La mayoría de los pacientes con paladar hendido, presentan
sordera o hipoacusia. Como la disfunción de la trompa de
Eustaquio es permanente, (no temporal como en la rinitis, síndromes
gripales, amigdalitis), la presión negativa del oído
medio tiende a retraer la membrana timpánica que se va
adhiriendo poco a poco a la cadena de huesecillos e impide su
correcto movimiento para transmitir el sonido, lo cual genera
hipoacusia conductiva secundaria a las otitis a repetición
que se presenta. Esto se puede prevenir o disminuir si se logra
una adecuada aireación del oído medio. Para esto
se requiere la inserción de unos tubos de drenaje y ventilación
en las membranas timpánicas.
Otro
concepto muy importante para tener en cuenta en estos pacientes
es la hipertrofia de amígdalas y adenoides, que ocurre
como compensación para llenar el vacío existente,
debido a la fisura palatina. Este es uno de los pocos casos de
contraindicación absoluta de amigdalectomía y adenoidectomía
por infección crónica. Los cuadros amigdalianos
agudos se pueden manejar médicamente. La insuficiencia
velofaríngea que se agrava al extraer las amígdalas
y las adenoides, puesto que aumenta el espacio retrofaríngeo,
sólo puede compensarse parcialmente con otras cirugías,
de gran complicación y con resultados foniátricos
muy pobres.
Por
lo tanto, en pacientes con paladar hendido, así sea submucoso,
no debe realizarse amigdalectomía y adenoidectomía,
por las complicaciones foniatricas severas que se producen al
crear un gran espacio faríngeo, con escape a través
de la nariz, lo que causa hipernasalidad severa.
