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Iván
Darío Molina Ramírez, M.D.
Cirujano Pediátrico
Universidad Nacional
Instituto Materno-Infantil
Bogotá, D.C.
Objetivos.
-
Describir la fisiopatología de la atresia del esófago.
- Describir el complejo VACTERL.
- Comprender las clasificaciones anatómicas y funcionales
de la atresia del esófago.
- Reconocer los signos clínicos.
- Conocer los hallazgos radiológicos de la atresia
esofágica.
- Remitir de una forma adecuada al recién nacido
con atresia del esófago.
- Conocer los principios del manejo operatorio, postoperatorio
y las complicaciones postoperatorias.
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La
atresia de esófago es tal vez una de las patologías
quirúrgicas clásicas de la cirugía pediátrica
y ha tenido un desarrollo muy importante en los últimos 20
años en relación con la sobrevida, gracias al desarrollo
de las Unidades de Cuidado Intensivo Neonatal (U.C.I.), la nutrición
parenteral y perfeccionamiento de las técnicas anestésicas
y quirúrgicas. Hoy en día la mortalidad en atresia
de esófago es un indicador de calidad de atención
en la U.C.I. neonatal.
Historia.
La
primera descripción de la atresia congénita del esófago
la reportó William Durston en 1670 al describir una bolsa
superior terminal ciega en unas siameses toracópagas, pero
no fue sino hasta 1697 cuando Thomas Gibson describió en
un texto de anatomía, la atresia de esófago típica
con fístula traqueoesofágica distal. En 1931, Rosenthal
recopila 255 casos de atresia de esófago y propone un modelo
de explicación desde el punto de vista embrionario. Robert
Swan en 1938, reportó la primera anastomosis esofágica
y ligadura de la fístula traqueoesofágica pero el
paciente falleció el día 12 postoperatorio al parecer
por una reacción transfusional. En 1939, William Ladd en
Boston y Logan Leven en Minnesota realizaron una gastrostomía
inicial, luego cierre de la fístula traqueoesofágica
y esofagostomía en los tres meses siguientes.
La primera anastomosis esofágica con ligadura de la fístula
traqueoesofágica exitosa la realizó Cameron Haight
en 1941; el paciente presentó dehiscencia de la anastomosis
que no requirió manejo quirúrgico y luego desarrolló
estenosis que se manejó con dilataciones.
Las variaciones anatómicas esta patología fueron descritas
inicialmente por Vogt en 1929, luego Ladd y Gross simplificaron
su clasificación.
La primera corrección de una atresia de esófago y
ligadura de la fístula traqueoesofágica por medio
de toracoscopia se realizó en el 2001.
Embriología.
El
desarrollo embrionario del intestino anterior de donde se originan
tanto el esófago como la tráquea, se inicia hacia
la edad de 22 días. En esta etapa, el embrión mide
aproximadamente 3 milímetros y tiene 10 somitas para un estadio
10 de Carnegie. El endodermo del intestino anterior forma un área
ventral o pliegue pulmonar y un área dorsal o esofágica.
En el área caudal, los pliegues laterales del intestino anterior
comienzan a aproximarse dan origen a la tráquea ventral y
al intestino anterior dorsal; en la parte distal del primordio traqueal
aparecen los botones pulmonares. El epitelio del septum traqueoesofágico
se forma de caudal a craneal y se cierra en el primordio laríngeo,
mientras se acompaña de una proliferación longitudinal
de los pliegues laterales y fusión en la línea media.
La
formación de la atresia del esófago con o sin fístula
traqueoesofágica en sus diferentes formas de presentación
se ha explicado por diversas teorías: oclusión
del esófago, desviación del septum traqueoesofágico,
mecánicas, vasculares, entre otras.
Epidemiología.
La
incidencia de la atresia de esófago varía entre 2.500
y 3.500 nacidos vivos con una relación hombre a mujer de
1:1.26. Se encuentran anormalías cromosómica en el
6 % de los casos; las más frecuentes son la trisomía
13 y la 18.
Anormalidades
asociadas.
Se
encuentran malformaciones asociadas entre el 50 y el 70 % de los
casos. Las alteraciones estructurales más frecuentes ocurren
en el árbol traqueobronquial por su origen embriológico
común; los anillos traqueales son más abiertos, las
cilias tienen alteración en la motilidad, los plexos nerviosos
traqueales pueden ser anormales y existe traqueobroncomalacia.
Por sistemas, las malformaciones cardiacas son las más frecuentes
y se presentan entre el 19 y el 32 % de los casos; las más
comunes son la comunicación
interventricular, la tetralogía
de Fallot y la comunicación
interauricular. Es importante determinar el tipo de cardiopatía
porque determinará el pronóstico de sobreviva. Le
siguen las malformaciones del tracto genitourinario (11 al 18 %)
y luego las gastrointestinales (12 al 18 %); las atresias intestinales
y malformaciones anorectales son las
más comunes.
La sigla VACTERL se refiere a la asociación de varias malformaciones
así: Vertebrales, Anorectales, Cardiacas,
Traqueoesofágicas, Renales y Radiales
(eje radial de la mano), y de Extremidades (Limbs). No
constituye un síndrome.
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Atresia
de esófago y asociación VACTERL. Se observa
la bolsa proximal . Existen hemivértebras y malformaciones
costales. |
Atresia
de esófago y asociación VACTERL. Hemivértebras
y fusión de las costillas. |
Atresia
de esófago y asociación VACTERL. Agenesia del
radio. |
Atresia
de esófago y asociación VACTERL. Agenesia del
radio. |
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Clasificación
anatómica.
Existen
muchas formas de presentación de la atresia esofágica
e igual número de clasificaciones; sin embargo, una buena
manera de clasificarla es nombrarla según su presentación
anatómica así:
| Clasificación
anatómica de Ladd modificada de la atresia del esófago. |
| Tipo |
Descripción |
% |
| I |
Atresia
del esófago sin fístula traqueoesofágica |
8 |
| II |
Atresia
del esófago con fístula traqueoesofágica
proximal |
2 |
| III |
Atresia
del esófago con fístula traqueoesofágica
distal |
85 |
| IV |
Atresia
del esófago con fístula traqueoesofágica
proximal y distal |
1 |
| V |
Fístula
traqueoesofágica sin atresia del esófago |
4 |
| VI |
Estenosis
congénita del esófago |
1 |
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Clasificación
anatómica de la atresia de esófago. |
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Dos
ejemplos de atresia esofágica Tipo I. Atresia del esófago
sin fístula traqueoesofágica. Esta modalidad
se presenta con una brecha amplia entre los cabos del esófago. |
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Estenosis
congénita del esófago (Tipo VI de acuerdo con
algunas clasificaciones). Diafragma muscular. También
existe una forma de diafragma cartilaginoso. |
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Diagnóstico
prenatal.
Con
el advenimiento del ultrasonido obstétrico se puede sospechar
la existencia de la atresia del esófago. El signo más
común es el polihidramnios que se presenta como resultado
de la imposibilidad del feto para deglutir líquido amniótico.
Otro signo es la dilatación de la bolsa esofágica
proximal en el 10 % de los casos, así como la ausencia de
la cámara gástrica más común en casos
de atresia sin fístula. Si se toman estos dos parámetros
se tiene una sensibilidad diagnóstica de 42 % y un valor
predictivo de 52 %. La importancia de contar con el diagnóstico
prenatal radica en la determinación del riesgo materno-fetal
y poder realizar la remisión precoz a un centro de alto riesgo
obstétrico para que el parto sea atendido por un equipo interdisciplinario
y se realice la atención temprana del neonato.
Diagnóstico.
Se
recomienda en todo paciente recién nacido, luego de su adaptación
neonatal inmediata, aspirar las secreciones orales suavemente con
una sonda de Nelaton que se debe avanzar hasta el estómago;
si la sonda no avanza se debe sospechar la presencia de atresia
de esófago. Si este procedimiento no se realiza al momento
del parto, el paciente permanecerá asintomático en
las primeras horas y luego presentará sialorrea y dificultad
respiratoria, tos y ahogamiento al momento de la alimentación.
La imposibilidad de avanzar una sonda hasta el estómago confirmará
el diagnóstico.
La
radiografía simple P.A. y lateral del tórax mostrará
la sonda enrollada en la bolsa esofágica proximal así
como la presencia de aire en la cámara gástrica en
caso de existir una fístula traqueoesofágica distal;
la ausencia de aire en el estómago nos confirma una atresia
sin fístula traqueoesofágica distal. Siempre debe
evaluarse el parénquima pulmonar en busca de atelectasia
(de predominio del lóbulo superior derecho) y de infiltrado
neumónico.
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Atresia
del esófago. En esta imagen se observa el tubo traqueal
y la sonda esofágica en el cabo proximal del esófago.
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Si
se inyectan 10 a 15 cc aire por la sonda antes de tomar la radiografía
será posible observar la bolsa esofágica proximal
y así determinar su altura; no se recomienda la inyección
de ningún medio de contraste a través de la sonda
esofágica por el alto riesgo de broncoaspiración.
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Atresia
de esófago con fístula traqueoesofágica
distal. Obsérvese la sonda en la bolsa proximal y la
presencia de aire en la cámara gástrica. |
Atresia
de esófago con fístula traqueoesofágica
distal. Por detrás de la tráquea existe una
imagen anormal; se trata de la bolsa proximal llena de aire. |
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Atresia
del esófago. Obsérvese la sonda en la bolsa
proximal. |
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Atresia
del esófago. Estudios contrastados que demuestran la
bolsa proximal. No realice nunca este tipo de estudios en
el nivel primario de atención pues existe el riesgo
de broncoaspiración. El estudio siempre debe ser realizado
por un cirujano pediátrico con medio baritado diluído.
Jamás se debe utilizar medio yodado hidrosoluble. (Nota
del editor FAL). |
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Una
vez se confirma el diagnóstico de atresia de esófago
se deben buscar más elementos en la radiografía del
tórax que ayudarán a determinar el pronóstico
y el manejo posterior así:
-
Grado de compromiso del parénquima pulmonar.
- Localización de la bolsa esofágica proximal
en la placa lateral.
- Silueta cardiaca y vasculatura pulmonar para sospechar
una cardiopatía congénita.
- Numero de arcos costales, en los casos de más de
12 arcos costales se debe sospechar atresia esofágica
de brecha amplia.
- Determinar la localización del arco aórtico.
- Malformaciones vertebrales.
- Presencia y distribución del gas intestinal.
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Como
se mencionó anteriormente esta patología se puede
asociar con otras malformaciones, de manera que todo paciente se
debe valorar con los siguientes exámenes e imágenes
diagnósticas:
•
Hemograma (hemoglobina, hematocrito, recuento leucocitario,
recuento de plaquetas)
• Tiempos de coagulación (tiempo parcial de
trombopastina, tiempo de protombina)
• Glicemia
• Creatinina, nitrógeno ureico.
• Electrolitos.
• Reservar concentrado globular.
• Otros exámenes según el compromiso
del paciente (gases arteriales, gases venosos, hemocultivos,
etc.)
• Ecocardiografía.
• Ecografía cerebral.
• Ecografía abdominal total.
• Cariotipo.
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Tratamiento
preoperatorio.
Existen
múltiplas clasificaciones de riesgo preoperatorio pero las
más usadas son la clasificación de Spitz y la de Waterston,
que nos ayudan a valorar las posibilidades de sobrevida y por tanto
proporcionar mejor información a los padres acerca de la
condición del niño. La clasificación de Waterston
es de gran utilidad en nuestro medio puesto que tiene en cuenta
el compromiso pulmonar del paciente.
Clasificación
de Spitz |
| Grupo |
Característica |
Sobrevida
% |
| I |
Peso
al nacer > 1500 gr sin malformación cardiaca mayor |
97 |
| II |
Peso
al nacer > 1500 gr con malformación cardiaca mayor |
59 |
| III |
Peso
al nacer < 1500 gr con malformación cardiaca mayor |
22 |
Clasificación
de Waterston. |
| Grupo
|
Característica |
Sobrevida
(%). Spitz † |
| A |
Peso
al nacer de 2.500 gramos o mayor; paciente sano, a excepción
de la fístula. |
100 |
| B1 |
Peso
al nacer entre 1.800 a 2.500 gramos; paciente sano, a excepción
de la fístula. |
86 |
| B2 |
Mayor
peso al nacer, neumonía moderada y otra
anomalía congénita moderada además de la
fístula. |
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| C1 |
Peso
al nacer menor de 1.800 gramos. |
73 |
| C2 |
Mayor
peso al nacer, pero con neumonía grave y
anomalía congénita severa. |
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†
Spitz
L, Kiely E, Brereton RJ, Drake D. Management of esophageal atresia.
World J Surg. 1993 May-Jun;17(3):296-300.
El
manejo inicial se debe enfocar hacia la valoración integral
del recién nacido, determinar la presencia de malformaciones
asociadas y valorar el compromiso infeccioso, en especial de origen
pulmonar. La aspiración de saliva y la regurgitación
del jugo gástrico hacia el árbol traqueobronquial
a través de la fístula (neumonitis química)
favorecen la aparición de complicaciones pulmonares. La regurgitación
de jugo gástrico es el factor más importante y por
este motivo el paciente debe permanecer en posición semisentado.
La saliva se aspira de la bolsa por medio de una sonda de doble
luz (Reploge) la cual se coloca a succión continua con baja
presión; esta sonda no debe ser irrigada por el riesgo de
aspiración.
El manejo general de líquidos y electrolitos son los propios
del recién nacido crítico; se deben iniciar antibióticos
según el esquema propio de cada hospital. Se recomienda el
uso de bloqueadores H2 como ranitidina para la prevención
de la neumonitis química.
Si
el compromiso pulmonar del paciente es severo y se requiere el uso
de ventilación mecánica, esta debe realizarse con
parámetros de presiones bajas y frecuencias altas para minimizar
el escape del volumen corriente a través de la fístula
traqueoesofágica.
Manejo
prequirúrgico.
-
Mantener la oxigenación, evitar colocación
de C.P.A.P. nasal y la ventilación con ambú.
- Evitar la hipotermia.
- Colocar una sonda esofágica proximal de doble luz
a succión con continua sin irrigación de soluciones.
- Paciente en posición semisentado.
- Iniciar líquidos parenterales con soluciones de
dextrosa de acuerdo a los protocolos de la U.C.I. neonatal
- Iniciar antibióticos.
- Iniciar bloqueadores H2.
- Tomar exámenes de laboratorio.
- Tomar imágenes diagnósticas.
- Valoración nutricional, por cardiología
y genética.
- Reservar cama en la U.C.I. neonatal.
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Manejo quirúrgico.
El
recién nacido se llevará a cirugía una vez
se encuentre estable, se determine el tipo y severidad de las malformaciones
asociadas y se establezca un plan de tratamiento quirúrgico.
Se
recomienda realizar una broncoscopia rígida antes de la toracotomía
con los siguientes objetivos:
1.
Determinar la localización de la fístula con
respecto a la carina, lo cual ayuda a decidir la altura
del abordaje del tórax y la profundidad de la colocación
del tubo endotraqueal durante el transoperatorio.
2. Evidenciar el grado de compromiso de la vía aérea
y la necesidad de realizar un lavado bronquial o de obtener
cultivos.
3. Descartar la presencia de más de una fístula
en la vía aérea.
4. Evaluar el grado de traqueomalacia.
5. Buscar otras malformaciones del árbol traqueobronquial.
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Es recomendable colocar una sonda de nelaton N° 14 en la bolsa
esofágica proximal para facilitar la disección de
la misma durante el acto operatorio. El abordaje del tórax
se realiza por toracotomía derecha a través el 3°
ó 4° intercostral. Con la ayuda de una gasa humedecida
con solución salina tibia se realiza la disección
extrapleural hasta el mediastino posterior; se liga la vena ácigos
y se identifica el nervio vago puesto que esta estructura permite
identificar la fístula traqueoesofágica; se realiza
sección de la fístula y sutura con sutura monofilamento
no absorbible, 4 ó 5-0 y con puntos separados. A continuación
se identifica la bolsa proximal, se diseca y se toma la decisión
de realizar la anastomosis termino-terminal del esófago con
puntos separados en un solo plano y se avanza la sonda de Nelaton
para comprobar la permeabilidad de la luz esofágica. No
recomendamos dejar sondas transanastomóticas por no tener
eficacias demostradas y por el contrario, la acumulación
de saliva alrededor de la sonda y de la anastomosis puede producir
problemas en el postoperatorio. Otras escuelas usan de rutina la
sonda transanastomótica (Nota del editor
FAL). Se deja un dren mediastinal que permitirá
detectar la fístula en forma temprana. En todos los pacientes
debe dejarse una vía venosa central.
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Atresia
del esófago. El hilo negro muestra la bolsa proximal
dilatada y la cinta azul muestra el esófago distal
que aún no se ha separado de la fístula hacia
la tráquea. |
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Manejo
postoperatorio.
Si
el estado general del paciente así lo permite, no se requiere
ventilación mecánica de rutina; está indicada
en aquellos casos con compromiso pulmonar severo y cuando la anastomosis
queda con algún grado de tensión. Debe evitarse la
hiperextensión del cuello y el paso de sondas al estómago;
de igual manera debe tenerse gran cuidado durante las maniobras
de aspiración de la vía aérea puesto que el
catéter puede introducirse al esófago y ocasionar
daño de la anastomosis.
Hacia
el día 7° postoperatorio se realiza un esofagograma con
bario para descartar la presencia de fístula de la anastomosis
y para evaluar el diámetro de la anastomosis. Por otra parte,
se documentará la presencia de reflujo gastroesofágico.
Si la anastomosis es permeable y no existe filtración se
puede iniciar la vía oral.
Complicaciones
postoperatorias.
Pueden
ser tempranas o tardías. La dehiscencia temprana de la anastomosis
es una urgencia quirúrgica. La filtración de la anastomosis
que se detecta al momento de realizar el esofagograma puede manejarse
en forma conservadora con nutrición parenteral. La estenosis
de la anastomosis puede ser una complicación de la fístula
tardía y requiere manejo con dilataciones.
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Atresia
del esófago. Fístula tardía (7° día
postoperatorio). Manejo conservador exitoso. |
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Atresia
del esófago. Estenosis postoperatoria. |
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Atresia
del esófago. Paciente con estenosis postoperatoria.
Durante las dilataciones posteriores se presentó una
perforación del esófago. Manejo conservador
exitoso. Obsérvese la presencia de medio de contraste
en el espacio pleural. |
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Atresia
del esófago. Estenosis postoperatoria. Broncoaspiración.
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La
recanalización de la fístula traqueoesofágica
se debe sospechar en aquellos pacientes que presentan ahogo con
la alimentación y episodios repetidos de infección
pulmonar.
El
reflujo gastroesofágico se presenta en más del 50%
de los pacientes con atresia de esófago corregida; por lo
tanto todos los pacientes deben recibir tratamiento
médico antirreflujo. Una tercera parte requerirá
tratamiento quirúrgico para el reflujo.
Atresia
esofágica sin fístula traqueoesofágica.
En
estos casos existe una brecha amplia entre los extremos esofágicos.
Se han descrito gran número de técnicas quirúrgicas
para resolver este problema, desde aquellas que intentan la anastomosis
con alargamientos de los segmentos durante el acto operatorio, otras
que exteriorizan el esófago proximal hacia el tórax
y en los casos fallidos se recurre al reemplazo esofágico
con estómago, colon o intestino delgado. Algunas técnicas
nuevas de cirugía de invasión mínima parecen
ser prometedoras.
Fístula
traqueoesofágica sin atresia de esófago.
Los
pacientes con este problema consultan después del período
neonatal por cuadros de ahogo con la alimentación y neumopatía
crónica. Los estudios radiológicos contrastados sólo
en algunas ocasiones hacen el diagnóstico; por este motivo,
el mejor recurso diagnóstico es la broncoscopia.
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Ejemplos
de fístula traqueoesofágica. |
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Fístula
traqueoesofágica sin atresia del esófago. Se
muestra el momento de la ligadura de la fístula. |
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Lecturas
recomendadas.

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