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El
feto y el recién nacido.
Adaptación
neonatal. |
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Fernando
Arango Gómez, M.D.
Pediatra Neonatólogo
Universidad de Caldas
Manizales
Objetivos
-
Describir los cambios respiratorios, cardiacos y metabólicos
que ocurren durante la adaptación neonatal.
- Comprender al adaptación neonatal exitosa y las
características del período de transición.
- Conocer los factores que afectan la adaptación
neonatal y describir el estado de adaptación neonatal
anormal.
|
“Existen
dos días muy peligrosos en nuestras vidas, el primero y
el último”
Proverbio
inglés
Los
primeros minutos de vida presentan retos biológicos al
recién nacido, que podrían influir radicalmente
el resto de su existencia en caso de no ser superados en forma
adecuada. Aunque numerosas condiciones maternas, placentarias
y fetales pueden comprometer al feto e interferir con la transición
fisiológica a la vida extrauterina, a veces ocurren dificultades
luego de una gestación, trabajo de parto y parto sin complicaciones
aparentes. De hecho, una cuarta parte de los pacientes que ingresan
a las Unidades de Cuidado Intensivo Neonatal son hijos de madres
que fueron clasificadas como de bajo riesgo durante el control
prenatal. Por esta razón todos los neonatos deberían
ser considerados pacientes de recuperación, como si hubiesen
salido de una intervención, y deben ser vigilados hasta
estar seguros que la adaptación neonatal se ha llevado
a cabo en forma exitosa.
Fisiología de la adaptación neonatal.
Se
refiere a los cambios que ocurren durante el período neonatal
inmediato y que tienen como objeto la subsistencia y la adaptación
de l
a vida intrauterina a la extrauterina.
La
transición exitosa a la vida extrauterina requiere el impulso
neurológico adecuado para el esfuerzo respiratorio, la
movilización del líquido pulmonar fetal para permitir
la entrada y salida de gases respiratorios, y el cambio en el
patrón circulatorio para incrementar el flujo sanguíneo
pulmonar para el intercambio gaseoso.
A.
Cambios respiratorios
1.
Establecimiento de la respiración continua al
nacimiento.
|
Los
movimientos respiratorios en el feto son intermitentes
y se tornan continuos luego del nacimiento. Se desconoce
el mecanismo exacto de dicha transición, pero se
postula que los eventos que ocurren durante el trabajo
de parto y el nacimiento producen una asfixia fetal transitoria
que estimula quimiorreceptores periféricos y centrales;
la estimulación táctil y térmica;
y el incremento de la presión arterial sistémica
como resultado del pinzamiento del cordón umbilical,
son estímulos suficientes como para iniciar y mantener
la respiración en forma vigorosa. Observaciones
recientes sugieren que la respiración continua
al nacimiento puede depender más de una hormona
o un mediador químico aún no identificado,
que de oxígeno bajo o estímulos sensoriales.
Recientemente
se ha sugerido que la circulación umbilical ininterrumpida,
mediante el pinzamiento retardado del cordón umbilical,
ayuda a establecer un volumen sanguíneo adecuado
para perfundir el organismo y un flujo adecuado de glóbulos
rojos para oxigenar y estimular el centro respiratorio.
El aumento de la presión y del volumen sanguíneo
causa erección de los capilares alveolares que
soportan la estructura alveolar, permitiendo el reclutamiento
(insuflación) del tejido pulmonar.
|
2.
Aclaramiento del líquido pulmonar fetal.
|
El
líquido pulmonar fetal es secretado por las células
del epitelio alveolar y se encuentra localizado en las
vías aéreas y los sacos respiratorios.
Al término, el pulmón fetal contiene cerca
de 20 mL/kg de peso corporal de dicho líquido,
y su tasa de producción es tal, que contribuye
en forma significativa al volumen total del líquido
amniótico en el último trimestre del embarazo.
La principal fuerza para su producción es el
transporte activo de cloro desde las células
epiteliales hacia los espacios aéreos potenciales.
Como resultado, la concentración de cloro en
el líquido pulmonar fetal es mucho más
alta que en el plasma, el líquido intersticial
o el líquido amniótico (tabla 1).
Tabla
1. Composición del líquido pulmonar fetal. |
|
Líquido
pulmonar |
Líquido
intersticial |
Plasma |
Líquido
amniótico |
| Sodio
(mEq/L) |
150 |
147 |
150 |
113 |
| Potasio
(mEq/L) |
6.3 |
4.8 |
4.8 |
7.6 |
| Cloro
(mEq/L) |
157 |
107 |
107 |
87 |
| Bicarbonato
(mEq/L) |
3 |
25 |
24 |
19 |
| pH |
6.27 |
7.31 |
7.34 |
7.02 |
| Proteínas
(g/dL) |
0.03 |
3.27 |
4.09 |
0.10 |
|
Anteriormente
se aseguraba que el paso a través del canal vaginal
y la compresión torácica resultante producían
el aclaramiento de una cantidad significativa del líquido
pulmonar fetal. Estudios más recientes indican
que durante el nacimiento espontáneo precedido
por trabajo de parto, la compresión torácica
tiene un efecto menor en el aclaramiento de dicho líquido.
Pocos días antes del nacimiento, disminuye su secreción
en dos terceras partes por mecanismos aún no esclarecidos,
lo que permite al feto prepararse para la transición
a la vida extrauterina.
El
proceso por el cual el líquido en los espacios
aéreos potenciales se drena tiene dos componentes:
flujo transepitelial de líquido hacia el intersticio,
seguido de paso del líquido hacia el torrente circulatorio,
ya sea directamente a la circulación pulmonar o
a través de la red de linfáticos que drenan
al sistema venoso. El epitelio pulmonar cambia de una
membrana predominantemente secretora de cloro a una membrana
predominantemente absorbente de sodio después del
nacimiento. El transporte activo de sodio a través
del epitelio pulmonar arrastra líquido de la luz
hacia el intersticio, con la subsiguiente absorción
hacia la vasculatura. El líquido pulmonar fetal
prácticamente no contiene proteínas mientras
que el líquido intersticial tiene una concentración
de proteínas de alrededor de 30 mg/mL. Esta diferencia
transepitelial en la concentración de proteínas
representa una diferencia de presión osmótica
de más de 10 centímetros de agua, la cual
remueve el líquido de la luz pulmonar hacia el
intersticio a medida que se detiene la secreción
de cloro. La entrada de aire a los pulmones no sólo
desplaza líquido, sino que también disminuye
la presión hidrostática en la circulación
pulmonar e incrementa el flujo sanguíneo pulmonar,
lo cual a su vez, incrementa el volumen sanguíneo
pulmonar y el área de superficie vascular efectiva
para la captación de líquido.
|
3.
Establecimiento de la capacidad residual funcional.
|
Las
primeras respiraciones deben facilitar el aclaramiento
del líquido pulmonar y establecer una capacidad
residual funcional. La primera respiración tiene
características únicas. Aunque la presión
inspiratoria pico usualmente es de -20 a -40 centímetros
de agua, las presiones de apertura son muy bajas. El gas
comienza a entrar a los pulmones a presiones muy bajas,
usualmente menores de -5 centímetros de agua. Se
generan presiones espiratorias muy altas, que exceden
la presión inspiratoria. Esta presión espiratoria,
probablemente generada contra la glotis cerrada, ayuda
al aclaramiento del líquido pulmonar y lleva a
una distribución más uniforme del aire a
través de los pulmones.
La
expansión de los pulmones es un estímulo
para la liberación de surfactante, el cual reduce
la tensión superficial alveolar creada por el establecimiento
de la interfase aire-líquido, incrementa la distensibilidad
y ayuda a desarrollar una capacidad residual funcional
estable. En forma simultánea, el acto de la ventilación
por sí mismo disminuye la resistencia vascular
pulmonar. La ventilación con aire lleva a una caída
en la PCO2 y un incremento en el pH y en la PO2, y causa
también una caída en la resistencia vascular
pulmonar. El aclaramiento del líquido pulmonar
fetal y el establecimiento de la capacidad residual funcional
facilitan la ventilación.
|
B.
Cambios circulatorios
1.
Circulación fetal.
|
El
ventrículo derecho es responsable de la perfusión
de la parte inferior del cuerpo y, principalmente, de
la placenta. El retorno venoso de la placenta entra a
la aurícula derecha proveniente del ductus venoso
y la vena cava inferior para unirse con el retorno venoso
de la parte inferior del cuerpo. La sangre en la aurícula
derecha es dirigida a través del septum atrial
por medio del septum y la válvula de Eustaquio
hacia la aurícula izquierda, o fluye hacia el ventrículo
derecho. Los patrones de flujo dentro de la aurícula
derecha (por el canal natural formado por la válvula
de Eustaquio y el septum primum) se hacen de manera que
el 50% de la sangre oxigenada que retorna de la placenta
sea desviado hacia la aurícula izquierda, mientras
que la sangre desaturada de la vena cava superior es dirigida
preferencialmente hacia el ventrículo derecho.
La
sangre de la aurícula izquierda luego entra al
ventrículo izquierdo para ser bombeada predominantemente
hacia la cabeza y las extremidades superiores. Así,
el gasto ventricular izquierdo tiene un contenido más
alto de oxígeno que el gasto ventricular derecho,
lo cual origina mayor entrega de oxígeno al cerebro.
Esto provee el oxígeno suficiente para llenar las
demandas metabólicas del cerebro en desarrollo.
El
ventrículo derecho es responsable de la perfusión
de la parte inferior del cuerpo y, principalmente, de
la placenta. Aunque la presión ventricular derecha
está a niveles sistémicos, la postcarga
ventricular derecha permanece más baja que la del
ventrículo izquierdo debido a la presencia de la
baja impedancia de la placenta.
Finalmente,
el ductus arterioso provee una comunicación directa
entre la arteria pulmonar y la aorta, que permite el paso
libre de sangre de la arteria pulmonar principal hacia
la aorta descendente.
|
2.
Cambios hemodinámicos relacionados con el nacimiento.
|
Al
nacimiento, ocurren grandes cambios en la hemodinámica
como consecuencia de la transición de la vida intrauterina
a la extrauterina. Dichos cambios incluyen: (1) aireación
pulmonar con aumento del flujo sanguíneo pulmonar
y disminución de la impedancia vascular, (2) aumento
de la PO2 y del contenido sanguíneo de oxígeno,
y (3) remoción de la placenta de baja impedancia
y alta capacitancia del circuito cardiovascular.
Con
el nacimiento de la cabeza, el líquido de la orofaringe
y vías aéreas superiores es desplazado,
comienza la aireación de las vías respiratorias,
la expansión de los pulmones y la la ventilación.
Muchos de los cambios en la hemodinámica cardiovascular
notados al nacimiento son el efecto directo de la expansión
pulmonar, con en incremento del flujo sanguíneo
pulmonar y de la PaO2. La aireación pulmonar crea
una interfase gas-líquido dentro de los alvéolos
que disminuye significativamente la presión sobre
los capilares pulmonares, y permite aún más
la expansión pulmonar y disminuye la impedancia
vascular pulmonar. El inflamiento estimula los receptores
de estiramiento pulmonar, y produce vasodilatación
refleja de los lechos vasculares periféricos.
A
medida que el oxígeno entra a los alvéolos
e incrementa el pH y la PO2 de la sangre y subsecuentemente
de los tejidos endotelial y perivascular pulmonares, disminuye
el tono vasomotor pulmonar. Perturbaciones locales en
los niveles de prostanoides, adenosina, óxido nítrico
y otros mediadores asociados al endotelio, han sido implicadas
en dichos cambios vasculares.
Con
los eventos relacionados con el nacimiento (ventilación,
oxigenación y pinzamiento del cordón) ocurre
una disminución progresiva en el gasto ventricular
derecho, un aumento progresivo en el gasto ventricular
izquierdo, una disminución en el flujo de la aurícula
derecha hacia la izquierda a través del foramen
ovale, un incremento del flujo sanguíneo pulmonar
y un cambio en el flujo sanguíneo a través
del ductus arterioso; con la expansión pulmonar
y el incremento en el flujo sanguíneo pulmonar,
el flujo ductal de la arteria pulmonar a la aorta disminuye
pero todavía persiste un flujo neto de derecha
a izquierda. Con la oxigenación subsiguiente el
flujo se torna de izquierda a derecha. El aumento del
flujo sanguíneo pulmonar es seguido por un incremento
en el flujo venoso pulmonar con una elevación en
la presión de la aurícula izquierda, y cierre
del foramen ovale.
|
C.
Cambios térmicos
1.
Termorregulación fetal.
|
Los
tejidos fetales son metabólicamente activos y producen
cantidades relativamente grandes de calor, especialmente
durante los procesos de mitosis y diferenciación
celular, crecimiento, transporte de iones y nutrientes
a través de membranas celulares, y trabajo mecánico
(circulación y actividad muscular). Se calcula
que la tasa de producción de calor es de 33 a 47
calorías/kg/minuto, alrededor del doble de la cantidad
producida por el adulto.
El
calor producido dentro del feto se acumula hasta que se
establece un gradiente de temperatura de 0,5 a 1 grado
centígrado y el calor se transfiere hacia la madre
a través de la circulación placentaria.
Cuando
la temperatura materna sobrepasa la capacidad fetal para
eliminar calor, se presenta una elevación de la
temperatura fetal por encima de la de la madre (efecto
de van´t Hoff), que pone en peligro la vida del
feto. Por esta razón la mujer embarazada debe evitar
los estados hipertérmicos, ya sea controlando la
fiebre durante las infecciones agudas o evitando extremos
de temperatura ambiental tales como duchas calientes prolongadas.
|
2.
Adaptación térmica.
|
Los
mecanismos de producción de calor por parte de
la grasa parda en caso de estrés por frío
no existen en la vida fetal. No se conoce la razón
exacta para que esto ocurra. Se ha sugerido que algún
requerimiento esencial no está presente in útero,
o que existe un inhibidor que suprime la lipólisis
en la grasa parda.
Al
nacimiento, el bebé pierde calor rápidamente
a una tasa de 0,2 a 1 grado centígrado por minuto,
que depende del grado de madurez y de las condiciones
ambientales. Aún si el consumo de oxígeno
de un niño homeotérmico se incrementa hasta
el máximo posible, el calor que se produce es todavía
dos a tres veces menor que la tasa de pérdida.
Las consecuencias de este balance negativo dependen de
varios factores, incluso la condición general del
bebé al nacimiento. El enfriamiento puede resultar
en acidosis metabólica, hipoxemia, hipoglicemia,
y en casos graves, en hipertensión pulmonar transitoria
(Figura 1).
|

Figura
1. Respuestas al estrés térmico al nacimiento
El
mecanismo más eficaz de respuesta a la exposición
al frío durante el nacimiento es la termogénesis
mediada por los adipocitos de la grasa parda (termogénesis
no asociada a escalofríos), la cual se activa una
vez se pinza el cordón umbilical. Los principales
depósitos de grasa parda se encuentran a nivel
axilar, mediastinal, interescapular y perirrenal. Los
adipocitos de grasa parda están inervados en forma
especial, tienen numerosos receptores de membrana para
adrenalina y noradrenalina, y están equipados con
abundantes mitocondrias para hidrolizar y re-esterificar
triglicéridos y para oxidar ácidos grasos
libres. La principal diferencia entre la grasa parda y
la grasa blanca es que la primera puede expresar la proteína
termogenina, mientras que la segunda no lo hace en forma
rutinaria. Cuando la termogenina, cuyo gen de expresión
se encuentra en el cromosoma 4, es introducida a la membrana
interna de la mitocondria, le confiere una serie de propiedades
únicas, incluyendo un alto índice respiratorio
en ausencia de A.D.P., una alta conductividad de protones
y de ion cloro, que hace más eficiente la producción
de calor.
|
D.
Cambios metabólicos.
1.
Metabolismo de la glucosa en el feto.
|
La
glucosa es el combustible principal para el feto, y representa
el 80% del consumo energético. El 20% restante
es aportado por lactato, aminoácidos y ácidos
grasos libres. La glucosa es transportada de la madre
hacia el feto a través de un gradiente de concentración
mediado por un transportador. En gestaciones normales,
la concentración de glucosa plasmática del
feto es aproximadamente el 70 a 80% de la materna.
El feto es completamente dependiente de la madre en cuanto
al aporte continuo de glucosa se refiere. Este es importante
para el metabolismo energético y para la síntesis
de otros substratos metabólicos. El hígado
fetal contiene todas las enzimas requeridas para la síntesis
y degradación del glucógeno. El contenido
hepático de glucógeno es bajo al inicio
de la gestación, un incremento lento y continuo
ocurre entre la 15 y 20 semanas, y al final de la gestación
se observa una acumulación rápida. El feto
también tiene las enzimas hepáticas involucradas
en la gluconeogénesis, aunque sus niveles son inferiores
a los del adulto. La capacidad gluconeogénica no
es expresada in útero bajo circunstancias normales.
Se ha demostrado que el feto no produce glucosa y su única
fuente es la materna. Por lo tanto, fluctuaciones en el
nivel de glicemia materna son reflejados en forma paralela
en el feto. Sin embargo, si la hipoglicemia materna es
prolongada, el feto comienza la producción de glucosa.
|
|
2.
Metabolismo de la glucosa después del nacimiento. |
Al
nacimiento, como consecuencia del pinzamento del cordón
umbilical, cesa en forma súbita el aporte de glucosa
y otros nutrientes, y el recién nacido tiene que
movilizar sus depósitos con el fin de llenar los
requerimientos energéticos. Simultáneamente
al pinzamiento del cordón, ocurre un aumento agudo
en los niveles circulantes de adrenalina, noradrenalina
y glucagón, y una caída en los niveles de
insulina. Estas hormonas movilizan el glucógeno
hepático y estimulan la gluconeogénesis,
manteniendo la concentración de glucosa plasmática.
La
concentración de glucosa en la vena umbilical es
aproximadamente el 80% de la glicemia materna. Luego del
nacimiento, desciende en todos los niños, y alcanza
el valor más bajo a los 30 a 90 minutos de vida.
Posteriormente, en los recién nacidos a término
saludables, las concentraciones se elevan y se mantienen
entre 40 a 80 mg/dL. Los valores de glucosa plasmática
en prematuros y niños pequeños para la edad
gestacional son algo más bajos.
En
promedio, el neonato produce glucosa a una tasa de 4 a
6 mg/kg/minuto. A medida que el niño crece, la
tasa de producción disminuye y en la adolescencia
alcanza los valores del adulto.
|
Adaptación neonatal exitosa.
En
resumen, una transición exitosa del estado fetal al neonatal
es caracterizada por:
| (1)
Pérdida del líquido pulmonar fetal.
(2)
Establecimiento del patrón respiratorio continuo.
(3)
Secreción de surfactante.
(4) Establecimiento de la capacidad residual funcional.
(5)
Caída en la resistencia vascular pulmonar.
(6)
Incremento en la presión sistémica después
de remover la placenta de baja resistencia del circuito
sistémico.
(7)
Cierre de dos cortocircuitos (el ductus arterioso y el foramen
ovale).
(8)
Incremento en el flujo sanguíneo de la arteria pulmonar.
(9)
Inicio de la termogénesis por parte de la grasa parda
(termogénesis no asociada a escalofríos).
(10)
Movilización del glucógeno hepático
e inicio de la gluconeogénesis. |
En la mayoría de circunstancias, el grado leve de
la asfixia asociada con el trabajo de parto no es lo suficiente
como para interferir con este proceso. Sin embargo, la transición
puede ser alterada significativamente por una variedad de
eventos ante e intraparto resultando en depresión
cardiorrespiratoria, asfixia o ambos.
|
Características
clínicas del período de transición.
Para
detectar desórdenes en la adaptación neonatal deben
conocerse las características normales del período
transicional. Durante el trabajo de parto y el nacimiento hay
una serie de estímulos sensoriales al feto que influyen
su adaptación al ambiente extrauterino. Dichos eventos
resultan en una descarga simpática que se refleja en cambios
en la frecuencia cardiaca, color, respiración, actividad
motora, función gastrointestinal y temperatura del bebé.
Se
describen tres fases consecutivas en el período de transición:
(1) primer período de reactividad,
(2) intervalo de reposo,
y
(3) segundo período de reactividad.
Primer
período de reactividad.
Dura
de 15 a 30 minutos y se inicia con cambios de predominio simpático.
Durante los últimos estados del trabajo de parto, la frecuencia
cardiaca fetal fluctúa normalmente, con un cierto grado
de variabilidad, alrededor de 120 a 140 latidos por minuto. Después
del nacimiento hay un incremento rápido de la frecuencia
cardiaca en el rango de 160 a 180 por minuto, que dura 10 a 15
minutos, y luego ocurre una caída gradual hacia los 30
minutos de vida entre 100 a 120 latidos por minuto.
Durante
los primeros 15 minutos de vida las respiraciones son irregulares;
la frecuencia respiratoria varía entre 60 a 80 por minuto.
Pueden encontrarse estertores a la auscultación, quejido,
aleteo nasal, retracciones y períodos breves de apnea.
El recién nacido se observa alerta y su comportamiento
es marcado por reacciones de sobresalto, movimientos gustatorios,
temblores, llanto y movimientos cefálicos de un lado a
otro. Este comportamiento exploratorio característico es
acompañado por una disminución en la temperatura
corporal y un aumento generalizado en la actividad motora con
incremento en el tono muscular.
Las
manifestaciones gastrointestinales de este período inicial
de reactividad incluyen la aparición de sonidos intestinales,
el paso de meconio y la producción de saliva, como resultado
de descargas parasimpáticas.
En
recién nacidos a término que han tenido un trabajo
de parto o nacimiento anormales, o presentan patologías,
y en prematuros normales, el primer período de reactividad
dura más de 30 minutos.
Intervalo
de reposo.
Dura
entre 60 a 100 minutos y se caracteriza por una disminución
marcada en la actividad motora o por sueño; la frecuencia
cardiaca cae al rango de 100 a 120 latidos por minuto, la frecuencia
respiratoria desciende, aunque en ocasiones puede permanecer acelerada
pero sin dificultad respiratoria. El peristaltismo intestinal
a veces es marcado.
Segundo
período de reactividad.
Dura
de 10 minutos a varias horas, usualmente durante las primeras
6 horas de vida. Se caracteriza por la presencia de los fenómenosdescritos
en el primer período de reactividad pero más llamativos.
Se observa taquicardia, taquipnea, cambios en el tono muscular,
color, producción de moco, tendencia a náuseas y
vómito, y aparición de respuestas a estímulos
exógenos o endógenos. Con frecuencia se expulsa
meconio. A medida que concluye este período, el recién
nacido aparenta una mayor estabilidad.
Factores
que afectan la adaptación neonatal.
Un
recién nacido puede estar comprometido debido a problemas
iniciados in útero con la madre, la placenta, o el mismo
feto (tabla 2). Un evento iniciado in útero puede extenderse
al período neonatal, y se altera la transición normal.
Un proceso asfíctico también puede ser originado
postnatalmente; el niño parece bien hasta que requiere
respirar por sí mismo.
Las
causas maternas de compromiso fetal pueden estar relacionadas
con el flujo sanguíneo uterino disminuido que altera el
transporte de oxígeno a la placenta. Lo anterior puede
resultar de hipotensión materna, anestesia regional, trastornos
hipertensivos del embarazo, o contracciones uterinas anormales.
Problemas
placentarios tales como infartos, desprendimiento prematuro, edema
o cambios inflamatorios, pueden afectar el intercambio gaseoso.
El feto también puede estar comprometido debido a problemas
relacionados con compresión del cordón umbilical,
como en casos de nudos del cordón, prolapso del cordón,
o presentación de nalgas con compresión del cordón
durante el nacimiento.
Un
neonato puede no respirar luego del nacimiento debido a un número
de problemas, entre los que están la depresión del
sistema nervioso central inducida por medicamentos, anomalías
o lesiones del sistema nervioso central, lesión de la medula
espinal, obstrucción mecánica de las vías
aéreas, deformidades, inmadurez, neumonía o anomalías
congénitas.
Finalmente,
existen algunas circunstancias en las cuales el niño puede
iniciar en forma normal sus respiraciones, pero posteriormente
disminuirlas o detenerlas al poco tiempo del nacimiento, como
en casos de depresión inducida por medicamentos, hernia
diafragmática congénita y neumotórax espontáneo.
Tabla
2. Factores que alteran la adaptación neonatal |
| Factores
anteparto |
Factores
intraparto |
Factores
postparto |
Diabetes
materna
Hipertensión inducida por el embarazo
Hipertensión arterial crónica
Anemia o isoinmunización
Hemorragias del segundo
o tercer trimestre
Infección materna
Corioamnionitis
Polihidramnios
Oligohidramnios
Muerte fetal o neonatal previa
Embarazo postérmino
Embarazo múltiple
Medicamentos (litio, magnesio, bloqueadores adrenérgicos)
Abuso materno de drogas
Actividad fetal disminuida
Malformación fetal
Hábito de fumar
Ausencia de control prenatal
Edad materna <16 o >35 años
Anomalía uterina o cervical |
Cesárea
urgente
Presentación anormal
Macrosomía
Microsomía
Trabajo de parto prematuro
Trabajo de parto precipitado
Trabajo de parto prolongado
Ruptura de membranas >24 horas
Líquido amniótico teñido de meconio
Patrones de frecuencia cardiaca fetal anormales
Anestesia general
Narcóticos 4 horas antes del parto
Prolapso del cordón
Abruptio de placenta
Placenta previa
Parto instrumentado |
Hipotermia
Apnea
Bradicardia
Dificultad respiratoria
Hipoperfusión
Anemia
Hemorragia a través del cordón
Anomalía congénita
Infección
Prematurez
Trauma obstétrico |
Adaptación
neonatal anormal.
El
recién nacido que ha presentado una transición anormal
a la vida extrauterina clínicamente presenta los signos
y síntomas enumerados en la tabla 3.
|
Tabla
3. Signos y síntomas de la adaptación neonatal
anormal.
|
|
Persistencia
durante más de 45 minutos de: |
-
Taquipnea
- Retracciones
- Quejido
- Estertores crepitantes
- Aleteo nasal
- Cianosis
- Requerimiento prolongado de oxígeno
- Episodios de apnea y bradicardia
- Palidez marcada persistente
- Inestabilidad térmica
- Presión arterial inestable
- Llenado capilar lento
- Comportamiento neurológico anormal
- Secreciones orales excesivas
- Episodios de ahogo |
Lecturas
recomendadas.

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Fernando
Fierro Ávila
Editor asociado
|
Fernando
Álvarez López
Webmaster y editor
|
Rafael
García Gutiérrez
Editor asociado
|
fal |
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