Héctor
Alberto Santos Luna, MD.
Cirujano
Pediátrico.
El acceso vascular es un paso inicial y necesario en casi todos
los pacientes pediátricos hospitalizados y en algunos no
hospitalizados con tratamientos ambulatorios. El acceso a las
venas centrales del tórax, ha modificado el resultado de
muchos problemas quirúrgicos y no quirúrgicos en
la infancia. Con esta vía puede vigilarse en forma precisa
la hemodinamia de un niño con una enfermedad grave, se
le puede alimentar cuando el tracto gastrointestinal no se pueda
utilizar o la alimentación por allí sea insuficiente,
es un acceso seguro para la administración de quimioterapia
en el paciente con cáncer, permite la realización
de hemodiálisis por períodos variables de tiempo,
así como la administración de antibióticos.
Por la complejidad y la diversidad de patologías observadas
en el paciente pediátrico, el cirujano infantil debe de
invertir una considerable cantidad de tiempo en lograr un acceso
venoso, principalmente cuando es central. Esto a menudo no es
fácil y a veces frustrante. Al momento de la colocación
de un acceso venoso central (AVC), se deben de hacer varias consideraciones:
¿ Qué pretendo con la colocación del catéter
central ?. ¿ Por cuánto tiempo será utilizado
?. ¿ De qué catéteres dispongo ?. ¿
Qué vías de acceso están disponibles ?. ¿
Existe alguna contraindicación para la colocación
del AVC ?.
Antecedentes Históricos.
El uso de los catéteres venosos centrales derivan históricamente
de los trabajos pioneros de Dudrick y Williams, quienes demostraron
la viabilidad de obtener un crecimiento y desarrollo adecuados
con la infusión de aminoácidos y dextrosa por la
vena. Filler y col, entre otros, introdujeron el uso del catéter
venoso central para la administración de nutrición
parenteral total (NPT); utilizando inicialmente los catéteres
de polietileno, propensos a desarrollar acumulos de fibrina, que
posteriormente conducían a la trombosis de la vena utilizada.
En 1973 Broviack y col describieron un catéter modificado
de silicona de 1mm de diámetro con un manguito de retención
de Teflón que formaba un tejido fibroso alrededor del catéter,
para crear un bloqueo al progreso de la infección y favorecer
su fijación. Este catéter se coloca a través
de la vena subclavia con la punta en la vena cava superior. En
1979 el catéter denominado de Broviack, fue modificado
por su colega hematólogo Hickman, quien incrementó
el diámetro interno del catéter a 1.6 mm, de modo
que facilitara la infusión de líquidos y la recolección
de muestras de sangre. Posteriormente, en 1986, se hicieron modificaciones
para crear catéteres de doble y triple luz, de modo que
dos o tres soluciones pudieran administrarse simultáneamente.
Surgieron después los catéteres que poseen una válvula
de dos vías, lo que elimina la necesidad de irrigar con
heparina y previene la embolia aérea en el caso de una
desconección accidental del catéter. A esto le siguieron
la creación de dispositivos implantables en el tejido celular
subcutáneo, compuestos por una cámara con un elastómero
siliconizado autosellable y conectado a la vena cava superior
por un catéter.
Indicaciones de una acceso venoso central.
| -
Administración de NPT en los pacientes que lo requieran,
sin posibilidad de alimentación enteral por períodos
mayores de cinco días (síndrome de intestino
corto, onfalocele, atresias intestinales, gastrosquisis, atresia
esofágica, hernia diafragmática, diarrea crónica
y pancreatitis). |
| -
Administración de quimioterapia en el paciente oncológico
cuando se tiene un acceso venoso periférico deficiente,
administración de protocolos prolongados (leucemia
no linfocítica) o para facilitar el tratamiento de
las recaídas. |
| -
Tratamiento antibiótico prolongado, como en la fibrosis
quistica del páncreas, osteomielitis, anemia de células
falciformes, abscesos intraespinales o en la meningitis por
criptoco. |
| -
Toma
de muestras de sangre, en los pacientes a quienes por alguna
otra razón se les ha colocado un dispositivo para un
AVC. |
| -
Paciente
receptores en transplantes de médula ósea. |
| -
Hemodiálisis
y plasmaféresis. |
| -
Administración
de glucosa en concentraciones superiores al 12% u osmolaridades
mayores a 700-900 mosm/L, dependiendo de la edad del paciente. |
| -
Acceso venoso periférico deficiente. |
Tipos de dispositivos para accesos vasculares centrales.
El material ideal de un dispositivo para un acceso vascular central
debe ser como lo describieron Stewart y Samislow: "inerte
a los tejidos, dúctil, flexible, resistente, durable y
de fácil inserción". Los catéteres centrales
son cánulas usualmente largas con una longitud entre 15
y 70 cm, radiopacos, en la superficie externa poseen marcas numeradas
que facilitan ubicar su longitud, en el extremo externo poseen
un dispositivo plástico para su fijación a la piel
y además, están provistos de una guía metálica
que facilita su inserción.
Los catéteres para AVC pueden ser divididos de acuerdo
a:
1. Número de lúmenes que posean.
- monolumen
- bilumen
- trilumen
2. Características del catéter.
- totalmente implantables
- temporalmente implantables |
Por
el numero de lúmenes pueden se monoluminales, biluminales
y triluminales (Fig. 1. Fig. 2). Los catéteres bi y triluminales
están creados para obtener en una sola venopunción
varios accesos venosos para diferentes usos, por ejemplo, administración
de quimioterápia, monitoreo, obtención de muestras
de sangre, administración de NPT, etc. El empleo de catéteres
multiluminales está asociado a un incremento en el porcentaje
de complicaciones infecciosas. Estudios prospectivos en adultos,
determinaron que un mayor número de catéteres triluminales
fueron removidos por complicaciones infecciosas al compararlos
con los monoluminales (p=0.02). Estas complicaciones infecciosas
pueden minimizarse con empleo estricto de protocolos ya establecidos
en donde cada uno de los lúmenes de los catéteres
es tratado de forma individual, como si fuera un monoluminal y
cuando ya no se requieran de éstos catéteres multiluminales
sustituirlo por el monoluminal.
las
imagenes???
Fig. 1 Catéter biluminal. Vista transversal y horizontal.
Fig.
2 Catéter triluminal. Vista transversal y longitudinal.
Por las características del catéter estos pueden
ser: totalmente implantables y temporalmente implantables. Los
catéteres temporalmente implantables pueden dividirse en
aquellos altamente trombogénicos y los que no lo son. Entre
los altamente trombogénicos tenemos el polietileno, polipropileno,
polivinilcloruro (PVC) y el nylon, que además son de poca
flexibilidad. Estos no se recomiendan para su colocación
en una vena central por períodos de tiempo intermedios
o largos. Entre los catéteres de baja trombogenisidad están
los flurocarbonos como el Teflón (Tetrafluroetileno-hexafluropropeno)
que son polímeros hemocompatibles. Los poliuretanos han
sido modificados para obtener poliuretanos termoplásticos.
Estos se han asociado en recién nacidos a complicaciones
graves como la perforación cardíaca, por lo que
no se recomienda su uso en este grupo etáreo. El caucho
siliconizado continúa siendo de los materiales mejor tolerados
por el organismo, por lo que es uno de los más recomendados
para su uso en AVC de tiempo prolongado. Se aconseja el uso de
los catéteres de silicona o poliuretanos cubiertos con
heparina integrada a sus paredes para ofrecer una menor tasa de
trombogenisidad.
Existen también los dispositivos vasculares que son totalmente
implantados en el tejido celular subcutáneo, compuestos
de una cámara que está conectada a la circulación
venosa por un catéter (Fig. 3). La cámara está
implantada subcutáneamente adherida a la facia del pectoral
mayor. La membrana superior de la cámara está hecha
de silicona autosellable lo que permite que se realicen múltiples
punciones sin ser dañada. Las punciones deben de ser realizadas
con la aguja de Huber. (Fig. 4). La base de la cámara está
hecho de un material duro al igual que sus paredes laterales lo
que le impide ser perforadas involuntariamente. Los catéteres
en el extremo distal pueden poseer o no una membrana que actúa
como válvula de un orificio lateral que le permite un flujo
unidireccional, evitando el retorno venoso al catéter y
la necesidad de heparinizarlo.
Fig.
3 Dispositivo de implantación subcutáneo con válvula
en el extremo distal.
Fig. 4 Aguja de Huber. Vista frontal y lateral.
Los dispositivos totalmente implantables son ideales para uso
intermitente de largo plazo, como en caso de los pacientes con
cáncer, fibrosis quistica del páncreas, enfermedades
hematológicas y a quienes se les deba de administrar NPT
por períodos de tiempo prolongados, aun si es ambulatoria.
Este método elimina teóricamente la entrada a la
piel de gérmenes contaminantes lo que posiblemente disminuya
el porcentaje de complicaciones infecciosas. Además requieren
de un mantenimiento mínimo, son estéticamente mejores
y permiten una mayor actividad física. Recientemente se
han diseñado cámaras de doble lumen, con catéteres
de doble lumen y cámaras más pequeñas que
permiten su inserción en sitios como el antebrazo.
Tipos de acceso vascular.
El acceso vascular puede ser dividido arbitrariamente por el tiempo
en que permanezca el sitio de inserción en:
(1)
Catéteres de corto plazo: cuando se utilizan por varias
horas hasta algunos días. (2) Catéteres de uso intermedio:
aquellos que tienen una duración hasta por un mes. (3)
Catéteres de largo plazo: cuando su uso se prolonga mas
allá de un mes, pudiendo durar varios años. Los
catéteres de plazo corto o intermedio usualmente no necesitan
tunelización subcutánea, mientras que aquellos de
largo plazo si lo requieren. Además estos deben de ser
construidos con materiales de alta biocompatibilidad de manera
que reduzcan al máximo el riego de trombosis, infección
o lesión vascular, deben de ser resistentes y de fácil
inserción.
Uno de los elementos claves del exito para la colocación
de un AVC de larga duración, identificada por Wiener y
col, es la posición del cateter de silastic en un tunel
subcutáneo de una longitud de 4 a 8 cm, que se extiende
desde el sitio de la venotomía hasta el sitio de salida
del catéter. Las ventajas dadas por la tunelización
del catéter son: un incremento de la vida útil y
un menor numero de complicaicones sépticas, lo que está
bien documentado en la descripción de Holmes, quien demostró
que el catéter venoso central colocado a través
de un túnel dura cuatro veces más que el que se
coloca directamente a la vena. El manguito de dacrón es
colocado en el punto medio del túnel o por lo menos 3 a
5 cm arriba del sitio de salida.
Sitios
para acceso venoso central.
El acceso venoso central puede ser alcanzado por punción
directa de una vena central o por la disección
o punción de una vena periférica(arreglar es redaccion).
Hasta hace poco tiempo la disección de la vena cefálica
o sus tributarias eran el sitio de elección para la colocación
de un AVC tanto en adultos como en niños. Los catéteres
colocados a través de una vena periférica presentan
algunas ventajas como:
(1) Menor numero de complicaciones en su inserción.
(2) Son de fácil acceso. Sin embargo, la vía periférica
no es útil cuando se requiere para múltiples propósitos,
además que poseen un mayor índice de complicaciones
como la infección, flebitis, pobre flujo, la migración
hacia afuera y no pueden ser insertados cuando no hay venas disponibles.
En los niños pretérmino, especialmente en los menores
de 1000 g. las venas son extremadamente frágiles y pequeñas
y con frecuencia requieren de ser cambiadas cada 48 - 72 horas
para evitar el desarrollo de flebitis y trombosis.
En 1986 Newman y col demostraron la eficacia y la seguridad de
los catéteres venosos centrales percutaneos, al compararlos
con la punción periférica y la disección
de vena. Concluyendo que la vía de elección para
el acceso central venoso es la punción percutánea
directa. Esta vía de acceso posee la desventaja de tener
un mayor porcentaje de fallas en la canalización de la
vena además de no haberse comprobado aún que posea
un menor índice de complicaciones infecciosas al compararse
con los otros métodos.
La colocación de un AVC debe realizarse de preferencia
en el quirófano en donde la iluminación, la poca
contaminación del medio y la disponibilidad de los materiales
que se requieren, lo hacen ser el medio ideal. Sin embargo se
ha demostrado que el AVC también puede ser realizado en
la unidad de cuidados intensivos, neonatal o pediátrica,
sin que ello incremente el riesgo de complicaciones infecciosas.
Idealmente debe de realizarse con el paciente bajo anestesia general
o sedado y paralizado en el ventilador. En los pacientes adolescentes
o en los niños mayores se puede realizar con anestesia
local y sedación.
Otro factor importante para lograr un adecuado AVC es la utilización
de rayos X, idealmente la fluroscopia al momento de la inserción
del catéter, pudiendo corroborar así la posición
de la punta del catéter, que debe ser en términos
generales, en la unión de la vena cava superior y la aurícula
derecha. Esta posición asegura que la infusión de
agentes hiperosmolares como la NPT o irritantes como la quimioterapia,
sean infundidos en una zona de alto flujo en donde la irritación
venosa, el trauma endotelial y la trombosis son mínimos.
Cuando por alguna razón no se tiene disponibilidad del
control fluroscópico o radiográfico al momento de
la inserción del catéter, Hoffman y col han sugerido
el uso de un monitor de EKG para asegurar una posición
adecuada de la punta del catéter. Esta técnica consiste
en la colocación de un cable con un "caimán"
en uno de sus extremos y un "macho" en el otro; el caimán
se fija a la aguja de punción y el macho a la entrada del
brazo izquierdo del electrocardiógrafo. Empleándose
el trazo del monitor en DIII. Cuando se está alcanzando
la aurícula derecha la onda P se torna "picuda"
y al entrar a la aurícula derecha la P se vuelve bifásica.
Una vez se observa la P "picuda" el catéter debe
de retirarse paulatinamente hasta que la onda tenga nuevamente
características normales.
El orden de selección de la vía para la implantación
de un AVC de uso prolongado varía de acuerdo a la experiencia
del cirujano, las preferencias personales, y las rutas de acceso
disponibles. Entre las vías más usadas están:
la vena subclavia, vena yugular interna, vena yugular externa,
vena safena mayor, vena femoral, y vena facial común. Existen
además otros sitios alternos de acceso venoso que mencionaremos
posteriormente.
Vena Subclavia.
Con el advenimiento del acceso venoso subclavio, descrito inicialmente
por el médico militar francés Aubaniac, se ha incrementado
el uso de las líneas venosas centrales, tanto en adultos
como en niños, permitiendo la infusión de un mayor
volumen de líquido y la obtención de muestras de
sangre, desplazando en gran parte a la canalización venosa
periférica. Una vez los aspectos técnicos de la
inserción fueron dominados, se encontró que ésta
vía de acceso tenía complicaciones aceptablemente
bajas. En los años 70´s y 80´s la técnica
de canalización de la vena subclavia, se extendió
a los niños menores, lactantes y recien nacidos, demostrando
ser seguros y eficaces en ésta población.
La vena subclavia, continuación de
la vena axilar, recibe la sangre del brazo y, por la vena yugular
externa, de parte de la cabeza y el cuello. Describe una curva
ascendente a partir del borde externo de la primera costilla,
por detrás del tercio medio de la clavícula, y en
el borde interno del escaleno anterior se une a la yugular interna
(tiene pertinencia este párrafo??). La vena subclavia
está situada en un canal poco profundo de la cara superior
de la primera costilla, por dentro del tubérculo de Lisfranc,
está separada de la segunda porción de la arteria
, hacia arriba y hacia adentro del escaleno anterior. En el niño
las venas subclavias entran a la circulación central con
un ángulo más agudo que en el adulto.
Fig. 5. Vena subclavia. Localización anatómica.
La vena subclavia puede ser canalizada por vía supraclavicular
o infraclavicular, la utilización de cualquiera de ellas
depende de la preferencia del cirujano.
Técnica percutánea de la canalización
infraclavicular de la vena subclavia:
El
paciente es inmovilizado en la posición de Trendelemburg.
En el neonato pretermino agudamente enfermo, esta posición
se adopta hasta el momento de realizar la punción, por
el alto riesgo de edema cerebral. El cuello es extendido colocando
un rollo pequeño por debajo de los hombros. Se practican
dos incisiones menores de 1 cm cada una. La primera de ellas por
debajo de la clavícula a la altura de la línea media
clavicular (mas medial en los niños pequeños) y
la segunda por debajo del xifoides. Se crea un túnel entre
ambas incisiones con un shunt de derivación ventriculoatrial,
un fórceps uterino o un fórceps de biopsia largo.
Se introduce por el túnel el catéter de silastic
y se determina la longitud del catéter para que quede alojado
en la aurícula derecha (Fig. 6). Si no se dispone de alguno
de los materiales descritos para la realización del túnel,
puede hacerse utilizando una aguja de punción lumbar, que
se introduce a través de ambas incisiones; por medio de
ella se pasa una guía metálica de un diámetro
apropiado al catéter que se esté usando, se retira
la aguja, se pasa el dilatador sobre la
guía metálica, luego el catéter de silastic
y finalmente se retira la guía metálica.
Fig.
6. Las incisiones A y B han sido construidas, y el catéter
ha pasado por el túnel.
Después de haber construido el túnel subcutáneo,
la aguja de punción venosa se avanza por la incisión
superior (A), en un ángulo de 45 grados del plano horizontal,
hasta que se encuentre con la clavícula, pasando por debajo
de ella. La aguja es dirigida hacia la mitad de una línea
trazada entre el maxilar inferior y 1 cm por arriba del hueco
esternal. El Trendelemburg se revierte, se hace girar la cabeza
del paciente hacia el lado del sitio de punción o en posición
neutra, se introduce la guía metálica a través
de la aguja, se avanza centralmente, y se retira la aguja (Fig.
7).
Fig.
7. Inserción de la guía metálica. Túnel
realizado.
La aguja se retira dejando la guía en su lugar, el dilatador
de la vena y el "introductor de despegamiento" son colocados
sobre la guía (Fig. 8). La guía y el dilatador son
removidos, y el catéter de Broviac previamente salinizado
con heparina, es fácilmente introducido en la vena por
el introductor de despegamiento, el cual se retira dejando el
catéter en su lugar (Fig. 9).
Fig. 8. Sobre la guías, el dilatador y Fig. 9. Se han
el introductor retirado el dilatador y la guía
Se aplica tracción al catéter, dejando el mango
de dacrón en la posición final entre 2-5 cm sobre
la incisión (B). Este puede fijarse al tejido celular subcutáneo
o a la fascia como lo recomienda Alfien, para asegurar la fijación
del catéter, con una sutura de Poliglactin 910 (Fig. 10).
Se confirma la posición del catéter con rayos X
y se cierran las incisiones con una sutura subdérmica.
El extremo distal del catéter es asegurado con una sutura
de material inabsorbible que se retira luego de 10 días.
Se limpia con Povidona y se aplica un ungüento oftálmico
con antibiótico en el sitio de inserción.
Fig. 10. Fijación del mango de dacron.
Si no se posee el introductor de despegamiento, se puede utilizar
un dilatador venoso apropiado, que requerirá ser cortado
al introducir el catéter de silástic. Si no están
disponibles ninguno de los anteriores, el catéter de silástic
puede ser avanzado sobre la guía metálica, luego
de haber pasado el dilatador. La canulación de la vena
subclavia izquierda posee la misma tasa de éxito para su
canalización que la derecha, sin embargo existe una menor
posibilidad de que el catéter se diriga hacia la vena yugular
interna, ya que el ángulo agudo de la vena subclavia izquierda
no es tan pronunciado. La desventaja teórica de la canulación
de la vena subclavia izquierda es el daño al conducto torácico,
pero es muy raro que ocurra. El curso de la vena subclavia va
tornándose más cefálico conforme la edad
del paciente avanza. Es por ello que en los adolescentes la punción
se dirige hacia el hueco esternal como en los adultos.
Técnica
percutánea de la canalización supraclavicular de
la vena subclavia:
La técnica es igual a la descrita anteriormente, con excepción
de que el sitio de venopunción es aproximadamente 0.3 cm
medial a la cabeza clavicular del esternocleidomastoideo a lo
largo del margen superior de la clavícula, dirigiendo la
aguja hacia el pezón contralateral en un ángulo
de 45 grados del plano horizontal, la punta de la aguja se introduce
1.5 cm en niños mayores y 0.5 cm en recién nacidos.
(Fig. 11).
Fig. 11. Técnica de inserción supraclavicular.
Vena Yugular Interna.
La vena yugular interna recibe la sangre de los senos venosos
del cráneo y también de la cara atraves de la vena
facial. Comienza en la posición posterior del agujero rasgado
posterior continuando a la porción vertical del seno lateral,
desciende por el cuello, envuelto en la vaina carotidea junto
a las carótidas interna y primitiva y el nervio vago, cubierta
por el esternocleidomastoideo y por las demás estructuras
superficiales del sistema carotideo. En la base del cráneo,
por delante del recto lateral de la cabeza y de la apófisis
transversa del atlas, la yugular interna presenta una dilatación,
el golfo de la yugular, por debajo de la caja del tímpano,
situada posteriormente de los cuatro últimos pares craneales.
La presión producida por un coágulo en el golfo
de la yugular puede causar parálisis de éstos nervios.
La presencia de un catéter a éste nivel produce
dolor en el cuello y en el oido. La vena desciende por fuera de
las arterias, por dentro del cuello se inclina por delante de
la vena vertebral, cruza la primera porción de la vena
subclavia, presenta una segunda dilatación, llamada seno
de la yugular y se une a la vena subclavia por detrás de
la clavícula. En el lado izquierdo el conducto torácico
describe una curva hacia adelante y afuera para desembocar en
la unión de la vena yugular externa y subclavia. Del lado
derecho, la gran vena linfática termina de manera análoga.
El sistema yugular ofrece una alternativa a la canulación
de la vena subclavia. La técnica recomendada para su canalización
sigue los mismos principios que los ya descritos, respecto a la
posición y tunelización del catéter, el cual
se realiza en la pared abdominal anterior. Se escoge de preferencia
la yugular derecha que tributa directamente a la vena cava, es
más grande y más distante de la carótida,
y evita el riesgo de lesionar el conducto torácico. Se
coloca el paciente con la cabeza rotada 45 grados hacia el lado
contralateral a la punción. Se inserta
la aguja en un punto localizado en el borde posterior del esternocleidomastoideo,
con el punto donde la yugular externa cruza éste borde,
o a nivel del cartílago cricoides si la yugular externa
no se visualiza. En un ángulo de 45 grados respecto
al plano frontal se avanza la aguja hacia el pezón ipsilateral.
La punción de la vena yugular interna se ha asociado a
una mayor tasa de complicaciones. Nosotros creemos que es un acceso
seguro y relativamente fácil de obtener por punción
percutánea en los lactantes mayores y adolescentes. Tiene
el inconveniente de limitar el movimiento del cuello por las molestias
que se presentan a éste nivel. Aconsejamos esta vía
como la segunda de elección después de la vena subclavia.
La disección de la vena yugular interna es un método
seguro y rápido, pudiendo colocarse el dispositivo del
AVC por punción directa sin tener que ligarla.
Vena Yugular Externa.
La vena yugular externa nace en la superficie del esternocleidomastoideo,
por unión del tronco temporomaxilar y la vena auricular
posterior, desciende por detrás de la oreja y la región
posteroexterna del cuero cabelludo. La vena yugular externa desciende
cubierta por el músculo cutáneo del cuello en la
fascia superficial adosada por el esternocleidomastoideo, siguiendo
por una línea trazada por el ángulo del maxilar
inferior al tercio medio de la clavícula. Atraviesa la
aponeurosis profunda del triángulo supraclavicular aproximadamente
1.5 cm por arriba de la clavícula y desemboca en la vena
subclavia, recibe las venas cervicales transversas, supraescapular
y yugular anterior.
La vena yugular externa es un excelente sitio para la inserción
de las cánulas largas, pero desafortunadamente éstas
a veces se enrollan o no pasan más allá de la región
supraclavicular. En estos casos se puede intentar pasar el catéter
rotando la cabeza hacia el lado ipsilateral de la punción,
halando el hombro hacia abajo o traccionando la vena lateralmente.
Estas maniobras pueden causar la ruptura de la vena. Si no se
tiene éxito con éstos procedimientos, se puede intentar
la canulación de la vena yugular interna o facial a través
de la misma incisión.
En neonatos y en niños mayores se puede tener acceso a
la vena yugular externa por punción directa o disección,
trazando una línea entre el ángulo del maxilar inferior
y el tercio medio de la clavícula, se puede conseguir la
dilatación de ésta vena colocando al paciente en
Trendelemburg u ocluyendo la vena con compresión digital
en los tejidos blandos encima de la clavícula. Si se realiza
por disección, la vena es aislada entre dos suturas, anudando
la distal. Se realiza una venotomía transversa que no abarque
mas allá de 2/3 de la vena y se avanza el catéter
hacia abajo. Cuando se ha colocado la punta del catéter
en la posición deseada se anuda la sutura proximal. Previo
a la canalización de la vena se construye un túnel
dirigido hacia la pared anterior del tórax o hacia la región
subescapular, en los recién nacidos, lo que permite un
mejor resultado cosmético y no interfiere con la monitorización32.
Vena Facial Común.
La vena facial nace en el ángulo interno del ojo por la
unión de la vena frontal y la supraorbitaria, siguiendo
un trayecto descendente y posterior por detrás de la arteria
facial, recibiendo múltiples afluentes entre ellas la vena
facial profunda. Discurre por debajo y por delante del ángulo
del maxilar inferior, recibe el conducto anastomótico del
tronco temporomaxilar en donde recibe el nombre de vena facial
común. Cruza ambas arterias carótidas y termina
en la vena yugular interna, entre el ángulo del maxilar
inferior y la cabeza de la clavícula12,30.
Su disección se practica realizando una incisión
transversa en el punto medio de una línea que conecta el
ángulo del maxilar inferior y el hueso hioides, la incisión
es profundizada y se encuentra la vena facial común. Para
confirmar la identidad de la vena la disección es prolongada
lateralmente y se observa como la vena facial desemboca en la
vena yugular interna12.
Vena Cefálica.
La vena cefálica nace en el lado radial de la red venosa
del dorso de la mano, con el nombre de vena radial superficial;
cruza sobre la "tabaquera anatómica" recibiendo
vena dorsales del pulgar, asciende por el borde anterior del supinador
largo, pasa hacia arriba por el lado externo del codo ascendiendo
por el borde externo del bíceps hasta llegar al surco deltopectoral.
En el extremo superior del surco se introduce profundamente respecto
a la porción clavicular del pectoral mayor, cruza el pectoral
menor y perfora la aponeurosis clavipectoral a 1.25 cm por debajo
de la clavícula, para desembocar en la vena axilar30.
Previo al advenimiento de la canalización percutánea
de la vena subclavia, el acceso por disección de la vena
cefálica era considerado de elección, tanto en adultos
como en niños. Este acceso es relativamente fácil
de obtener en los niños mayores, pero en los lactantes
y recién nacidos la vena es de un calibre muy pequeño5.
El acceso de la vena cefálica se puede obtener por disección
o punción directa, siendo el primero de ellos el más
utilizado para la colocación de un catéter central.
Se realiza una incisión transversa en el tercio medio del
brazo en el surco bicipital, profundisandose en el tejido celular
subcutáneo en donde se localiza. Para estimar la longitud
del catéter, se mide éste a partir del sitio de
entrada en la vena al surco deltopectoral, luego al hueco esternal
y de allí al ángulo de Louis. Se puede encontrar
dificultad para pasar el catéter hasta el sitio deseado,
pudiendo sobrepasar ésta realizando maniobras de abducción
del brazo y rotación de la cabeza hacia el lado contralateral,
al mismo tiempo que se hace avanzar el catéter en la vena.
La vena cefálica se puede disecar también proximalmente
a nivel del surco deltopectoral.
Vena Basílica.
La vena basílica comienza con el nombre de vena cubital
superficial de la red venosa del dorso de la mano, asciende por
la cara interna del antebrazo pero cerca del codo se dirige a
la cara anterior del antebrazo, cruza el pliegue del codo por
dentro del tendón del bíceps y asciende por el lado
interno del músculo, acompañando al accesorio del
braquial cutáneo interno. Perfora la aponeurosis profunda
a nivel de la inserción del coracobraquial, diseca por
el lado interno de la arteria humeral y en el borde inferior del
redondo mayor se continúa con la vena axilar30.
La disección de la vena basílica es mas compleja
que la disección de la vena cefálica, asociándose
a un mayor número de complicaciones33, sin embargo su acceso
central es más directo que el de la vena cefálica.
Su disección se realiza haciendo una incisión transversa
2 cm proximal y medial a la epitróclea profundizando la
disección hasta encontrarla.
La ventaja de un AVC por las venas del miembro superior es que
pueden realizarse con anestesia local en casi todos los pacientes.
Entre las contraindicaciones más frecuentes de éste
abordaje están la trombosis de los vasos puncionados con
anterioridad, infecciones localizadas, recién nacidos o
lactantes, en donde son muy pequeñas, ó masas mediastinales,
en donde se prefiere un AVC a través de las extremidades
inferiores35.
Vena Axilar.
La vena axilar es una continuación de la vena humeral,
comienza en el borde inferior del redondo mayor, y sigue por el
lado interno de la arteria axilar, de la que está separada
por el tronco anterointerno del plexo braquial, se convierte en
subclavia en el borde externo de la primera costilla, su afluente
más grande es la vena mamaria interna. Todas las venas
de la extremidad superior poseen válvulas que son más
abundantes en el sistema profundo30.
La catéterización de la vena axilar puede ser realizada
por punción directa o por disección. Cuando se realiza
la inserción por punción percutánea, el niño
es colocado en Trendelemburg con el brazo en abducción
entre 100 y 130 grados. Después de determinar el curso
de la arteria axilar por palpación, la vena es puncionada
paralela e inferior a la arteria76. El acceso permanente se puede
lograr también por disección de la vena, en ambos
casos se construye un túnel subcutáneo en la pared
anterior del tórax.
Vena Femoral.
La vena femoral continúa a la poplitea en el anillo del
tercer aductor, en la porción inicial de su trayecto se
sitúa por detrás y afuera de la arteria. Vena y
arteria pasan por el conducto de Hunter y el triángulo
crural, rodeando el lado del fémur, hasta que en la vaina
femoral, la vena se sitúa por dentro de la arteria y por
fuera del infundíbulo crural. La vena femoral recibe la
vena femoral profunda y la safena interna, y por detrás
del arco crural se continúa con la vena ilíaca externa.
La vena safena interna comienza en el borde interno del pié
y asciende por delante del maleolo interno, acompañando
al nervio safeno interno, cruza los cóndilos internos del
fémur y de la tibia y llega al mismo en donde se inclina
poco a poco hacia adelante, hasta atravesar la fascia cribiformis
en el orificio de la safena, y unirse a la vena femoral inmediatamente
por debajo del arco crural, de ordinario 3.75 cm por debajo y
por fuera de la espina del pubis. A veces desemboca en la vena
femoral en un sitio más bajo del muslo y la femoral recibe
algunas de las tributarias normales de la safena interna. En algunos
casos se ha confundido la femoral con la safena interna ligándose
equivocadamente. La safena interna recibe tributarias de la porción
interna del muslo y la pierna, comunica con la safena externa
y en el orificio de la safena recibe la vena subcutánea
abdominal, circunfleja ilíaca externa y pudenda externa
superficial30.
La catéterización de la vena femoral por punción
directa se ha empleado en el monitoreo hemodinámico invasivo,
cuando se requiere de un acceso venoso en situaciones de emergencia
o para el catéterismo cardiaco. La seguridad y efectividad
de la catéteriización de la vena femoral ha sido
demostrada en recién nacidos pretérmino, a término
y en lactantes. El sitio de mayor posibilidad de obtener un acceso
exitoso es 1 cm por debajo de la ingle y 4 - 5 mm medial al pulso
de la arteria11,35. Hugan36 demostró en 1,992 que no existen
una mayor tasa de complicaciones trombóticas o infecciosas,
como se ha sugerido por muchos años, al canalizar la vena
femoral directamente o a través de la vena safena. Tampoco
se ha demostrado una trombosis que se extienda a otros órganos,
lo que parece improbable. La inserción del catéter
en la vena femoral en la unidad de cuidado intensivo neonatal
o pediátrico, no ha incrementado la tasa de complicaciones
infecciosas.
Las contraindicaciones relativas de la canalización percutánea
de la vena femoral incluyen las malformaciones del miembro inferior
que puedan distorsionar la anatomía vascular, la sospecha
de una interrupción anatómica de la vena cava inferior,
la presencia de una masa que comprima la vena cava inferior, sospecha
de una hernia femoral, lesión de la piel o tejidos blandos,
se planifique un catéterismo cardíaco, fracturas
de pelvis o la sospecha de lesión vascular retroperioneal.
La Vena Safena Interna es una ofrece una buena posibilidad para
obtener un AVC, principalmente en el paciente que se encuentra
inmovilizado. Esta ruta es menos adecuada fuera de la unidad de
cuidado intensivo o sala de operaciones, y no es útil para
un acceso vascular prolongado en el paciente ambulatorio.
Cuando se requiere de un acceso vascular prolongado, la vena femoral
puede ser canalizada por disección de la vena safena interna
en la región inguinal5,22. Realizándose una incisión
transversa 1 cm por debajo del pliegue inguinal, extendiéndose
2 cm por fuera de la pulsación de la arteria femoral. Esta
ruta es de mucha utilidad, en algunas circunstancias como: patología
mediastinal, cirugía previa en cuello, catéteres
previos en cuello o procesos infecciosos a ese nivel no se pueda
realizar un AVC en la vena subclavia o yugular interna35.
Vena Epigástrica Inferior:
Los únicos vasos que desembocan en la vena ilíaca
externa, continuación de la vena femoral, son la vena epigástrica
inferior y la vena circunfleja ilíaca, que drenan por la
porción inferior de la pared abdominal. La vena epigástrica
inferior, se anastomosa hacia arriba con la vena epigástrica
superior30.
La vena epigástrica inferior puede alcanzarse por disección
en la región inguinal, realizando una incisión oblicua
a nivel del pliegue inguinoabdominal superior, penetrando la fascia
del oblicuo mayor, músculo oblicuo menor y la fascia transversalis,
por debajo de la que se encuentra. Una vez canalizada la vena
y asegurado el catéter se cierran la fascia transversalis
y la fascia del oblicuo mayor con una sutura absorbible a largo
plazo72.
Vena Umbilical:
En la vida intrauterina la función del aparato digestivo
y de los pulmones competen a la placenta, los elementos nutritivos
y el oxigeno provenientes de la madre, pasan a la sangre fetal
por medio de la placenta y la vena umbilical que asciende hasta
el hilio hepático. Casi en cuanto nace el niño,
las arterias umbilicales se cierran y poco después se contra
la vena umbilical. La vena y las arterias se convierten en tejido
fibroso para formar el ligamento redondo y los ligamentos umbilicales
laterales respectivamente.
La catéterización de la vena umbilical en el neonato,
directamente o indirectamente a través de una incisión
supraumbilical sin penetrar el peritoneo, pueden proveer un acceso
venoso directo a la aurícula derecha. La vena umbilical
se distingue con facilidad de las dos arterias umbilicales; tiene
un calibre mayor, paredes delgadas y generalmente apàrece
aplastada. Por el contrario las dos arterias son más pequeñas,
con paredes gruesas y redondas38. Este acceso no puede usarse
por períodos largos de tiempo por las complicaciones a
largo plazo a las que se ha asociado, además de considerarse
una zona contaminada81.
SITIOS
ALTERNOS PARA EL ACCESO VENOSO CENTRAL:
Los sitios de acceso vascular que se describieron anteriormente,
en algunas ocasiones no son posibles de obtener, por lo que se
han ideado varios sitios de acceso alternos que se pueden utilizar
en el paciente que requiere de un AVC prolongado sin otros sitios
disponibles.
Acceso
Translumbar:
La vena cava inferior recibe el drenaje venoso de las venas ilíacas,
de las tributarias de la pared y vísceras abdominales,
siendo las de mayor calibre las renales y hepáticas. La
vena cava asciende sobre las últimas vértebras lumbares
y el psoas derecho, por el lado derecho de la aorta hasta alcanzar
el pilar derecho del diafragma. La porción torácica
de la cava inferior es corta y principalmente intrapericárdica,
su desembocadura está protegida por la válvula de
Eustaquio30.
El acceso percutáneo de la vena cava inferior se ha utilizado
en aquellos pacientes con una trombosis de la vena femoral, obstrucción
distal de la vena cava inferior, obstrucción de la cava
superior, yugular o subclavia11,12,39. Se requiere que el procedimiento
sea realizado con anestesia general, con visión fluroscópica
y 'preferiblemente con la ayuda de ecografía para la localización
de la vena cava inferior. Se realiza una punción a 7 cm
laterales de la apófisis transversa de T3 con una aguja
número 21, la que se dirige medialmente en un ángulo
de 45 grados hasta tocar el cuerpo de T3. Se dirige la aguja anteriormente
hasta que se aspira sangre de la vena cava inferior, confirmándose
su posición con el uso de medio de contraste. Se usan los
dilatadores de transición para realizar dilataciones secuenciales
hasta el No. 10 Fr. Luego se avanza el introductor de despegamiento
hasta la vena cava inferior, introduciéndose posteriormente
el catéter, cuyo extremo debe quedar localizado a nivel
de la vena hepática inferior39,40.
Acceso
Transhepático Percutáneo:
Para lograr un acceso hepático percutáneo de la
vena cava inferior se requiere colocar al paciente en decúbito
supino, y con la ayuda de un ultrasonido de tiempo real, localizar
la vena cava inferior, evitando estructuras arteriales y ductales.
Luego de puncionar la vena con una aguja No. 21 el catéter
se avanza hasta que la punta alcanza la vena cava superior y la
vena innominada. Este procedimiento puede realizarse también
alcanzando la vena hepática y luego la vena cava inferior
suprahepática. En ambos casos el catéter se tuneliza
hacia la pared anterior del abdomen. Los riesgos potenciales de
utilizar éstos AVC son la trombosis de la vena cava inferior,
la vena renal o la vena hepática, así como la embolia
pulmonar39.
Vena
Acigos:
La vena ácigos suele nacer de la unión de las venas
subcostales y lumbar ascendente a nivel de las venas renales.
Llega al tórax atravesando el orificio aórtico del
diafragma, asciende por el mediatino posterior por detrás
del esófago y hacia arriba por detrás del pedículo
pulmonar. A nivel de la cuarta vértebra dorsal describe
un arco anterior sobre el pedículo pulmonar hacia la vena
cava superior. En su trayecto recibe la vena hemiácigos
superior e inferior y las venas intercostales posteriores excepto
la primera30.
El AVC utilizando la vena ácigos se ha descrito por medio
de la canalización de la vena intercostal o directamente
a través de una toracotomía. La vena intercostal
electa es abordada a través de una incisión transversa
sobre el espacio intercostal. La localización de la punta
del catéter se confirma con fluroscópia. El catéter
es tuenlizado a la pared anterior del tórax o del abdomen12,79.
Aurícula
Derecha:
Se ha propuesto la canalización de la aurícula derecha
por medio de una toracotomía para obtener un AVC prolongado22.
COMPLICACIONES DEL ACCESO VENOSO CENTRAL.
CLASIFICACIÓN, PREVENCIÓN Y MANEJO.
La colocación de catéteres centrales a largo plazo
ha tenido un gran impacto en la sobrevida del paciente pediátrico
desde el inicio de su utilización hace poco más
de 20 años, sin embargo de la misma manera se han observado
un gran número de complicaciones asociadas a éstos.
El espectro de las complicaciones comprende desde aquellas tan
inocuas que no influyen en la morbilidad del paciente hasta las
letales. El aspecto más importante es tratar de evitar
las complicaciones y, cuando se presentan, es trascendental un
diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno. Luego de
haber colocado un catéter central debe de realizarse rutinariamente:
(1) Una aspiración con una jeringa, para cerciorarse de
estar en el espacio intravascular. (2)Una auscultación
torácica, y (3) Una radiografía de tórax.
Bajo ningún motivo deben de instilarse grandes volúmenes
de líquidos o NPT sin estar seguro de la correcta localización
del catéter .
Proponemos una clasificación de las complicaciones del
AVC en base al momento en que éstas ocurren, así
las podemos dividir en:
El momento de la inserción:
Mecánicas.
Sistémicas:
Comprometan la vida del paciente.
No comprometan la vida del paciente.
Durante el tiempo de su estancia:
Mecánicas.
Sistémicas:
Infecciosas:
En el sitio de inserción.
En el túnel.
Sépsis relacionada al catéter.
No infecciosas:
Trombosis.
En el Momento de la Inserción:
Mecánicas:
Las complicaciones mecánicas al momento de la inserción,
son aquellas que están relacionadas con la introducción
del catéter o la guía metálica, entre ellas
están:
1. Se quiebre o se doble la guía metálica al momento
de la introducción del catéter sobre ésta,
impidiendo avanzarlo hacia el espacio intravascular. Esto sucede
generalmente cuando no se ha realizado una dilatación apropiada
de los tejidos del paciente, sobre la guía metálica,
forzándose el catéter a pasar sobre ésta.
Es por ello que debe de hacerse una dilatación adecuada
hasta alcanzar la vena puncionada.
2. Se puede producir el acodamiento de la guía metálica
en el tejido celular subcutáneo, cuando la aguja con que
se punciona la vena no ha quedado intrluminal y se introduce la
guía metálica, creando una falsa vía.
3. Se puede producir una transección de la guía
metálica al momento de retirarla cuando no se ha sacado
la guía previamente. Se puede alojar en el tejido subcutáneo
durante una canalización fallida ó provocar una
embolia pulmonar si la ruptura ocurre intraluminalmente6. Si se
aloja en los tejidos blandos puede intentarse su búsqueda
con fluroscópia. Este problema se puede evitar si primero
se retira la aguja y luego la guía metálica.
4. Luego de la introducción del catéter, éste
puede quedar alojado en un sitio no deseado. Puede quedar alojado
muy proximalmente, en el tercio medio de la vena subclavia; muy
distalmente, mas allá de la aurícula derecha; estar
acodado en la vena cava superior o la vena subclavia ó
puede tomar un trayecto no deseado. Esta complicación puede
reducirse si la inserción del catéter se realiza
con visión fluroscópica. En caso de que no sea posible
la utilización de la fluroscópia y se presente,
se puede halar el catéter si está muy adentro. Si
se canalizó una vena no deseada o el catéter quedó
muy retirado, se aconseja recolocar la guía metálica
e intentar su recolocación en el mismo sitio o a través
de otro diferente19. La presencia de otalgia puede indicar la
localización del catéter en la vena yugular interna
luego de la inserción percutánea por la vena subclavia.
Esto puede evitarse si al momento de la introducción se
hace girar la cabeza la línea media o ligeramente hacia
el sitio de venopunción ó se utiliza la vena subclavia
izquierda6.
5. Utilización de catéteres de diámetro inapropiado
para el radio de la vena puncionada.
Sistémicas:
Denominamos complicaciones sistémicas a aquellas que ocurren
al momento de la obtención del AVC , que comprometen uno
o más sistemas, y eventualmente puedan tener consecuencias
letales. Su incidencia varía entre el 4% al 11% y generalmente
su ocurrencia está en proporción a la experiencia
del médico que realiza el AVC41, éstas no deberían
ser mayores al 5%6.
1. El neumotórax es sin duda la complicación más
frecuente, teniendo una tasa aproximada del 1.3%19, está
dado por la proximidad del ápice del pulmón al sitio
de venopunción. La mayoría de los neumotórax
son pequeños y pueden ser tratados conservadoramente sin
requerir la colocación de un tubo de toracostomía.
La aspiración percutánea es frecuentemente exitosa.
Un neumotórax grande puede requerir un tubo de toracostomía
o ser drenado a través de un Angiocath conectado a un sistema
de sello de agua19,41. Un neumotorax a tensión puede desarrollarse
en un paciente que esté recibiendo presión positiva.
Se puede provocar un neumotorax bilateral si ambos hemitórax
se puncionan en un intento fallido de canalización de la
vena subclavia, luego de haber fallado el lado contralateral.
Puede disminuirse el riesgo de provocar un neumotórax si
la punción se realiza en el momento de que el paciente
esté haciendo una maniobra de valsalva6.
2. La catéterización de la vena subclavia izquierda
puede producir una lesión del conducto torácico,
el que se diagnostica por la presencia de un liquido quiloso en
la toracentésis. Es una complicación sumamente rara,
que se trata con la colocación de un tubo de toracostomía
y, si no resuelve se necesitará ligar el conducto5,6,9,12,22.
3. El hidrotórax puede resultar de la extravasación
de líquidos infundidos a través de un catéter
cuyo extremo distal se encuentra extraluminalmente. Esta complicación
puede presentarse tardíamente por la erosión de
la pared vascular, especialmente con los catéteres de polivinilo
ó por la obstrucción distal del catéter.
El diagnóstico es clínico y radigráfico,
demostrando la presencia de liquido en una readiografía
simple de tórax. La obtención de liquido acuoso
en una toracentésis confirma el diagnóstico y la
remoción del catéter es usualmente todo lo que se
requiere19,41. Si el liquido instilado en la cavidad pleural es
el de la NPT recomendamos la colocación de un tubo de toracostomía
para su drenaje. El hidrotórax puede ser un evento fatal
cuando es bilateral, presentándose con edema del cuello,
de la pared torácica y déficit respiratorio42,43.
Este problema se puede evitar si al finalizar la colocación
de un catéter, se ubica su posición con la obtención
de un reflujo de sangre o con una radiografía de tórax.
4. El hemotórax se puede presentar como consecuencia de
una punción fallida de la vena o una lesión accidental
de la arteria subclavia, requiriendo la colocación de un
tubo de toracostomía. Si el paciente no mejora con ésta
medida y se torna con signos de hipovolémia que no responde
a la infusión de líquidos, se debe de realizar una
exploración arterial para resolver el problema44.
5. La embolia aérea puede ocurrir durante la inserción
del catéter o durante una desconección accidental
del equipo de venoclisis. El desarrollo de un distres respiratorio
súbito, pillados, hipotensión y un soplo en "rueda
de maquinaria" confirma el diagnóstico. El paciente
debe de ser colocado en una posición de Trendelemburg con
el lado izquierdo hacia abajo y se debe de intentar aspirar aire
a través del catéter5,11,41,45. Esta complicación
puede evitarse colocando al paciente en Trendelemburg al momento
de la punción e inserción del catéter central,
evitando dejar destapado el extremo distal del catéter
al momento de la inserción. Todos los equipos venoclisis
deben de utilizar sistemas de rosca para evitar una desconección
accidental.
7. El taponamiento cardíaco puede suceder al momento de
la colocación del catéter, por una punción
cardíaca incidental. Se ha asociado en recién nacidos
con el uso de catéteres de poliuretano17,54. Debe de sospecharse
en aquellos pacientes que presentan signos se shock, hipotensos,
ruidos cardíacos alejados y presión venosa central
elevada (arriba de 15 cm de agua).
8. El hidroperitoneo puede ser el resultado de una extravasación
de los líquidos infundidos por un catéter colocado
a través de la vena femoral, pudiendo ser mortal. Debe
de sospecharse en el paciente en el que se ha utilizado éste
acceso e inicia súbitamente con dolor abdominal asociado
a una radiografía que demuestra la presencia de liquido
libre en la cavidad42.
9. Las arritmias cardíacas pueden presentarse cuando el
catéter se encuentra localizado en la aurícula o
el ventrículo derecho. Estas arritmias son fácilmente
tratadas retirando el catéter hacia la vena cava superior41,42.
10. La formación de un hematoma en el sitio de tunelización
del catéter se puede presentar en aquellos pacientes que
presentan algún trastorno de la coagulación, siendo
suficiente en la mayoría de ellos ejercer presión
sobre las áreas sangrantes por un período de cinco
minutos42,45.
11. La lesión nerviosa puede ser el resultado de una transección
o una laceración provocada con la aguja introductoria.
Se manifiestan con parestesias en la mano si la lesión
fue del plexo braquial o como parálisis del diafragma si
esta fue del nervio frénico. Su tratamiento consiste en
realizar ejercicios de rehabilitación41.
12. Otras complicaciones asociadas a la colocación de un
AVC son: perforación del esófago, la traquea, formación
de fístulas arteriovenosas, hemomediastino o la compresión
traqueal por un hematoma creciente5,6,11,22,41,42.
En el Período de su Estancia en el Paciente:
Durante el tiempo que el catéter central permanece colocado
al paciente pueden ocurrir complicaciones asociadas al fallo del
catéter ó por la presencia del mismo intraluminalmente.
Estas complicaciones son más frecuentes cuando los dispositivos
son utilizados por períodos prolongados de tiempo.
Mecánicas:
Las complicaciones mecánicas de los catéteres de
uso prolongado tienen repercusiones importantes en la morbimortalidad
de los pacientes, entre las que están:
1. La migración de la punta del catéter mas allá
del sitio de colocación inicial es una complicación
que se presenta aproximadamente en un 18% de los catéteres
que son colocados por períodos prolongados de tiempo. Es
por ello que para evitar éste problema, algunos autores
recomiendan que cuando se utilizan éstos catéteres
la punta sea colocada en la vena innominada, de ésta forma
si ocurre una migración del catéter, ésta
será hacia la vena cava superior42,47,48.
2. El desalojamiento del catéter del sitio de inserción
original puede darse en los catéteres de uso prolongado,
la posición del mango de dacron con respecto a la incisión
de la piel, esta en relación directa a la posibilidad de
dislocamiento, por lo que se aconseja colocar el mango entre 2
y 5 cm proximales a la incisión de la piel49,50. En ocasiones
el catéter puede lujarse cuando en un intento de destaparlo,
se ejerce mucha presión con una jeringa dentro del lumen
del mismo51.
3. Los materiales de los cuales está hecho el catéter
pueden fallar durante su uso prolongado42, requiriendo que sean
cambiados a través de una guía metálica introducida
en el lumen del catéter, o retirándolo y recolocandolo
en otro sitio. La ruptura del catéter está asociado
a un fallo en los materiales de construcción y casi siempre
está confinada a su porción externa , por lo que
es fácilmente identificable, pudiendo reparase con un Kit
especial22. Una alternativa temporal es introducir a través
del sitio de ruptura un Angiocath para evitar complicaciones como
el sangrado y la embolia.
4. La formación de un seroma en el sitio de localización
del túnel se puede presentar durante los primeros días
posteriores a la introducción del catéter, tratándose
con la aspiración con una aguja y una jeringa.
5. La ruptura de la punta del catéter puede ser el resultado
del debilitamiento del catéter debido a los movimientos
de la válvula tricuspidea y del ventrículo derecho,
cuando ésta yace en estos sitios22,27.
6. La perforación de la aurícula derecha es el resultado
de una lesión continua en el endocardio, por el catéter
allí alojado54.
7. En ocasiones cuando el catéter ha permanecido por períodos
muy prolongados y el paciente esta en crecimiento, puede ocurrir
un "retroceso" del mismo hacia la vena cava superior55.
8. La obstrucción del lumen del catéter produce
una disfunción del mismo que se puede reconocer clínicamente
cuando la infusión de los líquidos se obstruye o
no regresa la sangre. Los mecanismos de obstrucción del
catéter son:
I. Formación de capas de fibrina intraluminales, depósitos
de substancias que se adhieren a la luz del catéter (ej.
calcio, magnesio o sales de fosfato) o la precipitación
de ciertos agentes quimioterapéuticos (ej. VM-26 o 5 Fluracilo)52,53.
II. Obstrucción parcial del lumen por un trombo del catéter
que se adhiere a la pared del vaso.
III. Bandas sueltas adheridas al catéter, capaces de ejercer
un efecto de válvula.
IV. Obstrucción completa en "capuchon" de la
punta del catéter, produciendo el escape de liquido intraluminal
al espacio extravascular. Este caso puede sugerir la ruptura del
catéter ya que el liquido se escapa por arriba del coágulo51
(Fig. 12).
Fig.
12. Mecanismos de obstrucción del catéter. (a) Obstrucción
intraluminal. (b) Obstrucción del lumen por un trombo adherido
al endotelio. (c) Bandas sueltas de un trombo. (d) Obstrucción
en "capuchon".
El determinar los cambios en la resistencia al flujo del catéter
provee un método objetivo y sensible para medir la oclusión
parcial del catéter. La resistencia al flujo (R) por un
catéter se puede inferir por medio de la utilización
de la ley de Poiseville para un flujo laminar por un tubo rígido51.
(longitud)X(viscosidad del fluido)
R= ----------------------------------------------------
(3.14 X radio del lumen)4
El uso de estudios radiológicos en el diagnóstico
de la obstrucción del catéter constituyen el "estándar
de oro" con el que se comparan los otros métodos diagnósticos.
La remoción de los depósitos de calcio en el catéter
se puede lograr instilando cloruro de amonio intraluminalmente5.
Si la obstrucción del catéter se debe a la presencia
de un trombo se puede utilizar urokinasa (5000 UI/ml) o estreptokinasa
(125,000 UI/ml), llenando el catéter que se utiliza y pinzandolo
por 15 minutos, luego se aspira el contenido y se descarta. Si
el catéter se desobstruyó, se aspiran 2 - 3 ml de
sangre que se desechan y se irriga con solución salina
heparinizada. De no resolverse la oclusión se puede repetir
el procedimiento6.
Complicaciones Sistémicas Durante la Estancia del Catéter:
Las repercusiones sistémicas más importantes asociadas
a la utilización de catéteres por períodos
largos de tiempo son: la infección y la trombosis.
Complicaciones
Infecciosas:
La incidencia de las complicaciones infecciosas relacionadas a
la presencia de un catéter varían entre un 3% a
un 60% dependiendo del tipo de catéter empleado, número
de lúmenes, el uso que se le dé, tiempo de estancia
y edad del paciente5,6,11,12,56,57,77. En una revisión
de 21 estudios pediátricos separados, que comprendían
589 pacientes con un período de estancia de los catéteres
de 76,534 días, Wang y col58. encontraron 2.4 infecciones
por cada 1000 días de uso del catéter. Existe una
relación importante entre la infección del catéter
y la presencia de complicaciones trombóticas. Las complicaciones
infecciosas relacionadas al catéter se pueden dividir en:
1. Infección en el sitio de salida del catéter.
Estas se presentan con signos de inflamación local como
eritema, calor, dolor y salida del material purulento. Los gérmenes
que se encuentran so principalmente Staphylococcus epidermidis
y Estreptococcus. El tratamiento incluye el uso de antibióticos
sistémicos, locales, limpieza local, con lo que usualmente
resuelven.
2. La infección del túnel de inserción del
catéter se puede manifestar con signos locales de infección
o sistémicos. Puede tratarse sin mucho éxito con
antibióticos y drenaje, pero usualmente requerirán
del retiro del catéter.
3. La sépsis relacionada al catéter (SRC) es la
complicación infecciosa más importante, el diagnóstico
está basado en la presencia de signos sistémicos
de bacteremia, sin ninguna otra causa infecciosa, ó por
cultivos cuantitativos tomados del catéter y de la sangre
periférica9,11,22,27,59,60,61,62.
La contaminación inicial de la SRC puede ser por alguna
de las siguientes formas: (1) Migración del germen causal
a través del sitio de salida del catéter. (2) Migración
a través de la superficie interna del catéter. (3)
Colonización del catéter o de la fibrina que rodea
el catéter, causando bacteremia. (4) Contaminación
del catéter a partir de soluciones contaminadas.
Los gérmenes más frecuentemente observados en la
SRC son: S. epidermidis, S. aureus, Streptococcus sp., Candida
albicans22,45,56,57,59,62. En los catéteres colocados en
la vena femoral, directa o indirectamente, se han aislado con
mayor frecuencia E. coli y Streptpcoccus faecalis35,36.
No se ha demostrado, tanto en neonatos como en niños de
mayor edad, que exista un incremento en las complicaciones infecciosas
de los catéteres que se colocan en las unidades de cuidado
intensivo al compararlos a aquellos que se colocan en el quirófano21,27,59.
Los recién nacidos, principalmente los prematuros y los
de bajo peso al nacer, son más susceptibles a complicaciones
infecciosas relacionadas al catéter. Esto es debido a la
inmadurez del sistema inmune, alteración de la actividad
quimiotáctica y fagocítica del leucocito, deficiencia
de complemento y properdina, así como una respuesta inmadura
a la inflamación. Los gérmenes más frecuentemente
aislados en ellos son Klebsiela, Estreptococo y Pseudomona17,59,63,64.
El "estándar de oro" para el diagnóstico
de la SRC es aislar el germen de la punta del catéter retirado
de un paciente con un cuadro clínico de sépsis,
sin ninguna otra fuente de contaminación y en quien los
signos de sépsis desaparecieron al retirar el catéter62.
La presencia de sépsis se sugiere cuando el paciente presenta
escalofríos, hipotensión y sudoración al
introducir una pequeña cantidad de líquidos en bolo
con una jeringa a través del catéter.
Los criterios para establecer con un alto grado de confiabilidad
el diagnóstico de SRC son: (1) Síntomas y signos
clínicos de sépsis, sin ninguna otra fuente aparente
de sépsis, y el cultivo de sangre tomado a través
del catéter que demuestra un recuento de colonias igual
o mayor de cinco veces que el cultivo de sangre periférica.
(2) Presencia de un catéter venoso central. (3) Recuento
de bacteriano mayor a 1000 UFC/ml. (4) Relación directa
entre el uso del catéter y los síntomas clínicos
ó (5) Resolución de los síntomas sépticos
del paciente al retira el catéter62.
La forma de cultivar la punta del catéter es: cortar asépticamente
los 5 cm dístales y hacerlos girar 4 veces sobre un plato
con agar soya tripticasa con 5% de sangre. El número de
colonias son contadas a las 24 y 72 horas40.
El cuadro clínico que sugiere una SRC es la combinación
de varios de los siguientes factores: fiebre, incremento de la
temperatura, intolerancia súbita a la glucosa, hipotensión,
oliguria o deterioro de las condiciones generales. Se debe de
seguir un protocolo de investigación de sépsis que
incluya la búsqueda de todas las posibles fuentes de infección
(pulmón, genitourinario, esputo, heridas, orina)22.
El recuento de glóbulos blancos en la SRC puede oscilar
entre 12,000 a 13,000 por mm, la neutropenia está relacionada
mínimamente a la SRC, no existe un incremento en la relación
de formas inmaduras - maduras. Se ha observado un incremento en
las formas en banda entre 24 - 48 horas antes del reconocimiento
clínico de la bacteremia y en los primeros 2 días
del episodio séptico y una tendencia de desviación
a la izquierda. No se observa una variación importante
en el recuento plaquetario en la SRC por gérmenes gram
negativos o gram positivos56. Por lo tanto podemos concluir que
el recuento de leucocitos, no es un indicador confiable para el
diagnóstico de la SRC, siendo más sensible el diferencial.
Curiosamente se ha demostrado que las infecciones relacionadas
al catéter ocurren más frecuentemente durante los
períodos de hospitalización, que cuando el mismo
paciente está en casa62.
La limpieza diaria del catéter por medio del flujo de una
solución fue comparada con la limpieza dos veces por semana,
demostrándose una diferencia estadísticamente significativa
en el incremento del número de episodios de infección
en el primero de los casos. No existe diferencia significativa
en la tasa de infecciones si la solución empleada para
la limpieza del catéter contiene o no antibióticos62.
El tratamiento de la SRC requiere de 10 a 21 días de administración
del antibiótico al cual el germen aislado es sensible.
Inicialmente, mientras se obtienen los resultados de los cultivos,
se pueden utilizar antibióticos de amplio espectro para
aquellos gérmenes frecuentes que causen infecciones nosocomiales
en la unidad donde el paciente se encuentre. Sugiriéndose
el uso de la vancomicina por la alta incidencia de infección
por Estaphylococcus aureus y S. epidermidis61. El antibiótico
debe de administrarse a través del catéter. Se ha
utilizado con éxito la infusión del antibiótico
solamente al catéter, cerrando la llave y aspirándolo
después. Esta modalidad terapéutica posee varias
ventajas: (1)Incrementa la concentración del agente antimicrobiano
en el sitio de infección. (2) Evita el efecto colateral
de los antibióticos. (3)Elimina la necesidad de monitorizar
la concentración sérica de los antibióticos
y (4) minimiza los costos terapéuticos65.
Cuando el germen causante de la infección es un hongo,
como Candida albicans, la posibilidad del éxito con el
tratamiento conservador es mínima42,56,59. La candidemia
raramente puede llevar complicaciones infecciosas diseminadas
que incluyan la retina con la ceguera subsecuente.
Aproximadamente el 75% de los catéteres que son manejados
de forma conservadora pueden permanecer en su lugar sin necesidad
de retirarlos56. Si después de 48 - 72 horas de haber iniciado
el tratamiento antibiótico no mejora el paciente y persiste
con síntomas el catéter debe de retirarse61,66.
Si el paciente se encuentra tóxico se deben tomar los cultivos
de sangre periférica, enviar la punta del catéter
a cultivo e iniciar el tratamiento antibiótico. Si es posible,
esperar 24 horas después del inicio del antibiótico
para insertar otro catéter en un sitio diferente. Si el
catéter debe de ser retirado tempranamente se deben de
esperar 6 horas después del inicio del antibiótico
y reinsertar en un sitio diferente66. Si el paciente no se encuentra
séptico, también se puede cambiar el catéter
sobra la guía metálica67,68. El tratamiento con
urokinasa junto al antibiótico incrementa la expectativa
de éxito57,68.
Heimz y col69. sugirieron que hay 40 veces mas riesgo de desarrollar
bacteremia en los niños con catéteres venosos centrales.
Es por ello que la prevención de la infección se
inicia con el seguimiento de una adecuada técnica aséptica
en la colocación del catéter, que incluye el uso
de guantes, mascarilla, gorro y bata estéril; además
de la construcción de un túnel subcutáneo
en los catéteres de uso prolongado. No se ha demostrado
la efectividad de la utilización de antibióticos
profilácticos en disminuir la tasa de complicaciones sépticas.
La curación de los sitios de inserción del AVC debe
de realizarse por una sola persona, desde el primer día
de colocación del catéter, ya que frecuentemente
existen pequeños acumulos de sangre en el sitio de inserción;
posteriormente las limpieza se debe de ejecutar cada 72 horas
o cuando el apósito este sucio o húmedo.
El tipo de apósito que se prefiere utilizar en el recién
nacido es el plástico, ya que constituye una barrera para
los gérmenes y no favorece la proliferación microbiana.
En el niño de mayor edad se aconseja la utilización
de apósitos ventilados, como las gasas, ya que el uso de
los apósitos plásticos favorece el estancamiento
del sudor y la consecuente proliferación bacteriana11,22,62.
Es preferible la utilización de catéteres monoluminales
para disminuir la tasa de complicaciones infecciosas. Sin embargo
cuando se utilizan los multiluminales, cada línea debe
tratarse por separado y sustituir por un monoluminal lo antes
posible. La línea por donde se infunde la NPT no debe de
ser usada para la infusión de otros líquidos ni
la obtención de muestras de sangre.
Las SRC se ha asociado a la generación de émbolos
sépticos pulmonares, endocarditis bacteriana y shock séptico59,70.
Trombosis:
La oclusión vascular trombótica puede alterar el
curso clínico de un proceso patológico en el paciente
pediátrico. El uso de catéteres venosos prolongados
en neonatos y niños mayores ha potencializado el riesgo
de complicaciones trombóticas. El manejo de este tipo de
complicaciones va desde la observación hasta la trombectomía
quirúrgica. La incidencia de la trombosis está asociada
a un bajo peso al nacimiento y a prematurez. Se sabe que el recién
nacido prematuro y el neonato de bajo peso al nacer poseen niveles
reducidos de antitrombina III, lo que incrementa el riesgo de
trombosis19,27,48,62,63,71,70. El sistema hemostático del
neonato es diferente a la del adulto; varios factores de la coagulación,
como la antitrombina III, la proteína C y la proteína
S, son deficientes en el neonato cuando se compara con los niveles
del adulto. Además se ha asociado a niveles bajos de antitrombina
III algunas patologías como el síndrome de dificultad
respiratoria71.
La trombosis vascular es el resultado de la hipercoagulabilidad,
estasis y lesión endotelial, ésta última
esta asociada al uso de catéteres muy grandes para el diámetro
de una vena pequeña o fabricados de materiales no biocompatibles.
El Teflón está asociado a una mayor tasa de complicaciones
trombóticas que la silicona o el poliuretano19,40. La lesión
endotelial puede ser también el resultado de la infusión
de soluciones hiperosmolares. La administración de estas
soluciones en sitios de alto flujo como en la vena cava superior
o la porción proximal de la vena cava inferior disminuye
el riesgo de trombosis41. La incidencia de trombosis en los vasos
mayores oscila entre un 5% a un 10% 73.
La oclusión de la vena cava superior puede producir edema
de la cara, el cuello y los miembros superiores. Cuando el incremento
de la presión venosa se transmite intracranealmente, la
producción del liquido cefalorraquideo sobrepasa su capacidad
de absorción, produciendo finalmente hidrocefalia. Si la
trombosis involucra ambas venas subclavias puede haber una oclusión
de los ductos torácicos bilateralmente, produciendo estasis
en la pleura y los linfáticos pulmonares; lo que finalmente
conlleva a edema pulmonar y la formación de quilotórax.
La propagación de un trombo hacia la aurícula derecha
puede interferir con la competencia valvular, produciendo una
insuficiencia tricuspidea ó embolia pulmonar12,19. La oclusión
de la vena femoral está asociada a edema en la extremidad,
que puede resolver en la mayoría de los casos espontáneamente,
siendo poco probable que se desiminine a otros órganos55.
El diagnóstico de trombosis se puede hacer por medio de
la ecocardiografía, el ultrasonido, la centellografía
o el venograma; se utilizan en aquellos pacientes con malfuncionamiento
del catéter, sépsis, y como parte de la evaluación
de una insuficiencia respiratoria, renal o cardíaca súbita55,57.
El tratamiento de la trombosis vascular debe de ser individualizado,
y va desde la observación , la remoción del catéter,
la terapia trombolítica hasta la toracotomía con
atriotomía. La decisión de la escogencia de la terapéutica
varía de acuerdo al tamaño del catéter, la
edad del paciente, las condiciones del paciente y la preferencia
del cirujano55.
La anticoagulación sistémica con heparina por 7
a 10 días, con la remoción del catéter y
su colocación en otro sitio puede ser el único tratamiento
requerido, pero puede estar contraindicado en los recién
nacidos severamente enfermos por el riesgo de sangrado y precipitar
una hemorragia intracraneana. Raramente se requiere de la intervención
quirúrgica directa con trombectomía, ésta
puede fallar las venas de un diámetro pequeño26.
Posterior a la realización de la trombectomía puede
utilizarse heparinización por 7 a l0 días, sin embargo
su uso es controversial y no es aceptado por todos los cirujanos.
La administración de agentes farmacológicos para
disolver el trombo ha sido la terapéutica estándar
para tratar a los adultos con eventos trombóticos, y ha
provisto las bases para el tratamiento de los recién nacidos
y los niños de mayor edad. El objeto de la terapéutica
trombolítica es la degradación de la fibrina y subsecuentemente
la degradación del trombo de fibrina. Los agentes trombolíticos
disponibles actualmente logran éste objetivo directa o
indirectamente, por la conversión del plasminogeno a plasmina.
La plasmina es una enzima trombolítica esencial para la
fibrinólisis6,55.
Los agentes trombolíticos de mayor uso clínico son
la estreptokinasa y la urokinasa, con lo que se han obtenido resultados
satisfactorios en la lisis de los trombos. La estreptokinasa es
una enzima del estreptococo beta hemolítico del grupo C,
se une al plasminógeno con la formación subsecuente
de complejos proteicos que inducen la conversión de plasminogeno
a plasmina. La urokinasa es una proteína humana producida
por las células del endotelio vascular, activa la conversión
de plasminógeno a plasmina, promoviendo la disolución
del coágulo55.
La administración de un agente trombolítico se hace
a través del catéter, sin retirarlo. La urokinasa
se administra a una dosis de 2,000 a 10,000 UI/kg./hora hasta
lograr la disolución del trombo. Algunos autores proponen
la anticoagulación con heparina y la remoción del
catéter al lograr la lísis del coágulo63,
sin embargo la tendencia más aceptada es la utilización
de la terapia trombolítica sin remover el catéter
si se trata de un "acceso valioso". Se sabe que un catéter
que se ha obstruido con la formación de un trombo tiene
un 47% de posibilidad de hacerlo nuevamente después de
haberlo permeabilizado y resuelto la trombosis74.
El activador recombinante del plasminógeno tisular se une
fuertemente a la fibrina, induciendo la conversión del
plasminógeno a plasmina, lo que asegura una máxima
actividad trombolítica; sin embargo su uso incrementa ostensiblemente
los costos terapéuticos (entre 5 a 15 veces), sin que se
haya demostrado una superioridad terapéutica ante la estreptokinasa
o urokinasa. El activador del plasminógeno tisular se administra
en un bolus inicial de 0.05 mg/kg. y luego 0.01 a 0.05 mg/kg./hora
en la zona del trombo hasta que se disuelva63.
Sin lugar a dudas la prevención de la trombosis debe de
ser el objetivo terapéutico del clínico que maneja
los AVC de uso prolongado. Esto se puede lograr con la irrigación
cada 12 horas de solución salina heparinizada (1 cc de
heparina en 50 cc de solución salina) del lumen que no
se esté usando. A la NPT deberá de agregarse 1 cc
de heparina por cada 100 cc de NPT.
RECOMENDACIONES GENERALES
1. La primera opción para la obtención de un acceso
venoso central debe ser la vena subclavia izquierda.
2.
Se debe seguir la técnica descrita para la obtención
del AVC escogida, siguiendo siempre una técnica aséptica.
3.
Utilizar de preferencia la punción transcutánea
para la obtención de un AVC, siempre que sea posible y
no esté contraindicado.
4.
Anotar la fecha de colocación del catéter central
y llenar adecuadamente la hoja de recolección de datos.
5.
Utilizar siempre un control radiográfico para determinar
la posición del catéter.
6.
En el AVC de uso prolongado, hacer un túnel subcutáneo.
7.
Limpiar con Isodine la zona de inserción del catéter
y cubrirlo con un apósito en el primer día después
de su inserción y cada 72 horas. De preferencia debe de
ser realizado por la enfermera del grupo de soporte metabólico
y nutricional.
8.
No obtener muestras de sangre en donde se están administrando
fluidos.
9.
En la vía de la NPT no administrar otros líquidos
diferentes.
10.
Cuando se sospeche de una SRC hacer cultivos cuantitativos periféricos
y de sangre obtenida a través del catéter.
11.
Utilizar sistemáticamente la solución salina heparinizada
cada 12 a 24 horas en el lumen que no se esté usando.
Lecturas
recomendadas.