El
niño con labio y paladar hendido debe iniciar su habilitación
foniátrica desde los primeros días de vida. Los
padres deben ser sensibilizados acerca de la importancia de la
estimulación para un desarrollo adecuado del lenguaje.
Es de gran utilidad familiarizarlos con la terminología
foniátrica y con la cronología de los sucesos del
desarrollo normal del lenguaje en el niño. Unos padres
motivados son el mejor instrumento para la detección de
los problemas en el curso del primer año. Cuando el labio
se repara dentro de los primeros tres meses rara vez se observan
trastornos del habla en relación con el paladar primario.
La
audición es el elemento fundamental de estímulo
para el desarrollo del lenguaje. Reviste gran importancia mantener
el nivel de audición del niño dentro de límites
normales.
Dado
que el lenguaje interno se integra durante el primer año
de vida, al final de este es posible realizar una evaluación
de las conductas receptivas y expresivas del niño. Si se
detecta cualquier retraso en el desarrollo, es necesario revisar
con los padres todos los aspectos de comunicación del niño
y corregir las conductas erróneas.
En
general, podemos considerar que un niño con labio y paladar
hendidos sin otros trastornos asociados, con estimulación
del lenguaje y procedimientos quirúrgicos adecuados tiene
alrededor de un 90% de posibilidades de no presentar problemas
foniátricos después del primer año de vida.
Si tras un año de tratamiento el niño presenta insuficiencia
velofaríngea, con trastornos de articulación o sin
ellos, es candidato a un estudio con métodos instrumentales:
nasofaringoscopia y videofluoroscopia.
