos los pacientes con lesiones grado IIa en adelante debe realizarse un una serie digestiva alta a las 4 semanas de ocurrido el accidente. Todos los pacientes deben ser seguidos con endoscopia periódica y biopsias.

Dilataciones esofágicas.

El tratamiento inicial de las estenosis esofágicas por caústicas son las dilataciones esofágicas. Estas pueden ser anterógradas, retrógradas (a través de una gastrostomía) o combinadas. Siempre deben realizarse bajo anestesia general, con guía y control fluoroscópico. Son múltiples los dilatadores disponibles, pero en la actualidad los más usados son los de Savary Gilliard. Otros son los de Tucker, Rebién, Eder-Puestow, Rusch, Malloney y Hurst, Celestin, Jackson, Plumier. Algunos autores describen el uso de los dilatadores neumáticos con balón. La experiencia, el buen juicio del médico que realiza las dilataciones es más importante que el tipo de dilatador utilizado. No debe olvidarse jamás que todo niño a quien se realice una dilatación esofágica debe considerarse perforado hasta que no se demuestre lo contrario; se debe sospechar ante la presencia de dolor torácico, taquicardia, taquipnea, enfisema subcutáneo o fiebre y en tal caso debe realizarse un esofagograma con medio hidrosoluble; en la gran mayoría de los casos se puede realizar manejo conservador. Por otra parte, siempre deben utilizarse antibióticos profilácticos (cefalosporinas de primera generación) antes de realizar una dilatación.

Las dilataciones se inician entre la sexta y octava semanas (cuarta fase) luego de ocurrido el accidente. Se realizan cada 1 ó 2 semanas durante los primeros 3 meses, luego una vez al mes por los siguientes 3 meses y luego cada dos meses por 6 meses. Este esquema no puede ser rígido y la periodicidad de las dilataciones depende de la respuesta y de la reaparición de la disfagia. No se debe olvidar que la disfagia no siempre se correlaciona con el grado de estenosis puesto que puede ser secundaria con la alteración secundaria en la actividad motora del esófago. No es recomendable declarar fracasado el programa de dilataciones antes del 6° mes de tratamiento. Durante la dilatación, el tamaño del dedo pulgar del niño se puede utilizar como una medida grosera de la luz del esófago (11 milímetros en menores de 5 años y 15 milímetros en mayores de 5)

Las dilataciones repetidas favorecen el reflujo gastroesofágico por lo cual se recomienda evidenciar el reflujo y tratarlo si está presente. Algunos pacientes requerirán cirugía antirreflujo.

En general se acepta que el 90% de los pacientes responden a largo plazo con un programa bien llevado de dilataciones. Cada 6 meses deben realizarse biopsias endoscópicas de la mucosa esofágica y gástrica.

Existen algunos parámetros que pueden predecir una mala respuesta al programa de dilataciones; si alguno de ellos está presente, es conveniente discutir la posibilidad de ofrecer un tratamiento quirúrgico temprano (Tabla 11).

Tabla 11. Contraindicaciones para la realización de dilataciones esofágicas.

- Presentación tardía del paciente, en especial luego de la cuarta semana.
- Quemaduras faringoesofágicas: especialmente si requirió traqueostomía o ventilación mecánica.
- Perforación esofágica
- Estenosis radiológica mayor de 5 centímetros de longitud evaluada por tránsito intestinal.
- Estenosis con un diámetro menor de 5 milímetros
- Estenosis múltiples (más de tres)
- Estenosis no franqueables
- Estenosis tortuosas que se desvían del eje vertical de esófago y que no permiten el paso de la guía
- Pacientes con fístula traqueo-esofágica.

Tratamiento quirúrgico.

El tratamiento quirúrgico sólo se mencionará en sus generalidades. El equipo tratante siempre debe tener en mente que el mejor abordaje es conservar el esófago.

Los procedimientos quirúrgicos de reeemplazo esofágico son cuatro: la interposición del colon, el ascenso gástrico, la interposición de intestino delgado y la esofagoplastia con parche. Siempre que se realice un procedimiento de reemplazo el esófago debe resecarse pues siempre existe el riesgo de malignización o de desarrollar quistes o mucoceles. El procedimiento quirúrgico debe realizarse mínimo 6 meses después de ocurrido el accidente. El estado nutricional y respiratorio del paciente debe ser valorado cuidadosamente antes de cualquier procedimiento quirúrgico.

En los casos de lesiones gástricas los procedimientos más frecuentemente realizados son la piroloplastia, la gastrectomía parcial, la gastroyeyunostomía con vagotomía troncular y la gastrectomía parcial con esófago-yeyuno-anastomosis.

Medidas de prevención.

- Proteger al niño con vigilancia atenta y medidas de protección activa

- Evitar la atracción del niño por estos productos. Los envases, colores y formas no deben ser atrayentes.

- No manipular estos productos delante de los niños para evitar la imitación

- Mantener en el hogar el mínimo de agentes cáusticos y siempre guardarlos en un sitio alto y bajo llave.

- Guardar siempre estos productos en sus envases originales. y nunca en recipientes o frascos que el niño confunda con refrescos o bebidas.

- Nunca almacenar en el mismo sitio sustancias cáusticas y alimentos.

- Obligar a los fabricantes de productos cáusticos a envasarlos en recipientes con tapas de seguridad "a prueba de niños".

- Todos los envases deben estar rotulados por el fabricante con la composición, los peligros del producto y las medidas de primeros auxilios.

- No olvide que siempre debe descartarse la presencia de maltrato.

Lecturas recomendadas.

 
 
Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
Editor asociado

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