Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 

Gastroenterología.
Apendicitis aguda.


Pedro José Villamizar Beltran, M.D.
Cirujano Pediatra
Universidad Militar Nueva Granada
Clínica Materno Infantil Los Farallones
Cali

 

Objetivos

 

- La apendicitis aguda en la causa más frecuente de abdomen agudo quirúrgico en la edad pediátrica.

- El diagnóstico de la apendicitis se basa en la clínica.

- Ante la sospecha de un cuadro apendicular agudo en un niño, la mejor conducta es hospitalizarlo para observación. No se debe iniciar ningún tipo de tratamiento analgésico o antibiótico hasta que el cuadro no haya sido dilucidado.


Definición.

La inflamación del apéndice cecal se denomina apendicitis aguda. En la edad pediátrica, es la causa más frecuente de abdomen agudo quirúrgico y de no ser diagnosticada y tratada oportunamente se presentan complicaciones como la perforación del apéndice, la formación de abscesos intraabdominales, peritonitis, sepsis e incluso la muerte; estas son causa de morbimortalidad y de aumento en los costos de atención.

Epidemiología.

Se presentan alrededor de 25 casos por cada 10 mil niños. Esta patología predomina en escolares y adolescentes, sin embargo, se puede presentar a cualquier edad incluso en el recién nacido y en el lactante, en los cuales el diagnóstico es más difícil.

Algunos factores de riesgo favorecen la presentación de esta patología como la dieta baja en fibra y rica en carbohidratos refinados, las epidemias virales, los síndromes diarreicos infecciosos. La dieta rica en fibra aumenta la velocidad del tránsito intestinal, reduce la viscosidad fecal e inhibe la formación de fecalitos.

Varios estudios mencionan que existe una predisposición genética para desarrollar la apendicitis.

Fisiopatología.

El apéndice es un divertículo cuya longitud oscila entre 4 y 10 centímetros y que se encuentra localizado en la parte inferior del ciego. Su función es desconocida, sin embargo la presencia de tejido linfoide sugiere un papel en el sistema inmune.

La causa fundamental de la apendicitis aguda es la obstrucción de la luz apendicular que ocasiona aumento en la secreción mucoide, aumento de la presión intraluminal y distensión de la pared lo cual inhibe inicialmente el drenaje venoso y posteriormente el flujo arterial, aparece entonces isquemia y proliferación bacteriana. Finalmente ocurren gangrena y perforación. La obstrucción puede ser generada por un fecalito, un parásito o un cuerpo extraño.

Los gérmenes más comunes encontrados en esta patología son: Escherichia coli, Bacteroides fragilis, Pepto-streptoccocus y Pseudomona.

La clasificación de la apendicitis de acuerdo a su evolución se describe en la Tabla 1.

Tabla 1. Clasificación de la apendicitis aguda.
Fase congestiva o edematosa
- Hiperemia de la pared.
- Congestión vascular de predominio venoso.
Fase supurativa
- Mayor congestión vascular.
- Compromiso venoso y linfático. Aparición de exudado fibrinopurulento.
- Comienza la proliferación bacteriana.
Fase gangrenosa - Compromiso arterial, venoso y linfático que origina necrosis de la pared del apéndice.
- Gran componente inflamatorio.
- Mayor cantidad de material purulento.
Fase perforada
- La pared apendicular se perfora y libera material purulento y fecal hacia la cavidad abdominal. En la imagen se observa una apendicitis perforada con un fecalito o apendicolito libre en la cavidad.

Al ocurrir la perforación del apéndice el cuadro clínico puede evolucionar a:

- Peritonitis localizada: colección purulenta periapendicular que se puede extender hacia la gotera cólica derecha o hacia la pelvis. El resto de la cavidad no se encuentra comprometida.
- Peritonitis generalizada: presencia de material purulento en toda la cavidad abdominal (interasas, goteras cólicas y espacios subfrénicos).
- Plastrón apendicular: el epiplón y las asas adyacentes envuelven el apéndice perforado para limitar la extensión del proceso inflamatorio y evitar la contaminación de la cavidad abdominal.


Clínica.

El síntoma constante es el dolor abdominal que en la fase inicial se localiza en el epigastrio o la región periumbilical; luego se localiza en la fosa ilíaca derecha. El signo predominante es la irritación peritoneal localizada en el cuadrante inferior derecho, la cual se hace evidente con la percusión suave en dicha zona (micro Blumberg), o en casos menos claros, con el signo de rebote o de Blumberg que se manifiesta al realizar la palpación profunda de la fosa ilíaca derecha y descompresión súbita, lo cual genera dolor severo; en niños es preferible realizar el microb-Blumberg puesto que el dolor y el temor ocasionan que el signo de rebote (Blumberg) sea poco confiable. También es un hallazgo significativo la defensa muscular involuntaria.

En la Tabla 2 se muestran los porcentajes aproximados de presentación de los signos y síntomas asociados con esta patología.

Tabla 2. Síntomas y signos asociados a la apendicitis aguda.
Síntomas
Signos
Náusea
70%
Irritación peritoneal 95%
Vómito
65%
Defensa abdominal 70%
Estreñimiento
30%
Fiebre 60%
Diarrea
10%
Taquicardia 40%
Síntomas urinarios
5%
Peristaltismo disminuido 15%
Distensión abdominal
5%
Masa abdominal 5%

Generalmente, un examen físico juicioso le permite al examinador confirmar o descartar el diagnóstico.

El cuadro clínico de la apendicitis aguda puede variar de acuerdo al grupo etáreo al que pertenezca el paciente. Las características más frecuentes se relacionan a continuación:

Neonato. Tiene una mortalidad mayor del 80%. Se presenta con mayor frecuencia en prematuros. Las manifestaciones clínicas principales son irritabilidad, letargia, distensión abdominal, vómito, masa abdominal palpable, celulitis de pared abdominal, hipotensión, hipotermia y dificultad respiratoria.

Lactante. En el 90% de los casos el apéndice se encuentra perforado. Se manifiesta con vómito, irritabilidad, dolor abdominal, fiebre, diarrea, letargia, distensión abdominal y signos de obstrucción intestinal.

Preescolar. La forma de presentación se aproxima a la del paciente escolar ya que manifiesta dolor abdominal en cuadrante inferior derecho, vómito, fiebre y anorexia. Difiere de otras edades en que el vómito generalmente precede al dolor.

Escolar. En esta edad el cuadro clínico es más claro, el niño ya localiza mejor el dolor y lo ubica en la fosa ilíaca derecha. Entre el 10 a 36% de los pacientes refieren haber presentado similar cuadro clínico en alguna otra ocasión que ha cedido espontáneamente. Los signos y síntomas asociados son como se describen en la Tabla 2.

Adolescente. En esta edad el paciente relata la sintomatología con mayor claridad y localiza el dolor fácilmente. Se presenta más frecuentemente en los hombres. En las mujeres se puede confundir con patología pélvica (enfermedad pélvica inflamatoria, quiste de ovario, torsión de quiste de ovario y embarazo).

Los hallazgos al examen físico pueden variar de acuerdo a la fase en que se encuentre la inflamación del apéndice. En las fases tempranas -congestiva y supurativa- el paciente puede estar afebril o con fiebre no mayor de 38° centígrados. En las fases tardías -gangrenada o perforada- o con peritonitis, la temperatura corporal está por encima de 39° centígrados.

El dolor abdominal generalmente está localizado en la fosa ilíaca derecha en los pacientes sin perforación del apéndice y en los casos perforados con peritonitis puede ser difuso. La irritación peritoneal y la defensa muscular involuntaria se hacen evidentes.

Los signos del psoas, del obturador y de Rovsing pueden estar presentes. El peristaltismo suele estar disminuido.

La utilidad del tacto rectal en la evaluación del niño con dolor abdominal y sospecha de apendicitis es controversial. No es mandatario realizarlo en todos los pacientes, pero en lo casos dudosos este examen es de gran utilidad ya que permite localizar un punto de dolor a nivel del fondo de saco del lado derecho del recto, hipertermia o identificar colecciones en el fondo de saco de Douglas.

La valoración del dolor abdominal en la edad pediátrica puede se difícil en recién nacidos, lactantes y pre-escolares, por lo tanto la conducta adecuada es, en caso de duda, mantener al paciente en observación mínimo 6 horas; las nuevas evaluaciones deben ser realizadas en lo posible, por el mismo examinador. Si el cuadro clínico no es claro y se decide manejar el paciente en forma ambulatoria, se debe realizar un seguimiento estricto en las siguientes horas de manera presencial o telefónica; para poder realizar esta observación ambulatoria debe tenerse en cuenta el nivel cultural y socioeconómico de la familia.

Ante la sospecha de un cuadro apendicular agudo en un niño, la mejor conducta es hospitalizarlo para observación. No se debe iniciar ningún tipo de tratamiento analgésico o antibiótico hasta que el cuadro no haya sido dilucidado.

Nunca administre antibióticos ni analgésicos a un paciente con sospecha de apendicitis aguda en quien el cuadro clínico no es claro.

Ayudas diagnósticas.

- Pruebas de laboratorio clínico.

- Hemograma: Se puede encontrar leucocitosis moderada con neutrofilia que oscila entre 11.000 y 16.000 células blancas/mm3. La velocidad de sedimentación se eleva hasta un 20% del valor normal. Los valores normales en el hemograma no descartan la apendicitis aguda.

- Parcial de orina: Es útil cuando el diagnóstico diferencial se hace con infección urinaria pero si el apéndice inflamado esta en contacto con el uréter o con la vejiga el resultado de este examen puede dar un falso positivo.

- Coproscópico y coprológico: La anamnesis y el examen físico le permitirá interpretar el resultado del examen de materia fecal. Este tipo de análisis es de utilidad pero su interpretación debe ser muy cuidadosa dado que la apendicitis aguda se puede acompañar de síndrome diarreico por el proceso inflamatorio intestinal al cual se asocia.

- Proteína C reactiva (PCR): Este examen es un marcador de respuesta inflamatoria por lo cual es altamente sensible pero poco especifico.

- Imagenología.

- Radiografía simple de abdomen: Suele ser normal u observarse niveles hidroaéreos localizados en la fosa ilíaca derecha. En un 10% de los casos de apendicitis se visualiza una imagen radiopaca que representa el apendicolito (Fig. 4). En fases avanzadas aparece neumoperitoneo o aire extraluminal. Otro hallazgo importante es la escoliosis de convejidad izquierda secundaria a la posición de defensa por dolor y contractura de los músculos paravertebrales derechos.

Signos de apendicitis aguda en la placa simple de abdomen (Nota del editor FAL):

- Radiografía normal
- Pérdida de la línea preperitoneal derecha
- Escoliosis de convejidad izquierda
- Aire extraluminal
- Fecalito
- Observar el apéndice (neumatosis apendicular)
- Imagen en vidrio esmerilado (líquido en la cavidad abdominal)
- Pérdida de la sombra del psoas
- Signos de obstrucción intestinal
- Asa centinela en la fosa ilíaca derecha
- Masa en la fosa ilíaca derecha
- Neumoperitoneo


- Ecografía: Puede solicitarse pélvica o abdominal. Este estudio debe intrerpretarse con juicio, dado que es dependiente del examinador y del equipo. La ecografía tiene una especificidad del 95% y una sensibiliad del 90%. La imagen ecográfica característica muestra un diámetro de la luz apendicular mayor de 6 mm (Fig. 5 izquierda), un engrosamiento de la pared mayor de 3 mm (Fig. 5 derecha) y luz no compresible; también se aprecia líquido libre alrededor del apéndice. En las niñas con patología ginecológica, la ecografía ayuda a evidenciar otras causas de dolor en la fosa ilíaca derecha (quistes de ovario, torsión de ovario, etc.).

- Tomografía Axial Computarizada (T.A.C.): Esta ayuda diagnóstica puede realizarse selectiva en la fosa ilíaca derecha o general de abdomen. En ambos casos debe hacerse con medio de contraste oral y endovenoso. El principal hallazgo es la falta de llenamiento del apéndice con el medio de contraste. La Fig. 6 muestra una T.A.C. abdominal selectiva con y sin medio de contraste donde se visualiza el apéndice inflamado. La T.A.C. es altamente específica y sensible para esta patología pero, por su costo, se justifica solo en casos seleccionados. Es muy últil para el diagnóstico de colecciones o abscesos postoperatorios.

- Laparoscopia diagnóstica: Este método permite visualizar directamente la cavidad abdominal. Es un procedimiento, rápido, seguro, específico, e invasivo que confirma o descarta un diagnóstico y permite realizar el tratamiento requerido (apendicectomía, aspiración del quiste del ovario, etc.) En la actualidad, en muchos hospitales del mundo, la apendicectomía se realiza de rutina por laparoscopia. En nuestro medio el costo del procedimiento y la disponibilidad de los equipos adecuados para niños, hace que sólo se realice en casos muy seleccionados.
A pesar de los métodos de apoyo diagnóstico disponibles, no debe olvidarse que el diagnóstico de la apendicitis aguda en los niños sigue siendo eminentemente clínico.

Diagnóstico diferencial.

- Características clínicas en el diagnóstico diferencial.

- Dolor abdominal inespecífico no quirúrgico: Esta entidad comprende el 50% de los casos de dolor abdominal que consultan al servicio de urgencias de pediatría. El cuadro clínico es inespecífico: dolor difuso, cambiante y no localizado, sin irritación peritoneal. No presenta fiebre y ocasionalmente el paciente puede referir náuseas y vómito. No hay compromiso en el estado general del paciente.
- Gastroenteritis: En esta patología el vómito precede al dolor que se presenta como un cólico intermitente y se acompaña de deposiciones diarreicas abundantes. El dolor cede al hacer deposición.
- Estreñimiento oculto: En la consulta, el paciente y/o los familiares no relatan la presencia de alteraciones en el hábito intestinal pero con una anamnesis cuidadosa, se puede hacer evidente. Es tan frecuente esta patología que muchos los cirujanos pediatras ordenamos la aplicación de un enema evacuador al paciente escolar y adolescente que consulta por dolor abdominal y no ha hecho deposición en las últimas 24 horas o se sospecha que no ha tenido una evacuación fecal completa. Después de la aplicación del enema, observamos que el dolor disminuye marcadamente o desaparece. Si existe una sospecha alta de apendicitis aguda, no debe realizarse enema. El tacto rectal, si el niño lo permite, hace el diagnóstico de impactación fecal.
- Infección urinaria: Se manifiesta por disuria y polaquiuria asociada a la presencia de fiebre por encima de 39° C. y leucocitosis mayor de 16.000 células/mm3. No hay evidencia de dolor abdominal localizado.
- Adenitis mesentérica: En esta entidad, al síntoma abdominal lo precede un cuadro viral respiratorio. No hay dolor abdominal localizado ni irritación peritoneal al examen.
- Diverticulitis de Meckel: Generalmente el dolor abdominal se localiza más hacia la región umbilical y el cuadrante inferior izquierdo. Puede acompañarse de enterorragia. El diagnóstico definitivo se realiza durante el acto operatorio al encontrar el apéndice sano y al revisar el íleon terminal se encuentra el divertículo.
- Enfermedad pélvica inflamatoria: Debe descartarse en mujeres jóvenes con vida sexual activa. La paciente presenta leucorrea, dolor e hipertermia al tacto rectal o vaginal.
- Neumonía: Se aprecia un mayor deterioro del estado general del paciente, fiebre alta y signos de dificultad respiratoria. A la auscultación se encuentra hipoventilación del área comprometida. Los radiografía del tórax aclara el diagnóstico.
- Peritonitis primaria: Es difícil de diferenciar de la peritonitis secundaria a la perforación apendicular; sólo la anamnesis y la asociación a enfermedades renales, metabólicas y otras enfermedades sistémicas pueden orientar hacia este diagnóstico.
Tabla 3. Diagnósticos diferenciales más frecuentes.
Causas abdominales
Causas extra-abdominales

Gastroenteritis
Infección urinaria
Patología ovárica
Enfermedad pélvica inflamatoria
Nefrolitiasis
Trauma abdominal
Colecistitis
Estreñimiento
Invaginación intestinal
Enfermedad inflamatoria intestinal

Infección respiratoria aguda
Neumonía
Sepsis
Encefalitis
Meningitis
Hernia inguinal
Torsión testicular
Orquitis
Artritis séptica


Tratamiento.

Tratamiento inicial. El manejo inicial de la apendicitis aguda se debe orientar a compensar el estado general y hemodinámico del paciente.

Líquidos endovenosos. Se inician cristaloides isotónicos a volúmenes adecuados de acuerdo al grado de deshidratación; si lo requiere se pasa un bolo de 10-20 mL/ kg de solución salina normal o Hartman en una hora y se continúa la misma mezcla a razón de 100 mL/kg/día ó 1800 a 2500 mL/m2/día, dependiendo del grado de deshidratación.

Antibióticos. El objetivo de esta terapia es complementar el manejo quirúrgico de la entidad, cubriendo los gérmenes más frecuentes. Se debe iniciar antes de la cirugía al momento de la inducción anestésica, y el esquema se continúa de acuerdo a la fase en que se encontró la apendicitis. En las fases congestiva y supurativa, se administran dos dosis postoperatorias (algunas escuelas omiten los antibióticos postoperatorios en estas etapas -Nota del editor-FAL). En las demás fases se debe continuar el manejo hasta por siete días, por vía parenteral o en los casos posibles por vía oral. En la tabla 4 se muestran algunos de los esquemas más utilizados en nuestro medio. Cada servicio de cirugía infantil debe tener protocolizado el esquema antibiótico para la apendicitis aguda.

Analgésicos y antipiréticos. Cuando el diagnóstico está hecho se puede administrar dipirona a 20-40 mg/kg/dosis I.V (lenta y diluida), cada 6-8 horas. El objetivo es manejar el dolor y la fiebre.

Procinéticos. Se administran en el caso de que el cuadro clínico se acompañe de vómito. Se utiliza metoclopramida a 0.15 a 0.25 mg/kg/dosis I.V.

Tabla 4. Esquemas antibióticos.
I - Metronidazol 30 mg/kg/día I.V. dividido en 3 dosis.
- Cloramfenicol 50-100 mg/kg/día. I.V. dividido en 4 dosis.
- Gentamicina 7.5 mg/kg/día c/8 hs, o Amikacina 15 mg/kg/día I.V. ó I. M. en una sola dosis/día.
II - Clindamicina a 30 mg/kg/día I.V.
- Gentamicina 7.5 mg/kg/día c/8hs o Amikacina a 15 mg/kg/d. I V. ó I.M. en una sola dosis/día.
III - Metronidazol óvulos por vía rectal
IV - Ampicilina Sulbactam: 100 mg/kg/día
V - Cefalosporina de 2a - 3a generación a 100 mg/kg/día
- Gentamicina 7.5 mg/kg/día c/8/hs o Amikacina a 15 mg/kg/día I.V. ó I.M. en una sola dosis/día.

Tratamiento definitivo. En todos los casos de apendicitis aguda el tratamiento es quirúrgico. La decisión del abordaje quirúrgico se define de acuerdo al tiempo de evolución de la enfermedad, el estado clínico del paciente y las disponibilidades técnicas de la institución. La apendicectomía puede realizarse por vía abierta (laparotomía) o por cirugía laparoscópica (cirugía de acceso mínimo).

En la laparotomía la incisión más frecuentemente utilizada es la transversa en el cuadrante inferior derecho, a través de la cual se accede a la cavidad abdominal. Una vez allí, se realiza ligadura del meso apendicular, tripsia, ligadura y sección del apéndice en su base. Algunos cirujanos practican una jareta en la base cecal e invaginan el muñón apendicular. En los casos de peritonitis, si esta es localizada, se aspira y se lava. En los casos de peritonitis generalizada, es más conveniente una incisión amplia mediana o la misma transversa ampliada; la limpieza se realiza hasta estar seguro de que no queda colección purulenta dentro de la cavidad abdominal.

El manejo actual de la herida quirúrgica es el cierre primario previo lavado de la pared con irrigación de solución salina. Sólo en casos excepcionales se deja abierta la herida.

La colocación de drenes en la cavidad abdominal es cada vez menos empleada ya que no han demostrado ser de utilidad. La única indicación de drenaje en apendicitis aguda es la presencia de un muñón apendicular difícil (no se encuentra la base del apéndice) -Nota del editor FAL-.

El manejo del abdomen abierto en sepsis abdominal severa ha sido muy discutido, si embargo, es útil cuando la contaminación de la cavidad es severa y el estado general del paciente es muy crítico.

Complicaciones.

El diagnóstico precoz de la apendicitis aguda permite una evolución óptima con un porcentaje muy bajo de morbilidad y nulo de mortalidad. En la tabla 5 se describen las complicaciones más frecuentes.

Tabla 5. Complicaciones de la apendicitis aguda.
Preoperatorias
Postoperatorias
- Plastrón apendicular caliente.
- Plastrón apendicular frío.
- Peritonitis generalizada.
- Sepsis.
- Muerte.
- Íleo posquirúrgico.
- Infección del sitio operatorio I.S.O.
- Dehiscencia del muñón apendicular.
- Fístula cecal
- Abscesos intraabdominales.
- Obstrucción intestinal por bridas.
- Sepsis.
- Muerte.

Peritonitis aguda. Al perforarse el apéndice inflamado se libera materia fecal y material purulento a la cavidad abdominal. En la peritonitis localizada la colección purulenta se limita a la región periapendicular, a la gotera cólica derecha o en la pelvis. En la peritonitis generalizada, el material purulento se encuentra diseminado en toda la cavidad (interasas, goteras parietocólicas, espacios subfrénicos, subhepático y la pelvis).

Plastrón apendicular. Se presenta con malestar general, historia de dolor abdominal semanas antes y presencia de masa a nivel de la fosa ilíaca derecha. Si el paciente se encuentra en buenas condiciones, asintomático y el diagnóstico se comprueba con una ecografía y/o una T.A.C. abdominal, se puede manejar en forma conservadora con un esquema antibiótico por 3 semanas y apendicectomía electiva después de la 4° semana. Si existe sintomatología aguda como fiebre, vómito, dolor abdominal y sepsis, se realizará cirugía de urgencia. La principal causa del plastrón apendicular es la administración de antibióticos empíricos en un niño que consulta por dolor abdominal sin descartar el diagnóstico de apendicitis aguda.

Ejemplos de plastrón apendicular

Pileflebitis. Es una complicación infrecuente de los procesos inflamatorios intra-abdominales que puede llevar a tromboflebitis de la vena porta o de alguna de sus ramas tributarias y en ocasiones puede originar abscesos hepáticos. El manejo de esta patología requiere de una Unidad de Cuidado Intensivo.

Infección del sitio operatorio. Es la complicación más frecuente de la apendicitis aguda complicada (gangrenada o perforada). Se relaciona con el manejo intraoperatorio de la herida y al grado de contaminación de la cavidad abdominal. Se manifiesta por signos inflamatorios en la herida quirúrgica en las primeras 48 a 96 horas postoperatorias. El tratamiento consiste en la apertura de la herida quirúrgica y el drenaje del absceso, las curaciones repetidas permiten el cierre tardío por seguna intención. En la Fig. 7 se muestra un absceso de pared luego de una apendicectomía.

Absceso intra-abdominal residual. Las colecciones y abscesos residuales son complicaciones de las apendicitis complicadas -gangrenada y perforada-. Se localizan con más frecuencia en la gotera parietocólica derecha y el fondo de saco de Douglas, pero también se pueden ser interasas, subfrénicos o subhepáticos. El cuadro clínico puede manifestarse durante el postoperatorio inmediato o tardío. El paciente presenta palidez, taquicardia, dolor abdominal persistente, intolerancia a la vía oral y síntomas urinarios o digestivos (diarrea, dolor con la defecación o distensión abdominal).

Abscesos abdominales múltiples.

Absceso en fosa ilíaca derecha.

Obstrucción intestinal por bridas. Las bridas postoperatorias pueden ser tempranas o tardías. El paciente refiere dolor abdominal cólico postprandial, distensión abdominal, vómito y ausencia de deposiciones. El cuadro puede ser manejado en forma conservadora o requerir cirugía.

Obstruccion intestinal por bridas secundaria a apendicectomía

Lecturas recomendadas.

 
 
Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
Editor asociado

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