La
corrección de las cardiopatías congénitas
comenzó en agosto de 1938 cuando en Boston, Robert
Gross ligó con éxito un conducto arterioso
persistente en una niña de 7 años. Más tarde
el mismo Gross describió el cierre del conducto arterioso
con la sección y sutura de los cabos.
En 1944, Clarence Crafoord
en Suecia corrigió la primera coartación de la aorta,
seguido un año más tarde por Robert Gross en Boston.
Este mismo año, Helen Taussig y Alfred Blalock en Baltimore
desarrollaron un procedimiento paliativo para los pacientes con
tetralogía de Fallot, conocidos como los niños azules,
en el cual anastomosaron la arteria subclavia izquierda a la rama
arterial pulmonar ipsilateral, para aumentar de esa manera el
flujo pulmonar y mejorar la oxigenación de la sangre. Hasta
entonces no había sido posible realizar correcciones de
anomalías intracardíacas debido a que aún
no se desarrollaba un método para detener el corazón
y mantener vivo el paciente.
La
primera cirugía intracardiaca exitosa la realizó
John Lewis en Minnesota en septiembre de 1952 al cerrar una comunicación
interauricular en una niña de 5 años. En marzo de
1954, Walter Lillihei en Minnesota, corrigió en un lactante
un defecto del tabique interventricular y en mayo de ese año
el mismo defecto en una niña de 10 años utilizando
una técnica conocida como la circulación cruzada.
Desde 1935, John Gibbon trabajó en una máquina que
derivaba, oxigenaba y recirculaba la sangre del paciente, lo que
permitió realizar de una manera segura la cirugía
cardíaca. Basados en los estudios de Gibbon se desarrollaron
máquinas de circulación extracorpórea que
permitieron a Walter Lillihei y a John Kirklin en la Clínica
Mayo la corrección de la tetralogía de Fallot y
el canal aurículo-ventricular durante los años siguientes.
En 1959, Ake Senning y en 1964, Mustard, describieron dos técnicas
diferentes para la reorientación de los flujos sanguíneos
a nivel auricular para la corrección de la transposición
de grandes arterias. En 1975, Adib Jatene en Brasil, practicó
la primera corrección exitosa de esta anomalía mediante
la recolocación de los troncos arteriales en sus respectivos
ventrículos y el reimplante de las arterias coronarias.
Desde entonces se han desarrollado múltiples procedimientos
quirúrgicos para corregir cardiopatías de complejidad
cada vez mayor.
