Cuando la familia inicia el tratamiento integral de su hijo, se
empieza la intervención psicológica con los padres
con el fin de permitir en primer lugar la expresión de
sentimientos para lograr finalmente la aceptación del hijo.
Hay ocasiones en las que se deben hacer intervenciones más
extensas porque esta vivencia movilizó bastante el equilibrio
emocional de uno de los miembros de la pareja o a la pareja como
tal, al punto de darse la separación o el abandono de uno
de los padres.
La
intervención psicológica del niño puede surgir
en la medida en que va creciendo y se va haciendo consciente de
su realidad; se observa diferente a los demás e inicia
las comparaciones con sus hermanos o amiguitos. Es entonces cuando
realiza preguntas para las que los padres deben estar preparados;
de no ser así surge la posibilidad de la intervención
del psicólogo.
La
experiencia escolar se puede convertir en otro momento amenazante
tanto para los padres como para el niño y esto depende
en gran medida de la actitud que asuma la familia. Si la actitud
es de silencio, miedo y sobreprotección, es probable que
la experiencia escolar sea traumática. En este período
de la vida del niño se pueden hacer evidentes varios trastornos:
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Alteraciones de la imagen corporal.
- Alteraciones del esquema corporal.
- Baja autoestima.
- Timidez.
- Relaciones interpersonales pobres.
- Dificultades escolares.
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La
adolescencia, etapa difícil para cualquier joven, puede
ser más difícil para los pacientes de labio y/o
paladar hendido, puesto que se suma la alteración en la
imagen corporal del rostro y en la voz. Los pacientes pueden asumir
una actitud apática y desinteresada en una fase fundamental
del tratamiento.
