Texto de Cirugía Pediátrica


 

 


             

Cirugía Plástica.
Injertos cutáneos.


Edison Quintero González, M.D.
Cirujano Plástico
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales

Camilo Andrés Acevedo Granados
Estudiante XI Semestre, Medicina
Universidad de Caldas, Manizales

Objetivos.

- Describir la anatomía de la piel

- Definir y clasificar los tipos de injertos

- Conocer las indicaciones, la aplicación y cuidados de cada tipo de injerto

Historia.

La historia de los injertos cutáneos no es tan reciente como se cree; desde el año 3000 A.C. en la India, Potrees y Tilemakers reconstruían narices que eran mutiladas como castigo a ciertas actividades indebidas. Según textos de la época, ellos tomaban piel de los glúteos, que preparaban golpeándola con un palo hasta que se tornara eritematosa y congestiva, para luego seleccionar el segmento necesario que se colocaría en la nariz. A pesar de este comienzo temprano, pasarían siglos hasta desarrollar técnicas avanzadas de trasplante cutáneo.

En el siglo XIV, en Italia, se avanzó en las técnicas reconstructivas con el doctor Brancas quien injertó la nariz de un esclavo a su amo; sin embargo, no recibió mayor reconocimiento por esto. Posteriormente, el italiano Tagliacozzi fue considerado el pionero de la cirugía plástica moderna por haber publicado en 1597 su libro De Curtorum Chirurgia Per Insitionem, en el que relataba su propia experiencia reparando heridas faciales de soldados en combate, y por describir el método de Brancas de injerto cutáneo.

Gaspare Tagliacozzi. Bologna, Italia (1545 – 1599) considerado el “Padre de la Cirugía Plástica Reconstructiva”. Entre el siglo XIV y XVII fueron pocos los adelantos que se hicieron en el área; existen algunos reportes de 1663 de la Royal Society of London en los que se describen intentos fallidos para fijar injertos en un perro, que fueron abandonados por el poco éxito y por el escape del animal.

En 1987 el término tissue engineering (ingeniería cutánea) fue acuñado en la reunión de la National Science Foundation, en la cual se determinó que la meta para los científicos era crear un reemplazo cutáneo fácilmente disponible con las características biológicas y farmacológicas de la piel humana. En 1998 Apligraf, un producto de membrana de doble capa de fibroblastos, de la frente neonatal, keratinocitos y colágeno bovino, fue el primer tejido de piel hecho por ingeniería que obtuvo la aprobación de la FDA.

El avance en la práctica de injertos cutáneos en el siglo XX se ha desarrollado paralelo al entendimiento de la curación de la herida y la inmunología en el rechazo del trasplante. Actualmente, aunque los sustitutos de piel hechos a través de bioingeniería son una novedosa alternativa terapéutica, los injertos cutáneos de tipo autólogo continúan siendo el gold estándar.


Anatomía.

La piel es la barrera protectora que tenemos para aislar nuestro organismo del medio, y a su vez para interactuar con este, por lo cual, según su localización, se adapta para especializarse en las funciones que tiene que cumplir, tales como sensación, secreción, excreción, termorregulación y protección.

La piel consta de tres capas principales que, de superficie a profundidad, son: epidermis, dermis e hipodermis; además, de ella dependen unas estructuras llamadas anexos cutáneos, que son las uñas, pelos, glándulas sudoríparas y glándulas sebáceas.


Capas de la piel.

Epidermis: Es un epitelio escamoso estratificado de espesor variable según su ubicación, compuesto principalmente de keratinocitos, que constituye la capa más externa de la piel. Su capa germinativa, profunda, se multiplica y va keratinizándose hasta eliminarse en la superficie. Carece de vasos sanguíneos, por lo cual, toma los nutrientes de la dermis a través de la capa basal por difusión.

Dermis: La dermis es una estructura mas compleja (1 – 2 mm), compuesta por dos capas: una superficial, la dermis papilar, y una profunda, la dermis reticular. La papilar es delgada, compuesta de tejido conectivo y contiene capilares, fibras elásticas, fibras reticulares y colágeno. La reticular es una capa más gruesa del tejido conectivo denso que contiene vasos sanguíneos más grandes, fibras elásticas entrelazadas estrechamente, fibroblastos, terminaciones nerviosas y vasos linfáticos. Rodeando los componentes de la dermis se encuentra una sustancia gelatinosa compuesta de mucopolisacaridos (principalmente ácido hialurónico), condroitinsulfato y glicoproteínas.

Hipodermis: Es una capa de tejido conjuntivo laxo bajo la dermis, que según la localización y la nutrición del organismo contiene cierta cantidad de tejido adiposo, desde un grosor de 3cm o más en el abdomen, hasta zonas como el pene y los párpados en los cuales no se encuentran células adiposas. Está sujeta a fascias, aponeurosis o periostio subyacente. Sus fibras colágenas y elásticas se continúan directamente con las de la dermis. En esta capa se hallan numerosos vasos sanguíneos y troncos venosos, al igual que un número considerable de terminaciones nerviosas.


Definición.

Injerto cutáneo se refiere a la separación completa de una porción de tejido de un sitio donante, privándolo completamente de su aporte sanguíneo, que es transferido a un lecho receptor, del cual adquiere los nutrientes necesarios para la viabilidad de las células transplantadas.

Clasificación.

Los injertos cutáneos pueden provenir del mismo individuo o ser externos a él, por ello se ha creado una clasificación según el origen del injerto, así:

Clasificación.
- Injerto Autógeno o Autoinjerto, cuando la zona donante proviene del mismo individuo.
- Isoinjerto, el que se hace entre individuos genéticamente idénticos (gemelos univitelinos)
- Aloinjerto u Homoinjerto, entre individuos de la misma especie no relacionados genéticamente.
- Xenoinjerto o Heteroinjerto, cuando el tejido proviene de un individuo de otra especie.

Un injerto cutáneo puede variar de espesor según las necesidades del defecto a corregir, por lo cual, es muy usada la clasificación según el espesor de piel tomada. Puede ser de espesor total o de espesor parcial, así:

Injertos de espesor total: Están constituidos por epidermis y dermis en forma total. Los injertos de espesor total preservan mejor las características originales de la piel como color, textura y espesor en relación a los injertos de espesor parcial; además la contracción del tejido durante la curación es menor, por esto son utilizados en áreas visibles del cuerpo como la cara y áreas especialmente funcionales como la palma de la mano, donde una retracción impediría la adecuada función.

Los injertos de espesor total son los mas adecuados en niños debido al crecimiento. De todos modos la aplicación de estos injertos se limita a zonas relativamente pequeñas, no contaminadas y bien vascularizadas. Al sitio donante de este tipo de injertos se le hace cierre primario o se cubre con un injerto de espesor parcial de otro lado.

Injertos de espesor parcial: Este tipo de injertos están constituidos por epidermis más dermis de forma parcial. Se dividen en tres tipos, finos, intermedios y gruesos de acuerdo con su espesor, el cual varía entre 0.30 a 0.45 mm. Cuanto más delgado es el injerto, menor demanda nutricional y por lo tanto, mayor será la posibilidad de sobrevida, sin embargo éste tendrá una mayor fragilidad ante el traumatismo.

Comparándolos con los injertos de espesor total, los de espesor parcial puede tolerar mejor condiciones poco aptas para sobrevivir y tienen un rango amplio de aplicación. Son usados en heridas superficiales extensas, deficiencia de superficie en mucosas, corrección de sitios donantes de injertos de espesor total y para cerrar heridas temporalmente en lesiones que requieren estudios patológicos antes de la reconstrucción definitiva.

Los sitios donantes de injertos de espesor parcial cierran espontáneamente a partir de células remanentes de los apéndices cutáneos, y una vez han sanado completamente se puede obtener una nueva cosecha de tejido. Una desventaja de los injertos de espesor parcial es que son mucho más frágiles, especialmente en áreas con poco tejido subyacente o tejido inadecuado como es el caso del tejido expuesto a radioterapia. Los injertos de espesor parcial sufren mayor contracción secundaria, es decir en el proceso de curación del injerto, además no crecen uniformemente con el paciente, tienden a ser mas planos y brillantes que la piel normal adyacente debido a la ausencia de apéndices cutáneos en el injerto. Tienden a tener una pigmentación anormal, bien sea hiper o hipopigmentados, particularmente en sujetos de piel oscura. Esta textura y profundidad anormal, la ausencia de pelo y la pigmentación anormal hace estos injertos más funcionales que cosméticos.

Indicaciones y selección del área donante.

Los injertos cutáneos son utilizados para cubrir heridas imposibles de cerrar primariamente. A veces se utilizan injertos para cubrir de forma temporal un defecto que va a ser reparado posteriormente de forma mas precisa y estable.

La elección del área donante usualmente se basa en la ubicación y las características de la lesión a corregir, de esta forma, sí lo que se quiere es conservar los atributos del sitio receptor como textura, profundidad, pigmentación o pilificación, se preferirá un injerto de espesor total de un sitio que mantenga similitud con el tejido adyacente a la lesión; por regla, entre mas cercana esté la zona donante del lecho receptor, más parecido será el tejido. En niños se debe tener en cuenta que al tomar piel de espesor total de ciertas zonas como la ingle, axila, pubis, muslo y pecho, en la pubertad crecerá pelo, pudiéndose ser indeseable en la nueva localización. Otra cosa a tener en cuenta para la elección del sitio donante debe ser la discreción de la herida y su fácil cierre. Por lo general se utilizan injertos del muslo, región glútea, pared abdominal y en general de zonas fáciles de ocultar bajo la ropa.

En las heridas de cara se usan injertos de espesor total y frecuentemente se utiliza piel de la fosa supraclavicular, la zona pre y postauricular y el parpado superior. Cuando se presenta una herida en cara, se debe tratar de manejar lo mas estéticamente posible debido a las repercusiones psicosociales que representan las cicatrices, por esto se deben seguir las unidades estéticas, realizando las incisiones a lo largo de estas y no a través de ellas,aún cuando de sacrifique algo de tejido.

Ciertos injertos merecen especial consideración, como es el caso de los que se hacen sobre superficies flexoras, ya que estos deben inmovilizarse para prevenir retracciones. Cuando se requiere pigmentación especial como en la areola, se puede tomar el injerto del prepucio o los labios mayores. En el caso de las quemaduras, se prefiere en lo posible injertos de espesor parcial.

Preparación del sitio receptor.

Un componente crítico en la viabilidad de un injerto es la preparación del sitio receptor. En esta preparación juega un papel fundamental el aporte nutricional que va a recibir el tejido injertado. Las lesiones secundarias a irradiación, tienen un aporte sanguíneo deficiente y no son aptas para soportar un injerto, al igual que las lesiones producidas por insuficiencia venosa o arterial, en las que primero debe ser tratada está patología para asegurar la sobrevida del injerto. Otro componente fundamental de la preparación del sitio receptor es la presencia de infección, ya que conteos bacterianos mayores de 100.000 por centímetro cuadrado se relacionan con fallo del injerto. En estos casos, primero se debe adecuar el lecho receptor retirando el tejido necrótico, adecuando la arquitectura de la herida y aplicando antibióticos locales o sistémicos para tratar la infección antes de realizar el injerto.

Supervivencia.

La supervivencia del tejido injertado depende la calidad del lecho receptor, la vascularización y aporte nutricional que éste le pueda brindar y la estabilidad mecánica del injerto.

-Calidad del lecho receptor: La zona receptora del injerto debe estar en condiciones óptimas, no debe tener procesos infecciosos activos y su vascularización debe ser adecuada, de tal manera que pueda nutrir el tejido injertado. Tampoco se debe injertar sobre tejidos irradiados o sobre tejido de granulación de larga evolución, pues son malos receptores de injertos.

El tejido de granulación no es otra cosa que un lecho muy vascularizado, que se forma durante la evolución de una herida que no cicatriza por primera intención, constituido por numerosos capilares rodeados de colágeno, convirtiéndose en un comienzo en tejido muy apto para ser injertado, pero que al ser de larga evolución, se vuelve fibrótico y con mala vascularización.

-Vascularización y Aporte Nutricional: La revascularización del injerto empieza después de 2 a 3 días por mecanismos no comprendidos completamente, puede ser que el verdadero mecanismo corresponda al resultado de la unión de algunas teorías existentes. Aquí revizaremos los procesos mas aceptados, algunos de ellos surgidos como teorías independientes, que por su complementariedad han sido reunidos en las llamadas fases de la vascularización.

Fases de la Vascularización
Imbibición plasmática:
El periodo comprendido entre el momento en que se hace el injerto y la revascularización de este es llamado fase de imbibición plasmática. En esta fase, el exudado de la herida imbibe el injerto por acción de los capilares a través de estructuras esponjosas en la dermis injertada, alcanzando los vasos sanguíneos dérmicos.
Esto previene la disecación del injerto, mantiene los vasos sanguíneos viables y nutre el tejido. Este proceso es responsable de la supervivencia del injerto por 2 a 3 días mientras la circulación es reestablecida. Durante este tiempo el injerto típicamente se presenta edematoso e incrementa su peso hasta en un 50%. Además en esta fase se forma una red de fibrina, la cual da estabilidad al injerto.
Inosculación de vasos sanguíneos:
La inosculación ocurre dentro de las primeras 48 horas y consiste en el establecimiento al azar de anastomosis directas entre vasos del injerto y vasos del lecho receptor en la red de fibrina, que permiten la unión de algunas partes del entramado vascular del injerto con el de su lecho.
Formación de nuevos capilares:
Se ha demostrado que mientras ocurren las dos fases anteriores, ocurre crecimiento vascular del lecho receptor dentro del injerto a lo largo de canales vasculares previos o formando nuevos canales en el tejido injertado. Paralelo a esto se crea una red de drenaje venoso y linfático, restaurándose la circulación total alrededor de 6 a 7 días después del injerto.

- Contacto y estabilidad mecánica: Después de colocar el injerto en su lugar, hay una adherencia inicial del injerto a la herida por medio de una capa de fibrina que temporalmente sujeta el injerto hasta que la circulación definitiva y la conexión tisular son establecidas. Esta adherencia empieza inmediatamente se hace el injerto y es máxima a las 8 horas aproximadamente.

Existen factores que regulan este contacto, y de estos, depende en gran parte la viabilidad y el resultado estético del procedimiento. Ellos son:
Tensión: una excesiva tensión provoca disminución del contacto, pero la deficiencia de esta también disminuye la aproximación debido a las arrugas que se generan.

Colecciones: la acumulación de sangre, suero o pus entre el lecho receptor y el injerto hacen que este se separe.

Movilidad: la movilización y deslizamiento del injerto sobre su lecho receptor produce ruptura de capilares y conexiones vasculares, disminuyendo los mecanismos de aporte sanguíneo al injerto.

 

Toma del injerto.

El cuidado y la habilidad del cirujano al realizar el injerto es un factor importante en la sobrevida de este. Después de administrar una anestesia apropiada se prepara la herida para ser injertada, realizando una exhaustiva limpieza de la zona y logrando una adecuada hemostasia.

Toma de injertos de espesor total.

Los injertos de espesor total son tomados con un bisturí. Se mide la herida para tomar el modelo que se marca posteriormente en el sitio donante. Esta medida se incrementa de un 3 a 5 % para compensar la contracción primaria que ocurre por las fibras elásticas que contiene la dermis que se va a injertar. El sitio donante, luego de haber delineado el tejido que se va a retirar, puede ser infiltrado con anestesia local. El delineamiento de la zona no se debe realizar antes la infiltración debido a la distorsión que produce el volumen de líquido infiltrado. Se procede entonces a realizar la incisión del área marcada, luego, se levanta el tejido con una pinza para proveer de tensión mientras que la otra mano diseca el injerto de la grasa subcutánea. Se debe retirar toda la grasa subcutánea de la parte inferior del injerto, pues esta impide el adecuado contacto entre el lecho receptor y la dermis injertada. Luego de ser retirado el tejido, la herida del sitio donante es cerrada primariamente, y de ser necesario se hace supresión de las “orejas de perro” o se realiza un injerto de espesor parcial en el sitio donante.

Toma de injertos de espesor parcial.

Existen varios métodos para tomar injertos de espesor parcial, estos métodos dependen del tipo de dermátomo que se va a utilizar:

Dermátomos de hoja: La técnica con los dermátomos de hoja es la mas usada. Estos proveen una gran cantidad de tejido con una profundidad uniforme. Los dermátomos pueden ser accionados manualmente, por aire o por electricidad. Los dermátomos comúnmente usados son los de Castroviejo, Padgett-Hood, Brown, Davol-Simon y Zimmer. Todos estos utilizan el mismo mecanismo de colecta de tejido, el cual consiste en una lámina que se desliza de lado a lado rápidamente avanzando sobre la piel con las configuraciones de espesor y anchura ajustadas por el cirujano.

Dermátomos Tipo Tambor: Los dermátomos tipo tambor como el de Reese, son menos usados, aunque siguen siendo útiles en necesidades especiales. Con estos instrumentos, la lámina oscilante se acciona manualmente mientras que el tambor rueda sobre la superficie de la piel. Estos dermátomos se pueden utilizar para tomar amplias capas de piel. También son utilizados cuando se va a tomar tejido de áreas irregulares, cóncavas, convexas o con prominencias óseas debido a que la piel que se va tomando se va pegando al tambor mediante un pegamento especial. Las desventajas incluyen el riesgo de lesión por la lámina al personal quirúrgico, la necesidad de utilizar agentes inflamables, tales como acetona o éter para limpiar el sitio donante y para quitar la grasa de la superficie de la piel para asegurar la adherencia de esta al tambor del dermátomo.

Es útil lubricar la piel y el dermátomo para facilitar el deslizamiento del dermátomo sobre la piel. El dermátomo se toma en la mano dominante del operador con un ángulo de 30-45° de la superficie de la piel. Con la mano no dominante se proporciona tracción detrás del dermátomo y el ayudante proporciona la tracción y tensión de la piel delante del dermátomo, el dermátomo se avanza sobre la piel en un movimiento plano y continuo con presión hacia abajo. Después de que se haya tomado la longitud apropiada, el dermátomo se retira para cortar el borde distal del injerto. El injerto se lava para quitar el lubricante y se mantiene en solución salina o en una gasa humedecida hasta que esté listo para ser utilizado.

 

Aplicación del injerto.

Enmallado.

Una vez se ha tomado un injerto de espesor parcial este puede ser enmallado para aumentar su tamaño. Esto se hace cuando existen lesiones extensas con escasez de zonas donantes, como cuando existen quemaduras que comprometen gran parte de la superficie corporal, o cuando el sitio receptor no es lo suficientemente bueno, sea porque su forma no permite colocar una hoja completa de injerto o porque el aporte nutricional que le puede brindar al tejido injertado es deficiente. El enmallado consiste en pasar el tejido por un instrumento mecánico, el cual le hace cortes lineales que al estirar toman un aspecto de rombos. Este método tiene grandes ventajas funcionales, pero su cicatriz no es muy estética, se debe evitar en cara, palmas y zonas muy visibles, ya que produce la llamada “piel en ajedrez” o “piel de cocodrilo”.

Inserción del injerto.

Una vez se obtiene el injerto y se ha asegurado un adecuado lecho receptor, el tejido puede ser colocado en el sitio receptor. Aunque parezca obvio, se debe tener cuidado en colocar la epidermis arriba y la dermis abajo, pues cuando se tiene el injerto suelto pueden parecer muy similares, sobre todo cuando el injerto proviene zonas desprovistas de pelos. No se debe aplicar tensión excesiva ni deficiente al injerto. El injerto entonces se debe asegurar para brindar estabilidad durante la adherencia inicial. Esto se puede lograr suturando o sujetando con grapa el injerto a la piel que lo rodea; generalmente se aseguran primero las esquinas para dar la orientación apropiada, después se sutura alrededor. Es aconsejable pasar la aguja primero a través del injerto y luego a través de la herida para prevenir la elevación del injerto. La perfecta aproximación epidérmica asegura resultados cosméticos óptimos. Las suturas deben aproximar, no estrangular los bordes de la piel.


Características de la piel injertada.

Contracción de la Herida.

La contracción de la herida puede producir problemas funcionales y cosméticos serios dependiendo de la localización y de la severidad. En la cara, la contracción puede producir ectropión, retracción del ala nasal o distorsión del borde vermellon. En las articulaciones, la contracción puede limitar el rango funcional de movimiento. La contracción comienza poco después de la herida inicial y progresa lentamente por 6 a 18 meses que siguen al injerto. Esta contracción se divide en dos, la contracción primaria y la secundaria:

Contracción Primaria: Se debe a las fibras elásticas de la dermis que hacen que el injerto disminuya de tamaño momentos después de su corte. Este tipo de contracción es mas fuerte en injertos de espesor total gracias a que las fibras elásticas se encuentran en la dermis.

Contracción Secundaria: Se produce sobretodo en injertos de espesor parcial, entre mas delgado el injerto mayor contracción secundaria. El tejido cicatrizal produce contracción de la herida que empieza aproximadamente entre el sexto y décimo día, y finaliza entre el décimo y décimo-octavo mes. Las secuelas de la contracción se pueden mejorar con los dispositivos de entablillado o de compresión tales como máscaras faciales o ropa elástica. Estos dispositivos deben ser usados tanto como se puedan tolerar cada día por lo menos los primeros 6 meses después de injertar.

Pigmentación.

La pigmentación se recupera gradualmente, en la piel de los injertos de espesor total la pigmentación final es mucho más similar que la piel de los injertos de espesor parcial. Los injertos de espesor parcial pueden seguir siendo pálidos, blancos o pueden hiperpigmentarse con la exposición a la luz solar. Debido a esto, generalmente se recomienda que el injerto sea protegido de la luz solar directa por lo menos por 6 meses. La hiperpigmentación resultante en algunos de estos injertos, a veces se vuelve un problema, por lo cual, se ha tratado con dermoabrasión y láser.

Reinervación.

La reinervación se inicia por conexiones directas entre fibras nerviosas del injerto y fibras nerviosas del lecho receptor. Luego, se presenta una invasión de tejido nervioso nuevo dentro del tejido injertado. La sensibilidad dolorosa es la primera que se recupera, seguida de la táctil y por último la térmica. La sensibilidad se recupera en la periferia y se va haciendo central a medida que pasa el tiempo. Este proceso comienza en el primer mes después del injerto, pero se completa meses o años mas tarde. Los injertos de espesor parcial son reinervados más rápidamente, pero los injertos de espesor total son reinervados más completamente. De todos modos, la reinervación siempre será incompleta, y cierto grado de daño será permanente.

Regeneración de apéndices cutáneos.

Pelo: A menos que el injerto sea muy grueso, el pelo no crece en injertos de espesor parcial. Cuando se requiere que crezca pelo en la zona injertada se prefieren los injertos de espesor total, o también se pueden realizar injertos de folículos pilosos como en el tratamiento de la alopecia.

Glándulas Sudoríparas: De nuevo, son más probables de regenerar en injertos de espesor total, porque se transfieren como unidad funcional completa. En injertos de espesor parcial, solamente una porción de la glándula se transfiere, y puede no regenerar. La regeneración de la glándula sudorípara es dependiente de la reinervación del injerto. Una vez que haya ocurrido esta inervación, el injerto asume las características sudantes del sitio receptor, más que conservar las características del sitio donante.

Glándulas sebáceas: La regeneración de la glándula sebácea es independiente de la reinervación del injerto y conserva las características del sitio donante. Antes de la regeneración de la glándula, el injerto carece de lubricación sebácea normal, esto hace que mientras se lleva a cabo la regeneración, los injertos sean más susceptibles a una lesión. Los injertos pueden aparecer secos y escamosos durante este período por lo que los pacientes se quejan con frecuencia de prurito. Se debe recomendar un lubricante suave para humedecer el injerto y reducir el prurito. Desafortunadamente esta condición persiste a menudo en injertos de espesor parcial.

Cuidados postoperatorios.

Inmovilización de injertos.

Capitoneo: Uno de los métodos más usados para inmovilizar el injerto es procurando el mayor contacto posible con el lecho receptor mediante una cura anudada, capitoneo; que consiste en colocar gasas con sutura anudada por encima. Otra forma de inmovilizar injertos en extremidades es usando una cura compresiva con vendaje elástico.

Férulas: Son utilizadas en zonas de flexión donde la contracción de los injertos es mayor, manteniéndolas hasta meses de forma intermitente.

Evacuación de colecciones:

Ante la aparición de un hematoma, seroma o cualquier acumulo de líquido debajo del injerto, debe evacuarse exhaustivamente hasta no quedar ningún exudado.

Manejo de infecciones:

Usualmente no se presenta fiebre el primer día del injerto, se manifiesta al segundo o tercer día. Se trata con las medidas generales de una infección de sitio operatorio, desbridando el tejido necrótico y realizando el respectivo manejo antibiótico.

Cuidados de la zona donante:

La zona donante de injertos de espesor parcial cura sola por un proceso de reepitelización a partir de las células epiteliales que quedan en las unidades pilocebáceas y las glándulas sudoríparas. El cuidado se debe hacer cubriéndola con gasa engrasada, gasas y vendaje elástico. Las curas se empiezan a retirar en las primeras 24 a 72 horas. Una vez expuesta la lesión en su totalidad necesitará hidratación. Actualmente existen otros métodos, como la utilización de materiales adhesivos, que se unen a la piel manteniéndola húmeda hasta que se dé la reepitelización completa.

Prevención de cicatrices hipertróficas:

En algunos casos la cicatriz resultante del injerto se torna hipertrófica, para lo cual existen medios físicos que deben aplicarse como prevención y tratamiento de estas. La utilización de prendas compresivas (presoterapia), así como la utilización de gel de silicona, se han mostrado útiles para mejorar el aspecto final de estas cicatrices. Las cicatrices hipertróficas son más frecuentes en los pacientes de raza negra y en los niños pequeños. Las prendas compresivas mas utilizadas son los trajes en lycra. Estos trajes son usados bajo la ropa, sobre la cicatriz. Deben usarse idealmente las 24 horas del día durante dos años, tiempo de remodelación cicatrizal, o hasta que se observe adecuada maduración de la cicatriz. La presoterapia, aparte de sus efectos benéficos mecánicos, disminuye la producción de histamina y de Alfa Macroglobulina. Además, disminuye la hidratación cicatrizal.

Lecturas recomendadas.


Fernando Fierro Ávila
Editor asociado
Fernando Álvarez López
Webmaster y editor
Rafael García Gutiérrez
Editor asociado

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