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| Fernando
Álvarez López
Cirujano Pediátrico
Departamento Clínico Quirúrgico
Universidad de Caldas
Hospital Infantil Universitario de la Cruz Roja
Manizales
Martín
La Rotta , M.D.
Cirujano Pediátrico
Hospital San Rafael
Bogotá, D.C.
Objetivos.
-
Conocer los principios fisiológicos para el buen
uso de los antibióticos en Cirugía Pediátrica
-
Medite cada vez que vaya a formular un antibiótico.
Pregúntese: ¿es necesario?, ¿es el
antibiótico adecuado? |
Sin
lugar a dudas, el advenimiento de los antibióticos es uno
de los grandes avances de la medicina moderna. Sin embargo, sorprende
que con frecuencia el uso de estos medicamentos se basa en evidencia
inadecuada y en la “intuición” clínica.
Lo anterior es grave, ya que promueve la aparición de resistencia
bacteriana y aumenta los efectos colaterales. Existe
una tendencia mundial a la utilización racional de los
antibióticos con el objeto de disminuir estas consecuencias
negativas. Este concepto del uso racional se aplica también
a la profilaxis antibiótica.
Definición
de la profilaxis antibiótica.
El
termino profilaxis antibiótica se refiere a la aplicación
de un antibiótico o una combinación de ellos a un
paciente asintomático, próximo a ser intervenido,
antes de que la contaminación ocurra, para prevenir la infección
del sitio operatorio. Se ha encontrado que la utilización
de un antibiótico adecuado antes de la intervención
quirúrgica reduce en forma importante la posibilidad de infección
de dicho sitio operatorio. El
término sitio operatorio se refiere a todo el trayecto
que se sigue en la intervención quirúrgica, desde
la piel hasta el sitio específico que se esta interviniendo,
por ejemplo desde la piel hasta el lecho hepático en la colecistectomia.
El
uso apropiado de antibióticos profilácticos debe producir
una menor morbilidad y mortalidad, una estancia hospitalaria menor
y una menor utilización de antibióticos terapéuticos.
Recuento
histórico.
La
primera imagen que se tiene de profilaxis de infección es
la de Joseph Lister haciendo aspersiones de ácido carbólico
en la sala de cirugía. Los primeros estudios acerca del tema
no fueron aleatorios, y en ellos no se encontró beneficio
e incluso una mayor tasa de infección con el uso de antibióticos
profilácticos. En sus inicios se recomendó la utilización
de profilaxis en heridas contaminadas e infectadas, y se condenó
su uso en heridas limpias o limpias contaminadas.
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El
vaporizador de ácido carbólico de Lister. |
http://www.medicinhistoriskasyd.se/milstolpar.shtml
En
1961, John Burke, trabajó sobre un modelo experimental en
cerdos y demostró la relación fundamental entre el
tiempo de administración del antibiótico y su utilidad
profiláctica; sin embargo, ya en 1946, Howes había
documentado una disminución en el índice de infección
de heridas en conejos, con el uso de antibióticos; este autor
encontró correlación con el tiempo en que se había
administrado el medicamento. En 1961 y 1963 aparecieron tres estudios
que documentaron la presencia de bacterias potencialmente patógenas,
incluyendo al S. aureus hasta en el 90% de las heridas limpias al
momento de ser cerradas, demostrando que no importando la técnica
o cuán "estéril" sea el medio, las bacterias
siempre llegarán a la herida. Se hizo posteriormente claro
que los antibióticos parenterales no requerían su
administración antes de la inducción de la anestesia.
La administración "al momento de la llamada al quirófano"
se hizo entonces anacrónica, pues las demoras inesperadas
para el inicio del procedimiento, ocasionaban que los niveles séricos
cayeran por debajo de los valores mínimos inhibitorios. La
evidencia actual recomienda administrar el antibiótico profiláctico
en el momento de la inducción anestésica.
Fisiología
de la prevención de la infección en cirugía.
-
Reducción de las bacterias que contaminan la herida.
Técnica
estéril.
La
atención a la técnica estéril es el
requisito primario en el intento de disminuir la infección
de la herida, puesto que disminuye el número de bacterias
que entran a la herida, aunque no lo elimina completamente.
Técnica
quirúrgica meticulosa.
La distorsión de la anatomía y de la fisiología
normales es de crucial importancia en la creación
de la infección bacteriana. El número exacto
de bacterias necesarias para crear una lesión supurativa
varía con la presencia de cuerpos extraños
y con el estado fisiológico del tejido. La hemostasia
inadecuada, coágulos sanguíneos retenidos,
tejido necrótico, el exceso en el material de sutura
y la presencia de otros cuerpos disminuye el número
de bacterias necesarias para crear una lesión supurativa.
Así mismo, todo factor que tienda a demorar la cicatrización,
incrementará el riesgo de infección bacteriana.
Es
importante entender que son las defensas del paciente, el
factor más importante en la prevención de
la infección, y que la pérdida de los mecanismos
de defensa no puede se reemplazada por la antibiótico
terapia.
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-
Mantener una fisiología local y sistémica adecuadas.
Un
sistema de defensas del huésped intacto depende de
la función de los sistemas cardiovascular, respiratorio
y metabólico.
|
-
Mantenimiento o mejoría de la resistencia normal del huésped.
El
mantenimiento de los mecanismos de defensa del paciente
quirúrgico depende de:
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1)
Uso de técnicas quirúrgicas que causen mínimo
trauma a los tejidos con el propósito de mantener
la fisiología local.
2)
Mantenimiento y restauración de la fisiología
sistémica, especialmente de los sistemas ardiovascular
y respiratorio.
3)
La comprensión de los mecanismos de defensa del
huésped con el propósito de no comprometerlos.
4)
El uso de antibióticos profilácticos con
el propósito de reforzar la resistencia del huésped.
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La
resistencia específica del huésped (o inmunidad específica),
depende de la experiencia previa del huésped, y por lo tanto
juega un papel secundario en la prevención de la infección
postquirúrgica. La resistencia no específica, por
otra parte, no depende de la experiencia previa y por lo tanto juega
un papel importante en la prevención de las infecciones.
El
concepto de inflamación temprana.
Las
primeras horas luego de la contaminación bacteriana del tejido
son de gran importancia. Durante este período de tiempo,
los factores de la inmunidad no específica juegan un papel
fundamental en la lucha contra la infección. Miles lo denominó
como el período decisivo en la defensa contra la invasión
bacteriana.
El
factor que determina el tamaño de la lesión infecciosa
final es el número de bacterias que sobreviven a la defensa
inicial del tejido. Si se interfiere con la respuesta normal del
huésped (por ejemplo, inyectando adrenalina, deshidratación,
shock), ocurre un aumento en el tamaño de la lesión
final, sólo si el inóculo bacteriano ocurre al mismo
tiempo o poco después de causada la herida; si la inyección
bacteriana ocurría 4 o más horas luego de inhibir
los mecanismos de defensa, el tamaño de la lesión
no difería de los grupos controles. Los diferentes experimentos
de Burke y Miles, realizados a comienzo de los 60s, mostraron tres
grandes conclusiones:
1.
Ciertos mecanismos tisulares antibacterianos que son inhibidos
al reducir el flujo sanguíneo local o al inyectar
sustancias anticomplemento, permiten la supervivencia de
las bacterias en el tejido en proporciones mayores, lo que
resulta en una mayor área dañada.
2.
Estos mecanismos antibacterianos ejercen un efecto preventivo
dentro de las 3 primeras horas luego de que ocurra la contaminación.
Si los antibióticos se administran 3 horas después
de ocurrida la contaminación, no tendrán ninguna
influencia en el tamaño de la lesión.
3.
Es durante este pequeño período de tiempo
que se determina el tamaño de la lesión.
|
Por lo tanto, en el estado normal, las defensas tisulares parecen
actuar inmediatamente y son efectivas durante un corto período
de tiempo. Este período de tiempo, es el período decisivo
durante el cual la inhibición de ciertos mecanismos de defensa
resulta en un aumento del tamaño de la lesión infecciosa.
El tiempo de máxima lesión se encontró cuando
las defensas del tejido se inhibían al máximo, o sea
cuando el bloqueo se llevaba a cabo en el mismo momento en que el
tejido se contaminaba con bacterias. Luego de este período,
la susceptibilidad al incremento en el tamaño de la lesión
declinaba hasta el fin del período decisivo cuando la lesión
no podía aumentarse.
El
período efectivo de los antibióticos profilácticos.
La
premisa es que existe un período de máxima actividad
antibacteriana del huésped, que comienza tan pronto llegan
las bacterias al tejido, y que elimina o que falla en eliminar la
contaminación bacteriana en menos de 4 horas, sugirió
a Burke que era posible suprimir el desarrollo de la lesión
durante este período aumentando las defensas. Así
pues, existe un período durante el cual es posible aumentar
los mecanismos antibacterianos del huésped por medio del
uso de antibióticos. Es lo que se denomina período
efectivo de los antibióticos profilácticos. Si
se administra un antibiótico antes de que la herida se contamine,
la lesión resultante será similar a la lesión
producido por el inóculo de bacterias muertas. Por otra parte
si la herida se contamina y el antibiótico no se administra
hasta cuatro horas luego de ocurrida la contaminación bacteriana,
la lesión será similar a la infección vista
en quienes no se administraron antibióticos.


Indicaciones
y uso de los antibióticos profilácticos.
Cuando
se toma la decisión de emplear un antibiótico profiláctico
se deben de tener en cuenta varios factores: los relacionados con
el antibiótico; el o los microorganismos más probables y finalmente el procedimiento quirúrgico
que se va a realizar y el tipo de huésped sobre
el cual se llevará a cabo. Con respecto al antibiótico es importante conocer la farmacocinética del mismo (vida
media, vía de excreción, concentración en el
tejido y en el plasma, efectos colaterales etc.), la dosis mínima
del antibiótico que será efectivo contra la bacteria
potencial y se deberá administrar en una sola dosis preoperatoria
o por períodos cortos de tiempo. De los microorganismos,
deberá conocerse la flora normal del organismo, así
como la flora especifica de cada hospital que será identificada
y estudiada a partir de los cultivos de las heridas infectadas,
lo que permitirá además, conocer sus sensibilidades,
para de esta manera poder formular lógica y racionalmente
el fármaco. Finalmente cada cirugía conlleva
un riesgo diferente de infección pero los factores dependientes
del huésped pueden hacer variar el riesgo de infección
para un procedimiento determinado.
La
clasificación de la herida quirúrgica en cuatro grupos,
limpia,
limpia contaminada, contaminada y sucia es fundamental
para determinar si el antibiótico que recibirá el
paciente será de carácter profiláctico o terapeútico
y además permite estandarizar los estudios de seguimiento
y el control de la infección nosocomial de la herida.
Debemos anotar que además de la utilización
de antibióticos existen otros factores que disminuyen la
tasa de infección nosocomial en cirugía, especialmente
en casos limpios: corta estancia preoperatoria en el hospital, el
buen trato de los tejidos, minimizar el tiempo operatorio, y adecuada
preparación de la piel con la utilización del jabón
antiséptico.
Indicaciones
para administrar profilaxis antibiótica. |
- Cuando haya alto riesgo de contaminación bacteriana
(cirugías en tracto gastrointestinal, genitourinario,
respiratorio, biliar).
- Si los riesgos de infección son altos (cirugía
cardiaca, injertos, prótesis, trasplantes).
- En el huésped inmunocomprometido o con factores
de riesgo asociados.
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Factores
sistémicos
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Factores
locales |
-
Diabetes
- Obesidad
- Uso de corticoesteroides
- Edades extremas de la vida
- Desnutrición
- Cirugía reciente
- Transfusión masiva
- Múltiples entidades comórbidas
- ASA 3, 4 ó 5
|
-
Cuerpos extraños
- Drenes
- Sitio quirúrgico previamente irradiado
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Los
antibióticos profilácticos perioperatorios han demostrado
que previenen la infección del sitio operatorio especialmente
en los casos de heridas limpias.
Para
cumplir con los principios de la profilaxis, el antibiótico
deberá aplicarse al menos treinta minutos antes del procedimiento
pero las tardanzas normales que pueden ocurrir en la agenda del
quirófano hace que esta recomendación no sea práctica;
es por este motivo que en la actualidad se recomienda colocar la
dosis profiláctica en el momento de la inducción anestésica;
se prefiere una dosis única, o si el procedimiento se prolongara
mas allá de la vida media del fármaco, una dosis de
refuerzo intra operatoria.
Recomendaciones
para el uso de antibióticos profilácticos según
el tipo de procedimiento quirúrgico. |
Cirugía
del tórax |
Cefazolina
ó cefuroxime, 50 mg/kg IV, o cefuroxime al momento
de la inducción anestésica y se puede dar una
segunda dosis si el procedimiento dura más de tres
horas. |
| Cirugía
del tracto digestivo superior |
| Cefazolina,
50 mg/kg IV, al momento de la inducción anestésica
y se puede dar una segunda dosis si el procedimiento dura mas
de tres horas. |
| Cirugía
de colon. |
Metronidazol,
15 mg/kg IV + amikacina 15 mg/kg IV al momento de la inducción
anestésica y repetir la dosis si el procedimiento dura
mas de tres horas.
Se puede utilizar Clindamicina 30mg/kg en vez de metronidazol.
En caso de cirugía electiva deberá hacerse preparación
del colon el dia anterior de ser posible con polietilenglicol. |
| Apendicetomía |
Metronidazol,
15 mg/kg + amikacina 15 mg/kg IV al momento de la inducción
anestésica. Administrar una segunda dosis si el procedimiento
dura más de tres horas.
Sulbactan-ampicilina 100mg/kg IV al momento de la inducción
anestésica. |
| Cirugía
urológica |
Cefazolina,
50 mg/kg al momento de la inducción anestésica.
Repetir la dosis si la intervención dura más
de 3 horas |
Con
respecto al área de la cirugía de invasión
mínima en cirugía pediátrica, no existen aún
estudios que evalúen en forma concluyente el uso de antibióticos
profilácticos. Por lo tanto, se deben seguir las recomendaciones
vigentes para la cirugía abierta.
Complicaciones
de la profilaxis antibiótica.
Efectos
colaterales.
Los
múltiples estudios existentes han demostrado que la profilaxis
antibiótica se asocia con una ausencia virtual de efectos
colaterales, una observación que está estrechamente
relacionada con el uso de cefalosporinas.
La
complicación más frecuentemente reportada es la colitis
pseudomembranosa, la cual se ha asociado con el uso de ampicilina,
clindamicina y cefalosporinas. Otros agentes que han sido involucrados
son eritromicina y neomicina oral, aminoglucósidos parenterales,
metronidazol, cefradina y cefoxitin. Sin embargo su aparición
sigue siendo un proceso infrecuente. Otro efecto colateral de la
profilaxis antibiótica se refiere a la alteración
de la coagulación. Se ha observado prolongación en
el tiempo de sangrado luego de profilaxis con penicilinas semisintéticas
y la profilaxis con cefamandol se asocia con incremento en la sensibilidad
a la terapia con warfarina. Estos hallazgos sólo tienen importancia
práctica en cirugía cardiovascular mayor.
Aparición
de flora resistente.
Hacia
mediados de los años cincuenta, se propuso que la profilaxis
antibiótica podría seleccionar flora resistente. La
literatura actual sugiere que la profilaxis antibiótica prolongada
(cuatro días), altera la susceptibilidad antibiótica
de las bacterias. El uso de profilaxis por más de 48 horas
altera marcadamente la flora que coloniza a los pacientes sometidos
a cirugía cardiaca. Por otro lado no se han descrito efectos
deletéreos con cursos cortos de profilaxis. Puede esperarse
selección microbiana si el paciente no se selecciona adecuadamente,
si la profilaxis es prolongada o si se usan antibióticos
de última generación.
Duración
de la profilaxis postoperatoria.
La
principal controversia con respecto al uso de antibióticos
profilácticos, se refiere a la duración de la profilaxis
en el postoperatorio. Las investigaciones realizadas en la práctica
quirúrgica diaria han revelado en forma repetida el uso indebido
de antibióticos en el período postoperatorio. Es muy
común encontrar que un régimen profiláctico
que se inició en el postoperatorio, se continúa por
3 a 5 días. Los cirujanos arguyen sin embargo, que los pacientes
permanecen en un alto riesgo de infección durante el período
postoperatorio, especialmente si ellos se han sometido a procedimientos
quirúrgicos mayores y tienen monitoreo invasivo en el postoperatorio.
Una
vez que ha pasado el período de oro, la administración
de antibióticos no tiene efecto benéfico. Se han publicado
más de 40 estudios que documentan la eficacia de una sola
dosis profiláctica; sin embargo, muchos cirujanos continúan
utilizando antibióticos profilácticos por más
de tres días. Existe una clara discrepancia entre los hechos
científicos y la práctica clínica con respecto
a la duración de la administración profiláctica
de antibióticos.
Los
artículos publicados sobre el uso de una sola dosis antibiótica
caen en cuatro categorías: 1) aquellos que comparan dosis
única vs. múltiples dosis del mismo agente antibiótico
2) los que comparan las monodosis con placebo o con grupos controles
3) los que comparan monodosis de una droga con múltiples
dosis de otra droga y 4) los que comparan una sola dosis de varios
antibióticos. Ocho estudios comparan una sola dosis vs múltiples
dosis de una misma droga. Todos concluyen que la monodosis es tan
efectiva como las dosis múltiples.
Se
dispone de estudios que apoyan este régimen en cirugía
del tracto biliar, ginecológica, gástrica y urológica.
Aún no se encuentran dilucidados los campos de la cirugía
colorectal, apendicectomía, cirugía a corazón
abierto, y cirugía con implantación de prótesis.
Cuando
se administra una sola dosis de antibiótico, la duración
de la actividad antimicrobiana debe estudiarse a la luz de la duración
del procedimiento quirúrgico. Si se emplean agentes de corta
acción, debe administrarse una segunda dosis luego dos ó
tres horas de cirugía. En caso de procedimientos excesivamente
largos (más de 4 ó 6 horas), debe preferirse un agente
de larga vida.
La
monodosis de antibióticos profilácticos rebaja costos,
limitan la toxicidad y ejercen mínima influencia sobre la
flora hospitalaria.
En
el área de la profilaxis antibiótica en pediatría
es difícil conseguir evidencia sobre la cual llegar a conclusiones,
pues se requiere un número muy grande de pacientes ya que
la infección en ellos es muy baja. No es posible hacer estudios
con la utilización de placebo pues no tendría bases
éticas y solamente queda por hacer comparación entre
los diferentes agentes que se utilizan.
No obstante, el crecimiento en importancia de la pediatría
y sus especialidades, así como el desarrollo de la comunicación
electrónica y concentración de datos y con ellos las
oportunidades para la colaboración multicéntrica permitirán
en algún futuro la elaboración de dichos estudios
para desarrollar una política cada vez mas racional en la
utilización de los antibióticos.
Recomendaciones
generales para el uso de antibióticos profilácticos
|
- Medite antes de formular el antibiótico. ¿
Es necesario ? ¿ El antibiótico a usar es el
apropiado ?
-
Conozca la flora bacteriana prevalente en su hospital.
-
La cefazolina es en la actualidad el antibiótico profiláctico
más recomendado.
-
No prolongue las dosis postoperatorias en forma innecesaria.
-
Nunca utilice antibíóticos de última
generación para realizar profilaxis.
-
Coloque la dosis profiláctica al momento de la inducción
anestésica.
-
Utilice monodosis en la gran mayoría de los casos.
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Lecturas
recomendadas.
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