La enfermera desempeña un papel importante en el manejo
de los niños con labio y paladar hendido, sobre todo en
la educación a los padres, la enseñanza de las técnicas
de alimentación y la coordinación para que sea atendido
integralmente en la institución. La alimentación
materna debe ser promovida puesto que apoya la estabilidad emocional
y psicológica. El niño se debe sentar completamente
en posición vertical para disminuir el riesgo de broncoaspiración
en el caso que no use el obturador. Es
importante que todas las enfermeras y el personal de salud conozcan
cómo manejar la alimentación de estos niños.
Se debe estimular a la madre, para que comience alimentar el niño
lo más pronto posible con el propósito de conseguir
un peso adecuado.
La
enfermera debe informar con anticipación a los padres sobre
la cirugía, y realiza énfasis en los cuidados postoperatorios:
vigilancia del sangrado, disminuir al mínimo el llanto
para no provocar tensión en las suturas, lavar la cavidad
oral después de cada episodio de alimentación y
cumplir con la administración de los medicamentos prescritos.
La
alimentación en el postoperatorio debe ser controlada por
el personal de enfermería y esta se inicia una vez que
el paciente esté despierto. Si la intervención se
realizó sobre el labio, el niño puede seguir alimentándose
al seno; si se intervino el paladar, debe continuarse alimentación
licuada por dos semanas.
“Los
niños con labio y paladar hendido, no deben considerarse
enfermos, sino niños con necesidades especiales, a los
cuales hay que brindarles amor”.
