Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


 

             
 
 

Clínica de labio y paladar hendido.
Pediatría.


El pediatra, por su papel múltiple en la atención del niño y por su apoyo a la familia, suele ser el líder en muchos de los grupos de labio y paladar hendido, y sirve de eje de todos los especialistas que lo conforman e indica a las familias que paso dar en el momento justo.

El médico general o el obstetra, con el pediatra, tienen el primer contacto con el niño de labio y/o paladar hendidos. Es un encuentro traumático, pero son ellos los que deben conservar la cabeza fría y servir de apoyo en este primer momento tan dramático para la madre y para el resto de la familia.

Un pediatra adiestrado y conocedor del protocolo de atención de los niños afectados con esta lesión podrá ser un soporte magnífico para la familia, pues con su consejo y orientación hará que la angustia disminuya cuando le muestre a los padres y familiares la verdadera dimensión del defecto y el derrotero que habrá de seguirse para darle solución a los diferentes problemas.

En estos primeros momentos debe calmar la ansiedad de los padres al aclarar conceptos, explicar las posibles causas del problema para disminuir la sensación de culpa de estos y despejar el horizonte al mostrar paso por paso las etapas de la recuperación del niño hasta convertirse en una persona normal y útil a la sociedad.

Si bien es cierto que los lactantes tienen cerca de nueve infecciones respiratorias alr año, también es cierto que los niños con labio y/o paladar hendidos presentan mayor labilidad a las infecciones que el resto de los niños. Un niño con paladar hendido va a estar desprotegido porque al existir comunicación entre las dos cavidades, pierde la posibilidad de defenderse contra los contaminantes y alergenos.

El aire que se respira debe calentarse antes de ingresar a los pulmones, por eso existen los cornetes con sus prominencias, entradas y repliegues. La ausencia de calentamiento del aire influye abiertamente en el mayor número de infecciones respiratorias que suelen presentar los niños afectados por esta patología.

Los niños que tienen labio y/o paladar hendido presentan un crecimiento intrauterino normal, siempre y cuando no tengan otros síndromes asociados. La poca ganancia de peso en los 2 ó 3 primeros meses de vida, es un fenómeno frecuente reportado por todos los que trabajan en estos programas. Este hecho se debe usualmente a las dificultades de la alimentación, mientras se encuentra la técnica adecuada y se logra una buena interacción madre-hijo. Al nacer el niño con labio y/o paladar hendido, una de las preocupaciones más inquietantes en ese momento para la madre y la familia es la alimentación ¿ Cómo alimentarlo ?, ¿ Con qué leche nutrirlo ?, ¿ Qué tetero usar ?, ¿ Cómo debe ser el chupo ?, ¿ Se debe emplear sonda nasogástrica ?. Es importante que los médicos y todo el personal de salud, sepan cómo manejar la alimentación de un niño aquejado por esa patología. Los errores en la alimentación del recién nacido ocasionan desnutrición, lo que retardará la cirugía de labio y más adelante la del paladar y hará que la familia entre en un círculo de angustia y desesperanza al ver que pasan los días y no llega el remedio para su hijo.

Para una lactancia natural exitosa se necesita el deseo de la madre y de su entorno social y un equipo de salud que capacite y apoye a la madre en este campo. Si todo un grupo apoya y refuerza a la madre, ésta se sentirá capaz de alimentar a su hijo, y el grupo mismo puede ayudarle a disipar sus dudas y a esclarecer sus errores.

Un pequeño aparato que algunos llaman obturador, ha demostrado ser una ayuda en el tratamiento de los niños con labio y/o paladar hendido. El obturador sirve de paladar artificial al separar la cavidad bucal de la nasal, y permite que el niño respire por la nariz y adquiera el hábito respiratorio nasal.

Para los pediatras hay otra cualidad increíble en esta pequeña prótesis y es que al sellar la fisura palatina facilitará que el niño pueda succionar adecuadamente el seno materno o biberón, puesto que produce un vacío más adecuado y evita la broncoaspiración. El obturador y el seno materno son para el niño con labio y/o paladar fisurado la mejor ayuda para una correcta y adecuada nutrición.

Por ahora digamos que todo niño con paladar hendido se beneficia indiscutiblemente del empleo de esta prótesis tan sencilla pero tan importante para su progreso físico, dentario, nutricional y foniátrico.

 
 
Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
Editor asociado

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